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Iron Maiden desatan la locura en Madrid

Bandas: Iron Maiden + Avatar
Lugar: Riyadh Air Metropolitano – Madrid – 05 de julio de 2025
Promotor: Madness Live
Fotos: Alfredo M.Geisse

Iron Maiden hace más de una década que en lo referido a su producción discográfica suscitan opiniones de todo tipo. En lo que no hay discusión es en su validez en directo. Es más, casi es insultante frente a otras bandas coetáneas y clásicas. Si a mantener buena forma le sumamos que no han hecho más que crecer y engrandecer su leyenda convirtiéndose en una banda de estadios, la verdad que es una combinación infalible.

La respuesta de los seguidores de la doncella ya hace años que es abrumadora. Toquen lo que toquen. Pero ante lo que ofrecían en esta ocasión todo fan del grupo cae rendido. Esta vez le tocó a Madrid, las dos últimas Barcelona.

Solo llegar a la ciudad asomaban por cualquier parte camisetas de Eddie. Y a medida que te acercabas al Metropolitano se palpaba el ambiente de satisfacción y ganas. La tarde acompañó mínimamente con unos nubarrones para tapar el sol, aunque el calor fue sofocante.

La última vez que servidor visitó el Metropolitano fue para Metallica. Viendo el clásico escenario de Iron Maiden en uno de los goles del feudo Atlético, uno valora mucho más este tipo de disposiciones “especiales”. Visión más certera desde cualquier punto y movilidad para los músicos. En esta ocasión el escenario se percibía demasiado reducido, tanto para el recinto como para la visión de buena parte del público. Si estás en pista escorado, y sobretodo en grada, pierdes buena parte de visión. Este aspecto adquiere aún mayor importancia cuando, ¡¡¡por fin!!!, la banda ha decidido adoptar una pantalla led en el fondo de escenario prescindiendo de los clásicos telones estáticos.

Ya hacía años que clamaba al cielo que teniendo una de las mascotas más icónicas de la historia de la música, no se aprovechase en directo para generar visuales efectistas. Por fin los vimos. Desde la introducción inicial y cada tema tuvo su parte visual, espectacular en muchas ocasiones, relacionada con el tema que sonaba y Bruce incluso interactuando con ella. El gigante Eddie no faltó en escena apareciendo dos veces.

Avatar abrieron puntualmente queriendo mantener desde el primer momento el aspecto teatral en su show. No es nuevo en la banda. Johannes Eckerström apareció con un globo infantil en la mano para desatarse con “Dance Devil Dance”. Él centra las miradas y parece querer ese protagonismo. Estoy seguro que los muchos que no conocían en demasía a la banda quedaron satisfechos con la contundencia y actitud de “The Eagle Has Landed” o “Captain Goat”. Partes guturales, estribillos más pegadizos estilo Parkway Drive, blast beats… y también piezas más introspectivas y oscuras.

Siguieron cayendo “In the Airwaves”, “Bloody Angel” o “The Dirt I’m Buried In”. Quisieron dedicar y dar la bienvenido “a la familia” a todos aquellos que nunca los vieron antes con “Smells like a freak show” finalizando su tiempo con “Hail the Apocalypse”. Headbanging constante, no se dieron tregua y pusieron todo siendo conscientes de la oportunidad sonando contundentes dentro de las posibilidades sonoras que gozaron. Nos emplazaron para febrero del 2026 que vuelven.

La puntualidad en los conciertos de Iron Maiden es sagrada. Cuando suena “Doctor Doctor” todo se desata. Al finalizar el tema efectista y casi emotiva intro en donde se recorren las calles de una lúgubre Londres llena de detalles que recuerdan al grupo y su discografía mientras suena “The Ides of March”. Todo estalla con “Murders in the Rue Morgue” aunque parezca que no vaya con el bueno de Adrian Smith que parece más que relajado con sus gafas de sol. “Whatchild” no ha perdido un ápice de vigencia y fuerza, todo el estadio corea el título. El trío inicial se completa con “Killers” apareciendo Eddie en escena a imagen de la icónica portada y en las pantallas recreando una persecución por las calles como si fueran a por nosotros. Seguramente ha sido la ocasión en la que la han interpretado a un tempo más lento por cierto.

