En plena recta final de grabación y con la vista puesta en una inminente gira europea, Corey, guitarrista de Trivium, nos atiende desde su propio estudio para desvelar el momento clave que vive la banda. Con un álbum casi terminado tras cinco años sin publicar larga duración, el músico adelanta un trabajo ambicioso, “muy Trivium” pero abierto a nuevos terrenos. Mientras ultiman detalles antes de la mezcla, el grupo ya piensa en su regreso a los escenarios, con especial ilusión por reencontrarse con el público español en el Resurrection Fest.
Hola, ¿cómo estás?
Bien. Hoy me tienes a mí solo. Estamos en pleno trabajo en el estudio y los chicos están grabando algunas partes ahora mismo.
Me lo imagino. Es un placer verte y gracias por atender esta llamada en mitad de la grabación. Intentaré no robarte demasiado tiempo de estudio.
No te preocupes.
Para empezar, ¿cómo es el ambiente ahora mismo en el estudio? ¿Cómo está yendo todo?
Muy bien. El viernes es nuestra fecha límite para terminar, así que desde principios de año hemos estado centrados por completo en el disco. Estamos muy ilusionados con cómo está quedando y con el resultado final. Todo el mundo está muy motivado. Tenemos ganas de acabarlo porque llevamos bastante tiempo trabajando en ello, pero estoy seguro de que la espera va a merecer la pena. En cuanto terminemos, además, nos meteremos de lleno en los preparativos de la gira europea, así que no vamos a tener ni un respiro.
El pasado octubre publicasteis Struck Dead. ¿Cómo conecta ese EP con lo que estáis haciendo ahora? ¿Fue más una necesidad creativa, algo que sentíais que teníais que sacar, o formaba parte de un plan mayor?
En realidad, tuvimos que replantear muchas cosas con respecto a esas canciones del EP. Estábamos montando el estudio y, cuando estuviera terminado, queríamos probarlo grabando material nuevo. Así que en 2024 compusimos algunas canciones, pero no respondían a un gran plan, porque en ese momento íbamos a estar centrados en la gira de aniversario. La idea inicial era publicar algún single suelto mientras estábamos de gira con Ascendancy, simplemente para ofrecerle a la gente música nueva. Hacía tiempo que no sacábamos un disco y nos apetecía darles algo nuevo para disfrutar durante el año.
Pero luego cambió todo lo relacionado con la gira y nos encontramos en un punto en el que ya estábamos preparados para pasar al siguiente álbum. Entonces surgió la pregunta: ¿qué hacemos con estas canciones? Las habíamos escrito como temas independientes, sin una visión de conjunto ni un concepto definido para el próximo disco. De hecho, en principio iba a ser una sola canción, y al final acabaron siendo tres. Así que decidimos publicarlas, cerrar esa etapa y empezar el nuevo álbum con la mente limpia y con una idea mucho más clara de hacia dónde queríamos ir. Esas canciones funcionan como una pieza independiente, mientras que el nuevo disco es algo completamente distinto, con otro enfoque. Sigue siendo totalmente Trivium, con todos los elementos esenciales de la banda, pero también nos lleva a terrenos diferentes que creo que van a resultar muy interesantes para quienes nos siguen desde hace tiempo.
¿En qué punto exacto del proceso estáis ahora mismo? ¿Estáis grabando, mezclando, puliendo detalles? ¿Qué es exactamente lo que he interrumpido?
Un poco. Aún no hemos empezado con la mezcla; calculo que eso arrancará, o al menos entrará en marcha, la semana que viene. Ahora mismo seguimos en la fase de grabación. Desde que montamos nuestro propio estudio y dejamos preparado el hangar, todo se ha convertido en un proceso continuo: composición, preproducción y grabación se van solapando constantemente.
Al hacerlo todo aquí, podemos pasar de trabajar en una idea o pulir un arreglo a grabarlo casi de inmediato, y volver atrás si hace falta retocar algo. Pero en estas últimas semanas hemos estado centrados casi exclusivamente en grabar. Y en esta última semana y media, con la fecha límite que nos hemos marcado, hemos revisado tema por tema para hacer los últimos ajustes: retocar voces, mejorar alguna guitarra o repetir alguna parte si hacía falta. Ahora estamos en ese sprint final para asegurarnos de que todo esté donde tiene que estar y dejar listos también los sonidos de guitarra y demás detalles antes de la mezcla.
¿Cuál ha sido el mayor reto hasta ahora?
