Helloween: Fiabilidad alemana

Festival: Concert Music Festival
Banda: Helloween
Lugar: Sancti Petri, Chiclana, Cádiz – 6 de agosto de 2026
Texto y Fotos: Pedro Danta

El pasado 6 de agosto, Helloween demostró seguir siendo una de las bandas más en forma del panorama del metal internacional. Viven una segunda juventud cimentada, en buena parte, en la dupla Andi Deris / Michael Kiske, cuya enorme complicidad y buen rollo se mantuvieron desde el principio hasta el final, pero también en una formación que ha conseguido que esta etapa de su carrera funcione con absoluta naturalidad.

La entrada al recinto fue excelente, sin llegar al lleno pero con pocos huecos visibles. El Concert Music Festival vuelve además a demostrar que es uno de los mejores recintos para disfrutar de actuaciones musicales en Andalucía y que puede competir perfectamente con otros espacios y festivales a nivel nacional. Comodidad, buena visibilidad y, sobre todo, unas condiciones que permiten que un montaje de estas características luzca como debe. Y Helloween traían montaje. El sonido fue brutal, potente y limpio, sin distorsiones ni instrumentos sobresaliendo por encima del resto, con todo perfectamente medido. A ello se sumaron los contenidos visuales proyectados en la pantalla gigante situada tras el escenario, diseñados específicamente para acompañar cada uno de los temas y perfectamente integrados en el repertorio. Una ambientación muy cuidada que redondeó un espectáculo en el que prácticamente nada quedó al azar.

Con puntualidad alemana, los germanos iniciaron el concierto con “March of Time” y, a partir de ahí, apenas hubo pausa. Helloween planteó el repertorio como un recorrido por toda su discografía, remontándose hasta Walls of Jericho con “Heavy Metal (Is the Law)” y “Ride the Sky”, donde Kai Hansen continúa estando sublime, y llegando hasta su trabajo más reciente, Giants & Monsters, representado por “Universe”, “Into the Sun” y “This Is Tokyo”.

Como era de esperar, fueron los discos que mayor impacto tuvieron en la consolidación del power metal los que ocuparon buena parte del repertorio. Entre los dos Keeper of the Seven Keys sumaron nueve canciones: “Dr. Stein”, “Eagle Fly Free”, “I Want Out”, “Keeper of the Seven Keys”, “March of Time”, “A Tale That Wasn’t Right”, “Future World”, “Halloween” y “Twilight of the Gods”.

Todos clásicos, todos himnos y todos coreados por un público entregado que respondió especialmente cuando el concierto entraba en ese terreno. “Eagle Fly Free” dejó patente el gran estado de forma de Michael Kiske para defender un repertorio que sigue exigiendo muchísimo vocalmente, mientras “I Want Out” convirtió el recinto en un enorme coro y “Keeper of the Seven Keys” mostró hasta qué punto aquellas composiciones siguen siendo fundamentales en el repertorio de la banda.

Uno de los grandes atractivos de los Helloween actuales está precisamente en cómo conviven sus distintas épocas. Deris y Kiske se reparten el protagonismo sin que el concierto parezca dividido en bloques, mientras Kai Hansen entra y sale del primer plano con esa mezcla de músico y agitador que siempre le ha caracterizado. Entre ellos hay bromas, miradas y gestos constantes, una complicidad que se nota incluso cuando ninguno está cantando y que termina trasladándose al público.

También hubo tiempo para salirse del guion. Michael Weikath celebró su cumpleaños sobre el escenario, con tarta incluida, en uno de esos momentos que rebajan durante unos minutos toda la maquinaria de una producción de estas dimensiones y dejan simplemente a una banda pasándolo bien. Poco después llegó otro de los instantes más espontáneos de la noche, cuando Michael Kiske sufrió un amago de ataque de risa en plena interpretación de una de las baladas más emotivas del repertorio. Intentó continuar, volvió a entrarle la risa y terminó compartiendo el momento con un público que entendió perfectamente la situación. Ese tipo de escenas explican bastante bien el momento actual de Helloween. Detrás de un sonido medido al milímetro, una producción enorme y un repertorio construido sobre canciones que llevan décadas acompañando a varias generaciones de seguidores, sigue habiendo siete músicos que parecen disfrutar realmente estando juntos sobre un escenario.

Al final, después de tantas guitarras dobladas, estribillos cantados por miles de personas y calabazas gigantes ocupando las pantallas, quedaba una imagen mucho más sencilla: los músicos juntos, despidiéndose mientras buena parte del público seguía cantando y levantando los brazos. Helloween lleva demasiado tiempo escuchando aquello de que vive una segunda juventud. A estas alturas quizá haya que dejar de llamarla así. Es simplemente otra etapa de una banda que sigue funcionando.

Larga vida a Helloween. Y a sumar otra década.

By Redacción Metal Hammer

Metal Hammer és una marca legendaria en toda Europa en cuanto a la difusión de la escena del hard rock y heavy metal. El primer número de la revista se editó en diciembre de 1987.

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