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Sonata Arctica lidera la más equilibrada de las últimas ediciones del Ripollet Rock

Festival: Ripollet Rock 2025
Lugar: Parc dels Pinetons de Ripollet, Barcelona – 29 de agosto de 2025
Texto: Quim Brugada
Fotos: Alfredo Geisse

Como ya es tradicional, el último viernes antes del último domingo del mes de Agosto se celebra en el Parc dels Pinetons de Ripollet el más importante de los festivales gratuitos de Cataluña y también uno de los más importantes de España el cual, cada año nos trae, sin necesidad de pasar por taquilla, una muestra de bandas de metal de todos los estilos, tanto españolas como internacionales.

Este año, los finlandeses Sonata Arctica tenían el honor de encabezar el cartel en el que también se encontraban los también finlandeses Shiraz Lane, los navarros Xtasy, los valencianos Noctem y los locales Trayax. Desgraciadamente, Shiraz Lane tuvo que cancelar su paso por el festival debido a problemas de salud de su cantante, al que desde aquí deseamos una rápida y perfecta recuperación y la organización tuvo que buscar un recambio a toda prisa, siendo los elegidos los italianos Moonlight Haze, a pesar de haber estado en el festival que se celebra en Can Zam apenas dos meses antes.

Como también es habitual, el cartel trata de reflejar, en la medida de lo posible dado que cinco bandas no dan para más, el abanico de subgéneros que tenemos dentro de la escena metalera; así este año teníamos una banda de Heavy Metal Tradicional, una de Black Metal, dos de Power Metal (debido al cambio de última hora) y una de Metal Melódico. Entre todas se cubren bastante bien todos los gustos (o casi todos) del público presente.

Además, cada año la organización intenta añadir alguna novedad con mayor o menor aceptación. Desde hace algunas ediciones van experimentando con diferentes apps para conseguir los tickets evitando las largas colas que se forman en los puntos de venta y, este año, como principal novedad, disponíamos de mochileros cerveceros que ofrecían el producto directamente en la ubicación de cada uno al mismo precio que si se fuera a la barra. No sé si la app habrá funcionado bien o no, pero seguro que lo segundo funcionó muy bien pues se les vio activos en todo momento y con gente pidiéndoles su bebida.

Y finalmente y esto es algo que no debe faltar en este tipo de festivales, teníamos, por primera vez en Ripollet Rock, el stand de “Rock pels Xuclis”, de AFANOC, asociación que tanto colabora y tanto favor presta a las familias de niños en tratamientos oncológicos.

Hecho el preámbulo entramos ya en materia de lo que dio de sí el festival.

Trayax

Es tradición y además una gran iniciativa, que el festival siempre lo abra una banda local, o bien con integrantes del mismo Ripollet o bien de los municipios de alrededor.

Los egarenses Trayax fueron los elegidos en esta ocasión y a fe que la supieron aprovechar. Con un telón de fondo pensado para salas muy pequeñas, todos sabemos que este tipo de bandas tiene grandes dificultades para tocar en escenarios grandes como es este aunque no sé si hubiera sido mejor no poner nada pues sus reducidas dimensiones lo hacían difícil de ver.

La banda, consciente que estaba ante una oportunidad histórica salió con la intención de no hacer prisioneros y lo consiguió plenamente. Con el cantante original, Andrés Hidalgo, con el que solo grabaron su primera demo, la mejora de la banda es sustancial y se les abre un gran futuro para evolucionar y convertirse en algo más que en una banda del underground local.

Su descarga gozó de un sonido perfecto y su actitud fue de 10 durante todo el tiempo que estuvieron en el escenario hasta el extremo de dejar plenamente satisfecho al numeroso público congregado en el parc dels Pinetons a esa temprana hora y sorprender gratamente a más de uno de los presentes, incluso permitiéndose el lujo de estrenar en directo su último tema del que han lanzado videoclip recientemente. Seguro que se llevaron un buen número de nuevos seguidores con este concierto.

