Bandas: In Flames – Gaerea – Employed to Serve
Lugar: Sala Tótem, Villava – 5 de agosto de 2026
Fotos: Cristina Mesquita
Cuando las entradas llevan agotadas desde semanas o meses atrás y el público comienza a llenar una sala con la intención clara de ver el espectáculo, poco margen queda para la sorpresa. La noche del miércoles en la Sala Tótem tenía un nombre escrito desde el principio, In Flames, que llegaban de actuar en sus fechas italianas con Employed to Serve y Gaerea como acompañantes de lujo.
Personalmente, era mi primera noche en la sala Tótem y me pareció que no es precisamente el recinto más sencillo para un concierto de este nivel. Su configuración, larga y estrecha, condiciona tanto la visión como el movimiento del público y obliga a banda y equipo técnico a trabajar en un espacio peculiar. Sin embargo, hubo algo que sí estuvo a la altura durante toda la noche: el sonido. Potente, definido y capaz de mantener el nivel incluso cuando desde el escenario subieron los decibelios.
La noche comenzó con Employed To Serve, formación británica liderada por Justine Jones, que dispuso de apenas media hora para presentar su propuesta ante una sala que todavía estaba tomando posiciones. Aun así, tiempo suficiente para dar buena cera.
Personalmente, llegaba con especial interés por ver a esta banda. Había escuchado algunos temas, pero nada que permitiera anticipar lo que iba a suceder desde el escenario. Y ahí llegó la primera sorpresa de la noche, una voz absolutamente poderosa y una energía explosiva desde el primer momento.
Con Gaerea llego el cambio de registro. Estos portugueses llaman inmediatamente la atención con su estética negra, esas impresiones blancas sobre la cara ( símbolos arcanos derivados de trabajos anteriores de la banda ) y sus estilizadas figuras. Junto con sus movimientos en el escenario y los demás elementos audiovisuales crean una escena fantasmagórica para sus seguidores, todo ello forma parte de su imaginario y demuestran que un directo no es solo tocar canciones sino construir una atmósfera.







Y entonces llegó el turno de In Flames, yo diría que el que todos estábamos esperando. Estuvieron inconmensurables, de principio a fin, y la banda no tardó en devolver el aclamado recibimiento que les dieron desde la primera fila hasta el final de la sala. Con Anders Fridén y Björn Gelotte al frente, venían con un setlist que repasaba más 30 años de historia con todos sus grandes éxitos. Y esa fue una de las grandes virtudes de la noche: había una canción para cada persona.
Tras una breve intro, Ios suecos que aparecieron sobre el escenario entre una gran ovación y arrancaron su actuación con “Colony”. Sin apenas tiempo para recuperar el aliento, enlazaron “Deliver Us”, uno de esos temas que se han convertido en habituales, con “In the Dark” de su álbum Foregone, “Voices” y “Paralyzed” mantenían la intensidad del concierto y nos permitieron recorrer parte de la evolución sonora experimentada por los suecos durante la última década.



Continuaban su setlist con “The Quiet Place”, aumentando la intensidad sobre las tablas y entre el público, poniendo la Tótem en movimiento antes de que llegase “Meet Your Maker”, otro de los temas mas populares, hay algo en esa canción que conecta con los In Flames que muchos recordamos y en directo funcionó especialmente bien.
“The Chosen Pessimist” fue otro giro de guion en el ritmo de la noche. Anders Fridén se sentó en el borde del escenario para interpretar buena parte del tema, dejando que durante unos minutos fueran la voz y la melodía las que ocuparan el espacio. Una pausa necesaria antes de que “Cloud Connected” hiciera exactamente lo contrario y nos devolviese de golpe a la parte más física del concierto, nadie en la sala dejo de bailar y saltar.
Y entonces llegó uno de los regalos que no esperábamos. “Artifacts of the Black Rain” nos llevó directamente hasta los inicios de la banda. Antes de comenzar, Fridén hizo una reivindicación clara del álbum, asegurando que debería estar en la colección de cualquier amante del metal. La respuesta de la Tótem fue inmediata. Fridén pidió crowdsurfing y claro que lo tuvo. Fue sonar los primeros compases y durante toda la canción no dejaron de pasar personas de atrás adelante.
A través de “Trigger” y “Only for the Weak” llegó la parte más reconocible del repertorio. Dos clásicos que no necesitan demasiadas presentaciones y que transformaron la pista en una tropa saltando y cantando cada palabra. “Foregone Pt. 2” y “State of Slow Decay” devolvieron el protagonismo a una etapa mas actual. La banda hizo una muy buena selección de temas a la hora de componer la estructura del setlist, no solo revisando épocas sino intensidades.
Encarando el final aparecieron “Alias” y “The Mirror’s Truth”. Mas crowdsurfing, más circle pits y una pista que, lejos de perder fuerza, parecía haber decidido aguantar hasta el último minuto y querer ensanchar la sala.



Con “I Am Above” comenzamos a sentir que aquello llegaba a su fin. Pero todavía quedaba una última bala. “Take This Life” fue la encargada de cerrar la noche en la Tótem, recuperando uno de los grandes himnos de ‘Come Clarity’ y dejando al público completamente entregado. Una última canción que resumió bastante bien lo que había ocurrido durante el concierto: una banda capaz de mirar a su pasado, recuperar canciones que muchos echábamos de menos y, al mismo tiempo, defender sobre el escenario el material más reciente sin que pareciera estar fuera de lugar.
Como hemos dicho más arriba, da igual cuando te uniste a In Flames pero todo el mundo tiene su canción en cada show de los suecos, y así fue el miércoles cuando primero saltaba el de tu izquierda, después el de delante y después todos los que estaban detrás se te echaban encima. Cantando una o otra, bailando y agarrándose a quien tenían al lado. Está claro que la sala Tótem también cumplió con In Flames.
P.D: Otro concierto que acaba sin bises, ¿Se está perdiendo la costumbre? ¿Qué lleva a las bandas a realizar esa transición tan repentina entre su última canción y un tema de otra banda lanzado por la PA?