La verdad es que no ha habido nada especialmente complicado. Tener nuestro propio espacio ayuda muchísimo: no hay prisas, sabemos dónde está todo y tenemos el equipo configurado exactamente como queremos. Eso hace que el trabajo fluya muy bien. Quizá la única desventaja de tener tu propio estudio es que no existe esa presión externa de cuando alquilas un sitio y sabes que tienes un tiempo limitado para terminar. Aquí trabajamos hasta sentir que realmente está acabado y que estamos satisfechos. En general, ha sido un proceso muy cómodo. Y, además, contar con un miembro nuevo en esta etapa creativa ha sido muy divertido. Ha aportado una energía muy buena, y creo que la gente va a emocionarse mucho cuando escuche el nuevo material.
¿Estáis experimentando con algo nuevo, ya sea en las canciones, en las estructuras o en la producción?
Sí, sin duda. Teníamos bastante clara la dirección que queríamos seguir, así que hemos trabajado guiándonos por esa idea. Queríamos escribir canciones muy potentes y muy pegadizas. Sigue siendo muy Trivium, pero está planteado de una forma algo distinta a la del material que hemos publicado en los últimos años. Va a ser un disco grande. También estamos abordando la producción con ciertas ideas nuevas. Después de cinco años sin lanzar un álbum, queríamos que este fuese algo especial, una obra con personalidad propia dentro de nuestro catálogo. Y estamos dedicando todo el esfuerzo necesario para conseguirlo.
A estas alturas de vuestra carrera, ¿sentís más presión o más libertad a la hora de crear y publicar música nueva?
Siempre hemos sentido mucha libertad creativa. Desde los primeros años, tanto el sello como el equipo que nos rodea nos han dejado hacer la música que queríamos hacer, sin interferir demasiado. Nos han permitido seguir nuestro instinto, y eso nos ha dado mucha confianza. Además, llevamos tanto tiempo haciendo esto que ya no sentimos una presión real al componer. Lo vivimos con naturalidad y, sobre todo, lo seguimos disfrutando muchísimo. Eso es lo más importante.
Y tengo que preguntártelo: ¿ya tenéis título para el álbum?
Más o menos. Desde el principio, cuando empezamos a definir el concepto del disco, han ido circulando varios títulos provisionales. Es algo que siempre evoluciona a medida que aparecen nuevas canciones, nuevas letras y nuevas ideas. Normalmente empezamos con una idea bastante clara, pero cuando el disco llega al final del proceso, muchas cosas han cambiado o se han desarrollado. Creo que el título está prácticamente decidido, aunque todavía quedan algunos detalles por cerrar. Y luego está también el arte del álbum, que a veces puede darte un giro inesperado y hacerte replantear algo. Pero diría que lo tenemos bastante encarrilado, salvo que haya un cambio de última hora.
¿Hay ya alguna canción en la que todos coincidáis como la que mejor representa la dirección del álbum?
Creo que en este disco hemos trabajado muchísimo cada tema, prestando mucha atención a que cada gancho vocal y cada melodía funcionen de verdad. Así que la primera canción que escuche la gente va a reflejar bastante bien lo que es el álbum. Dicho esto, entre la banda y algunas personas de nuestro equipo que ya han escuchado maquetas o mezclas muy preliminares, hay varias canciones que están sonando como candidatas claras a primer single. Cuando todo esté terminado y mezclado al cien por cien, veremos cuál encaja mejor. Pero ahora mismo hay varias opciones con mucho potencial, y estaríamos tranquilos con cualquiera de ellas como primera presentación del disco. En unas semanas tendremos más claro cuál será.
Vi un vídeo que publicasteis, creo que fue Paolo sobre el hangar en el que estáis trabajando ahora mismo. Tiene una pinta impresionante. ¿Qué es exactamente este lugar? ¿Es solo un estudio o habéis construido allí vuestro cuartel general de Trivium?
Básicamente, eso último. Desde hace muchísimos años nos inspiraba ver los vídeos de Metallica en su cuartel general, en su estudio, componiendo y grabando, con todo su universo reunido en un solo lugar: instrumentos, recuerdos, material de la banda, todo bajo el mismo techo. Siempre nos pareció una idea increíble, como esa especie de refugio definitivo para músicos. Siempre habíamos tenido en mente ese sueño: llegar a un punto en el que pudiéramos construir nuestro propio espacio, un lugar al que ir para hacer exactamente lo que necesitáramos. Tener algo así era, para nosotros, la meta definitiva.
