Bandas: Loncha Velasco, Envidia Kotxina, Kaos Urbano, Kaotiko, Koma, Segismundo Toxicómano, Narco, Porretas
Lugar: Plaza de Toros Cubierta Plurinacional de Villena – Villena 31 de enero 2026
Texto y fotos: Rubén Rosinos
Arrancamos los festivales de 2026 con el primer representante a escala nacional, Fck Cnsrsph Festival (anteriormente F*ck the Censured), que lleva reivindicando desde 2017 la lucha contra la censura en la industria musical. Un evento consagrado en la agenda de los seguidores de rock más transgresivo, con visitantes de todo el territorio estatal. Heredero del mítico Aupa Lumbreiras, mantiene vivo su espíritu combativo; hasta este 2026, volverá en agosto a la primera línea de festivales de rock estatales.
Hay que remarcar que Villena se consolida como uno de los baluartes del rock, no solo reivindicativo, sino también del metal, ya que acoge tres grandes eventos nacionales. Tanto el gobierno municipal como los habitantes se vuelcan en esa tarea y muestran una hospitalidad que ya he podido disfrutar durante bastantes años. En el caso de este evento, el consorcio abre gratuitamente el aparcamiento de la plaza de toros hasta las 10:00 am del domingo para los visitantes o la colaboración de la asociación de personas con discapacidad física de Villena y Comarca AMIF, que organizan dentro de las instalaciones un guardarropa solidario, a precio reducido.
El festival como tal tiene otro sabor; es el primero del año y se coge con ganas. A pesar de que el frío de invierno aún pesa, el público quiere caña y se nota desde el momento que llegas al recinto. Porque si el público de heavy metal es el más fiel, puedo decir que el del punk rock es fiel y apasionado.
Eso sí, no esperes florituras técnicas, agudos vocales imposibles o enrevesados interludios llenos de polirritmias y compases irregulares. En este festival vas a encontrar rock y metal en su estado primitivo, rock de ahora y de después, directo y a la yugular. Con letras comprometidas con sus ideas y voces que no tienen pelos en la lengua.



Loncha Velasco
Los malagueños Loncha Velasco tienen el honor o pesada tarea de arrancar el festival. Una banda con una paleta de matices muy variopinta, que va desde el rap metal al rock hasta el ska y unas de las combinaciones de estilo más divertidas e irreverentes que puedas imaginar.
Puede decirse que viene a la estela de Def con Dos o los Narco, pero con una personalidad propia muy asentada. Un directo muy movido, con mucho movimiento sobre el escenario, con letras satíricas, algunos momentos obscenos y un buen uso de elementos de caracterización, como la máscara de gremlin en “El Gremlin de Montilla”, trajes de superhéroe en “Capitán España” o una enorme bandera pirata en “Piratas del Mechero”.
Una banda joven nacida en 2017 que se está volviendo infaltable en muchos festivales del estilo, con la suficiente fuerza para despertar al público de primera hora que llenaba la plaza poco a poco. Entre los temas que me llamaron la atención, “Sustancia X”, “El ataque de los clones” y “El resurgir de la bestia”, en la que colaboran los míticos Def con Dos en su versión de estudio y videoclip, o un popurrí mezclando el tema de apertura del Príncipe de Bel-Air del actor y rapero Will Smith, banda sonora del Señor de los Anillos y “Puto” de Molotov.
Envidia Kotxina
Llega el turno del cuarteto madrileño de punk rock de estilo más puro, Envidia Kotxina. A principios de los noventa dominaba la escena el rock urbano; los madrileños optaron por un sonido de punk tradicional. Donde contrasta los riffs rápidos, letras a dos voces alternando y sonido directo y primitivo. Combinado con buenas dosis de ska y reggae. Que invitan mucho a bailar y votar, cosa que se vio en el foso que el público no paraba, enganchados a la valla.
Mensajes con una base antifascista y reivindicativa muy potente. Una apuesta más clásica que la que presentarán Loncha Velasco, pero con muy buena aceptación por el público, que cada vez era más numeroso y animado a dejarse la piel. Una de las bandas con mayor bagaje desde el día que empezaron su andadura sobre 1994. A pesar de ello, no se libraron del sonido exageradamente alto que caracterizó la jornada, que incluso hacía difícil entender las letras de los temas.
