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Coroner – Dissonance Theory

Discográfica: 

Century Media Records/Sony Music

 

Fecha de edición:

17 de octubre de 2025

 

Componentes:

Tommy Vetterli – Guitarras
Ron Broder – Bajo y voces
Diego Rapacchietti – Batería

Para empezar bien esta reseña, he de decir que en este disco no podemos apostar por una sola etiqueta, ni siquiera por la que muchos definirían a Coroner: el thrash (“Renewal” será lo más cercano que vas a encontrar). La nueva referencia discográfica de la leyenda suiza, tras más de tres décadas sin nuevo material, abarca un concepto de genialidad compositiva que hace que los diez títulos a los que vas a poder acceder, cobren un meritorio sentido de proporción de saciedad dentro del término metal. Esta expansión multidireccional y polifacética de una raíz ampliamente estudiada, rápidamente asimilada, pero a la vez realmente vivida y experimentada desde su interior, florece, sin perder su naturaleza, en una evolución comprensible y sin esquinas que rocen, ni levemente, el sentimiento de pretensión.

Desde otro ángulo, he de alabar el sentido práctico del trío, quienes de sobra son reconocidos por su virtuosismo ejecutivo, pero del cual no abusan para nada en absoluto. El peso específico de cada canción, y del conjunto, recae en las atmósferas (“The Law”), donde un telón grisáceo dibuja sensaciones contrapuestas que incluyen, incluso, pequeños atisbos de heroicidad fílmica, desembocando en la apertura de diferentes canales de expresión que, nuevamente, generan una integridad innata.

Poniendo la atención al servicio del detalle, evidentemente aislando los parabienes instrumentales de los protagonistas, y recalcando ese éter que envuelve a cada uno de los mundos que evocan (La testimonial introducción de “Oxymoron” y la final “Prolonging”, ambas instrumentales), es imposible obviar cuando adulteran con mayor bravura el fondo principal, realizando relieves cimentados con el porte que aporta el órgano Hammond sobre el vasto y azaroso plano donde, estos pioneros, se propulsan más allá de los horizontes comunes de una banda con denominación sonora.

Antes de pasar a las menciones personales, si tuviera que convencer a un fan de Coroner para volver a caminar junto a ellos, le diría: “Si amabas los primeros pasos de este tridente, encontrarás arrugas que te convertirán en más sabio, pero hallarás también la comunión perfecta con ellos evidenciando su predilección por Metal Vortex (1991) y Grin (1993), modificando su rastro con la versatilidad de unos Annihilator enrevesados, con el lúgubre sofoco de unos Opeth ebrios de Änglagård, y con toda la labor de ingeniería, a la suiza, de Gojira.” Este sería el gran titular, donde falta profundidad a todas luces y en donde sobra sensacionalismo, ya que ellos son la influencia por encima de las influencias a las que queramos someterlos para validar un juicio que nos haga sentir cómodos. Añadiría en una conversación más enfocada que con su trato contemporáneo sin temer a la progresión, con sus guiños al jazz, con sus zancadas progresivas y con un sentido aventajado de la melodía, Coroner han vivido en silencio para alzar, llegado el momento, una voz incontestable, una vez perimetrado el espacio, el tiempo y el alma que los separa de su anterior obra. Sirva como ejemplo “Consequence” y sus más de seis minutos de cátedra. Un resumen parcial del disco que prosigue con la sensacional “Sacrificial Lamb” (increíble la labor solista de Tommy plena de un feeling brutal).

Las mezclas y el máster se realizaron por Jens Bogren (Opeth, Kreator, Paradise Lost) en los Fascination Street Studios en Suecia. Producido por el propio guitarrista, Vetterli no solo encuentra ayuda conocida para crear un disco realista, sino que además, el manejo de instrumentos reales y clásicos, redondea esa intención de no procesar en demasía un recital de interesantes diatribas. Clave es la energía que ha insuflado su nuevo batería, desde 2014, Diego Rapacchietti, todo un prodigio de la precisión, la expresividad y la contundencia. El bajo de Ron Broder, inseparable de Tommy, retrata cada línea y amortigua cada golpe de parche con una estabilidad pasmosa, lo que despeja el camino para que “el otro original” nos escupa unas letras que se sumergen en el autoconocimiento, la levedad del ser, la tecnología y la realidad social más cruda, todo en una narrativa de timbre frío y conciso que genera un efecto cuasi maquinal y fantasmal.

Volviendo a Vetterli, debo subrayar su versatilidad a la hora de encarar tanto las labores rítmicas como las solistas (“Transparent Eye” es otro momento impresionante), porque ciertamente en este disco nos secuestra la atención con trucos, talento y auténtica devoción por la digitación pasional más allá del aspaviento mediático (“Trinity” despertará envidias).

Esto sí que es una vuelta en toda regla, y no las mil despedidas y reencuentros de algunas primeras espadas que aún siguen llevándose el dudoso honor de ser cabeza de cartel allá por donde pisan, sin ya dejar huella.

Sobresaliente.

Temas:

1.- Oxymoron
2.- Consequence
3.- Sacificial Lamb
4.- Crisium Bound
5.- Symmetry
6.- The Law
7.- Transparent Eye
8.- Trinity
9.- Renewal
10.- Prolonging

By J.A.Lux

Amante y coleccionista de música, adorador del Rock y Metal en todas sus vertientes. Apasionado del celuloide y más si es de terror. Defensor irreductible de la cultura, siempre dispuesto a debatir y colaborar para su progreso.

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