Reconocemos que esta entrevista nace desde la admiración. Llevamos muchos años siguiendo la trayectoria de Moonspell. Hemos visto sus cambios, sus riesgos y también esos momentos en los que decidieron hacer exactamente lo contrario de lo que se esperaba de ellos. Por eso, cuando escuchamos Far From God, sentimos que había algo especial detrás de este disco. Nos sentamos con Fernando Ribeiro para hablar de música, arte, filosofía, amor, Portugal y de un álbum que, probablemente, dará mucho que hablar…
Entrevista: Marta Grimaldi / Jesús Alijo Lux/ Fotos: Sonja Schuringa / Beatriz Mariano
Hola, Fernando. ¿Cómo estás?
Hola, Marta. Hola, Lux. ¿Qué tal? Bien. ¿Y vosotras?
Muy bien. Estamos aquí preparadas para pasar un rato contigo. Teníamos muchas ganas de esta entrevista.
Yo hablo muy mal castellano, pero vamos a intentarlo. Me resulta muy raro hablar con vosotros en inglés.
No te preocupes. Hablamos “Portuñol” (risas).
Aquí también decimos “Portuñol”.
Bueno, pues tenemos el placer de estar con Fernando Ribeiro. No solo una de las voces más aclamadas dentro del metal, sino también uno de sus grandes escritores y representantes culturales. Da igual si hablamos de metal, gótico, doom, death o black metal; llámalo como quieras, pero llámalo siempre cultura.
Fernando, bienvenido a Metal Hammer España. Es un verdadero placer tenerte aquí con nosotros.
Muchas gracias por tus palabras. Es una forma muy bonita de verlo. Yo soy mucho menos sofisticado de lo que dices, pero te lo agradezco.
Bueno, soy seguidor tuyo desde los inicios, como podrás comprobar por lo que tengo por aquí. Desde Wolfheart hasta el último trabajo… aunque por poco tiempo, porque tenemos nuevo disco muy pronto. ¿Qué nos puedes contar sobre él?

Se llama Far From God y es un disco muy especial para Moonspell. Tal vez sea el disco más importante de nuestra carrera.
A pesar de que tenemos muchos discos, muchas experiencias musicales, muchas relaciones, muchos altos y bajos, nuestra historia ha sido muy portuguesa. Cuando empezamos con Wolfheart estábamos un poco fuera del circuito. Nadie creía que una banda de Portugal pudiera llegar y estar hombro con hombro con las grandes bandas europeas de la época. Pero fue sucediendo. También vivimos una gran crisis existencial en los últimos años. Tiene mucho que ver con la pandemia y con todo lo que vino después. Yo no estaba muy contento de estar en una banda; no tenía la felicidad que sentía con otros discos. Por eso hubo un silencio tan largo de Moonspell en lo que respecta a nuevos álbumes desde Hermitage. Han pasado casi seis años porque yo estaba esperando sentirme inspirado. Es una idea muy romántica, porque la realidad es que la música también es una rutina.
Te vas de gira durante dos años, luego escribes un disco y después vuelves a la carretera. Es un ciclo que, para mí, está matando un poco la creatividad de las bandas. Y nosotros, como somos muy sencillos y nos gusta hacer las cosas a la manera de Moonspell, sin mánager y ocupándonos nosotros mismos de todo, desde las cuentas hasta el arte, intentamos encontrar una estrategia que nos permitiera hacer algo más que seguir una rutina.
Cuando sentimos que estábamos inspirados, todo fue muy rápido. Teníamos una dirección clara y, sobre todo, recuperamos la felicidad de estar en esta banda. También reconocemos el privilegio que supone pertenecer a Moonspell, venir de Portugal y tocar en todo el mundo. Es un disco muy positivo, pero también muy importante. Estábamos en una encrucijada y podíamos haber tomado otro camino. Sin embargo, seguimos haciendo música y estamos muy contentos con el resultado.
Además, existe una relación tremenda con nuestros fans, y eso nos encanta. Hay mucha gente que dice que hace música solo para sí misma. Es una pequeña mentirijilla que se suele decir en las entrevistas. A los músicos, como a cualquier persona, les gusta sentirse queridos, apreciados. Les gustan los aplausos y también las ventas. Para nosotros está siendo una gran satisfacción ver cómo nuestros seguidores están escuchando el disco. De momento solo han podido escuchar “Far From God”, pero pronto podrán descubrir el álbum completo.
El tema es impresionante.
Muchas gracias.
No es mi favorito del álbum, pero cuando escuché el single antes de escuchar el disco completo ya pensaba que iba a ser mi tema favorito. Y cuando descubrí el álbum entero dije: “Dios mío, ¿qué ha pasado aquí?”. Yo sigo a la banda desde que tendría unos quince años, sería por el 94 o el 95. Además, viajaba mucho a Portugal por aquella época y me llamaba mucho la atención esa cercanía y pensaba: “Hay una banda portuguesa aquí y mira cómo está subiendo”. Y la verdad es que vosotros subisteis como la espuma. Yo era muy seguidora del género, muy fan de bandas como Type O Negative, y este disco, no sé por qué, me ha hecho sentir como entonces. Me ha devuelto esa ilusión que tenía en aquella época. Y creo que a muchos fans les ha pasado lo mismo cuando escucharon ese primer single.
Es más, Fernando, yo te voy a poner en otra encrucijada. A través de los comentarios de Marta ya sabes que yo también soy seguidor vuestro desde siempre. De hecho, en algunas de las bandas en las que he tocado hemos llegado a hacer versiones vuestras; por ejemplo, “Ataegina”. Siempre he seguido cada uno de vuestros cambios. Fuisteis una banda que apareció un poco más tarde que otras, dentro de ese movimiento que se estaba generando en toda Europa, y aun así, desde vuestro primer disco, os convertisteis en una banda muy importante. Pero lo que siempre me ha fascinado es que, disco tras disco, especialmente desde Irreligious, nunca os habéis repetido. Cada trabajo era diferente. Iba incorporando nuevas sonoridades, arriesgando constantemente, mientras muchas otras bandas, con trayectorias más largas y estilos ya muy definidos, también comenzaban a experimentar mezclando elementos electrónicos, rock gótico y otros sonidos.