Temas variados de los más de treinta años de carrera, como: “Kampos de Exterminio”, “Mala Patada”, “Historias en Blanco y Negro”, “Deskiziao” o “El País de Alicia” son las más coreadas por el público.
Ya llegando el final de la actuación de los madrileños, el recinto empezaba a rozar el lleno, ya que empezaba a ser complicado desplazarte en la pista.



Kaos Urbano
Va avanzando la tarde y llega el turno de la banda referente, tanto a nivel estatal como en Latinoamérica, en música Oi! y street punk. Siendo en México, Argentina y Chile una de nuestras bandas más queridas.
Con muchas ganas suben al escenario con un estilo muy marcado de rock callejero, del barrio, del movimiento skin antifascista y antirracista de la capital. Con la voz rascada y característica de Sku, es ya la enseña de la banda.
La conexión con el público es más que evidente en toda la actuación, y después no tienen reparo en mezclarse con el público para seguir la fiesta. Son conocidos por su lema “Bronca y Rebelión”, que resume perfectamente la energía de sus conciertos, donde la barrera entre el escenario y el público suele desaparecer. Como el momento que invitan a un nutrido grupo de mujeres para que las acompañen en el tema “Ella No Tiene Dueño” o el guiño a Eskorbuto con “Cuidado”.
Celebrando sus treinta años, dejan temas muy sentidos como “Perdóname, madre”, momentos salvajes “Suburbiales”, “Ángel caído”, ¡“Mejores momentos” o “Larga vida al oi!”, en esta última con el bajista Guisepe, haciendo crowdsurfing mientras toca sobre las primeras filas.
Kaotiko
Y ahora que se ha ido el sol, el equipo de producción se afana en el escenario a montar el set de los guipuzcoanos Kaotiko. Cerrando el ciclo de 25 aniversario que iniciaron el pasado 31 de enero de 2025 con la publicación de un recopilatorio llamado XX5 con los éxitos de la banda. Si bien era ya uno de los platos fuertes del evento, ya tenía ganas de volver a verlos, más aún que provienen de una de las bandas que escuchaba de chaval: Kaos Etiliko.
Con un montaje con muros de pantallas de amplificadores y batería en lo alto, posiblemente fueron una de las bandas que mejor sonaron de la jornada. Se notan las tablas y veteranía del quinteto, que sin tregua y sin pausa desplegaron un repertorio de más de veinte cortes con un público incansable, que no paraba ni un instante.
Hubo momentos de canciones de todas las épocas; aquí algunas de mis favoritas. “Barrio De Latón”, “Adicto”, “Tu Hogar”, “Preso 2023” y “Otra Noche”, esta última la más coreada, junto a los recuerdos de la época de Kaos Etiliko con “Ansiedad”, “Mi Mejor Colega” o el tributo a La Polla Record con “No Somos Nada”, otro de los álgidos de la actuación.
Koma
Con un ligero retraso sobre el horario, el cuarteto de metal alternativo/groove metal más reconocido sale a escena. Desde Pamplona, Koma, liderados por Brigi Duque, son uno de los cabezas de la jornada. No voy a negar que es otra de las bandas que esperaba con muchas ganas en este día, ya que han pasado catorce años desde la última vez que los pude ver en 2012.
Aún siguiendo la estela de la presentación de su último lanzamiento, Una ligera mejoría antes de la muerte de 2024, con temas como “La máquina del tiempo Y repasando su extensa carrera con clásicos como “Aquí huele a que han fumao”, “que llevaTío Sam”, “Bienvenidos a degüelto”, “Almohada cervical” o “Mi jefe”.
Los pamploneses, junto con Kaotiko y posteriormente Porretas, son las bandas que mejor sonido pudieron tener dentro de la cúpula del trueno, como se llaman amigablemente a este recinto.
Los Koma son conocidos por tener uno de los directos más sólidos del país. En Villena, el sonido fue especialmente contundente, destacando la precisión técnica de la batería y los riffs pesados. Sin dejar de lado que Brigi Duque sigue demostrando ser uno de los mejores frontmen del género, manteniéndose incansable y sonriente durante toda la actuación.








