Bandas: British Lion – Tony Moore´s Awake
Lugar: Sala Custom, Sevilla – 10 de agosto de 2025
Fotos: Marta Grimaldi
La tarde en la Sala Custom comenzó con un pequeño detalle inusual, quince minutos de adelanto sobre el horario previsto. Nada grave, pero lo suficiente para pillar a contrapié a los que apuraban una cerveza en los bares de alrededor. Antes de abrirse las puertas, ya había bastantes entradas vendidas y la expectativa de llegar a casi las tres cuartas partes de la sala. No era un lleno absoluto, pero la presencia de decenas de camisetas de Iron Maiden dejaba claro que buena parte del público estaba allí por un nombre en concreto: Steve Harris.
Movida por la curiosidad, quise comprobarlo. A varios/as de los fans les lancé «la incómoda pregunta»: “¿Vendrías a ver a British Lion si Steve Harris no estuviera en la banda?”
El resultado: nueve de cada diez respondieron con un rotundo “no”. Los demás dudaban, intentando justificar su respuesta con frases como “a mí me gusta” o “los temas no están mal…”. Así que sí, Harris es la brújula que marca el norte de este proyecto para muchos y de ahí mi duda de si esto es bueno…o malo.
Tony Moore’s Awake

La velada se abrió con Tony Moore, exteclista de Cutting Crew y, para los más nostálgicos, un breve integrante de Iron Maiden allá por 1977. Mantendría la amistad con Harris a lo largo de los años, lo que explica su presencia como telonero. Presentó una versión reducida de su obra Awake, un proyecto a medio camino entre el rock progresivo y la ópera rock.
Alternando guitarra y teclados, desplegó una colección de canciones con visuales propios, solos imaginativos y parte de una narrativa en tres actos: la locura, las influencias y su madre. El repertorio viajaba desde lo atmosférico y cercano a Pink Floyd hasta momentos de pop y glam evidentes en temas como «Crazy in the Shed».
Lograron atraer mi interés sobre todo «Just One Night» y «Asleep» y, fíjate que justo en este último momento, su dramática voz, me recordó en parte a la de mi adorado Jon Oliva de Savatage. Entiendo que lo que Moore quería, simplemente, era transmitir una idea, en el mundo tan caótico en el que vivimos, el amor y la música siguen siendo la respuesta más sencilla para seguir adelante.
El resultado fue un show conmovedor, divertido y, posiblemente, muy alejado de lo que muchos esperaban de un telonero de Harris.
British Lion: el “proyecto paralelo” de Harris

British Lion tomó el escenario con la Custom medio llena. Aunque gran parte del público estaba allí por el bajista de Maiden, lo que vino después superó las expectativas. La banda se mostró compacta, potente y con una química más que evidente. Atraparon a los presentes y no los soltaron hasta finalizar, incluso a quienes no conocían nada del repertorio.
Lo que nació como un proyecto paralelo de Harris para probar otros terrenos compositivos, ha terminado convirtiéndose en su pasaporte de vuelta a la calidez de las salas. Con dos discos y varias giras a sus espaldas, British Lion ya no es un pasatiempo, es una bestia con vida propia.
Canciones como «Father Lucifer» levantaban el ánimo hasta el punto que eran pocos los que no tenían los brazos constantemente alzados, con Grahame Leslie y David Hawkins luciéndose en las guitarras, Simon Dawson impecable a la batería, y Steve Harris firme en su puesto, marcando el pulso pero sin buscar el protagonismo absoluto, más bien todo lo contrario, daba el sitio a los demás miembros de la banda. El vocalista Richard Taylor fue quien más veces amenazó con robarse el show. La esencia del hard rock británico de los 70 flotaba por la sala entre clásicos del grupo como «The Burning» o «Land of the Perfect People».
Apenas hubo pausas entre tema y tema, y cerraron lanzando piezas como «Lightning» o «Last Chance». A tres minutos de la hora prevista, ya estaban entre el público repartiendo recuerdos.
Más allá de que buena parte del tirón comercial del evento recaiga en Harris, ver a un miembro de Iron Maiden (o dos) en un espacio como la Sala Custom es un lujo. Es difícil ver a Maiden en un formato pequeño y esto es lo más parecido que vas a tener. Hay algo especial en poder ver las manos de Harris tocando desde tan de cerca, en escuchar cómo las líneas de bajo retumban a pocos metros, en recibir una púa o una muñequera sin tener que atravesar una marea humana. Entonces, ¿la entrada es para ver a la banda o se trata más bien de una especie de meet & greet? Y, desde el respeto, es la sensación que me llevo.
En cualquier caso y bajo mi punto de vista, British Lion demostró que, con o sin el nombre de Harris, tienen repertorio y oficio de sobra para ganarse un lugar por mérito propio. Si te gusta el hard rock, la parte light de Maiden, grandes coros, la actitud de bandas como UFO o Thin Lizzy con un toque moderno, no deberías dejar pasar la oportunidad de verlos.
Sobre el título: La otra cara de Steve Harris… Al final, me quedo con la imagen de una leyenda del heavy metal que disfruta como un crío encima del escenario, que sonríe y deja brillar a los suyos. Y es que, pese al título que he propuesto, Steve Harris no tiene otra cara, es así de humilde, así de grande y así de buen músico y persona, y no tengo duda alguna de que necesita a esta banda.













