Así será el Helloween Day con Giants & Monsters como protagonista

Reigning Phoenix Music pone a la venta, el 29 de Agosto, el segundo disco conformado por el septeto alemán Helloween. Sabemos que su discografía abarca diecisiete largas duraciones, una más si añadimos su E.P. debut, lanzado en 1985 y que es uno de los vehementes motivos, mediante Giants & Monsters, para celebrar los cuarenta años de carrera efectiva de uno de los pocos grupos que puede ostentar el cargo, en activo, de ser pionero de toda una corriente musical. Sí, el power metal europeo, con esos ganchos de golfillos bonachones, le debe su descripción básica y su posterior apogeo, al nombre elegido tras ver el clásico film de terror “Halloween”, dirigido por John Carpenter, y al que solo tuvieron que cambiarle una letra, la “a” por la “e”, para realizar un ingenioso juego de palabras en inglés mezclando “hell”, es decir infierno, con la festividad anterior al día de Todos los Santos. Después darían, como una ingeniosa revelación por parte del guitarrista Michael Weikath, a la “o” la forma de calabaza con la que todos les identificaríamos por siempre jamás.
Sus inicios comenzaron en paralelo a la Constitución de este país, en 1978, con Kai Hansen (Gamma Ray/Unisonic) y Piet Sielck (Iron Savior/Savage Circus), ambos vocalistas, guitarristas y compositores concibiendo a Gentry. El año anterior al mundial de Naranjito cambiaron su nombre a Second Hell, entrando Ingo Schwichtenberg a narrar toda una prosa innovadora sobre un kit percusivo y Markus Grosskopf como bajista, siendo con el futuro, un modelo a imitar y un gran activista de su instrumento. La dupla de guitarristas decide separar sus caminos tan solo un año más tarde y vuelven a cambiar de nombre, esta vez por Iron Fist. En 1984 se publican sus primeras dos canciones “Oernst of Life” y “Metal Invaders”. Un año más tarde, justo en el meridiano de la década de los ochenta, con “Weiki” como seis cuerdas en compañía de un Hansen que debía compaginar una ardua labor vocal con sus riffs frenéticos sedientos de speed/thrash, editan un E.P. homónimo que los introduce de lleno en una escena a la que dejan boquiabiertos. Su ascenso a la gloria se produjo tan solo un año después con “Walls of Jercho”, una obra seminal para el metal invasivo europeo y comienzo de una estructura musical a la que se sumarían, más tarde, miles de arquitectos de nuestra cúpula dorada. Durante este periplo se dieron cuenta, por motivos obvios acaecidos durante sus conciertos en directo, que alguien habría de tomar las labores vocales protagonistas para dar respiro a Kai y así, noquear a la audiencia con una pareja de guitarristas sobresalientes y conjugados de manera superlativa. Acabaron escogiendo a un querubín rubio con una voz de ángel llamado Michael Kiske y, con él, grabaron dos obras cuasi conceptuales, mayormente en su sonido, que inicialmente iban a ser editadas como un solo disco. Noise Records se deshizo de la idea y de esta forma brotaron Keeper of the Seven Keys Pt I en 1987 y Keeper of the Seven Keys Part II en 1988. Fueron la banda más exitosa de Europa, con permiso de Scorpions y Europe, durante ese momento y grabaron, a fuego, un sello intransferible aunque sí altamente imitable.
Hansen, hastiado del entramado mercantil alrededor de las discográficas y el propio negocio musical, sobre todo por sus disputas con Noise y, con cierto desacuerdo en cuanto a la dirección más melódica que quería adoptar la banda, decide abandonar a la criatura que el mismo había bautizado. Decide centrarse en una nueva carrera junto a Ralf Scheepers, de Tyrant Pace, quien había sido seleccionado inicialmente en vez de Kiske para su liberación y frenesí en digitación. Nace Gamma Ray y otra historia digna de ser tallada.
Por su parte sus ex compañeros encuentran un sustituto que, a la postre, sería el principal motor de reinvención de todo el power metal europeo hasta la actualidad, Roland Grapow, quien con Masterplan revitalizaría años más tarde todo un movimiento que, en Helloween, no pudo ser comprendido totalmente antes de que él también se bajara del carro en el nuevo milenio.
