Bandas: Ice Sealed Eyes – Stoned Jesus – Wheel
Lugar: Sala Nazca, Madrid – 8 de abril de 2026
Texto y fotos: Enrique Bernaola
Cumbre europea en Madrid para celebrar el buen estado del metal actual. Nos visitaban un grupo belga, un ucraniano y otro finlandés en lo que bien podría ser un chiste, pero lo cierto es que hablamos de bandas muy serias. La reunión tuvo lugar en la sala Nazca y la sensación de éxito ganó por unanimidad.
Una noche donde pudimos disfrutar de tres estilos diferenciados que representan una evolución en sí misma: la juventud y frescura del metalcore de Ice Sealed Eyes, pasando por la densidad stoner y psicodélica de Stoned Jesus hasta llegar a la complejidad progresiva de Wheel. Con este trío de ases era imposible perder la partida.
Ice Sealed Eyes
Los belgas Ice Sealed Eyes arrancaron la velada. Una joven banda que cuenta con dos discos y que se presentaron ante un escaso público debido a temprana hora. Pero eso no les arrugó y rápidamente calentaron la sala con temas como «Needles», «Deadweight», «Theres Is No Safety In The Dark» y «Suffocate». Metalcore influenciado por bandas que van desde Sleep Token hasta Bad Omens. Estrenaron otro tema llamado «Acid Teas» y cerraron con «Inner Wings» para abrir boca.
Stoned Jesus
Llegaba entonces el turno de Stoned Jesus, que presentaban su último disco, Songs To Sun, publicado el 19 de septiembre del año pasado y que será el primero de una trilogía que tendrá segunda parte este año (Songs To Moon) y se completará en 2027 (Songs To Earth). Arrancaron como este octavo trabajo, con «New Dawn» y «Shadowland». El sonido stoner invadió la sala, si bien es cierto que en este nuevo álbum han confirmado que quieren adentrarse en sonidos algo más progresivos.


Igor Sydorenko, que colgó la bandera de Ucrania sobre un amplificador, explicó después la difícil situación que vive su país, aún en guerra. Se ganó la ovación del público cuando desveló que los beneficios de esta gira serán destinados a los ucranianos que sufren a diario las consecuencias del conflicto bélico. Así introdujo «Rituals of the Sun», que hizo las delicias de los amantes del stoner/doom y que sirvió para presentar a su nuevo batería, Ihor Biriuchenko.


«Hands Resist Him» y su sonido atmosférico funcionó bien previa subida de ritmo con «Low», antes de pasar por «See You On The Road», el tema estrella de su nuevo disco. Luego llegó el momento que todos esperaban: «I’m the Mountain». Su canción fetiche y que acortaron ligeramente (son unos 15 minutos): Es, sin duda, el tema más completo de la banda. Un viaje que atraviesa muchos pasajes y que van desde el stoner, el rock y la psicodelia hasta llegar, incluso, al heavy. Los asistentes, entregados, todavía pudieron completar la fiesta con «Wound» y «Here Come the Robots», con la que cerraron su set. Potentes riffs, ritmos rockeros y un suelo que llegaba a temblar en las primeras filas con el bajista Serhiy Sljussar pidiendo un ‘circle pit’.
Wheel

Y, por fin, el as que faltaba para llevarnos la partida: Wheel. Los finlandeses venían a Madrid por segunda vez (la primera fue en 2019 abriendo para Soen), pero ahora como cabezas de cartel. Una excelente oportunidad para verles desplegar sus cada vez más largas alas de metal progresivo y para escuchar en directo su tercer álbum, Charismatic Leaders (2024).
Con «Submission», tema de este nuevo trabajo, destaparon el tarro de las esencias. «Up The Chain», de su aclamado debut, Moving Backwards, pisó el acelerador demostrando que se defienden a la perfección en directo.
Guitarras contundentes, pesadas y aderezadas con una base rítmica tan sólida como demoledora. Los de Helsinki salieron con todo liderados por el inglés James Lascelles.
El vocalista se mostró muy serio, concentrado y con un gesto de rabia que maridaba a la perfección con el sonido de la banda.
«Ascend», «Resident Human» y «Old Earth», de su segundo álbum, demostraron por qué muchos les llaman ‘los Tool finlandeses’, aunque hay que reconocer que, con el paso de los discos han ido queriendo huir de esa etiqueta y están encontrando un sonido algo más propio y directo. Algo que quedó comprobado con «Porcelain», que suena algo más parecido a Soen.
La atmosférica Fugue bajó las pulsaciones antes de subirlas de golpe con la traca final. Una explosión que arrancó con «Empire», todo un puñetazo técnico. Math metal y mucha rabia en la voz de Lascelles, que antes se había congratulado de visitar nuestro país, por primera vez como primeras espadas. Excelente dosis de djent y metal progresivo que redondearon a continuación con sus dos temas estrella.
Llegaba el momento esperado por todos: «Vultures». Canción bandera ante unos seguidores en trance. Batería frenética, riffs envolventes y voz pasando de la melodía más suave a la rabia más profunda. El subidón terminó de explotar con Wheel, la más aclamada.
Ritmos tribales para invitarnos a una diabólica danza de la que es imposible escapar. Y así, con el público totalmente atrapado en su causa, se despidieron no sin antes atender a todo el que quisiera en la zona de merchandising. Terrenal gesto de una banda llamada a conquistar el cielo del metal progresivo.