Noctem

Finalizada la descarga de Trayax era el turno para la única propuesta de metal extremo de la noche ¡y qué propuesta! Los valencianos, aunque ya no tanto, Noctem una de las bandas más veteranas de la escena Black Metal nacional.

Con una formación renovada de forma internacional añadiendo a sus dos miembros españoles un estonio, un francés y un británico, se ha convertido, por derecho propio, en una banda de talla europea. Se presentaban en Ripollet sin nuevo disco bajo el brazo, terminando la gira de “Credo Certe Ne Cras” justo antes de hacer un parón para entrar en el estudio a grabar su séptimo álbum de estudio previsto para publicar el próximo año.

Noctem nos ofreció una brutal descarga de Black Metal clásico, con tintes de Death metal, con una atmósfera oscura, un escenario lleno de “mecheros” o “candiles” que daban el contrapunto perfecto a una música absolutamente brutal, con unos blast beats que parecían cosa imposible, unos riffs de guitarra velocísimos y los profundos guturales de Xavi por encima de todo ello. Luces flash blancas traseras sobre una base que iba alternando entre rojo y azul y dos roll up’s con la portada del disco a ambos lados y un telón de fondo, ahora sí, de dimensiones adecuadas para el escenario del festival.

Evidentemente no faltó la perfecta caracterización de los músicos con su maquillaje para dar el ambiente que la banda busca. Los amantes de este tipo de música quedaron plenamente satisfechos de lo que dio de si su concierto y los que no gozamos tanto con la vertiente más extrema del metal (y hablo por mí) supimos apreciar y disfrutar de la inmensa calidad de la banda que se vació por entero y cuajó un concierto de antología.

Moonlight Haze

Los transalpinos fueron la principal (y muy grata) sorpresa del festival pues fueron los elegidos a última hora para sustituir a los finlandeses Shiraz Laneque no pudieron acudir.

Con una formación de lujo, incorporando músicos de Elvenking, Temperance, Hammered y Serenity, por poner solo algún ejemplo y magníficamente liderados por la front woman Chiara Tricarino, que saltó a la fama recientemente al convertirse en corista de Avantasia y cantante de Sacha Paeth’s Masters of Ceremony, llegaron dispuestos a triunfar y a convertirse en la banda que mejor espectáculo podía ofrecer en el festival. Con unas ganas inmensas de gustar y de hacerlo pasar bien a la audiencia fueron desarrollando su show de Power Metal Sinfónico “a la italiana” que siempre es efectivo en estas ocasiones.

Los músicos mostraron una gran actitud en el escenario, pasándoselo bien, sonriendo sin parar y demostrando a los que quisieron verlo que merecerían mejor lugar en la escena europea del que tienen actualmente.

La voz de Chiara es de lo mejorcito que podemos encontrar ahora mismo en su estilo, con un rango infinito que la lleva a dominar desde los guturales a las voces más operísticas pasando por todos los tonos que se encuentran entre ellas, dio una auténtica exhibición tanto en el aspecto de vocalista como en el de Front woman. Hizo lo que quiso con el público que llegó a cantar con ella varios de los temas de un set que fue alternando canciones de su último y reciente álbum, “Beyond”, con otros de sus tres primeros trabajos y que funcionaron y encajaron a la perfección unos con otros.

Sin duda, un gran concierto de los italianos que nos dejaron con ganas de más en el futuro.

Sonata Arctica

Los headliners de la noche eran los finlandeses Sonata Arctica, una banda que despierta sentimientos contradictorios entre sus fans pues han ido derivando desde aquel estupendo power metal de sus primeros trabajos hasta el aburrimiento más extremo de sus discos posteriores donde pasaron a desarrollar un estilo más suave, con mucha menos calidad y en el que, o al menos es la sensación que he tenido yo siempre, no se sentían cómodos ni sabían ejecutar correctamente.

Esta fase, a mi entender terminó con el lanzamiento de “Talviyö”, posteriormente dos discos acústicos en directo refeljando su actividad en tiempos pandémicos y una vuelta a las raíces con su último trabajo “Clear Cold Beyond”, que es, aunque bastante lejos de sus magnas primeras obras, un disco de power metal.