Y lo que tengo que alabar de Far From God es que me parece una declaración de intenciones completamente romántica. Un disco muy desnudo, muy honesto, que refleja vuestra pasión por el rock gótico y por la música oscura. Me recuerda, por momentos, a aquella etapa de Anathema, con esos ambientes minimalistas tan bonitos, tus letras y tu voz aportando siempre esa personalidad tan reconocible. Creo que el riesgo que habéis asumido va a ser un acierto para los fans. Porque Hermitage, el último disco que publicasteis, es uno de mis favoritos de toda vuestra discografía. Pero ahora, con Far From God, tengo la sensación de que os habéis superado a vosotros mismos, reinventándoos y, al mismo tiempo, volviendo a vuestras raíces.
Sí, hay mucho que procesar. Porque la música, para nosotros, que la escuchamos, pero que también tenemos el privilegio de hacerla, tiene mucho que ver con el tiempo. Hay una palabra alemana, Zeitgeist, “el espíritu de la época”, y yo creo que Moonspell es una banda muy ligada al Zeitgeist. Incluso cuando dimos pasos más experimentales. Recuerdo The Butterfly Effect, que fue un álbum extrañísimo para mucha gente. Estábamos en 1999 y se respiraba esa sensación de que el mundo se iba a acabar. Los aviones se iban a caer, los ordenadores iban a rebelarse contra nosotros… Había una especie de paranoia colectiva. Y nosotros hicimos un disco industrial, apocalíptico, que reflejaba precisamente ese momento.
Las cosas que Marta estaba diciendo también las siento. Por eso era importante hacer un disco más sencillo, sin tantas capas. Hermitage tiene muchas capas, muchos detalles; es un álbum más complejo. Y también es un disco que, sinceramente, sentía menos mío. Había mucho de Pedro y de Ricardo, porque ellos tienen una sensibilidad más cercana al metal progresivo, a Pink Floyd y a otras influencias similares. Yo les di espacio para explorar todo eso. Pero desde el principio tuve claro que quería hacer un disco en el que estuviera mucho más presente mi propia huella. Por supuesto, Far From God es un trabajo colaborativo de toda la banda, pero la idea era hacer algo que domináramos plenamente en este momento de nuestras vidas. Porque a mí no me gusta que la gente debata la música. Me gusta que la disfrute, que la utilice para crear nuevas memorias. Y creo que Far From God tiene precisamente esa simplicidad que permite generar nuevas experiencias.
Mucha gente me dice: “Sí, pero Wolfheart o Irreligious fueron tan buenos…”. Y después ven todos los cambios que hemos hecho y, a veces, parece que están un poco cansados de mí. Pero yo creo que, en realidad, están cansados de sus propias vidas. Están cansados porque el siglo XXI no ha sido tan emocionante como los años noventa. Aquellos fueron nuestros años sesenta y setenta. En Portugal, igual que en España, muchas cosas llegaron más tarde por la situación política, por las dictaduras, por todo aquello. Pero cuando finalmente llegaron, hubo una explosión de libertad. Todo el mundo leía, todo el mundo iba al cine, todo el mundo escuchaba música. Esa fue nuestra verdadera influencia. No solo las bandas que escuchábamos, sino la sensación de libertad que teníamos para hacer cosas.
Para no ser como nuestros padres, que tenían que escuchar música censurada a escondidas, que no podían expresarse libremente ni pensar en voz alta. Todo eso creó una especie de caldo cultural muy especial. Por eso tengo esperanza. Desde el primer día le decía a todo el mundo: “Este es el disco más importante de la vida de Moonspell”. Pero como ya tenemos un legado, como Wolfheart o Irreligious, mucha gente no me cree. Sin embargo, pienso que el tiempo me dará la razón. Creo que es un álbum fundamental en nuestra discografía porque nos está ayudando a salir de una zona más gris, más oscura. Tal vez también a nuestros seguidores. Es un disco más directo, más apasionado. Aquí nadie está aburrido.
Moonspell nunca va a ser una banda unánime porque cambiamos constantemente. Escuchamos muchas cosas y, además, somos portugueses. Siempre estamos cambiando de ideas (risas). Para mí eso ha sido una lucha, pero también una necesidad. No me imagino haciendo siempre discos sobre un único tema. Pienso, por ejemplo, en Amon Amarth. Son una gran banda, pero están muy ligados a un universo concreto. Yo necesito poder escribir sobre el amor, sobre la pérdida, sobre la espiritualidad, sobre cualquier cosa que me conmueva.
Y eso no tiene que ver con ser más grande o más importante. Tiene que ver con intentar mantener una actitud un poco punk. Con ir contra ese sistema de grabar un disco, salir de gira, grabar otro disco y volver a salir de gira. Porque ese ciclo termina definiendo a muchas bandas, y yo no quiero eso para Moonspell. Prefiero arriesgar. Prefiero hacer cosas que vengan de dentro. Muchas bandas funcionan en modo business as usual. Para nosotros no es así. Cuando entramos en el estudio y empezamos a componer, hay una solemnidad y una responsabilidad muy grandes. No estamos haciendo algo simplemente porque sea nuestro trabajo. Hay algo más. Es difícil de explicar, pero es algo más grande que nosotros mismos. Más grande que la banda. Más grande incluso que la música. Y, en cierto modo, el objetivo de Far From God era precisamente acercarnos un poco más a esa dimensión.
