Bandas: Epica – Amaranthe – Charlotte Wessels
Lugar: Eventim Apollo, Londres – 24 de enero de 2026
Texto: Emilio Ortega
Fotos: Jesús Figueirido
Hay recintos que no solo albergan música, sino que la consagran. El Eventim Apollo de Hammersmith es uno de esos templos. Esa noche, bajo el cielo gélido de un Londres que aún despertaba del invierno, tres fuerzas de la naturaleza se unieron en el marco de la gira Arcane Dimensions Tour 2026. Epica, Amaranthe y Charlotte Wessels no sólo ofrecieron un concierto; ejecutaron una declaración de principios sobre el estado actual y el futuro del metal sinfónico y moderno.
Desde que se abrieron las puertas a las 17:30, la atmósfera en Queen Caroline Street era eléctrica. No era para menos: se trataba del regreso triunfal de Epica con material de su noveno álbum, Aspiral, y el debut de la nueva etapa solista de Charlotte Wessels en un escenario de esta envergadura.
El Renacimiento de Charlotte Wessels

A las 18:40, las luces se atenuaron para recibir a la mujer que, tras su salida de Delain, ha construido un universo propio e introspectivo, pero desafortunadamente antes de su actuación nos anticipó una mala noticia sobre su batería Joey Marin De Boer que se encontraba indispuesto por un problema de salud (dolor en una pierna aparentemente)y tras previo paso por el hospital,los médicos le aconsejaron reposo y por no cancelar el bolo y tras sopesar todo nos comunica que el sonido de la percusión sería pregrabado. Le deseamos una pronta recuperación. Además, al final del concierto se pudo comprobar que su estado había mejorado, ya que la propia banda lo llamó para subir a la tarima y despedirse del público al cierre del concierto.
Después de este inciso y acompañada por su banda (destacando a la tecladista Nina van Beelen), Charlotte Wessels tomó el escenario con una confianza renovada.
Su set, centrado en su álbum The Obsession, fue una mezcla fascinante de oscuridad y luz. Abrió con la vibrante «Chasing Sunsets», que sirvió como puente perfecto para quienes aún la recordaban en su faceta más melódica, continuando con la misma tendencia nos deleita con “Dopamine” y “The Crying Room”donde el guitarrista Timo Somers muestra su gran talento,pero el camino rápidamente giró hacia terrenos más pesados y progresivos. La voz de Charlotte ha ganado en matices; hay una vulnerabilidad en cortes como “The Tempest “ y sobretodo “After Us,The Floods” qué sencillamente sale a relucir todo el esplendor de la banda,para llegar al culmen con la canción final de su repertorio»The Exorcism» que nos demuestra su brillante rango vocal que conectó profundamente con un público que llenaba los pasillos del Apollo desde temprano.
Su presencia escénica ha evolucionado: ya no es solo la «frontwoman» de una banda de metal, sino una artista total. Al cerrar su set de 40 minutos, quedó claro que Wessels no es «la ex-vocalista de», sino una entidad creativa que vuela por cuenta propia con una potencia arrolladora.



Amaranthe: Una explosión de energía multidimensional
Si Charlotte puso la nota emocional, Amaranthe se encargó de subir las pulsaciones hasta el límite. Los suecos son expertos en convertir cualquier recinto en una discoteca de metal futurista, y anoche no fue la excepción. Con un montaje escénico que recordaba a la estética de su último álbum, The Catalyst, la banda irrumpió con una energía que desafiaba las leyes de la física pero altamente reconocible.
Arrancaron con “Fearless” y “Viral” de su álbum Manifest de 2020 qué realmente le funciona cómo anillo al dedo, ritmos frenéticos y contagiosos para abrir boca y acto seguido “Digital World” canción famosa y asequible aclamada por la gente rendido a sus pies.