Primer respiro en el que Bruce saluda al personal y le caen unas gafas de sol sin uno de los cristales, lo que provoca bromas con Adrian y las suyas. Aprovecha para presentar al nuevo batería, Simon Dawson. Se hecha de menos a Nicko y su gigantesco kit, no es lo mismo, pero Simon cumple. Todo el estadio mueve brazos de lado a lado con “Phantom of the Opera” y la locura se desata con una temprana “The number of the beast” y las primeras llamaradas en escena.

Hasta el momento la cosa parecía seguir un orden cronológico con los discos, pero a partir de este momento quedó claro que la cosa no iba por ahí. “The Clairvoyant” es mejor recibido de lo que esperaba, pero “Powerslave” desató aún más pasiones. Más todavía con Bruce apareciendo tras una llamarada roja con la clásica máscara que lució en “Live After Death”. Ver a Dave Murray y Adrian Smith alternarse los solos hace que parezca que no ha pasado el tiempo y seguimos en los 80. Janick tuvo su momento más adelante que destrozó como de costumbre. No se olvidaron de uno de los temas más interpretados en su carrera, “Two minutes to midnight” que Adrian empalmó sin descanso.

El legendario “Rime of the Ancient Mariner” merecía un pequeño discurso. El poema escrito por el poeta inglés Samuel Taylor Coleridge es el protagonista de uno de los temas más míticos del grupo. La aventura marina que acontece, la aparición del albatros… Bruce incluso bromea con el agua que aprovecha para beber: “fuckin’ water”. Las imágenes de océano y agua acompañan perfectamente y el estallido tras la parte lenta con Harris al bajo y la pirotecnia te pone los pelos de punta.

Todo el estadio se vuelve loco y grita a pleno pulmón en “Run to the hills” que enlazan con “Seventh son of a seventh son” en donde todo el mundo parece estar más atento y expectante. El mismo tema invita a esta dinámica. Es solo una pausa. Con “The Trooper” de nuevo la locura con los cuatro músicos agrupados para el clásico riff. Bruce con el habitual atuendo de soldado, la bandera… ¡banderas!, también sacó la española.

El dúo de temas final no por esperado bajó el nivel o la reacción. Bruce apareció en una jaula para el conocidísimo inicio de “Hallowed by the name”. Cuando estalla el tema el estadio entero tiembla por los saltos del personal. No recuerdo presenciar este tema de forma más teatral con el vocalista muriendo y apareciendo tras un estallido y su humareda. Lástima que Janick Gers destrozó, una vez más, el solo.

“Iron Maiden” empezó a sonar y con ella un ritual en los shows de la doncella. Parece mentira que un tema que llevan interpretando toda su carrera sea tan esperado. ¿Alguna banda ha interpretado un tema en todos y cada uno de sus conciertos durante décadas? Por primera vez no hubo hinchable gigantesco de Eddie. En su lugar una enigmática sombra parecía luchar por liberarse en las pantallas en la celda de Piece of Mind. Con el estallido después de la parte de Steve Harris apareció un enorme Eddie en 3D increpando a todos. Espectacular como lucía como si se abalanzase hacia nosotros. Iba moviéndose y amenazando e incluso se agachó arrancando unos cables del escenario provocando una pequeña explosión.

Todos sabemos que queda más, y el discurso de Winston Churchill precede como siempre “Aces High”. Esta vez se sustituyó el avión que había colgado en escena por una película animada de Eddie en plena batalla hasta que perece al final del tema. Es la única parte del concierto en la que Bruce sufre vocalmente. “Fear of the Dark” nos retorna a los paisajes sombríos británicos con el vocalista interpretando con capa, sombrero de copa y un lúgubre farolillo un enigmático personaje. La final “Wasted Years” fue toda una fiesta. Incluso los acomodadores del estadio tenían una amplia sonrisa. Las palabras finales de Bruce Dickinson lo dijeron todo: “!What a night¡

Poco se puede reprochar a lo que ofrecen Iron Maiden después de 50 años de carrera. El único debate puede ser su propuesta musical actual, pero en directo dan el callo y de qué manera. Solo cabe decir ¡Up the Irons!

By Albert Perera

Live After Death tuvo la culpa de todo y tantos años después aquí seguimos. Si hay algo que me gusta más que escuchar música es hablar sobre ella y difundirla… y en ello estamos durante un cuarto de siglo.

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