Bandas: DYNAZTY + Kilmara
Lugar: Sala Custom, Sevilla – 10 de octubre de 2025
Texto: Adriano H. Pinelo
Fotos: Marta Grimaldi
Viernes por la tarde y me dirijo a toda prisa hacia la Sala Custom de Sevilla para cubrir un cartel que se me antoja interesante, al mismo tiempo que algo inquietante. Conozco a los dos grupos sobradamente, aunque he de reconocer que no son el tipo de bandas que suelo consumir en mi oscuro altar, como tengo a bien llamar a mi viejo equipo de música.
Con apenas el tiempo justo para saludar a amigos, conocidos y compañeros de equipo, entro resolutivo en el recinto y me encuentro con menos público del que hubiera deseado. Algo defraudado por la respuesta a la convocatoria, y con una sala a medio gas, comienzan los primeros acordes de un grupo que lo da todo desde el minuto cero.
Kilmara
Una intro envolvente, sacada de su último trabajo Journey To The Sun, “Point Of No Return”, nos invita a visitar ese mundo intergaláctico que pretenden mostrarnos, para continuar con la canción que da nombre al disco. Una propuesta nostálgica, con una melodía de lo más pegadiza, que nos redirige a unos años 80 que la mayoría de los integrantes de la banda no llegaron a conocer.

La ausencia de Dani Ponce a la voz fue decentemente defendida por Héctor Llauradó, que pilotó la nave de manera encomiable a la espera del regreso del frontman oficial.
Ataviados con uniformes retrofuturistas, que he de confesar que a mí no me parecieron demasiado afortunados, siguieron descargando temazos de corte power metal: rápidos, contundentes y con una melodía que invita a corearlos, aunque no los conozcas de antemano.
“Power Of The Mind” y “Disciples” serían buen ejemplo de ello. Con un sonido compacto y perfectamente nítido en cada uno de los instrumentos, el setlist llegó demasiado pronto a su fin. Se hubieran agradecido algunos temas más por parte de los de Barna, aunque sabemos perfectamente que esa decisión no estaba en su mano. Por lo que, apenas siete canciones después del arranque de la velada, los exploradores espaciales embarcaron de nuevo en su nave para despedirse de Sevilla, casi como llegaron, con su “Alliance Of The Free”, extraído de su último trabajo, al igual que la mayoría del repertorio que descargaron.
Aún no habrían arribado a la Tierra los barceloneses Kilmara cuando ya estaban pisando las tablas los chicos de Molin, que harían temblar a golpe de hard rock de la nueva hornada.
DYNAZTY
Tras una breve intro comenzarían el show propiamente dicho con “The Dark Delight”, con más sintetizadores de lo que me pareció necesario, eso sí, pues sinceramente considero que su música en directo no necesita de adornos artificiales. Toques progresivos rozando lo arabesco hicieron que, antes de que nos diésemos cuenta, ya nos encontráramos saltando En Los Brazos De Un Diablo para dar rienda suelta así a la orgía de rock ’n’ roll que nos esperaba.

Las vertiginosas escalas a las que nos expusieron las guitarras de Love Magnusson y Mikael Lavér en “In The Arms Of A Devil” dieron paso al corte que da título a su último álbum, Games Of Faces, parido el día de San Valentín de este mismo año. Ritmos machacones y galopantes en perfecta armonía se intercalaban con puentes y estribillos pegadizos que Nils Molin se encargaba de “escupir” con absoluta elegancia nórdica. Apenas tres minutos de ritmo, rabia y espadas afiladas sirvieron para que el público se creciera y pareciera que el aforo de la mítica sala hispalense fuera decente.
Tomando como punta de lanza la sorprendente voz de Molin, que parecía no tener límites, se abrieron paso los suecos por entre las sombras como auténticos “Natural Born Killers”. Otros tres minutos de locura antes de reducir algo la marcha y deleitarnos con “The Grey”, extraída de su álbum Firesign (2018), al cual recurrirían una vez más a lo largo de la noche.
Aproximadamente a mitad de actuación se recurrió a un medley instrumental compuesto por temas propios, así como por su particular visión del extraordinario “Highway Star”, donde las guitarras brillaron como una estrella fugaz, dando tiempo así al de Kilafors para recobrar fuerzas en aras de encarar el tramo final que aún debía defender.

A partir de ahí fueron compartiendo con el respetable himno tras himno en una comunión perfecta. “Call Of The Night”, “Firesign” o “Presence Of Mind”, quizá una de las más potentes de las que pudimos escuchar, nos llevaron de la mano hasta el final de la velada con otro tema de su último trabajo. La energía y el dinamismo que proyectaban todos y cada uno de los miembros de la banda sobre el escenario resultaban de lo más contagiosos, sin parar de moverse ni un solo instante y consiguiendo que todos pidiéramos más y más de esa deliciosa droga a la que llamamos metal.
“Devilry Of Ecstasy” sería la última puerta que abrirían los suecos y que nos conduciría hacia el inexorable final del espectáculo. “Heartless Madness” (The Dark Delight, 2020) fue la encargada, como no podía ser de otra manera, de poner definitivamente el broche de oro a una actuación de diez. Sonido potente, compacto, impoluto y, por qué no decirlo, algo sobrado de samplers.
En conclusión, una gran noche de rock ’n’ roll por parte de dos bandas en pleno auge que algunos pudimos disfrutar. Lástima que en Sevilla nos cueste tanto llenar una sala, porque, como veréis, oportunidades para hacerlo no nos faltan.













