Banda: John Fogerty
Lugar: Auditorio Nacional, Ciudad de México – 29 de septiembre de 2025
Promotor: Ocesa
Texto: Raúl Reyes
Fotos: Mike Morgan
Fue una noche armoniosa que se vistió de historia para cientos de almas que galoparon por los corredores del Auditorio Nacional. Varias generaciones, de edades diversas, se reunieron para disfrutar de un concierto mágico.
No todos los días se tiene la oportunidad de recibir a una de las leyendas que el rock ha forjado: situado en la posición número 40 entre los 100 guitarristas más importantes del mundo y en el puesto 72 de los 100 mejores cantantes de rock, llegaba a la Ciudad de México el legendario John Fogerty, como parte de su gira Legacy: The Creedence Clearwater Revival Years. Con una nueva imagen y acompañado por una banda más familiar, Fogerty pisaba suelo azteca con la confianza en lo más alto.

Explosividad y calidad son las palabras que mejor describen lo que este músico mostró durante su presentación. Y, sin temor a equivocarme, son también las adecuadas para sustituir aquellos términos simplistas que hablan de un concierto “de sentimiento y nostalgia”.
Lo de Fogerty fue una verdadera locomotora que arrasó con los 10.000 asistentes que llenaron el recinto. La pasión con la que interpretó cada tema dejó ver a un músico vigoroso que, a pesar de sus 80 años, edad que él mismo presumió durante el espectáculo, se transformó sobre el escenario en un joven, dando cátedra de esa calidad incuestionable que siempre le ha caracterizado.
En el oscuro cosmos formado en el interior del recinto, al fondo se alcanzaba a distinguir una figura encorvada, con una camisa clásica de cuadros y unas manos curtidas por el tiempo, pero con el alma joven y una voz poderosa. Esa fue la primera imagen de la leyenda emergiendo de entre las sombras.
Durante una hora y cuarenta minutos sonaron 21 temas de enorme trascendencia musical e histórica. Cada canción encendía la sangre del público, obligándolos a levantarse de sus asientos y a moverse sin reservas.
“Bad Moon Rising”, del legendario álbum Green River (1969), retumbó sobre las paredes del Auditorio Nacional, desatando una ola de adrenalina que alcanzó su punto máximo con temas como “Up Around the Bend” y “Green River”, que provocaron una ovación constante hacia uno de los grandes íconos sagrados del rock.
Las imágenes que cada tema evocaba eran acompañadas por una pantalla detrás de la banda. Cuando sonó “Born on the Bayou”, las proyecciones nos transportaron a aquel mítico Woodstock de 1969, donde Creedence Clearwater Revival ofreció una actuación inolvidable. La voz de Fogerty sonaba potente, vibrante, mientras la pantalla se teñía de los colores psicodélicos del festival.

Aunque todas las miradas estaban puestas en John Fogerty, su banda, formada en parte por sus propios hijos, demostró una destreza admirable y un evidente aprendizaje de su maestro y padre. Shane (guitarra y voz), Tyler (voz) y Kelsy Cameron (guitarra) mostraron que están más que preparados para cualquier escenario.
El concierto tuvo también momentos emotivos. Fogerty compartió anécdotas personales, como la historia de su guitarra Rickenbacker, la misma que utilizó en conciertos memorables como Woodstock. Contó que se la había regalado a un niño hace más de 40 años y que no volvió a saber de ella hasta que su esposa, Julie, logró recuperarla. “Esta es la guitarra”, exclamó John sobre el escenario, alzándola ante el público, que respondió con una ovación atronadora.
Otro instante entrañable llegó cuando Fogerty dedicó “Joy of My Life” a su esposa. “Este tema es para mi bella Julie”, dijo con ternura. Mientras la interpretaba, en la pantalla aparecieron imágenes íntimas de su vida: su boda, el nacimiento de sus hijos y otros momentos familiares llenos de amor y nostalgia.
El concierto siguió su curso con una energía inagotable. Escuchar “It Came Out of the Sky” fue como avivar aún más el fuego que ardía en el Auditorio, seguida de una vibrante “Hey Tonight”.
Resultaba asombroso ver a un John Fogerty recorrer el escenario de extremo a extremo, saltando con entusiasmo y dejando al público boquiabierto. A sus 80 años, el músico demostró que aún mantiene un vigor pleno. Y cuando llegó el turno de “Keep on Chooglin’”, puso a prueba sus pulmones y su armónica, llenando el recinto de un sonido pletórico que se ganó una nueva catarata de aplausos.
Fue, sin duda, una noche pletórica junto a uno de los grandes iconos del rock, que dejó completamente satisfechos a todos los asistentes. Los rostros de los miembros de la banda irradiaban felicidad, y en un momento de espontaneidad, alzaron sus copas para brindar por esa noche fantástica.
Esa noche, John Fogerty recuperó algo más que sus canciones, aquellas que estuvieron en disputa durante 50 años con Fantasy Records: recuperó su confianza, su historia y, sobre todo, a su público.