Sí, quizá más mística. Porque sí se nota la diferencia. Nosotros recibimos discos prácticamente a diario y aprendemos a distinguir cuándo una banda está creando algo porque realmente lo necesita y cuándo simplemente está entregando un producto porque toca hacerlo. Y eso se percibe incluso cuando escuchas el disco completo. A veces notas que el hilo conductor apenas existe, que hay una obligación detrás, una falta de inspiración. Y, sinceramente, hoy en día eso ocurre más de lo que debería. Por eso, cuando aparece un álbum que sientes como parte de tu propia vida, llama la atención de inmediato. Y es lo que intentaba explicarte antes. Cuando he escuchado algunas canciones de Far From God he visto paisajes de Portugal, he visto caminos, lugares, recuerdos. Sé que eres una persona muy poética. No creo que sea algo místico exactamente. Creo que, en una época marcada por las guerras, los teléfonos móviles, las redes sociales y las pantallas, el simple hecho de que la música sea capaz de sacarte durante unos minutos de todo eso ya es algo extraordinario.
De verdad, Fernando, que hay pocos discos que consigan esto actualmente. Entonces, de verdad, te felicito porque me ha gustado muchísimo.
Gracias.
Me sumo a la felicitación porque, sinceramente, Fernando, y no es porque sea fan de tu voz, de tu escritura, que lo soy, pero en mi faceta periodística no me permito esas licencias de alabar cosas porque sí. Pero sí tengo que decirte que este disco me parece seminal en vuestra carrera, porque desde el primer tema hasta el último se me pasa como un suspiro. Es magia pura. El disco entero, los pocos estallidos de rabia en tu voz, todo lo que predomina con tu voz melódica, que es prácticamente un 70 % del disco, las atmósferas que conseguís con las guitarras y esos teclados minimalistas… Que todo eso, a la vez, suene mayor que otros trabajos más elaborados de la banda, es decir, que te cautive simplemente por esa sencillez, es digno de mención. Y el disco es que se pasa en un suspiro. O sea, yo creo que habéis dado con la clave para que Moonspell vuelva a estar donde merece. Que para mí nunca ha dejado de estar. Yo entiendo a la gente: la gente os ha puesto un escalón por debajo del estatus que merecéis y yo nunca he estado de acuerdo. Ya quedó claro con Hermitage, pero con este disco sé que mucha gente que ha crecido conmigo va a volver a la etapa de Irreligious y os va a poner en un pedestal. Estoy segurísimo.
Bueno, gracias.
Él estará de acuerdo conmigo o a lo mejor no. Pienso que Moonspell nunca ha estado fuera de un pedestal. Cuando pienso en gothic metal, Moonspell es una de las primeras referencias que me viene a la cabeza. No os sitúo dentro del heavy metal en general, sino como una banda que ha definido y representado un género propio durante décadas. Lo que sí, actualmente, a mí no me llegan bandas de este estilo. Entonces no sé qué pasa, si es que no hay bandas, no hay producto, o no se quiere cubrir este producto.
No tenemos muchas facilidades para encontrar bandas para hacer tours exactamente porque es un círculo que tenía muchas bandas en los 90. Muchas bandas desaparecieron un poco de la escena y es un círculo un poco solitario.
El metal gótico se volvió una etiqueta muy fácil porque todo lo que tenía un growl y una cantante femenina era metal gótico. Las personas incluso escuchan algo industrial, como Lacuna Coil, que para mí es una banda magnífica, maravillosa, pero no es gótico porque le hacen falta algunos ingredientes del gótico que Moonspell tiene. Y claro que fue un poco complejo alcanzar esa simplicidad, incluso en el estudio. Fue un trabajo que resulta sencillo, pero fue muy, muy difícil porque teníamos que ser muy quirúrgicos. Porque, ¿sabéis?, una guitarra, un bajo, una batería, una voz y unos teclados. Y no hay más cosas.

Sabéis que el wall of sound o todos los arreglos que hay en el metal moderno, con todos los breakdowns, con todas las guitarras, las cuerdas y los bajos doblados, no hay nada de eso en Moonspell porque no es necesario. Pero nuestro productor vino a Moura, en Portugal. Es de Colombia. Vivía en el Reino Unido desde hacía muchos años, pero cuando llegó el Brexit se fue del Reino Unido. Ha trabajado con Paradise Lost, por ejemplo, y con Ghost. Y se quedó en Oporto, donde nosotros grabamos el disco.
A nosotros nos gustaba mucho grabar fuera de Portugal. Teníamos que ir a Finlandia o Suecia porque creíamos que aquí, en Portugal, toda la gente hacía un poco lo mismo, imitaciones. Pero este disco fue un periodo muy centrado en el disco. Prácticamente íbamos a dormir después de las sesiones y nos despertábamos para volver a las sesiones. Fue una cosa muy mutua, como la película de Rocky, que se aísla un poco y solo vive para una cosa. Solo daba para Far From God. Eso fue lo que pasó. Y también creo, porque escucho mucha música, que las personas están un poco cansadas de tantas capas de música. Es un poco evidente cuando escuchas una cosa muy rápida, una cosa con demasiadas cosas sucediendo dentro del disco. Porque en Moonspell, por ejemplo, Hugo, nuestro baterista, puede tocar death metal, puede tocar black metal, es un gran baterista, toca todos los estilos. Ricardo es un gran guitarrista. Puede hacer shreds y todo eso, pero nosotros queremos un poco servir a la música, que es una idea un poco romántica. Porque Moonspell ha sido siempre, desde Wolfheart y a través de todos los cambios, una banda de canciones con verso, puente y después coro. Y logramos ir a ese sitio con Far From God.
Estábamos grabando el vídeo de “Far From God” en Letonia y sabéis que cuando estás grabando un videoclip hay muchas repeticiones. Tienes que repetir mil veces los coros. El director, que hizo un magnífico trabajo con el vídeo, en blanco y negro y todo eso, nos decía —porque trabaja con bandas más extremas de aquí, de Portugal, como Gaerea y Bizarra Locomotiva, y a nosotros nos encanta el metal extremo—: «Puedo escuchar esta canción todo el día porque es suave, es atmosférica, fluye bien y no me cansa». La duración del disco fue un poco pensada, pero también fue una circunstancia. Porque Ricardo, Pedro y yo hacemos las letras y la música de Moonspell y, claro, todo lo que critico y todo lo que digo en las entrevistas también lo hablamos dentro de la banda.
