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Alcest conjura la melancolía del otoño

Bandas: Alcest + BRUIT ≤  
Lugar: Sala Apolo – Barcelona – 10 de octubre de 2025
Texto: Carlos Cervilla
Fotos: Alfredo M. Geisse

Desde hace unos años me inquieta descubrir cómo ciertos estilos de música se relacionan con las estaciones del año. Con el comienzo del otoño nos invade una sensación de melancolía provocada por el fin del verano y las vacaciones, la llegada del frío, la vuelta a la rutina… Por caprichos del destino, y a pesar de que Les Chants de l’Aurore vio la luz el 21 de junio de 2024, no ha sido hasta otoño de este año cuando Alcest han vuelto a pisar los escenarios de nuestro país. Tras siete discos de estudio y más de dos décadas de carrera, los de Neige gozan de una salud artística intachable y queda fuera de debate que son uno de los máximos exponentes del blackgaze (el género bastardo del black metal y el shoegaze).

Las sorpresas de la noche quedaron en manos de BRUIT ≤, sus paisanos, teloneros durante toda la etapa europea del tour. Para ejemplificar la pasta de la que está hecha esta banda, me remito a las palabras de “un tal” Loquillo, quien explicó en una entrevista reciente que el rock es un género vampírico y que está lejos de morir, tan lejos como que el panorama geopolítico y económico actual puede ser caldo de cultivo para las bandas presentes y venideras.

Teniendo la lección aprendida de casa, a las 19:30 aparecieron sobre el escenario acompañados por la introducción de “Ephemeral” y una voz lanzada que hace las veces de narrador en The Age of Ephemerality (2025). Los de Toulouse se hicieron gigantes desde los primeros acordes de “Ephemeral”, que enlazaron con “The Intoxication of Power” y “Progress / Regress”, toda una declaración de intenciones. Mientras Théophile aporreaba su guitarra bajo los efectos de una sobredosis de reverbClément Libes creaba un muro de sonido con su bajo, alternándolo con el violín, la viola y sintetizadores en cada canción. Julien Aoufi hizo lo propio a la batería, desatado y sin camiseta desde el primer minuto, y Luc Blanchotembelleció la mezcla con su cello procesado. A estas alturas del bolo ya sabíamos el porqué del nombre “Bruit” (ruido en francés).

Con “Industry” viajamos a The Machine Is Burning and Now Everyone Knows It Could Happen Again (2021), toda una experiencia sonora en directo, y casi terminamos con “Data”, donde vuelven los sintetizadores y los visuales de mensajes subliminales, paisajes y chatbots.

Tras “Techno-Slavery/Vandalism”, Clément (que acabaría el bolo con la correa de su bajo rota) explicó cómo son una banda radicalmente en contra de las prácticas abusivas de las plataformas digitales. Por eso, los únicos medios para disfrutar de su música son Bandcamp, el formato físico y el directo (aunque buscarlos en las típicas plataformas de streaming contiene sorpresa). Con el público en el bolsillo, estos mestizos del noise, el post rock experimental y el ambient nos regalaron “The Machine Is Burning” para poner la guinda a un recital que rozó la excelencia.

Tras media hora de cambios de escenario, la tarde lucía, ahora sí, otoñal. La intensidad de Bruit allanó el terreno para introducir el tono introspectivo de Alcest. La sala Apolo fue inundada por colores ocres, rematada por plantas blancas y pequeñas bombillas cálidas que nos hicieron sentir dentro de la portada de Les Chants de l’Aurore (2024).

Acompañados por una introducción ambiental, los miembros de Alcest fueron tomando el escenario, NeigeZero se encargaron de empezar a construir “Komorebi” con sus guitarras y juegos de voces. En la enorme tarima posterior, Indria y Winterhalter desataban una tormenta rítmica con su bajo y batería respectivamente. Desde el primer instante, el sonido fue contundente y cristalino, ideal para resaltar el carácter atmosférico de la banda y continuar con la preciosa “L’Envol”, donde baja el tempo pero se incrementa la intensidad, así como un intercambio de voces guturales por parte de Neige y melódicas a cargo de Zero. Llegó uno de los pocos saludos de la noche: Neige, siempre escueto en palabras, ofreció los agradecimientos de rigor e introdujo la siguiente canción, “Améthyste”, más de ocho minutos de puro blackgaze, reminiscente de las primeras etapas de la banda.

Tras la atmósfera luminosa de Les Chants de l’Aurore, tocaba mirar al pasado cercano de Spiritual Instinct(2019). Durante esta etapa, Alcest buscaron que sus canciones sonaran lo más orgánicas posibles, así que “Protection” (de las más celebradas de la noche, ya un clásico moderno) y la bonita “Sapphire” no necesitaron ni el mínimo arreglo para sonar arrolladoras en directo.

Llegó el turno de la parte 2 de la canción homónima de Écailles de Lune (2010), que nos recuerda los fuertes contrastes que son capaces de crear dentro de una misma pieza: una intro y outro de arpegios bellísimos y un cuerpo central de blackgaze crudo y despiadado. Pasaron por “Le miroir”, que funcionó como un gran interludio enlazando con “Flamme Jumelle”, de aire épico pero contenido, para cerrar el capítulo de Les Chants de l’Aurore de forma emocionante.

Y nos empezamos a asomar al final con la homónima de Kodama (2016) —mi disco favorito de los franceses, si me preguntan— y la sala se vino abajo. Con el escenario inundado de luces púrpura, Alcest nos llevaron de vuelta al disco inspirado por Hayao Miyazaki y su Princesa Mononoke, con una pieza de nueve minutos que arrancó una tímida sonrisa a Neige al escuchar al público cantar los fantásticos coros que Kathrine Shepard aportó al estribillo.

Sabíamos que esta gira de Alcest se ejecuta de forma milimétrica y sin alterar una sola canción entre fechas, así que solo quedaba un encore como broche de oro.

Siguiendo la senda de Kodama, “Éclosion” sacó a relucir las guitarras etéreas marca de la casa y dio paso a los agradecimientos de Neige antes de conjurar la melancolía con “Autre Temps”, de Les Voyages de l’Âme(2012), que provocó lágrimas entre varios asistentes. El final fue una comunión de luz y oscuridad, con el otoño ya presente en nuestros corazones, recordándonos por qué la música de Alcest trasciende géneros y se instala directamente en el alma.

By Redacción Metal Hammer

Metal Hammer és una marca legendaria en toda Europa en cuanto a la difusión de la escena del hard rock y heavy metal. El primer número de la revista se editó en diciembre de 1987.

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