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El espíritu de Thin Lizzy cabalga en Burgos con Darren Wharton’s Renegade

Banda: Ian Wilde – November – Darren Warthon´s Renegade
Lugar: Sala Andén 56, Burgos – 28 de Febrero de 2026
Texto: J.A. Lux
Fotos: Gabriel Pérez Hernando

“Para hacer lo mismo que el resto, mejor no hacemos nada, no queremos contribuir a matar la escena nacional como muchos otros festivales”. Esa es la máxima de la Asociación Burgos Heavy Metal, quienes osados, el 28 de Febrero contribuyeron a crear leyenda y a seguir aumentando el prestigio del panorama burgalés y por ende del comando norte, ese que tantas alegrías está dando al auténtico melómano y no a la eterna comparsa de cachi de kalimotxo. Difícil lo tenían con la multitud de eventos que asediaban a la capital del Cid, desde cualquiera de los puntos cardinales, pero, habiendo superado un tercio del aforo del Andén 56, estos visionarios ya se dieron por satisfechos. Ojalá se llenaran todos los eventos, ojalá hubiera gente y dinero para todo, pero no es así, y subsistiendo a la enorme sobrexposición y a la especulación que vive el altar del directo, con más “posers” que entendidos, al menos se consiguió congregar allí a auténticos apasionados de la realeza del rock. Una pena para los peregrinos de las modas y fervientes defensores de la ausencia de tasas, seguro que hubiesen aprendido como se ha de mantener una actuación sin pregrabados y sin desmerecer el legado de un creador que hace cuatro décadas que surca los cielos, contemplando la gloria de su siembra inquebrantable y, a mayores, reivindicada por los “number one” del ayer y del mañana. Los del hoy aún están en pañales aupados por la burbuja…

Darren Warthon puede presumir no solo de haber sido un músico necesario para la evolución de Thin Lizzy, sino también de haber formado de la banda en el momento correcto, en el espacio adecuado, y haber forjado una amistad con el que pagaba las facturas, el genio Phil Lynott, facturando romance tanto para la formación irlandesa como para el vagabundo de las esquinas de tréboles dorados. Actualmente, y tras otros escarceos con primeras espadas del cotarro alrededor del creador del sonido Lizzy, Warthon ha hallado el camino más cómodo, con los miembros de su propia banda Dare, para disfrutar de cada compás al que se rinde homenaje en algo que no es per sé un tributo, es una celebración musical por uno de los que nada pidió cuando todo se vino abajo y de los que más aportó cuando desde abajo, lo de  encima parecía mastodóntico. Por primera vez en España y como fecha exclusiva, una actuación para paladares no distorsionados.

Para abrir boca se buscó a dos talentos nacionales, con su certificado de realidad y capacidad para pronunciar nuestra ñ con efecto “guiri”. Ian Wilde desde Cataluña incluso se atrevió a preguntarnos si teníamos ganas de sonido ochentas… Cuando allí se lucían más calvas que cardados, la contestación fue obvia. Si con Wild Freedom ya descubrimos que es un gran anfitrión sobre las tablas, en solitario, guitarra en mano en ocasiones como novedad, sin su teclado a modo de fortaleza y con su simbiosis entre el pop y el rock, quizás la esencia del A.O.R. más estandarizado, fluctuó a través de los temas de su primer disco para Lions Pride Music, Dream Hunter, amén de sus más recientes y llamativos singles, “Guide Us Home” y la versión de las Pointer Sisters, “I´m So Excited” que nos dejaron ver su felicidad al hacer de su oficio arte o viceversa. La locomotora llevaba buena métrica y pegada con el ex batería de Kilmara, Eric Killer, pero ninguno de sus compañeros dejó de brillar en sus desempeños personales, dejando para un servidor un grato sabor de boca, fresco hálito de regeneración. Les queda camino, pero tienen luces de sobra para no tropezar.

November desde Asturias y como grupo revelación absoluta en el estado durante el año pasado con el magnífico disco The Long Way Home, no solo deben su oportunidad, afianzada actuación tras actuación, de pasearse por el viejo continente de la mano de la gran persona que es Dani G. (conocido por las bandas por las que ha pasado y también por las que suenan como suenan gracias a sus labores a metros de los focos principales del escenario), tienen mimbres de sobra para no tirar de contactos. El vocalista está que se sale con esta alineación que contó con unas guitarras abrumadoras por parte de Diego Riesgo y Alex Tilles, y una sección rítmica poderosa con Fer Espina al bajo y Adri López a la batería. Dani tenía ganas de mesmerizar al respetable venido de todas las partes de la península y ¡vaya si lo consiguió! Si cantó a nivel, con ese deje entre Jakob Samuel de The Poodles y el “macarrismo” de un Axl Rose afable, también contó con colaboradores para llevar un carruaje improvisado y envolverse por y entre la agitada algarabía de los que le siguieron como a un mesías, sin mencionar aún su escarceo a las teclas para dejarnos embobados recordando parte de la inmortal “November Rain” de los de las pistolas y las rosas, así como el disparo certero de “Anytime, Anywhere” de Gotthard, corroborada por las asistencia y respetada por la banda como si fuera otro tema más del recorrido que efectuaron a su única larga duración. Nada de solo fachada, aquí había traje y pulso para cerrar tratos con un Burgos que los conoció y se enamoró. A partir de aquí, como con la buena seducción, todo con respeto y sin rodeos, queda mucho juego…