¿Podríamos hacer algo más? ¿Podríamos hacer un par de canciones más? Sí. Pero no logramos hacerlas a tiempo útil y después quedaron ocho canciones con 45 o 50 minutos. Pero también creo que fue una coincidencia y que al final fue bueno. Es un álbum que no es muy grande, ¿sabéis? Probablemente es el álbum más pequeño de la carrera de Moonspell y sí, resulta muy bien.
Y también hay aquí una cuestión de comodidad. Me encanta mucho el vinilo, pero no me gusta nada cuando estoy escuchando un vinilo doble y tengo que cambiarlo tantas veces. Me quedo por ahí y muchas veces no escucho la segunda parte del disco. Y es una cosa que creo que es muy importante. También pensé en hacer un disco que no pasara de los 45 o 50 minutos, porque hay muchas cosas en la historia del metal y del gótico que tienen esta duración.
Se dice que lo ideal son 45 minutos.
Reign in Blood tiene como 28 minutos y es un disco increíble. Es como un maxi-single, es como un EP. Y es una cosa que también está un poco de moda. La música hace discos muy grandes por muchas razones. Porque un disco más largo va a tener más royalties, vas a poder venderlo un poco más caro también. Pero Far From God y todo el proceso del disco… nosotros estábamos un poco alejados de la realidad. La discográfica nos decía: «¿Dónde está el disco?». Y nosotros conseguíamos manipular toda la realidad para concentrarnos. Napalm Records fue muy buena con nosotros. Claro que tuvo mucha paciencia, porque tenemos obligaciones contractuales, pero yo les estaba diciendo: «Creedme, va a tomar su tiempo, pero va a ser un disco mucho mejor si confiáis en nosotros, en el tiempo y en la manera de manejar el tiempo para Moonspell».
Y yo estoy contento porque realmente pasó así.
¿Vais a lanzar más singles y videos antes de la publicación del disco?
Sí, vamos a lanzar un single que se llama «Cross and Heart», que es la primera canción del disco. Es un tema con una lírica que no es muy típica en el gótico, porque yo ando mucho por la carretera aquí en Portugal y por todo el mundo, pero en Portugal los automovilistas conducen de una manera muy agresiva. Tenemos mucha muerte en la carretera. Incluso se llama «la guerra civil». Cuando colocas a un portugués en un coche se vuelve una bestia, un animal herido.
Tenéis fama… (risas)
Sí. Y aquí también. En España hay estos pequeños altares en la carretera, con flores, cruces y todo eso. Alguien murió allí. Principalmente gente joven, que muere mucho aquí en la carretera. Nos fuimos dos días para Letonia. Hicimos en un día el vídeo de «Far from God», que es un vídeo en blanco y negro y todo eso. Y el 27 de mayo vamos a lanzar el nuevo videoclip, «Cross and Heart», realizado por el mismo equipo. Después vamos a hacer un videoclip más, que esta vez vamos a financiar nosotros porque no hay dinero para todo. Y yo pienso que, por mí, haríamos un videoclip de cada canción.
También queremos elegir para videoclip «The Great Wolf in the Sky». No sabemos qué tipo de videoclip va a ser, si hacemos un lyric video o si después, antes de irnos de gira, vamos a hacer un vídeo más completo. Pero queremos tener por lo menos otros dos singles más. Es muy difícil elegir. Es como mandar a tus hijos al frente de batalla. Porque nosotros creemos que las personas deben escuchar todo el disco y yo sé que eso es un problema ahora. Todo el día me dicen, o todo el día leo en internet, que ya no hay álbumes, que solo hay singles. Pero era así también en el pasado. El álbum tiene mucho que ver con que tú seleccionas tu propio camino. Claro que para escuchar un álbum completo tienes que disponer de tu tiempo, de tu disponibilidad y de todo eso. Es más fácil escuchar solo un single. Pero depende de cómo te relaciones con la música. Y yo disfruto pensando que nuestros fans se relacionan con nuestros álbumes de una forma mucho más completa, porque es una experiencia mucho más rica.
Para mí, por ejemplo, cada uno de los temas es un single potencial. Y eso es precisamente lo bueno. El gran hándicap que tiene este disco es que no puede aburrirte. Se pasa rapidísimo porque cada canción funciona como un éxito por sí misma. Entonces habéis conseguido condensar la mentalidad actual del single, de esta generación que prácticamente solo consume singles. Vosotros habéis concentrado todo eso dentro de un álbum y por eso estoy convencido de que va a ser un acierto absoluto para los fans. Y luego, en relación con lo que comentabas antes, has mencionado a Paradise Lost. Evidentemente, una de las grandes bandas del género. Empezaron antes que vosotros y también, cuando Moonspell comenzaba a asumir riesgos y a evolucionar, ellos hicieron lo mismo. Pero no tuvieron el mismo beneplácito por parte del público. Mucha gente se les echó encima y renegó de aquella etapa más experimental de la banda.
Con vosotros ocurrió en mucha menor medida. Vosotros no habéis tenido que regresar a sonidos más extremos por necesidad; lo habéis hecho cuando os ha apetecido creativamente. Al menos esa es mi opinión como seguidor de la banda. Sin embargo, a Paradise Lost sí los vi, en cierto modo, obligados a volver a sonidos más oscuros y contundentes para recuperar el respeto de una parte de sus seguidores. Y aquí es donde quería llegar. Este último trabajo, Far From God, se aleja bastante de lo que Paradise Lost está haciendo actualmente para volver a situarse en lo más alto, que es una música más dura. En cambio, se acerca mucho más, permíteme la comparación al último álbum de The Cure. No sé si lo has escuchado. Y creo que ahí reside precisamente lo enriquecedor y lo valiente de Moonspell. Porque podríais haber apostado por un disco mucho más agresivo, como están haciendo muchas bandas para recuperar a antiguos seguidores. Pero vosotros habéis tomado otra dirección, una línea que, sinceramente, creo que os va a abrir muchísimo más mercado y os va a permitir llegar a un público todavía más amplio.
