Festival: Graspop Metal Meeting
Lugar: Festivalpark Stenehei, Dessel, Bélgica – Del 18 al 21 de junio de 2026
Fotos: Juan Sanz
Sabaton pone el broche final a Graspop: ¡nos vemos en 2027!
En un abrir y cerrar de ojos, nos habíamos plantado en la jornada final de la presente edición del Graspop Metal Meeting. Con cansancio acumulado pero, al mismo tiempo con esa pena que nos inunda el último día de cada festival al que vamos, llegábamos al recinto muy pronto; antes incluso de que arrancasen los primeros conciertos del día. Y es que los encargados de abrir el GMM el domingo llegaban desde Valencia y no teníamos ninguna intención de perdernos ni un solo minuto del show.

A las doce en punto de la mañana, Killus se subían al Marquee para ponerlo patas arriba. Con su particular estética y una energía que no sabemos de dónde la sacan –venían directamente de Hellfest sin apenas haber podido descansar–, comenzaron su actuación frente a un público que iba aumentando a medida que transcurría la actuación. Tan solo unos pocos días antes, habían presentado su último sencillo “Déjà vu”, por lo que disponían de material recién salido del horno, además de la decena de álbumes de estudio que llevan a sus espaldas, que se dice rápido. Con un setlist muy equilibrado y un sonido que nos dejó con la boca abierta, los de Villarreal dejaron el listón muy alto para todo lo que estaba previsto a lo largo de la jornada. Vaya nivelazo.
La mañana había empezado muy fuerte con Killus y, seguido, nos tocaba correr hasta el North Stage puesto que llegaba el turno de Evergrey que se alargarían hasta prácticamente las dos de la tarde. Durante ese espacio de tiempo, otras bandas como los oscuros Gaerea, Battle Beast con su nueva vocalista o Zetra habían ido llenando de música todas las esquinas de Graspop. La zona de escenarios principales sería, a lo largo de las primeras horas de la tarde un auténtico desfile de bandas con un buen bagaje. Y es que tras Life of Agony en el South Stage, tendríamos a unos Europe en plena forma en el North.
Precisamente Europe sonaron realmente bien; les pudimos ver en plena forma y así lo percibió el público que se volcó completamente desde el inicio del show. Cuando llegó la hora de lo que se ha convertido desde hace muchos años en un clásico básico, “The Final Countdown”, se oía casi más a todas y todos los asistentes corear la letra del tema, que a los propios chicos de Joey Tempest, que interpretaban este corte con un sonidazo. Y eso es algo que hemos comentado en esta edición de Graspop: en general, parece que el sonido es mucho mejor y más potente que en ediciones anteriores y eso nos gusta mucho.
Al mismo tiempo que Europe, en el Marquee teníamos a unos tremendos Decapitated y, cómo no, no pudimos evitar colarnos un rato en su show, en uno de esos conciertos que va directos a la yugular. Una pena cuando se producen estos solapes y hay que dividirse los conciertos para poder abarcar un poco de cada uno. Poco después, Wargasm aterrizarían sobre el Jupiler Stage mientras el sol apretaba de lo lindo y, al mismo tiempo, Extreme llegarían al South Stage para hacernos cambiar de escenario nuevamente, en este baile imposible que llevábamos durante todos los días del festival. La explanada estaba a rebosar y esa cantidad de gente se mantuvo para el siguiente show, que sería nada más y nada menos que el de Foreigner. Con bandas de esta talla, las horas pasan volando a golpe de temas que, sin querer casi, todos conocemos.

