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Sudor, cerveza y vino en la descarga de Pennywise en Barcelona

Bandas: Pennywise, End It, Subterranean
Lugar:
 Sala Razzmatazz (Barcelona), 2 de julio de 2026
Texto y fotos:
Juanjo García

Trasformada en un oasis climático, la fresca sala Razzmatazz acogía la segunda de las fechas de Pennywise por España, después de su paso por Madrid el día anterior. Y es que la primera sensación al entrar de la calle era el cambio de temperatura gracias al aire acondicionado de la sala. Otra grata sorpresa fue saber que además de la banda End It, íbamos a disfrutar de la presencia de los catalanes Subterranean en la tarde noche.

Subterranean

La banda catalana (del Baix Empordà), nacida de la mano de Mimo y Alberto, componentes de la mítica banda Subterranean Kids, estrenó el pasado 6 de marzo su disco de debut y lo estuvo presentando durante sus 30 minutos de show.

Casi sin querer, como si de una prueba de sonido se tratase, a las 19.29 empezaban a sonar los acordes de “Generación Basura”, tema con el que abren su disco Subterranean y del que llegaron a tocar 11 temas. Con una gran entrega y profesionalidad, intentaron llamar la atención del poquísimo público que había en la sala y lo consiguieron. Como siempre, la atención se la llevó Mimo, con sus gestos, bailes y paseos, aunque el sonido de la voz no le acompañó y costaba entender las letras. Una lástima cuando las letras mordaces del grupo son uno de sus puntos fuertes. Canciones como “Me da igual”, “¿Quién hace la ley? O “Bajo su piel” (recomiendo darle un vistazo al vídeo), fueron algunos de los temas más destacados de la tarde. Sin duda, un gran regalo para todos aquellos que se acercaron a verlos a primera hora.

End It

Con algo más de presencia en la sala, los americanos End It traían su inclasificable estilo Thrash-soul-hardcore a tierras catalanas. Con una estética muy dispar entre su cantante o su bajista por poner un ejemplo, salieron a actuar muy puntuales, a las 20,15. Al igual que pasara con Subterranean, solo gozaron de la mitad del escenario, con la batería montada delante.

Se veía en las caras del público que los de Baltimore tenían algunos seguidores en la sala. Los paseos y arengas de su cantante Akil Godsey consiguieron que la gente empezase a bailar los primeros pogos, a modo de calentamiento para la locura que vendría con Pennywise. Poco a poco se hicieron con la atención de todos, destacando la interpretación del tema “Could you love me?”. Pero, sorprendentemente, apenas pasados 25 minutos y con solo 5 temas en el repertorio, se encendieron las luces y los músicos se pusieron a recoger sus cables e instrumentos dando por acabada su actuación. La verdad que me quedé algo perplejo porque cuando más habían conectado con el público, marchaban. Me dio la sensación que más que unos teloneros al uso, ejercían de becarios de Pennywise, sobre todo, cuando después pudimos ver a toda la banda en un lateral del escenario siguiendo todo el concierto de sus “maestros”. En definitiva, sensación agridulce el ver a una banda que fue de menos a más pero se marchó en el mejor momento.  

Pennywise

40 minutos duró la espera entre bandas. Se tenía que desmontar la batería, colgar el telón de fondo con el nombre y el logo de la banda y probar el sonido. Pero la espera fue ampliamente amenizada desde los altavoces con la discografía más selecta de Bad Religion mientras el público calentaba gargantas cantando los archiconocidos temas. Así, después del “Generator”, salían a escena Pennywise mientras iban sonando los acordes de “Peaceful Day”,  uno de los primeros himnos generacionales de la noche.

La veterana formación tiene en Fletcher Dragge y Jim Lindberg a sus dos pilares fundamentes en directo. Ambos músicos comparten los continuos parlamentos al público, aunque a veces demasiado extensos que sólo sirven para cortar el ritmo del concierto.  La formación la siguen completando Byron a la batería y un muy serio Randy, al bajo.

Tras el explosivo inicio, la traca continuó con un puñado de grandes clásicos del siglo pasado: “My own country”, ”Straight Ahead” mientras abajo en el público no paraban los pogos, los empujones y las caídas solo interrumpidas por las presentaciones de las canciones.  Tampoco dejaron de volar vasos con cerveza lanzados al aire ni un multitudinario cercle pit durante la ejecución de “As Long As We Can”.

Pennywise juega sobre seguro y le da al público lo que desea: la banda sonora perfecta para el desmadre junto a una actitud irreverente desde el escenario. Fletcher no paró de beber y fanfarronear, mientras que Lindberg daba de beber vino a las primeras filas  después de una demoladora “Fuck Autorithy”. “Same Old Story” o “Waiting” nos recuerdaron porqué Pennywise son una de las mejores bandas de punk rock americano. Y tocaba el momento de homenajear a NOFX y de jugar con el público a adivinar qué tema tocan de los angelinos. Pero lo mejor son los 30 segundos del “Do What You Want” de los “jefes” Bad Religion. Una auténtica locura tanto arriba como abajo del escenario.

A estas alturas, el aire acondicionado de la sala resulta inútil ante el sofocante calor de los cuerpos sudados. Si las crónicas se pudiesen oler esta apestaría a cerveza y sudor. “Pennywise” y “Living for Today”, de su primer disco, suenan inmensas en directo 35 años después de su creación y uno ya no sabe detrás de qué columna esconderse para no ser empujado. Menos mal que la versión del famoso “Stand By Me” pone un poco de paz. Estamos llegando al final y la banda invita a Akil Godsey de End It a cantar con ellos el archiconocido tema. Los pogos han dejado paso a un multitudinario karaoke.

Inmediatamente, llega el final del show con el público coreando el “ooooo” de “Bro Hymn” mientras el escenario de la Razz se va llenando peligrosamente de amigos, familiares y acompañantes de la banda, en un final de fiesta multitudinario. Un desmadre total. Ya lo dicen. “Quien tuvo, retuvo”. Una gran demostración de resistencia y energía en poco más de hora y cuarto.

By Redacción Metal Hammer

Metal Hammer és una marca legendaria en toda Europa en cuanto a la difusión de la escena del hard rock y heavy metal. El primer número de la revista se editó en diciembre de 1987.

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