Bandas: OBUS
Lugar: Palacio de Vistalegre (Madrid) – 13 de diciembre de 2025
Texto: Víctor Lera
Fotos: Raúl Blanco
No sé cuántos compañeros habrán utilizado el mismo titular. Si es así, lo siento por el fusilamiento, pero os prometo que me he resistido a leer cualquier crónica de una noche tan mágica como la vivida. La formación original de OBUS se presentó en Madrid de forma excepcional, cumpliendo con creces el reto que esto suponía. Es importante recordar que OBUS sigue siendo una banda en activo, donde sus músicos no originales cumplen de forma muy profesional cada vez que se suben a un escenario. En este caso, había muchas dudas del estado de Fernando y el tío Luis, dado que han pasado muchos años alejados de los focos. Dudas que se disiparon rápidamente nada más verles sobre el escenario de Vistalegre. Un escenario que se les quedó pequeño y no por su tamaño, sino por la grandeza que demostraron sobre el mismo. Pocas bandas han entendido el negocio del espectáculo como OBUS. Pocas bandas ofrecen tanto con tan poco, y más en los conciertos especiales. Se crecen como las grandes estrellas en los momentos donde más hay que brillar. Solo hay que recordar su trigésimo quinto aniversario, celebrado también en su ciudad natal, para comprobar a lo que me refiero.
El público, que no llenó Vistalegre, aparecía poco a poco dentro del recinto mientras Juan Pablo Ordúñez, más conocido como El Pirata, pinchaba clásicos del rock en español. Otros apuraban sus últimos zumitos en los alrededores del Palacio de Vistalegre, donde el ambientazo era inigualable. Lástima dentro no se viese lo mismo y, si bien es cierto que la pista tenía un buen aspecto, pocas entradas de grada fueron vendidas. Otra vez los dichosos telones de Vistalegre, otra vez un recinto desangelado, y otra vez el recuerdo para esa sala que cubra el hueco que hay desde las salas más grandes hasta recintos de este tamaño. Fue el único aspecto negativo, y lo siento por los que no llenaron esas butacas: se perdieron el mejor concierto de OBUS desde el ya citado aniversario.

Con puntualidad británica aparecían sobre las tablas Fernando, Francisco Laguna y el tío Luis. El escenario no escondía ninguna sorpresa ya que lo habían dejado al descubierto mientras pinchada El Pirata. El logo de la banda detrás de una batería ligeramente elevada, a la cual le faltaba algo de la personalidad que siempre le dio a la banda. Una pantalla gigante encima, donde proyectaron vídeos perfectamente sincronizados con las canciones que la banda iba interpretando, con muy buen gusto, he de decirlo. Y unos restos de armamento pesado situados a ambos lados de la batería, tratando de imitar la portada de Pega con Fuerza. Todo esto completado con unas luces muy bien pensadas, la pirotecnia bien utilizada, y un par de pantallas no muy grandes, situadas en los laterales, donde se proyectaba lo que ocurría en el escenario. Las comparaciones son odiosas, pero… me sale una sonrisilla maligna con lo que han ofrecido otros en el pasado.
El comienzo fue un poco dubitativo, con “Necesito Más” sonando un poco descafeinada. Supongo que los nervios y los ajustes habituales de cada comienzo de concierto tuvieron algo de protagonismo. “La Raya” ya sonó bastante mejor, dejando claro que la reunión se la habían tomado muy en serio. Las canciones sonaban bien, y los no habituales, Fernando y Juan Luis, cumplían con sus instrumentos, respaldados con una imagen muy cuidada para la ocasión. Si hay algo que marcó el arranque fue el recuerdo de los últimos discos de estudio de los cuatro jinetes. Así sonaron ”Más que un Dios”, “Sin Dirección” y “Cualquier Noche Sale el Sol”. Esto generó alguna duda entre el público, el cual creo que pensaba que solo se iban a centrar en su década dorada.