Sí, es curioso que hables de Paradise Lost porque, para mí, Paradise Lost son los inventores del metal gótico. En 1993 o 1994, cuando sacan Gothic, tenían ya un poco de voces femeninas, también la parte más sinfónica, y lograron convertirse en una banda muy grande con el segundo disco. Y yo ahí me quedé un poco triste cuando la gente se lanzó contra One Second, porque para mí One Second demostraba que tenían el talento suficiente para convertirse en los nuevos Metallica. Porque era un rock un poco más comercial. Y toda la gente se enfadó también con Paradise Lost cuando comenzaron a experimentar. Pero fueron muy influyentes para bandas como nosotros, My Dying Bride, Anathema y todo eso. Pero al final de los años 90 el gothic metal sufrió casi un corte también, ¿sabes? Comenzaron a aparecer las bandas más extremas y también las bandas de power metal, que dominaron mucho aquella época.
Había un par de bandas muy exitosas después de Paradise Lost. Todo con el mismo sonido. Mucha gente haciendo power metal, muchas bandas que, como se dice en inglés, tenían un gimmick: bandas de piratas, bandas de vikingos… Y se volvió también una fuente de entretenimiento. Y claro que hay música de calidad en todo eso. Pero nosotros estábamos mucho más del lado experimental de las cosas, en una situación parecida a la de Paradise Lost. Y es muy curioso porque nosotros trabajamos para las personas, pero las personas… yo no sé. Visto como portugués, estaba intentando explicar qué es ser portugués a un amigo que se mudó de Brasil para acá. Y me decía: «No sé lo que son los portugueses». Y yo tampoco lo sé. También soy portugués y tenemos muchos siglos de historia.
Pero el portugués es aquel tipo que quiere estar, pero no quiere estar; que le gustas, pero tampoco le gustas. Es un poco, ambiguo. No es alguien que puedas leer a la primera. Y eso nos ayuda un poco a entender también a las personas que escuchan nuestra música. Porque una vez hicimos un concierto de 30 años en Oporto y dimos a la gente la oportunidad de elegir todos los temas a partir de una lista muy larga. Claro, pensábamos que todas las personas votarían las mismas canciones de siempre, ¿sabes? “Alma Mater”, “Vampiria”, “Opium”… Era una oportunidad para tocar, como se dice, deep cuts, cosas que normalmente no tocamos. Pero no fue así.
Y también hay una presión muy grande para que las bandas regresen a sus raíces. Las bandas tienen que lidiar con eso. Y después, cuando hay bandas que regresan a sus raíces, las personas pierden el interés. Es mucho más difícil, en el fondo, hacer cosas que las personas no nos dicen que hagamos. Porque hay una cosa que tenemos que entender sobre todos nosotros: no sabemos lo que queremos. Queremos una cosa y, pasados unos minutos, queremos lo contrario. Y ahora internet ha complicado mucho más nuestras cabezas. Y es una cosa que pasa. Cuando empecé a ser más crítico con la música, con Moonspell nosotros nunca fuimos a defendernos o a argumentar en línea con nuestros fans, porque hay una cosa que es muy sencilla: te gusta o no te gusta. Y después, claro, hay discos que tú escuchas… Yo soy un gran fan de Bathory, de Suecia. Y cuando hicieron Hammerheart en los años 90… Dios mío, yo tenía 16 años y fui a conocer a Quorthon cuando vino aquí a Portugal, a Lisboa, para promocionar el disco. Y cuando escuché Hammerheart no me gustó nada porque era muy vikingo, muy épico. Yo estaba acostumbrado a todo el black metal más extremo. Pero me gustaba y amaba tanto Bathory que me obligué a escuchar el disco. Y tengo el disco, me encanta el disco y terminé amando el disco. Exactamente porque la música también funciona como una relación de amor. No puedes solo recibir; tienes que dar muchísimo también.
En nuestro álbum se habla mucho del amor, que es un tema del que a los metaleros y a las bandas no les gusta hablar, pero toda la gente está ahí hablando de eso. Drácula es una historia de amor. Frankenstein es una historia de amor. Todas las historias que tienen terror… Drácula se rebela contra Dios, se queda lejos de Dios porque la religión le mató los deseos, le quitó a la mujer. Siempre hay algo así. Y no sentimos vergüenza de hablar y de cantar sobre esas cosas, incluso haciendo metal gótico. Porque hay una cierta cantidad de temas que… Pues yo tengo un poco un conflicto intelectual. No consigo tomarme en serio a las bandas que están siempre hablando de las mismas cosas. A veces me aburro mucho con todo eso.
Hablando del amor y del dolor, ¿en qué momento del proceso de composición decidisteis encargar la portada? Porque, sinceramente, creo que tiene todo el sentido del mundo dentro del álbum. De hecho, encaja con la imagen que yo me había formado de ti, o con la persona que imagino después de haberte leído y seguido durante tantos años, pero también encaja perfectamente con el disco. Me parece una portada brillante.
Además, sigo el trabajo del artista y sus últimas obras me han impresionado mucho. La portada que hizo para Immolation, por ejemplo, me causó un gran impacto. Y cuando vi esta tuve una sensación parecida.
Sí, sí, sí. Es un tipo que, donde ves una portada suya, lo reconoces automáticamente.
Una de las cosas que yo quería para Far from God, incluso antes de tener música o letras, era trabajar con Eliran Kantor porque es el mejor. Ahora mismo es de lo mejor que está haciendo portadas para el metal. Y yo tengo muchos discos en los que no me gusta mucho la banda, pero sí me gusta el arte. Y una cosa que yo creía de Eliran es que tiene la capacidad de crear algo que es mucho más que una portada. Si nosotros colocásemos la portada de Moonspell en el Prado o en el Reina Sofía, las personas querrían pararse porque parece una obra de arte. Es una cosa que tiene impacto visual.