Ahora que ya tenemos el estudio, este será el primer álbum que completamos aquí de principio a fin. No es la primera vez que grabamos, pero sí el primero que nace y se termina íntegramente en este espacio. Además, ensayamos aquí y también hacemos toda la preproducción de las giras: traemos al equipo, montamos el show completo y dejamos todo listo antes de salir a la carretera. En la práctica, podemos hacerlo todo desde aquí. También nos ha servido para muchísimas otras cosas. Durante la pandemia hicimos varios directos en streaming, grabamos videoclips y desarrollamos gran parte del material promocional aquí mismo. De hecho, desde hace unos cinco años, que es el tiempo que lleva funcionando, este lugar ha sido clave para muchísimas cosas. Recuerdo especialmente toda la etapa de In the Court of the Dragon: gran parte del trabajo previo al lanzamiento, sobre todo el promocional, se hizo aquí porque las restricciones por la covid nos permitían concentrarnos en nuestro propio entorno y seguir trabajando con comodidad.
¿Quién está siendo el más intenso en el estudio y quién es el más tranquilo?
La verdad es que, después de tantos años trabajando juntos, todo se desarrolla de una forma bastante relajada. El ambiente es muy tranquilo. Llegamos, sabemos que toca trabajar y nos ponemos a ello. Además, todos los demás tienen familia, hijos y otras responsabilidades, así que no disponemos de horas infinitas para estar aquí probando cosas sin parar. Por eso funcionamos con una dinámica bastante organizada: entrar, aprovechar al máximo el tiempo y avanzar todo lo posible hasta que uno tenga que irse y otro siga con lo siguiente. Al final, todos estamos aquí para pasarlo bien y sacar el mejor material posible.
Volvéis a España para el Resurrection Fest, que casi se ha convertido en una segunda casa para vosotros. ¿Qué tiene de especial el público español?
Desde las primeras veces que tocamos en España sentimos algo especial. Recuerdo una de aquellas primeras fechas, creo que en Barcelona. Empezamos a tocar «A Gunshot to the Head of Trepidation» y, de repente, oíamos un ruido extraño. En realidad, era el público cantando la línea de guitarra. Para nosotros fue un momento increíble, porque estábamos en nuestra primera gira europea, prácticamente acabábamos de salir de Estados Unidos y no sabíamos hasta qué punto la gente conocía las canciones. Ver que no solo reaccionaban con energía, sino que incluso se sabían las guitarras, nos dejó alucinados.
Lo que transmite el público allí es pura pasión. Se nota al instante: en cómo cantan las voces, en cómo siguen las guitarras y también en todo lo que pasa entre canción y canción, con esos cánticos casi futboleros y esa forma de vivir el concierto como una experiencia colectiva. A veces incluso tienes que esperar a que terminen de cantar antes de seguir. Pero precisamente por eso es tan divertido: hay una energía increíble y un entusiasmo contagioso. Es uno de esos lugares en los que podrías tocar toda la noche sin sentir el cansancio.

Hablé con Matt hace aproximadamente un año y me dijo exactamente lo mismo: que lo más impresionante del público español es escuchar a todo el mundo cantar al mismo tiempo. ¿Cómo afrontáis un festival así en comparación con vuestros conciertos propios?
En esencia, no cambiamos demasiado nuestra forma de tocar. Pero en un festival sí cambia la manera de conectar con la gente. En un concierto propio, la relación con el público puede sentirse más directa; en un festival tienes un mar de personas delante, con gente muy lejos del escenario, y eso te obliga a pensar de otra manera. La cuestión es cómo consigues que alguien que está al fondo también sienta que forma parte del concierto. Cómo haces que un show enorme conserve algo de cercanía. Eso siempre está en nuestra cabeza cuando subimos a un escenario así.
Al mismo tiempo, hay algo muy emocionante en salir y ver esa inmensidad de gente. Es una imagen que encaja con la idea que uno tiene de lo que significa tocar en un gran festival. Y este año, además, tiene algo especial, porque hace unos seis años que no tocamos en muchos de estos festivales. Para nosotros también es una oportunidad de llegar a muchísima gente nueva. Hay personas que quizá nos verán por primera vez, o que están descubriendo ahora la experiencia festivalera y con ella un montón de bandas. Aunque llevemos años en esto, en muchos de esos contextos seguimos apareciendo ante parte del público como una banda nueva. Y eso nos gusta: nos obliga a salir con la intención de conquistar a quien no sabe todavía qué esperar de nosotros.