Todas estas dudas que a mí personalmente me generaba la banda, junto a las últimas ocasiones en las que los he visto y en las que me he aburrido soberanamente, me hicieron acudir al festival con las expectativas más bajas posibles sobre lo que iba a ver y he de decir que me llevé una grata sorpresa al encontrarme con un grupo dispuesto a ofrecer un enorme concierto de power metal, como hace 20 años, con gran actitud de principio a final y con la mayoría de sus clásicos de “Eclíptica” interpretados en el tono original, o al menos a mí me lo pareció.

Tony Kakko se mostró pletórico tanto vocalmente como en el aspecto de Frontman e hizo disfrutar a la gente con sus evoluciones por el escenario perfectamente secundado por la banda, ya rodada de hace muchísimos años y en estado de gracia cada uno en su instrumento.

La verdad es que cuajaron un gran show, pese al inicio de “Replica” a medio tiempo y con toda la banda sentada que nunca he acabado de comprender y llevaron a los presentes al éxtasis con “San Sebastian”, “My Land” y “FullMoon”.

Por primera vez en los últimos años, el cabeza de cartel ha brillado al nivel que se le suponía y ninguna de las otras bandas le ha “comido” el terreno, como sí había pasado en anteriores ediciones.

Xtasy

A los navarros (mejor dicho navarros, euskaldunes y catalanes) les tocó bailar con la más fea pues tenían programado el inicio a las 2:30 de la madrugada y todos sabemos que, a esa hora y después de la descarga del cabeza de cartel, la gente se suele marchar y apenas quedan unos cientos de personas para ver a las bandas que cierran el festival.

En este caso no fue esto lo que pasó pues el cambio de escenario fue rapidísimo y el concierto se inició con puntualidad británica ante una audiencia de más de 1000 personas que se quedaron a disfrutar de lo que Xtasy tenía que ofrecer, que es mucho y muy bueno.

La enorme calidad de la banda es de todos conocida aunque, curiosamente, han tenido muchísima más repercusión en el extranjero que en nuestro país donde no son demasiado conocidos. Los dos guitarristas, el fundador Jorge Olloqui y el talentoso Carles Salse son una auténtica máquina de matar sumados a la nueva base rítmica de reciente incorporación (este mismo año 2025) formada por David Zarzosa (bajo) y Javi Herrero (batería) que demostraron su solidez y buen hacer y por encima de todo ello la maravillosa voz de Silvia Idoate, verdadero sello de identidad de la banda, cuajaron un enorme concierto.

Su Hard rock melódico incita a la gente a bailar (incluso se pudo ver a un asistente bailando en su silla de ruedas y disfrutando muchísimo del concierto), a corear sus canciones y a disfrutar de lo que se está viviendo y así fue también en esta ocasión. Los que nos quedamos hasta el final podemos estar bien contentos de haber estado allí para disfrutar de este espléndido show, incluida la presentación de un tema que entrará en su próximo disco, que ya tienen a punto para lanzar a principios de 2026, que además me pareció una gran canción que apunta, si el álbum está en la misma línea, quizás al mejor trabajo de la banda hasta la fecha y una sentida dedicatoria a “Rock pels Xuclis” para los que pidieron nuestra colaboración.

En definitiva un gran cierre para una de las mejores ediciones del festival. Hacía muchos años que el sonido no era tan perfecto como ha sido este año, ni un solo fallo en todo el festival y las cinco bandas han demostrado un nivel estratosférico demostrando fehacientemente que la organización acertó y mucho, con la elección del cartel.

Una año más quiero agradecer también a la Asociación Ripollet Rock y a todos sus miembros el excelente trato que nos ofrecen, su amistad, su calidez y su buen hacer en todos los frentes del festival.

¡Hasta el año próximo Ripollet Rock!

By Quim Brugada

Apasionado de la música en directo, defensor incondicional de las bandas emergentes y hater irredento del rock geriátrico y las bandas tributo.

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