A Eliran, en 2023, le mandé un par de títulos de álbum, un par de conceptos, un par de ideas. Estaba siempre cambiando de ideas, de título y de dirección. Y también hasta que llegamos al nombre del álbum, Far from God. Ahí me gusta trabajar con los artistas. No solo para decirles lo que tienen que hacer. Para mí, yo aprecio la independencia y la creatividad. No es lo mismo que ir a un restaurante y pedir una pizza: «Yo quiero esto y aquello». Es una relación de independencia también. Y la verdad es que fue muy paciente con mis ideas porque yo no sabía lo que quería para la portada. Y un día, una tarde, yo estaba aquí en casa, en Portugal y me envió una versión en blanco y negro de la portada de Moonspell. Era un cuadro que tenía hecho desde hacía un par de años, pero estaba aguardando, estaba esperando el proyecto adecuado. Porque no fue una cosa que pasó por coincidencia. Fue una coincidencia mágica. Y al final, la portada, este dibujo que tiene… cuando ya teníamos la música, las letras y todo eso, coincidió perfectamente el arte de Eliran con la música de Moonspell.
Después hubo un tratamiento de color y toda esa tierra en movimiento, que parece una cosa hecha con pastel, también una técnica artística. Y me envió un texto muy bonito sobre la portada. Si os fijáis bien, la portada muestra a una mujer mirando a un hombre y, en la parte superior, hay una guillotina. Y el truco de la portada es que nosotros nunca vamos a saber si la mujer se está despidiendo del hombre que va a ser ejecutado, al que le van a cortar la cabeza, o si lo está atrayendo para que ponga la cabeza bajo la guillotina. Y para Eliran, Far from God tiene esa lectura sobre alguien que se aleja de algo. En inglés sería estrangement, alienarte de algo, separarte de algo. Y todo el disco tiene también ese sentimiento. Y claro, con la portada de Eliran, que es fantástica. Nosotros incluso tenemos una edición en nuestro propio sello aquí en Portugal, que se llama Alma Mater Books & Records. Hemos hecho una edición exclusiva y limitada donde la portada no tiene ni el título del disco ni el logotipo de Moonspell. La versión de Napalm y los CD, todo eso sí lo tiene. Pero fue Eliran… porque a mí me costaba mucho meter el logo de Moonspell. Sabes que es un logo bonito y el título del disco también, pero me gustaba mucho no invadir el espacio de Eliran. Pero la portada… nos hicimos una portada en condiciones. La portada es magnífica, es una cosa impresionante. Y toda la gente, cuando yo les muestro la portada por primera vez, se queda un poco callada, absorbiendo todo lo que está pasando. Y es una portada, como la música, muy sencilla. Tiene tres elementos: una mujer, un hombre y una guillotina. Y eso es todo.
Ahora, mirando la portada, me surgen otros dos análisis más, pero ya como teorías personales. Como si alguien no conociese a la banda, no supiera de vuestras letras y demás. Mira, yo interpreto, por ejemplo, el alejarte de Dios como un castigo que te va a caer con la guillotina. Bueno, alguien que no conociera vuestras letras más oscuras y vuestro vínculo con el black metal, el nihilismo y todos los temas que habéis tratado a lo largo de vuestra carrera. Y luego otra interpretación que se me ocurre es acerca del amor. Como si un amor no casto fuera también un castigo, algo que te aleja de Dios y que termina siendo juzgado. Son dos lecturas que me surgieron al verla, aparte de las que has explicado tú. Y creo que eso demuestra precisamente que es una portada muy abierta. Es tan creativa que te permite interpretarla y, al mismo tiempo, introducirte más en el disco.
Es una obra completa, como se solía hacer en los grandes años discográficos, cuando se vendían un montón de discos y la gente se preocupaba por todo el contenido. Ahora quizás no tanto. Muchas bandas saben que no van a vender mucho, y nuevamente, que apostéis en una época como la que estamos por un conjunto tan potente, tanto gráfico como musical y estilístico, tiene muchísimo mérito.
Tiene que tener sentido porque el disco es una obra de arte muy completa. Porque en un disco de una banda tienes el arte; tienes la música; tienes la poesía; también tienes un poquito de cine, que es cuando haces el videoclip; y tienes mucha interpretación, claro. Yo sí vi arte un par de veces, también en Madrid y en otros sitios. Y ver arte en vivo te provoca algo que no pasa cuando lo ves solo en los libros y todo eso.
Puedes ver La persistencia de Dalí. Puedes ver La noche estrellada de Van Gogh, que es un cuadro muy pequeño. Piensas que es muy grande, pero es muy pequeño. Y la sensación que te transmite, todo el estudio, toda la profundidad de la pintura, también puede ser producida un poco por una obra de arte como un disco. Y es un poco pensar así, pero tenemos que ilusionarnos, porque no podemos escuchar todas las voces de internet, porque si no, no haríamos un disco así. Internet son como fragmentos de cosas. Son muchos fragmentos que después se convierten en algo más o menos bueno o malo. Pero un disco tiene que tener un concepto. Y las cosas que hacemos en Moonspell siempre han estado presentes en todos los discos. También Far from God es muy conceptual y tiene que ver también con las cosas que vemos, las cosas que vivimos, las cosas que escuchamos. Y cuando se habla de esta portada y cuando se habla de amor… el amor también es una especie de sacrificio. Para amar a una mujer o a un hombre no puedes tener la convicción de que tú eres la cosa más importante del mundo.
Todas esas cosas, especialmente hoy en internet y en las redes sociales, donde vemos tantas cosas de autoayuda… “Tienes que preocuparte por ti primero; los otros vienen después”. Y eso es una cosa que está muy lejos de Far from God. Está muy lejos de las enseñanzas buenas, que también las hay en la religión y en la sociedad, que consisten un poco en vivir todos juntos. Es una forma de amor: ceder un poco aquí para que haya otra cosa allí. Y el título es un poco ambiguo también. Es un poco como la filosofía de Nietzsche. Nietzsche es un filósofo muy amado por las personas del metal, pero muy mal comprendido. Porque Nietzsche, mucho más que un filósofo, era un filólogo. Estudiaba los idiomas antiguos de las sociedades, como la griega. Y la filosofía de Nietzsche era un poco esa: ir al principio del lenguaje con los griegos y después sacar las palabras y compararlas con la modernidad y por eso criticaba toda la modernidad, porque pensaba que habíamos recorrido un gran camino lejos de la verdad.
