Bandas: Black Label Society + Thundermother + Thrown into Exile
Lugar: Razzmatazz 1 – Barcelona – 4 de agosto de 2026
Promotor: Bring The Noise
Fotos: Jesús Figueirido (Black Label Society) – Albert Perera (Thundermother)
Sucede cada verano que las bandas en sus periplos festivaleros, y para rellenar alguna fecha aprovechando para hacer caja, que se dejen caer en alguna sala ofreciendo la oportunidad de disfrutar de su directo de forma más cercana. Este año no ha sido excepción por ejemplo con Arch Enemy, In Flames o el caso que nos ocupa, Black Label Society.

Las huestes de Zakk Wylde tenían pues una cita en la grande de Razzmatazz en un sofocante martes. Las puertas se abrieron con cierto retraso y me llamó la atención la gran asistencia. Sala casi llena desde el inicio y para los cabezas podemos afirmar que llena sin llegar al sold out… pero poco le faltó.
Abrieron Thrown into Exile, banda estadounidense de Los Ángeles. Aunque sus inicios y salto llegó en 2012, cuando ganaron el concurso «Road to Mayhem» y se aseguraron un hueco en el cartel para actuar junto a bandas como Slipknot, Motörhead, Anthrax y Slayer, aunque no ha acabado de sonar su nombre en la escena extrema. Ha sido telonera de numerosas bandas destacadas, entre las que se incluyen Sepultura, Fear Factory, Chimaira, All Shall Perish, Testament, Morbid Angel y muchas más editando dos trabajos, Safe Inside (2016) e II: Illusion of Control (2020), de los que dieron repaso en sus escasos 30 minutos de escenario. Heavy metal y metalcore con voces guturales que puso en alerta a todos y mostró buenas maneras.
A Thundermother nadie le va a enseñar a estas alturas a dar un buen concierto de rock’n’roll. Aunque vayas desganada es muy probable que te acaben animando. La fórmula no tiene secreto, propuesta arraigada en el rock más ortodoxo que tenemos todos grabado a fuego. Desde AC&DC a Airbourne replicando la fórmula con acierto. Incluso con los numerosos cambios de formación durante los años que ha llevado a cabo Filippa Nässil la banda ha sabido mantener la esencia y el apoyo de los fans aunque quién sabe como habría ido con algo más estable.
Sea como fuere junto a sus actuales compañeras Linnéa Vikström, Majsan Lindberg y Joan Massing lo ponen todo desde el primer momento animando, correteando, gesticulando… y da igual si suena “Thunderous”, “Take the Power”, “Can’t Put Out the Fire”, “I left my licence in the Future”, “Bright Eyes” o cualquier otra… Suenan compactas tanto sean juguetonas, duras o melódicas. El repaso a sus discos fue representativo: desde el homónimo a Rock’n’Roll Disaster o Black and Gold por citar quizá de los más destacados. En pocas bandas los cambios de vocalista tienen tan poco impacto, sin menospreciar la labor de ninguna de las voceras que han pasado por la formación. Sudaron la camiseta y nos la hicieron sudar.

Si ya la asistencia me dejó sorprendido, el recibimiento y entrega a Zakk Wylde y su banda no fue menos. Cierto que el hombre tiene su hueco en la escena por ser escudero fiel de Ozzy, como guitarrista actual de Pantera u otros méritos. Pero que su propia banda, Black Label Society, fuera tan idolatrada… El mismo Zakk debió sorprenderse cuando apareció por dos veces por el lateral del telón que escondía el escenario, antes de iniciar su set, con el móvil grabando.
Y ciertamente la sorpresa debía ser mía solamente ya que repasando las crónicas que nos han traído nuestros compañeros, Emilio Ortega y Luca Apperti de sus conciertos en Londres y Sao Paulo respectivamente, las cosas queda claro que no le van nada mal a la banda.
Cayó el telón y abrieron con “Funeral Bell” de aquel The Blessed Hellride casi enlazando con la excelente apertura de su último Engines of Demolition “Name in Blood”. Buen sonido durante todo el concierto con las guitarras, como no, en un primerísimo primer plano y destacar a los músicos que acompañan al rubio guitarrista. Pedazo de instrumentistas con especial mención al bajista John DeServio y al guitarrista Dario Lorina. Con éste último fue una delicia el intercambio de riffs, solos y guitarras dobladas sobre todo en la segunda parte del show.
Hubo de todo, repaso a su discografía con “Destroy&Conquer”, “Love Unreal”, “Heart of Darkness” (enlazando con el solo de “No More Tears” y la parte final del tema desatando la locura), “In this River” al piano, “Set you Free”, “Fire it Up” o la final “Stillborn”. Pero también los homenajes esperables a los hermanos Darrell y, cómo no, a Ozzy con “Ozzy’s Song”. Incluso lanzaron balones de plástico para que el personal se distrajera con ellos y fueran circulando.
Sin ser un gran vocalista su particular tono convence, algo así como pasaba con Ozzy, ni tampoco un gran comunicador ni frontman pero ni falta que hace cuando coge una guitarra… ¿una? ya perdí la cuenta de las que llegó a sacar durante el concierto. Diferentes formas, colores y decoraciones por no mencionar la de doble mástil.
Un concierto de Black Label Society hoy vale cada euro que has pagado de la entrada, sin más.






