Bandas: Eric Steckel – Mala Decisión
Lugar: Sala Groove, Bilbao – 17 de abril de 2026
Texto: Txema Garay
Fotos: Xabi Aresti
La sala Groove vibró el pasado viernes con una noche de guitarras encendidas y espíritu blues rock. El virtuosismo internacional de Eric Steckel se combinó con la energía local de Mala Decisión, en un concierto que transitó desde lo cercano y crudo hasta lo eléctrico y arrollador, dejando al público con la sensación de haber presenciado algo auténtico.
Mala Decisión
Los locales Mala Decisión tuvieron el honor de abrir la velada para el artista estadounidense.
Lejos de amedrentarse, salieron con ganas, actitud y, sobre todo, con la experiencia que les dan muchos años en la carretera. Los cuatro músicos son viejos conocidos de la escena y, en mayor o menor medida, hemos coincidido con Miguel Majón y Pako Martínez de Musitu, la sólida base rítmica de Airless y de la Robert Rodrigo Band, con Humphrey con quienes en su día hicieron piña en una banda local de cierta repercusión y con Oscar guitarrista de Los Cojones. Su propuesta, anclada en el hard rock clásico con tintes urbanos, conectó rápido con el público.



Las guitarras sonaron compactas, a base de riffs reconocibles que se nutren de sus influencias y funcionan especialmente bien en las distancias cortas. La voz principal aportó carácter, recordando por momentos al gran Enrique Villarreal (Drogas), moviéndose con solvencia entre registros rasgados y melódicos. Durante toda su descarga, se percibió una clara complicidad entre los miembros, con una ejecución sólida y sin fisuras que evidenció la calidad del grupo. El repertorio combinó temas propios que miran al día a día, como “Decisión”, “Malditos Bastardos”, dedicada a la clase política que mueve los hilos, o “No digas más”, todo un cañonazo tremendamente certero.
Cerraron su set dejando el ambiente caliente y perfectamente preparado para el plato fuerte de la noche.



Eric Steckel
A la hora estipulada el músico norteamericano Eric Steckel apareció en escena con la seguridad de quien gobierna su instrumento sin concesiones ni presiones. Respaldado por su desparpajo habitual arrancó con la singular “El Paso Sugar” para iniciar una velada repleta de florituras. No en vano intensidad y técnica se dan la mano para prolongar los temas en una media de quince minutos. Además se anunció un aliciente, el lanzamiento de su nuevo plástico Sandstorm aunque contó con escaso protagonismo dentro de un repertorio que como suele ser costumbre fusiona temas propios con clásicos del rollo. Un filón que enganchó rápidamente a la concurrencia.

En esa línea, empalmaron favoritas como su flamante single “When it rains, it pours” y la primera parada a su Grandview Drive con “Tenesse” certificando su bagaje y cualidades. Si todo esto no era suficiente, aprovecharía las enrevesadas melodías del blues del artista Albert King en “Born under a bad sign” y el country-blues desplegado en “Take my love to town”, para convencer al personal más reticente a través de su guitarra, un híbrido entre Les Paul y Telecaster que sonaba afilada, con un tono potente y lleno de matices que se extendían a terrenos quiméricos. Sin rebajar un ápice la intensidad el músico manifestó su dominio en el tema de The Marshall Tucker Band “Can’t you See” y el rescate de su Black Gold Era “Solid Ground” mediante pasajes rápidos con momentos más contenidos, demostrando control absoluto mientras la concurrencia permanecía obnubilada con cada uno de sus frugales movimientos.
A nivel técnico, dejó claro que se posiciona sobre el eje de blues, que funcionó como fundamento central alrededor del cual giraba todo, aunque también incorporó claras incursiones en un rock más energético. Además, Steckel no solo se enfundó la guitarra, sino que también mostró su faceta vocal, aportando personalidad a los temas. Desde luego se notaba que es un músico que ha compartido escenario con figuras de primer nivel del panorama. La banda que lo acompañaba se mantuvo sólida y bien ensamblada, consolidándose como un grupo de confianza, de esos que rara vez fallan. Como es habitual, la gira se presenta en formato trío, prescindiendo de los teclados con los que cuentan en estudio, lo que eleva su música a otro nivel en su versión más ruda y punzante.
Eric Steckel y sus compañeros abordan en sus canciones inquietudes mundanas y se acercan a su paisaje americano. Así lo pudimos comprobar cuando regresaron nuevamente a su etapa del Grandview Drive con el tema “Day Drinkin’” en donde se acercan estrechamente a la vida despreocupada de quien se pasa el día bebiendo y disfrutando en plan hedonista sin recabar en las posibles consecuencias. En un show tan variopinto tampoco faltó espacio para la improvisación, donde el guitarrista se explaya sin límites durante algunos compases del recital y nos sumerge en un espacio personal donde el tiempo no corre mientras la sala asiste hipnotizada. Sus compañeros siguieron precisos, y no se quedaron ni un instante a la zaga, deslumbrando al nivel que exigía la ocasión.


La recta final desataría el último puñado de pólvora reservado para la ocasión con el rescate de su Black Gold con su “When Ignorance Turns” y la risueña “She’s a Gold Digger”. En esos instantes, los silencios fueron tan importantes como los truculentos estallidos que golpearon la sala. El combo jugó con las dinámicas, pasando de lo íntimo a lo desbordante en cuestión de segundos. En esa tónica proseguirían a todo trapo, hasta que destacó un solo de batería totalmente descomunal tras “Empty Pommes”, propio del nivel de los músicos que ocupaban la tarima.Hubo incluso espacio para atacar breves pinceladas de varias versiones de sobra conocidas, y en los últimos coletazos, para remachar, deslumbraron con “I’m Broken”, elevado como auténtico hit de la noche. Como colofón, incluso se permitió la licencia de mentar a Donny Hathaway, en el popurrí de medley “Get On Up / The Ghetto” donde aprovecharon para echar la persiana. Eric Steckel abandonó rápidamente la tarima entre largos aplausos, confirmando una noche memorable en Groove.