El trío vocal compuesto por Elize Ryd, Nils Molin y Mikael Sehlin funciona como un mecanismo de relojería suizo. La química entre ellos es palpable, especialmente en temas como «Damnation Flame», donde los juegos de luces y el uso inteligente de samples electrónicos crearon una muralla de sonido impenetrable. Iban cayendo los temas uno tras otro “Strong”,”Crystalline” y “Boom!1” cada cuál, una reacción de júbilo masiva, tan intensa que retumbó como un terremoto y se extendió en forma de ondas expansivas.
Canciones de su último trabajo “The Catalyst” y “Re-Vision” puso el listón alto con un ritmo y tempo sin cesar para que no decayera la fiesta. En este instante su cantante Nils Mulin nos presentó un tema nuevo que saldrá próximamente en su próximo disco Chaos Theory, y este, desató la bendita locura una vez más.
Elize Ryd, como siempre, fue el epicentro del espectáculo. Su rango vocal navegó sin esfuerzo entre el pop más pegadizo y el metal más agresivo. Momentos como «Amaranthine» permitieron que el Apollo se iluminara con miles de teléfonos móviles, creando un momento de comunión casi religioso antes de que el mosh pit volviera a estallar con «The Nexus», canción fundamental de su ya extenso repertorio qué no podía faltar al igual que el himno de cierre, «Drop Dead Cynical».
También compartieron una anécdota que transformaron en una competición tras su paso por tierras británicas para atestiguar qué multitud era la más vocifera y fuerte de entre todas y cómo no podía ser de otra, Londres se llevó la palma ganando a Glasgow, Bristol o Manchester, fácil receta para meterse al público presente cada noche en su bolsillo.
Amaranthe demostró que, aunque su fórmula pueda parecer «comercial» para algunos puristas, su ejecución en directo es de una pesadez y precisión técnica incuestionables.










Epica y la alquimia de Aspiral
Finalmente, llegó el momento que todos esperábamos. Tras un cambio de escenario que reveló una estructura de dos niveles y el imponente set de batería de Ariën van Weesenbeek en las alturas del lateral derecho, Epica tomó el mando.
La banda holandesa está celebrando más de 20 años de carrera, pero anoche sonaron como si acabaran de empezar: con hambre de gloria. La apertura con “Apparition”, haciendo gala de una coreografía perfectamente ejecutada, marcó el inicio del concierto. De forma especialmente espectacular, la cantante apareció en el centro de la tarima al más puro estilo Houdini. Acto seguido interpretaron “Cross the Divide”, de su nuevo disco Aspiral, dejando claro el tono de la noche: pesado, cinematográfico y técnicamente impecable.

Esa misma excelencia se reflejó en “The Eyes of the Storm”, donde Simone Simons, envuelta en un atuendo que oscilaba entre lo místico y lo guerrero, ofreció una de las mejores actuaciones vocales de su carrera. Su capacidad para transitar de la voz operística a un registro pop contemporáneo sigue siendo el estándar de oro del género.
Epica no se durmió en los laureles. Aunque no faltaron himnos como «Martyr Of The Free World» (que hizo retumbar los cimientos del Apollo) o la siempre épica «Unleashed», el foco estuvo en la madurez de su nuevo material. «Fight To Survive» y la monumental «The Grand Saga of Existence (A New Age Dawns, Part IX)» que demostraron que la composición de Mark Jansen sigue buscando límites que otros ni siquiera se atreven a imaginar.
Uno de los momentos cumbres de la noche fue la colaboración especial. Simone invitó a Charlotte Wessels al escenario para interpretar «Sirens – Of Blood and Water». Ver a estas dos potencias vocales juntas, después de años de respeto mutuo y carreras paralelas, fue un regalo para la historia del metal europeo. La armonía entre ambas fue escalofriante, elevando la canción a un plano espiritual.

No se puede hablar de Epica en 2026 sin mencionar su producción y el espectáculo visual. El tecladista Coen Janssen volvió a hacer de las suyas con su teclado curvo móvil, bajando incluso al foso de fotógrafos para tocar mientras interactuaba con los fans. La pirotecnia y las pantallas LED, que proyectaban visuales inspirados en la geometría sagrada y la alquimia de Aspiral, transformaron el Apollo en una catedral de metal sinfónico.
El clímax llegó con el tramo final del bolo con la inigualable “Cry For The Moon”, un clásico imperdible qué el público llenó con cánticos ensordecedores. La banda continuó con una descarga final de adrenalina.”The Last Crusade”sigue siendo la pura esencia de la banda, una canción que toda la congregación coreó y recibió con verdadera devoción. Pero el verdadero momentazo ocurrió con “Beyond The Matrix”, dónde el recinto se convirtió en un mar de cuerpos saltando al unísono. La noche terminó, como dicta la tradición, con la brutalidad de un concierto apoteósico, concluyendo con el testimonio final de que el metal sinfónico está más vivo que nunca y con Epica en lo más alto de la cima .
El Arcane Dimensions Tour es, sin duda, la gira del año. Si tienes la oportunidad de ver este despliegue de talento, hazlo. Anoche, Hammersmith no solo escuchó música; fue testigo de cómo se escribe el próximo capítulo en la historia del metal.
Epica continuará su gira europea durante los próximos meses, con paradas confirmadas en Barcelona y Madrid a finales de este mes. Si lo de anoche fue un indicativo, prepárense para algo legendario.