Segismundo Toxicómano
Los Segis, siendo el apelativo cariñoso de los fans, es sin duda una de las bandas más queridas dentro del panorama del punk rock estatal. Sin lugar a duda una de las más esperadas por el público y como no su concierto fue una autentica burrada. Su sonido es una mezcla perfecta de punk clásico, coros potentes y una velocidad que no da tregua. Sumado a un volumen exagerado, ni con los tapones aguante apenas tres canciones.
Si algo define a Segismundo Toxicómano, es que no hay pausas. En Villena ofrecieron un setlist cargado de temas cortos, rápidos y directos, incluso organizando un pogo que prácticamente lleno toda la arena.
No solo por la entrega en el escenario de cuarteto de Vitoria-Gasteiz, sino por la entrega de los asistentes; incluso un espontáneo no dudó en pegarse un sprint subiendo por el backstage ante la cara del equipo técnico, para abrazar a Placi y cantar “Mi Vida” y, hasta que no terminó la canción, abrazar a los miembros de la banda. Volvió a la pista a seguir disfrutando.
Sonaron tanto tiempo de antes y de después, “En este Infierno”, “Las Drogas”, “Hoy como Ayer”, “Por Ti” o “Palestina” son solo una mínima parte del repertorio que la concurrencia coreo, bailo y saboreo hasta el último segundo en su actuación.
Narco
Desde el barrio de la Macarena de Sevilla, Narco inician una gira para su treinta aniversario. Padres de rap metal y la “psicodelia de barrio”. Después del parón, retomaron su trayectoria en 2023 y llegan a Villena para ser uno de los pilares principales de F*ck Cnsrsph. Para mi gusto, posiblemente la banda que superó los límites del sonido, con bajos arrolladores, aunque su sonido no fue de los mejores de la noche.
A pesar de los claroscuros del sonido, su actuación fue increíble. El concierto no fue solo una descarga de rock/metal, fue una fiesta electrónica. La mezcla de metal con bases de breakbeat puso a saltar incluso a los que venían solo por el punk.
Una auténtica salva de letras entrelazadas entre Distorsión Morales y Rey Ezequiel a las voces. Momentos divertidos con extras disfrazados, “Trapichero” o un robot de AliExpress para “Yoni El Robot”. Sumado a la gracia de las presentaciones y conexión con el público de los sevillanos. Memorable la procesión de seguidores haciendo crowsurfing hacia el foso en “La Hermandad de los Muertos”. Y un repertorio hasta arriba de clásicos: “No creo en tu dios de madera”, “Chispazo”, “Dame veneno”, “La cucaracha” y un cierre mítico con “Puta policía”.




Porretas
¡No hay festival sin los veteranos del rock de barrio! Si Koma marcó la contundencia, Segis la velocidad y Narco el desenfreno, Porretas puso el corazón y el rock a la velada. El rock de Hortaleza viajó a Alicante para cerrar la jornada y demostrar una vez más que los clásicos nunca mueren. Tras la triste pérdida de Rober en 2011, la banda supo reponerse y seguir adelante.
No he hablado de la cantidad de familias que nos encontramos en el festival; con el concierto de Porretas se unieron voces de padres, madres e hijos por igual, coreando himnos intergeneracionales como “Si lo sé, me meo”, “Si nos dejáis”, “Hortaleza” (reivindicando la vida de barrio), “El abuelo” o “Marihuana”.
Ratifican que su estilo de rock urbano por excelencia es sencillo, directo, con letras que hablan de la vida cotidiana, los amigos, el bar y los problemas de la clase obrera, siempre con ese toque castizo y humilde. Sigue conquistando el corazón de jóvenes y viejos rockeros.
Una pena fue lo tardía de su actuación y la escampada de mucho público; llevábamos cerca de once horas intensas. Pero no impidió que salieran a por todas, y se coronaron.
Villena: Hogar y refugio de la rebeldía del rock
En definitiva, el F*ck Cnsrshp no ha sido solo el pistoletazo de salida del año festivalero, sino la confirmación de que el rock y el metal siguen generando interés y pasión. La ciudad de Villena, junto con la hospitalidad de su gente, es de sobra conocida y esa «Cúpula del Trueno» que es su Plaza de Toros, volvió a demostrar por qué es el refugio seguro para quienes buscamos música sin filtros ni artificios. Aún quedan dos fechas señaladas en la ciudad de la sierra alicantina, con el Leyendas del Rock y el Aúpa Lumbreiras.