Y claro, Far from the Truth no sería un título con tanto impacto como Far from God, pero es un poco lo que quiero decir: que estamos muy lejos de los sentidos originales de las cosas y si te vas al aspecto religioso, lo que vemos hoy en día… vemos el cristianismo evangélico de la administración Trump, que es una cosa muy agresiva. Vemos también las teocracias de los países árabes, como Irán. Vemos también la situación de Israel y Palestina, que es una guerra de territorio, pero también de religión. Y yo he estado en muchos de esos países y el sentimiento que tenía al caminar por las calles era que las personas no quieren nada de eso. Solo quieren paz, armonía y vivir juntas, incluso con personas que no tengan el mismo Dios que tú. Y por eso el título no es político. No toma partido por nadie ni por nada. Pero es muy actual porque estamos todos lejos de algo, Puede ser Dios, puede ser la música, puede ser el arte, puede ser la filosofía, puede ser cualquier cosa. Pero nosotros estamos más lejos ahora de algo que nos define y nos inspira. ¿Qué haremos aquí dentro de diez años? Y es una cosa en la que nosotros también nos concentramos con este disco.
Sobre la gira de presentación del álbum, ¿cómo se va a plantear? Porque actualmente ya estáis tocando en directo. Habéis estado en México incluso con la orquesta, ¿no?
Sí. Vinimos de América Latina y fue muy bueno, pero no hemos tocado «Far from God» porque todavía no había salido el single. Vamos a empezar primero haciendo algunos festivales. Hace mucho tiempo que no vamos a tocar en España. La última vez fue como teloneros de Dark Tranquillity. Lo pasamos muy bien, pero nosotros nos quedamos un poco sorprendidos de no tener una invitación para algún festival aquí cerca de Portugal, en España. Pero estamos trabajando en eso y claro que iremos de gira. Tenemos muchos festivales: Rumanía, Portugal, Alemania, toda Europa, Bulgaria y todo eso. Y ahora estamos trabajando en una gira para 2027. Y queremos tener también un par de fechas en España porque hace mucho tiempo que no vamos a tocar allí en directo.
Yo os he visto siempre en Portugal. La última vez fue en Milagre Metaleiro, en 2023, creo que fue.
Yo no sé lo que pasa, pero tampoco estoy mandando recados a ningún promotor. Lo vamos a intentar y, si tenemos que volver pronto a España, porque creo que es un disco que a los fans de España también les va a gustar. Con nuestra agencia estamos trabajando también en ello, para tener algunas fechas en España. Claro que todos están invitados a ir a Portugal si quieren. También está bien. La gasolina es un poco más cara, tenemos que meter combustible y gasolina de España. Todo lo que se habla de España no es arte, no es política; se habla de gasolina y de fútbol. Y hay tantas cosas mucho más importantes entre España y Portugal que esas.

Bueno, de momento, el 12 de septiembre nos veremos en Sintra
El concierto está prácticamente agotado y va a ser genial porque es la primera vez que tocamos allí. Sintra es una villa cerca de Lisboa, pero es muy mística. Era el sitio preferido del poeta inglés Lord Byron. Es muy clásico, muy gótico incluso. Y vamos a tocar en un jardín espectacular que tiene un edificio gótico. Es muy, muy especial.
Sí, he estado viendo todo el mapa del sitio y es espectacular. Es conforme a la portada del álbum.
También hemos pensado que todo se conecte muy bien con Far from God, que no haya espacios sueltos, cosas que no encajen. Quiero hacer una cosa muy conceptual. Por eso estoy siendo también muy exigente con todo: con la portada, con los vídeos, con el merchandising… Todo tiene que tener una imagen. Porque la otra imagen es Moonspell. Moonspell es también nuestro legado del pasado y del presente, pero esperamos, como estaba diciendo, que también lo sea del futuro.
Que se identifique más la marca Moonspell, lo que somos, lo que representamos desde aquí, desde Portugal, para la escena internacional del metal y del gótico.
Yo creo que la marca definitiva de Moonspell tiene que ser el arte. Ya no el metal ni el gótico. Arte. Tengo esa creencia desde el fondo de mi corazón. Y habiéndoos seguido siempre, sois arte. Yo entiendo que a lo mejor hay gente a la que se le haga más duro oír una guitarra o un growl, pero en el contexto de cada uno de vuestros discos, en el conjunto global, yo creo que es una obra de arte, pieza por pieza. Cada uno de vuestros discos. Y eso me lleva también a una pregunta: tal y como está el mundo actualmente, Fernando, ¿hay sitio para la filosofía, para la autocrítica?
Cada vez más. Ahora mismo es mucho más necesaria. La filosofía no es una cosa que tenga utilidad. “Necesaria” significa algo que tiene que acontecer, la definición filosófica de necesario es algo que tiene que acontecer. Yo he estado en filosofía. Hace un par de años sonamos en directo en las Olimpiadas de Filosofía, que fueron aquí en Lisboa. Y encontré mucha gente del ámbito académico y de los cursos de filosofía. Y muchos de los trabajos nuevos para filósofos están en departamentos de ética de empresas, corporate, porque esas empresas hacen tanto dinero que tienen recursos para contratar a un filósofo, para enseñar ética, para enseñar los valores de la vida.
Yo creo que hay mucho espacio para la filosofía. Aquí el problema es que hay una corriente nueva, que no es una corriente filosófica, pero de la que los periodistas hablan mucho, que se llama fast thinking, como fast food, en la que las personas van a buscar a Nietzsche, Jung, Hannah Arendt y otros filósofos más conocidos para hacer algo que es profundamente antifilosófico: justificar sus opiniones.