Ya entrados en materia, a media tarde, cuando el calor comenzó a bajar un pelín –tampoco es que redujese drásticamente su intensidad, pero agradecimos un leve toque de fresco–, Black Label Society se adueñaban del South Stage para que Zakk Wylde pudiese lucirse durante los escasos cincuenta minutos de los que disponía sobre el escenario. Es indiscutible que sus dotes como guitarrista están a un nivel espectacular y, una vez más, así lo demostró. Una horda de fans lo acompañaron entusiasmadísimos durante todo el concierto que, por cierto, pasó a la velocidad de la luz y sonó muy bien. Aprovechamos también para acercarnos a Periphery, que se solapaban parcialmente con BLS, pero teníamos curiosidad por verles. Y lo cierto es que nos encantaron; buenas melodías, perfectos a la voz y un Metal Dome lleno hasta arriba a pesar de ese solape tan duro con los chicos de Zakk.
La tarde continuó avanzando y teníamos mucha chicha aún por delante. Entre las siete y las ocho de la tarde se producía un apocalipsis difícil de gestionar: Lagwagon en el Jupiler Stage coincidía con The Gathering en el Marquee y Alice Cooper en la zona principal. ¿Qué hacer con algo así? Pues tratamos de ver un cachito de cada uno y quedarnos un poco más a ver el tremendo espectáculo al que nos tiene acostumbrados Alice. Y es que parece que los años no pasan por este hombre que aún no ha perdido ni un ápice de voz y que se mueve por el escenario como Pedro por su casa. Pudimos también ver a Anna Cara sustituta –de momento– de Nita Strauss, debido a su reciente maternidad y disfrutamos de esa teatralidad que siempre nos entretiene y nos hace disfrutar como enanos. Pero, no podíamos entretenernos mucho porque los islandeses Sólstafir revoloteaban por el Metal Dome y también queríamos verles, aunque simplemente pudiésemos escuchar “Fjara” u algún otro tema maravilloso de estos chicos islandeses.
Y llegados a este punto tocaba comentar una cosita: nos habíamos pasado el día viendo a gente que, a priori, parecía un poco desubicada en un festival de metal: mallas fucsia, pelucas, gafas de sol de colorines, brillantina y, así en general, unos outfits un poco extraños. Pero teníamos la respuesta a todo ello en unos minutos: Ellectric Callboy aterrizaban en Dessel para desatar ese punto hortera-fiestero que siempre activan allá donde vayan. Durante algo más de una hora, la banda encabezada por Kevin Ratajczak pondría patas arriba las campas del festival obligando a hacer cardio a todos los allí presentes. Un pogo enorme que parecía más una clase de aerobic, a juzgar por los atuendos, que un concierto de metal. Pero sea como fuere, sus fans se lo pasaron en grande. Todo sea por disfrutar un poco.
Al mismo tiempo, pero en el Jupiler Stage, teníamos a unos Bury Tomorrow ofreciendo todo un auténtico conciertazo en el que no faltaron ni los fogonazos ni unos fans enloquecidos haciendo crowdsurfing y moshpits. Un Daniel Winter-Bates bordando su parte a la voz, agradeció de forma explícita a quienes se habían acercado a verles a pesar de tener a Electric Callboy en la zona de escenarios principales y los partidos del mundial siendo televisados en el bar del festival. Sea como fuere, Bury Tomorrow se dejaron la piel en lo que fue uno de los mejores shows de la última jornada de Graspop. Paralelamente, Venom, quizás un poco eclipsados por todo lo que estaba en marcha en el recinto, dieron un buen concierto en el Marquee, aunque con menos impacto que en otras ocasiones ya que el público estaba dividido en diferentes stages.


Para ir cerrando el domingo y, con ello el GMM de 2026, teníamos un solape entre Carpenter Brut, que montaron una tremenda fiesta en el Metal Dome cerrando con una cover de “Maniac” y los clásicos Def Leppard que bordaron un concierto lleno hasta la bandera en el North Stage. Para poner el broche final, contábamos, desde Suecia, con los característicos Sabaton y su gran tanque postrado sobre el escenario. No faltó pirotecnia, fogonazos y un Joakim dedicado en cuerpo y alma a su audiencia. Poco más se le puede pedir a una banda que, además de ofrecer buenos temas, enseña historia a su público. No se les puede quitar mérito.
Y con esto como punto final a esta edición de Graspop Metal Meeting, no podemos pedir mucho más. Cuatro días de calor intenso, pero también de excelente música, ambiente familiar y algo que no se puede describir con palabras, ya que el GMM es mucho más que un simple festival. Si todo marcha bien, el próximo año Metal Hammer España cumplirá, de la mano de Juan Sanz, dos décadas cubriendo este magnífico festival. Hasta entonces nos toca esperar durante doce largos meses para volver a visitar Dessel. ¡Hasta el año que viene, Graspop!


