Bandas: Kansas
Lugar: Velódromo Olímpico de la Ciudad de México – 7 de febrero de 2026
Promotor: Music Vibe
Texto y fotos: Raúl Reyes Zúñiga
A 52 años de haber iniciado este viaje por rutas desconocidas, las sombras de la noche hacen su aparición para mezclarse con los sonidos que llevan en su interior hechizos encriptados, los cuales nos conducen por lugares inimaginables. La cobija de un manto estelar forma parte de la magia que nos seduce con ondas progresivas y brotes de hard rock que nos llevan por umbrales dimensionales para presentarnos los 50 años de actividad musical a cargo de la banda Kansas.
La banda estadounidense realizó una parada oficial en la Ciudad de México para presentarse en el Velódromo Olímpico, una cita en la que forzosamente teníamos que estar presentes para conocer lo que está ocurriendo en el seno de Kansas y profundizar en los factores que se están conjugando previo a las presentaciones de esta gira por diversas localidades del planeta. Resulta complejo entender la ausencia de su fundador, Phil Ehart; sin embargo, todo era justificable, ya que se encuentra en proceso de recuperación tras un infarto que estuvo a punto de costarle la vida.



Por otro lado, resultaba grato ver incluido en esta gira a Ronnie Platt, quien, después de que se le diagnosticara cáncer de tiroides el año pasado, continúa asumiendo con responsabilidad el papel de frontman que le fue conferido. De la misma manera, era necesario conocer lo que está ocurriendo con la sangre nueva de la banda y saber con qué compromiso están asumiendo esta gira por América.
De manera puntual, el escenario era tomado por asalto por la agrupación y, sin necesidad de una banda telonera, Kansas salía a escena como una auténtica locomotora, interpretando temas de su quinto álbum, Point of Know Return, así como “Paradox”, piezas que captaron de inmediato la atención del público y provocaron que la adrenalina se elevara a niveles peligrosos.
Fue notorio el objetivo que estos músicos tenían sobre el escenario: sentir y vibrar al interpretar la música de Kansas, apoyándose en una selección quirúrgica de 17 temas que dimensionaron las etapas de gloria de la banda. De esta forma, lograron convencer incluso a los más escépticos de que la sangre nueva que hoy fluye por la agrupación realmente siente y vibra al ejecutar el repertorio clásico.
En la parte logística, el evento estuvo bastante bien coordinado por la promotora Music Vibe, que presentó un escenario bien estructurado y cuidó todo tipo de detalles para que la banda se presentara sin inconvenientes y se sintiera como en casa.



Las interpretaciones llegaban al público como una catapulta y se extendían por todo el Velódromo de manera magistral. Indudablemente, los músicos asumían con responsabilidad su papel sobre el escenario. Nombres como Tom Brislin (tecladista y vocalista), Zak Rizvi (guitarrista), Scott Bernard (guitarrista), Joe Deninzon (violinista y guitarrista), Dan McGowan (bajista y vocalista) y Eric Holmquist (batería), acompañados de Ronnie Platt, trabajaban con precisión, demostrando por qué fueron seleccionados para formar parte de esta etapa de la banda.
Durante el concierto tuvimos la oportunidad de realizar un recorrido por la gloriosa década de los 80. El flujo de temas comenzó con interpretaciones como «Play the Game Tonight» y «Fight Fire with Fire». Musicalmente, la banda cumplía con creces en cada ejecución; sin embargo, también llegó el momento preciso de presentar material más reciente con la alineación actual. Así, «Jets Overhead», perteneciente al álbum número dieciséis, hizo retumbar los cimientos del Velódromo Olímpico. Se trata de un trabajo reciente en el que han participado de manera directa Zak, Ronnie y Brislin. La interpretación cumplió su cometido y se llevó una auténtica cascada de aplausos.
El escaso diálogo durante la presentación de Kansas no fue factor determinante para que el público dejara de interpretar cada uno de los temas de esta banda, la comunicación era totalmente musical, llevando un concierto que fluyó por sí mismo en la medida que los temas fueron extraídos del baúl.

De manera abrupta regresamos a mediados de la década de los 70´s, para recordar temas como «Child of Innocence» (1975), «The Wall» (1976), «Song for America» (1975) y «Dust In the Wind» (1977), canciones que causaron que parte del público se pusiera de pie y otros solo aplaudieran para mostrar su satisfacción.
«…Icarus», nos llevó por paisajes desconocidos del espacio, haciéndonos recordar esos primeros trabajos de la banda, en este tema cada uno de los integrantes volcaron sus cualidades dejando con la boca abierta a la mayoría de los presentes.
El tiempo que el grupo experimento sobre el escenario fue genial, no había mucho que seguir esperando, todo estaba pagado con creces, solo bastaba un bis para que la banda cerrará con «Carry On Wayward Son», un tema en donde al final Ronnie hace mención de su gira de 50 años y agradece al público azteca por haber acudido a esta presentación mágica .