Con un nudo en el estómago, conocedor de lo que se nos venía encima, uno no pudo más que mirar alrededor y pensar que quién allí no estuviera o bien era por causas personales o por total desconocimiento de la importancia de Lynott tanto para la industria musical, como para el recreo anímico que nos concedió durante sus años de vida y más allá…Pero lo que me niego a creer es que haya gente que se ausentara por despecho o por superioridad intelectual en esto de la música, donde también hay muchos tontos, es algo palpable. Lo que sí voy a zanjar como dictatorial es que no saben lo que se perdieron y nunca lo sabrán… eso sí me da pena, ver a muchos y a muchas venerar a figuras falaces a las que el cuento se les acaba sin sobreproducciones, maquillajes y vestuario de “chichinabo”. Cinco músicos curtidos, diecisiete canciones atemporales, un sonido robusto y toda una comunión de sonrisas y asombro ante la realidad, quizás la más exigible, en este viejo rodeo prostituido en la actualidad: la sinceridad de lo básico.

Como no podía ser de otra manera, se descorchó la botella con el primer tema que se lanzó a la sociedad en 1981 por parte de, casi, un chaval con espinillas al teclado y un versado entretenedor de masas, la peligrosa “Angel Of Death”, apertura desafiante de Renegade. Darren salió con su guitarra-teclado para dar ambiente, mientras Marc Roberts lo careaba desde su atril, y así, su pelaje más metalero se agitó para que nuestro vello se erizara de forma premonitoria. Todo parecía más contundente en los primeros tonos de la actuación, sobre todo al escuchar “Jailbreak”, “Are you Ready”, “Don´t Believe A Word”, “Emerald”, una “Chinatown” menos abierto por esta mimetización y “Killer On The Loose”. No menos corroboraría esta tendencia “Cold Sweat” dedicada a la memoria del gran John Sykes, pero, de repente, la deceleración de decibelios aumento el frenesí sentimental con “Still In Love With You”, recordando a Gary Moore sin decir ni una palabra e, interpretada de forma colosal por el chico “nuevo” a las guitarras, Andy Moore, quien con su “feeling” y versatilidad, dio bastante respiro a un más relajado Vinny Burns a lo largo de toda la actuación.

Como un punto y aparte tras semejante oda a los sentimientos más elementales, Nigel Clutterbuck con su marcado bajo y Greg Morgan a la batería, sintonizaron con su esencia más hard rock, con un resplandeciente Darren a las voces y saludos cordiales, cuando matricularon su labor en maestría y volvieron loco, loca, a todo, toda hija de vecina con una traca de enmarcar. “Waiting For An Alibi”, “Massacre”, “Suicide”, “Cowboy Song”, “The Boys Are Back In Town” y el sentido memorial a Moore con la dupla guitarrística de “Black Rose”. Simplemente idílico. Como cierre oficial tras el consabido “me voy, pero ahora vuelvo”, regresaron con dos de las canciones que no les pertenecen y que ellos, en su día, decidieron retratar con visión eterna: “Rosalie” de Bob Seger y la tradicional tonada irlandesa “Whiskey In The Jar” que, de no ser por Metallica, no hubiera enganchado a mucha juventud que hoy ya son “personas de bien”.

Un evento único, irrepetible y que seguro que abrirá las puertas a más venidas de los Renegade al país, como ha pasado con otras bandas que ha contratado la Asociación Burgos Heavy Metal con el riesgo que ello conlleva, en exclusiva y por vez primera en sala, para que los fichadores profesionales llenen sus carteles después, a ciencia cierta, y colgándose medallas que no corresponden. Maravillosa jornada sin ánimo de lucro.

By J.A.Lux

Amante y coleccionista de música, adorador del Rock y Metal en todas sus vertientes. Apasionado del celuloide y más si es de terror. Defensor irreductible de la cultura, siempre dispuesto a debatir y colaborar para su progreso.

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