Así graban un Pink Bubbles Go Ape (1991) de humor abstracto y estructuras a medio camino entre su pasado titánico, y su intención capciosa de comercializar una propuesta nacida desde las entrañas. Un gran disco no obstante, pero cuyo linaje le hacía imposible medirse con garantías. Aquí ya se produjo un intento, por parte de Weikath, de paliar la rebelión que se estaba gestando ante sus ojos, despojando de mollejas a la gallina de huevos de oro. No salió como él quería. Tan solo dos años más tarde dejan enmudecido a todo el sector metalero con un disco que carecía de casi todo tipo de conexión con su legado y que trituró su prestigio entre buena parte de la prensa, los fans metaleros y los aún más incondicionales que, a través de ellos, vivían a pleno pulmón. Chameleon es un disco incomprendido, denostado y lo tiene bien merecido porque eso no podía ser hijo de las calabazas. Bajo otro apellido hubiese llamado más la atención por su carácter abierto, pero no había fácil salida de las garras del metal si no era por la puerta de atrás. Llegados a este punto todo el universo de la banda se tambalea y colisiona hasta el punto de perder, para siempre, ya no solo por su despido de la banda, a un Ingo, “el señor de la sonrisa”, maldito por sus adicciones y sobrepasado por una esquizofrenia desatada que lo empujó a las vías de la estación Friedrichsberg de Hamburgo, con lágrimas en su rostro y el peso sobre sus espaldas de haber perdido a su padre en el último intento por rehabilitarse.
En 1994 Helloween renace de sus cenizas con una nueva alineación que generó altas expectativas y que, posteriormente, se tradujeron en uno de sus mejores discos y el inicio de la era más longeva y menos alejada de su designio. Master of the Rings aparecía con Andi Deris como vocalista tras la marcha de Kiske. Es curioso que el que fuera cantante de una de las mejores bandas alemanas de la historia, Pink Cream 69, acabara liderando a los de las siete llaves, ya que declinó la oferta de unirse a ellos en la transición de las burbujas rosas. Uli Kusch de Gamma Ray tomó el sillón del motor y con un horizonte más despejado nos regalaron una encarnación inenarrable de los mejores Helloween en búsqueda evolutiva, pero con sentido. Dos años después culminan su reconstrucción con Time of the Oath y, hasta que Sascha Gerstner (Freedom Call) en 2003 llega a la banda, exprimen su ingenio en sensacionales acepciones, cada vez más multidireccionales, con clásicos modernos, más oscuros, como Better Than Raw y The Dark Ride. Sus problemas para cerrar una formación estable a la hora de cubrir las vacantes de las baquetas llegaría con Daniel Löeble, ya en 2005.
Este es un resumen de una banda que sin lugar a dudas siempre ha despertado mil emociones, unas veces al unísono, otras entre multitudinarios clanes y, las más comprensivas, entre sus “die hard” sustentadores. Podemos teorizar mil veces sobre el porqué decidieron en 2016 reunirse con dos miembros claves de etapas anteriores, sobre todo cuando, a pesar de dar conciertos de nivel, su primer lanzamiento no pudo llenar el hueco que desde hacía años absorbía la respetabilidad de la banda. El caso es que lo hicieron y, cuarenta años después, estamos hablando excitadamente de ellos, ¿por qué será? Descubre la tarea múltiple de Metal Hammer para dilucidar sobre uno de los momentos más esperados de los años recientes, por encima incluso de su paso en falso que nuevamente llevaba su nombre como estampa incunable.
“Giants & Monsters” está a un nivel muy alto respetando todo su legado. – Albert Perera
Podéis estar seguros de que os posicionáis ante lo que será uno de los candidatos a álbum del año. – Willy Txu
“Giants & Monsters” es un disco correcto y disfrutable, superior a su antecesor, pero lejos de ser memorable. – Samuel Arnáiz
“Giants & Monsters” es, para mí, el mejor de sus trabajos en el siglo XXI, a la altura de sus enormes discos de los últimos 80 y primeros 90. – Quim Brugada
Puedes permitirte el lujo de arriesgar tu preciado tiempo. – J.A. Lux
Durante el Helloween Day este 15 de agosto, se publicarán cinco reseñas del nuevo álbum Giants & Monsters en nuestra página web. Atentos a los horarios: 00:00, 10:00, 13:00, 16:00 y 19:00.