Siempre pensamos en esa sensación de descubrir una banda por primera vez y quedarte impactado al instante. Intentamos provocar justamente eso: que esos 50, 60 o 65 minutos sobre el escenario dejen huella y conviertan a alguien en seguidor de la banda.
Estoy segura de que será así. ¿Hay alguna posibilidad de escuchar algo nuevo en Resurrection o podemos esperar alguna sorpresa?
Ahora mismo, probablemente no. Nuestro objetivo inicial era tener un single nuevo listo para el verano y acompañar así la temporada de festivales, pero ha habido algunos ajustes de calendario que han retrasado un poco el disco y nos han obligado a reorganizar ciertas cosas. No vamos a llegar a tiempo para tener la canción completamente terminada y coordinada con todos los tiempos de lanzamiento del sello antes de esos conciertos. Y tampoco queríamos tocar un tema nuevo en directo antes de que estuviera publicada su versión oficial, porque luego no puedes controlar los vídeos grabados con móvil y cómo circulan por internet.
Así que hemos preferido esperar. Lo ideal sería que, después de los festivales, ya en algún momento entre julio y agosto, empiece a salir algo nuevo. En cualquier caso, cuando volvamos del verano, ya debería haber movimiento en ese sentido.
Entonces, ¿os veremos de nuevo en España en 2027?
Sí. De hecho, ya hay algo bastante grande en marcha. Todavía es demasiado pronto para decir nada porque no sé cuándo se anunciará, pero puedo prometer que será una gira importante y muy potente. Creo que la gente se va a llevar una alegría cuando se haga oficial. Además, una de las bandas con las que compartiremos cartel también publicará nuevo disco este año, así que será una gira muy especial: habrá mucha música nueva y será muy divertida. Y, por lo que sé, como el año que viene no vamos a tocar en festivales, esa gira será la gran cita para vernos.
¡Allí estaremos seguro! Vamos a hacer ahora una ronda rápida de preguntas con respuestas cortas. Lo primero que te venga a la cabeza. Un álbum que te haya inspirado últimamente:
Diría que no solo uno, porque el trayecto diario hasta el hangar da para escuchar mucha música. Pero, por resumir, cuando empezamos a grabar estuve escuchando bastante a Children of Bodom.
Un artista o banda fuera del metal que estés escuchando ahora mismo.
Sinceramente, casi no escucho nada fuera del metal. Si no es metal, quizá algo de rock clásico. Últimamente, por ejemplo, ha sonado Dio, aunque eso sigue estando bastante cerca. Si Matt o Paolo estuvieran aquí, seguro que tendrían una respuesta mucho mejor: ellos están más al día con todo, incluso con lo que escuchan ahora los más jóvenes, te dirían algo de K Pop o de ese estilo… Yo, en cambio, no tengo hijos… estoy bastante desconectado de ese mundo.
Una canción de Trivium que tengas muchas ganas de tocar ahora mismo.
Hay varias. Para este verano estamos recuperando algunas que no tocábamos desde hace tiempo, y además será la primera vez que interpretamos algunas de ellas con Rudy a la batería, así que está siendo muy divertido en los ensayos. Una de ellas es «Forsake Not the Dream», de In Waves, que hacía bastante que no sonaba en directo. También hay otras que habíamos tocado recientemente, pero nunca con Rudy. Siempre es emocionante redescubrir canciones con alguien nuevo y seguir ampliando el repertorio. Y espero que cuando volvamos en 2027 ya haya también material nuevo y un set diferente al de los festivales.
España, en una palabra.
Increíble.
Resurrection Fest, en una palabra.
Brutal.
El nuevo álbum, en una palabra.
Legendario.
Para terminar, ¿qué te gustaría decirles a vuestros fans españoles antes de Resurrection Fest?
Tengo muchísimas ganas de veros allí. Va a ser increíble. Hace mucho que no tocamos en Resurrection Fest, así que también tengo curiosidad por ver cuánto ha crecido y cómo ha evolucionado desde la última vez que estuvimos. Siempre nos encanta tocar en España, así que esperamos dar un gran concierto y pasar un rato inolvidable con todos vosotros. Y, como diría Matt, también tenemos muchas ganas de volver a disfrutar de vuestra comida.
Gracias de verdad por tu tiempo. Os veré sobre el escenario, estaremos muy pendientes del nuevo álbum.
Muchas gracias a vosotros.