Una época que fueron alternando con esos dos últimos trabajos en los siguientes minutos del concierto. Así fueron cayendo “Pesadilla Nuclear”, “Siento Ganas”, “Te Visitará la Muerte”, “Que te Jodan” y “Dosis de Heavy Metal”. Como podéis ver, mezcla de canciones habituales, con otras no tanto y una que un servidor no había visto nunca en directo. Alcanzábamos así la hora de concierto, con una banda demostrando un estado de forma pletórico a pesar de ser el primer concierto (y único) de esta formación en dos décadas. ¿Quedaba lo mejor? No lo sé, pero seguro que quedaba lo más esperado. Lo primero, algo que creo la mayoría de los presentes no habíamos visto nunca: la presencia de Fernando Sancho en el teclado para la ejecución de “Complaciente o Cruel”. No lo he resaltado, pero la colocación de ese teclado en el escenario fue el primer parón de la banda. Hasta el momento habían ejecutado el repertorio sin dar un segundo de descanso, buen indicador de lo trabajada que ha sido la reunión.
Llegados a este punto, el hambre de canciones de los años 80 comenzaba a ser saciada con “Juego Sucio” y “El que Más”. Sin duda, uno de los puntos álgidos del concierto, donde la banda sonada como un cañón, el público se había contagiado de su energía y todo estaba quedando para el recuerdo. Y para el recuerdo también la presencia de nada más y nada menos que Luis Cobos, tocando el saxo en “Dame Amor”. Prometieron que sería una reunión especial en la rueda de prensa de presentación del concierto y cumplieron. Nada que objetar. Al igual que tampoco hay nada que objetar a una canción como “Marilú”, la cual funciona muy bien en directo a pesar de la crueldad de su letra.
Todo indicada que estábamos ya cerca del final. Nos acercábamos a los noventa minutos de concierto cuando comenzó a sonar “Viviré”, muy bien recibida por los fans acérrimos de los años 80. “Autopista” no necesita presentación, al igual que “Cautivos”, que sonó previa a un pequeño solo de batería de Fernando. Fue como la intro para la traca final, donde ejecutaron “Dinero, Dinero”, “Va a Estallar el Obús” y “Vamos muy Bien”, con la correspondiente colaboración del público en todas ellas, con una banda ya totalmente entregada a una noche memorable. Y como era una noche para el recuerdo, había que recordar a los que tristemente ya no están entre nosotros pero su huella sigue intacta. Así se proyectó un sentido vídeo con imágenes de los grandes desaparecidos del rock patrio, como Pedro Bruque, la Abuela Ángeles, Azucena, Manzano, Boni, Fernando Ponce, Tino Casal y un sinfín de nombres tristemente completado recientemente con Jorge Ilegal y Robe Iniesta. Una lista no solo copada con músicos sino con grandes nombres que, con sus aciertos y errores, han formado parte de nuestra historia.
Para la historia parecía que quedaba el concierto de OBUS. Después de dos horas y el bonito homenaje, algunas personas comenzaban a salir del recinto. Mi instinto me decía que algo quedaba, por lo que me resistí y acerté. Los cuatro jinetes regresaban al escenario para interpretar “Mentiroso”, donde volvió a unirse Fernando Sancho, “Esta Ronda la Paga Obús”, ya clásico entre los clásicos de la banda, y “Solo lo Hago en mi Moto”, plasmando el sello macarra definitivo que siempre les ha definido. Ahora sí, y después de casi dos horas y media de concierto, se encendían las luces de Vistalegre y todo había finalizado.

Fue una noche fantástica y, sinceramente, lo siento por los que no se vieron animados a ver tal reunión. Quizás el incentivo no era del mismo calibre que en otras reuniones, y cierto es que eso se vio reflejado en la venta de entradas. Al igual que cierto es que sonaron como nunca, la puesta en escena les daba los aires de banda grande que siempre han sido y el repertorio estuvo a la altura de una noche tan especial. Esto siempre genera debate. Unos esperaban algunas canciones olvidadas de la década dorada. Otros simplemente fueron a disfrutar de los clásicos. OBUS pensaron que el equilibrio entre casi todas sus épocas era la mejor fórmula para una reunión tan especial. Se dejaron en el tintero “Otra Vez en la Ruta”, pero se lo perdonamos por la gran exhibición de poderío. Una noche única y quién sabe si irrepetible. Al igual que Fortu, al que no he nombrado en toda la crónica. Auténtico maestro de ceremonias, conserva la voz justa pero adecuada para interpretar los temas de manera solvente. También que fuesen interpretados con la velocidad original le facilitó el trabajo. De todas formas no creo que haya ninguna duda de su capacidad vocal a estas alturas. No la hubo en Vistalegre de la misma forma que tampoco quedó ninguna tras ver a una formación original de OBUS estallando como nunca.



