La filosofía no justifica a nadie. La filosofía es una búsqueda. Vamos a buscar las cosas. La filosofía puede traer algunas soluciones, para las guerras y para todo eso, porque implica hablar, estudiar y reflexionar. Y para responder más concretamente a tu pregunta, creo que un mundo sin filosofía es un mundo muy peligroso. Muy peligroso. Porque no se hace autocrítica.

Y si yo vengo a decir que la Tierra es plana, que no es un globo, claro que voy a encontrar en internet una justificación para eso. Y las personas tienen que pensar un poco más. Porque una parte de mi trabajo fuera de Moonspell es visitar muchas escuelas y también prisiones. Voy a hablar con los estudiantes y con las personas que están detenidas. También es una forma de aprender un poco sobre el mundo de los más jóvenes y el mundo de las personas que están presas. Y lo que les digo es que tenemos que saber leer. Y saber leer no es solo abrir un libro. A mí me encanta leer, pero nosotros, en la actualidad, leemos mucho más que libros. Estamos leyendo cosas constantemente. Estamos leyendo cosas en los periódicos, estamos leyendo cosas en la televisión, estamos leyendo cosas en internet. Y tenemos que tener, como decías, mucha más cultura y mucha más conciencia para saber cómo seleccionar un camino mucho más humano para nosotros. Por eso sí creo que la filosofía es muy, muy importante. Espero que un día la filosofía también pueda ser una parte más importante de nuestra actualidad. No solo la política, la sociedad, el fútbol o la economía, que son cosas de las que la gente disfruta. Pero no tenemos que ser esclavos de esas cosas.
Porque la política es una consecuencia de la filosofía. La democracia es una consecuencia del pensamiento libre de los griegos, que también tenían esclavos, pero fue el principio de toda la política. Y la política tiene que estar mediada por la filosofía. Porque la política tiene un papel de relación entre las cosas que son públicas y las cosas que son privadas. Y lo que vemos hoy en día es algo que también está muy lejos de su sentido real.
Ética y moral, ¿no?
Sí. La moral es una cosa que, de acuerdo con algunos filósofos… Hay una historia que yo cuento cuando voy a las escuelas. Es una frase que se atribuye a Spider-Man: «Un gran poder conlleva una gran responsabilidad». Pero es una frase que puedes sacar perfectamente de la filosofía de Immanuel Kant, un filósofo alemán. No lo dijo exactamente así, con esas palabras, pero después Marvel la hizo mucho más popular. Por eso incluso en Marvel hay moral, incluso en Marvel hay ética. Claro que existe toda esa visión americana del héroe y el villano, mucho maniqueísmo también, el bien y el mal. Pero sigue siendo una cosa muy importante para decidir cómo vivimos nuestras vidas.
Y claro que la moral tiene que ser una cosa que no puede ser impuesta por la religión o por la política, porque ahí se pierde. Es una cosa que tienes que descubrir por ti mismo: qué te hace feliz, cómo quieres estar en el mundo y, principalmente, cómo quieres estar con los demás. Creo que es muy importante. Y el mensaje del mundo actual es: «Cuida de ti mismo». Y yo pienso que no es un mensaje muy virtuoso. Tienes que cuidar también de toda la gente que te rodea. Y claro, incluso cuidando de los demás estás cuidando de ti mismo. Y pienso que eso es mucho más importante que, con todo el respeto, hacer yoga o ir a una sesión de self-help o de reiki. El yoga, por ejemplo, en India —y he visto yoguis de verdad— es una cosa muy religiosa. Y no es una práctica egoísta; es una forma de prestar culto con el cuerpo a un ser superior. No lo estás haciendo solo para tu bienestar. Porque tampoco es confortable, estar siempre cuestionándote las cosas. Sí, por eso tenemos muchos desafíos y pienso que la filosofía puede ser muy importante para guiar un poco hacia la verdad. Aunque la verdad es una cosa muy compleja en estos días.
Es relativa, ¿no?
La verdad, en mi opinión, sí. Pero yo creo que la filosofía también…Y para resumir un poco el concepto, la filosofía también está muy vinculada al arte, al arte de verdad. Yo creo que quien sabe vivir el arte, interpretarlo y emocionarse con él, tiene más facilidad para acceder a un pensamiento libre a través de la filosofía y también tendrá más acceso a una ética y una moral con menos prejuicios. Si ya te impresiona desde el alma, ya te está haciendo pensar, ya te está escribiendo algo dentro.
Solo tenemos que tener un espíritu curioso. Saber escoger bien las informaciones y los libros que tenemos que leer, porque hace siglos que muchos hombres y muchas mujeres están pensando en todo lo que pasa. Hay muchas cosas que se escribieron hace un par de años, o hace muchos años, que son más actuales que nunca. Tienes el caso típico de 1984, de George Orwell, pero hay muchos ejemplos más. Porque yo pienso que se van a inventar muchas cosas. Va a haber mucha tecnología, mucha inteligencia artificial y todo eso. Pero, como dices, la moral y la ética tienen muchos lugares donde buscar respuestas, porque hay muchas cosas que ya están hechas.
Otra cosa es que nos interesen o no. Pero están ahí para ser observadas, leídas y practicadas.
La verdad es que no podéis cerrar esta entrevista mejor. Porque esto va a hacer pensar a los lectores.
Sí, creo. Espero que sí. O no, no lo sé. Depende de la edad, ¿no? Porque yo pienso que todo esto también depende un poco de la edad de la persona y de cómo lo recibe.
Sí, claro que sí.
Fernando, enhorabuena por este trabajo, de corazón. Una vez más habéis demostrado que Moonspell es una de gran banda, una de las bandas que van a pasar a la historia. Es un orgullo compartir geografía con vosotros, una parte de la cultura, y esperamos volver a saber de vosotros cuando queráis, cuando os salga de forma sincera. Porque, sinceramente, a mí se me ha hecho largo. Entre Hermitage y Far from God han pasado casi seis años. Pero mi total respeto, porque de verdad ha merecido la pena.
Muchas gracias, Lux. Muchas gracias, Marta, por la oportunidad. Nos vemos en la gira.

