
Discográfica:
RPM, Reigning Phoenix Music
Fecha de edición:
29 de Agosto de 2025
Componentes:
Andi Deris – Vocalista
Michael Kiske – Vocalista
Kai Hansen – Guitarra y Vocalista
Michael Weikath – Guitarra
Sascha Gerstner – Guitarra
Markus Grosskopf – Bajo
Dani Löble – Batería
Hacía muchos años que Helloween se había instalado en la rutina más absoluta, probablemente desde el despido de Roland Grapow justo al final del siglo pasado.
Todos los discos realizados en el siglo XXI adolecen de los mismos defectos; son buenos trabajos en algunos casos, irregulares en otros y en alguno, como aquel Keeper of the Seven Keys – The Legacy, auténticos engendros indignos de una discografía como la de los germanos, pero todos ellos centran su espíritu en la velocidad pura y dura, lejos de aquellas antológicas melodías de los Keepers o incluso de Master of de Rings o, en menor medida de The Time of the Oath, para mí las mejores obras en la época Deris.
En 2016, al anunciar la reunión de la formación original (menos Ingo por razones obvias), muchas expectativas se generaron y corrieron ríos de tinta sobre lo que cabía esperar de una banda agonizante que, de repente revivía como por arte de magia. Su United Alive in Madrid es ya historia pero había que esperar más, mucho más, de una banda que es, por derecho propio, leyenda de la música. En 2021 editaron Helloween, un disco que, al lanzar su primer single, “Skyfall”, volvió a generar ríos de tinta y unas expectativas superlativas: ¡Qué canción! ¡Hemos vuelto a los Keepers! ¡Estos vuelven a ser Helloween! La realidad fue que, al escuchar el disco entero, resultó, al menos para mí, decepcionante. ¡Otra vez velocidad descontrolada y melodías facilonas y sin esencia! Se podría resumir el disco como “Skyfall” y 11 temas de relleno.
Y llegamos a 2025 y anuncian nuevo disco. Por mi parte el escepticismo era la norma, ya no me creo nada de una banda que lleva 25 años decepcionándome disco tras disco, me mantuve a la expectativa y a esperar lo que nos ofrecen…
Y señores, llega a mis manos Giants and Monsters y resulta que me encuentro ante una obra maestra, una vuelta a los orígenes, canciones con unas melodías antológicas, con un perfecto desarrollo que convierte a algunas de ellas en piezas cambiantes y sorpresivas, “Universe (Gravity for Hearts)” por ejemplo nos devuelve, en cierta manera a aquel Keeper of the Seven Keys, salvando las distancias y teniendo en cuenta que aquel tema es irrepetible, o al mismo “Skyfall”.Las melodías de “Giants on the Run”, “We Can Be Gods”, “This Is Tokyo” o “Under the Moonlight” te llevan en volandas a lo largo de la canción, te conducen hacía unos estribillos mega pegadizos y hacen que se aprecie mucho más la velocidad, porque la banda no ha perdido ni un ápice de ella, pero si la canción no se basa en ella exclusivamente suena mucho mejor.
Las partes instrumentales de las canciones largas, los riffs y los solos te remontan, inevitablemente a los orígenes de la banda y te hacen rememorar aquella música que, en mi caso, cambió toda la percepción que del metal tenía hasta aquel momento. Los temas más directos y cortos en duración se centran en unos buenos estribillos y unas melodías perfectamente desarrolladas, son cortes que te ves cantando casi sin querer desde el primer momento que los escuchas, “Hand of God” por ejemplo, una canción de menos de cuatro minutos que no va más allá de un estribillo pegadizo, una melodía perfecta y un riff efectivo y repetitivo pero resulta una de las canciones más comerciales del álbum. “Under the Moonlight” es otro de los temas de 3 minutitos que se te incrustan en el cerebro y recuerda mucho, en este caso y en ciertos momentos a “Dr. Stein”.
En este álbum también podemos observar un perfecto equilibrio entre las tres voces de la banda; Andy Deris y Michael Kiske llevando el peso de las canciones con aportaciones puntuales y muy interesantes de Kai Hansen.
El orden de los temas en el disco es, a mi entender, otro de los grandes aciertos. El perfecto equilibrio entre temas largos con amplio desarrollo y otros directos y pegadizos hacen que al terminarlo tengas ganas de más, de mucho más. El inicio del álbum con “Giants on the Run” junto al final con “Majestic” me parecen un gran acierto de los teutones.
En definitiva, cuatro años después de la gran decepción Helloween ha vuelto y esperemos que para quedarse. Giants and Monsters es, para mí, el mejor de sus trabajos en el siglo XXI, a la altura de sus enormes discos de los últimos 80 y primeros 90.
Ahora sí, la banda me ha recuperado como fan incondicional y esperaré con tremenda impaciencia tanto sus directos como su próximo álbum. Esperemos que el listón no esté demasiado alto para lo que depare el futuro.
Temas:
1.- Giants on the Run
2.- Savior of the World
3.- A Little Is A Little Too Much
4.- We Can Be Gods
5.- Into The Sun
6.- This Is Tokyo
7.- Universe (Gravity for Hearts)
8.- Hand of God
9.- Under The Moonlight
10.- Majestic
