Bandas: Linkin Park – Clipse – Phantogram
Lugar: Auditorio Miguel Ríos, Rivas (Madrid) – 24 de junio de 2026
Texto: Héctor Sanfer
Fotos: Alfredo M. Geisse
Apenas han pasado dos días y la resaca emocional todavía machaca mi cabeza tras haber cumplido un sueño: ver a Linkin Park en concierto. Pero hay veces que es mejor no conocer a tus héroes… o eso dicen. Y en este concierto esa frase tomaría forma o sería pura verborrea.
Aparcar cerca del Auditorio Miguel Ríos no era una opción, por lo que nuestros veinte minutos de peregrinación bajo el tórrido sol iban a marcar los primeros pasos de un concierto, que ya el día anterior quedó marcado por incidentes con el sonido. Era ilusionante ver como cada vez se sumaban más pies caminando en la misma dirección… misma ilusión y camisetas parecidas o idénticas que daban paso a conversaciones, bromas y cierto sentimiento de hermandad… de pertenencia a algo mucho más grande.
Para muchos de nosotros, Linkin Park (Chester) fue un altavoz que daba forma a toda esa rabia, el sufrimiento y el dolor que llevábamos dentro, por lo que ésta era una cita muy especial y esperada, ya que íbamos a poder volver a cantar sus canciones (nuestras canciones) aquí, en Madrid. Volveríamos a gritar y reírnos en la cara del propio miedo.
Mientras que el sol desaparecía lentamente, el público iba tomando posiciones lo más cerca posible del escenario, dispuestos a dar hasta el último aliento en cada canción. El calor aún era sofocante y hubo algunos estragos entre los asistentes: golpes de calor y bajadas de tensión, los cuales fueron atendidos rápidamente por los servicios de emergencia. Grata sorpresa fue encontrarnos con gente de la organización repartiendo botellas de agua gratis para paliar el calor. Se agradeció mucho el detalle.

Teloneros a escena
Los estadounidenses Phantogram fueron los encargados de abrir el show. Sarah Barthel y Josh Carter situados de curiosa forma sobre el escenario el uno frente al otro, intentaron levantar a un público que poco a poco iba cobrando vida y ánimos. Fueron tomando el pulso al público durante su actuación y aunque se desenvolvieron correctamente e incluso contaron que era su primera vez tocando en España, el público siguió bastante frío e indiferente ante la banda, chocándose de bruces con un auditorio a medio gas que guardaba sus energías para el cabeza de cartel.
Tras ellos llegó Clipse, quienes también intentaron calentar el ambiente con sus temas, su estilo más festivo y urbano y sus mensajes incitando al público a levantar los brazos y acompañarlos. Algunos asistentes les siguieron el ritmo, pero lejos de conseguir unanimidad afectiva entre el público, lo que más se escuchaban eran voces coreando y solicitando a los claros líderes de la noche: Linkin Park.
Mediante las grandes pantallas del escenario pudimos seguir las actuaciones de ambos teloneros que aun sacando su mejor artillería y apoyándose en unos visuales que daban tridimensionalidad al show, se dejaron el alma por levantar a un público que apenas les prestaba atención.
Hasta que llegó su hora
El reloj avanzaba y casi eran las diez de la noche cuando el Auditorio Miguel Ríos ya estaba a rebosar, con un público expectante con la mirada fija sobre el escenario deseando corear los himnos que nos han marcado tan profundamente. Cuando el sol desapareció, se llevó consigo el calor que tanto nos había golpeado y dio paso a una ligera brisa nocturna que se agradecía enormemente.
Desde el fondo del graderío comenzó a corearse tímidamente el nombre de Chester y Linkin Park, lo que rápidamente se extendió por todo el público coreando también el nombre de Emily. Entre gritos de euforia y estribillos de los temas más emblemáticos de la banda las pantallas nos sorprendieron a todos con un fragmento del UNSHATTER, la película que nos cuenta la nueva etapa de la banda terminando con un mensaje impreso en pantalla: The hardest part of ending is starting again.
Tras el mensaje, una cuenta atrás de diez minutos que nos puso los pelos de punta, las sonrisas en la cara y la emoción en los ojos… solo quedaban diez minutos para disfrutar los que muchos llevábamos esperando años. Lo habíamos conseguido, íbamos a ver a Linkin Park en directo.
Cuando apenas quedaban unos minutos de los eternos diez iniciales, comenzó a sonar Quevedo & Bzrp music sessions vol. 52 convirtiendo la eterna espera en una celebración instantánea en la que miles de personas cantaban al unísono lo que es un himno de fiesta asegurada. Los últimos diez segundos de la cuenta atrás fueron coreados como si se tratase del último lanzamiento espacial desde Cabo Cañaveral. La banda hizo su entrada triunfal con el “Lying for you” llevándonos de cabeza al Meteora de Chester, comenzando el concierto con un bonito homenaje.


Tras el desgarrado “Crawling”, Emily Armstrong pudo lucirse con el primer tema de la noche del reciente From Zero Deluxe: “Up From The Bottom” demostrando su poderío e intentando dominar un escenario junto a Mike Shinoda y el resto de la banda. Llegados a este punto tras un comienzo con temas potentes seguidos del “New Divide” y del esperado “The Emptiness Machine”, tengo que confesar sentimientos encontrados. Sabía que esto podía suceder, conocer a tus héroes no siempre funciona, y en esta ocasión, aunque disfruté mucho del concierto, la banda iba a medio gas y Armstrong no defendió la posición como hubiese esperado. La sombra de Chester sigue muy presente y quizá sumado a una segunda fecha tan seguida, se notaba una Emily cansada y que no conseguía darlo todo. Brillaba en sus temas del From Zero Deluxe, pero en el resto de las canciones no lucía como cabría esperar.
Con el “Waiting For The End” viajamos de golpe a la época del A Thousand Suns con un público completamente entregado cantando a coro, saltando y abrazándose como si se conociesen de toda la vida. Fue uno de los momentos mágicos de la noche donde el tiempo se detuvo durante casi cuatro maravillosos minutos… Los últimos tramos del concierto estuvieron cargados de energía y dinamita que hacían explotar de euforia a todos los asistentes, convirtiendo en un juego el adivinar el siguiente tema mediante las primeras notas. Los visuales fueron una parte fundamental del espectáculo transportándonos a una estética muy noventera llena de transiciones arenosas, colores saturados, imágenes contrastadas y grandes angulares empotrados en los rincones más insospechados del escenario ofreciéndonos unas imágenes del grupo increíbles desde las pantallas.
Las esperadas de la noche llegaron casi de carrerilla: “What I´ve Done”, “In The End”, “Numb” y “Faint” arrancando ovación tras ovación del público mientras disfrutábamos de una puesta en escena liderada por Mike Shinoda bajando al público y cantando con ellos. Cierto es que me sorprendió el poco juego que sacaron a las pasarelas prefiriendo quedarse en la zona segura del escenario. Fue un auténtico placer ver como Shinoda llevaba las riendas del espectáculo mientras nos hacía recordar tema a tema por qué estábamos allí, por qué amamos a la banda y por qué echamos tanto de menos a Chester.


Y entonces como un relámpago sonaron las primeras notas del “Bleed It Out” del Minutes to Midnight a escasos minutos de la media noche y del final del concierto, donde el auditorio casi al completo cantaba al unísono con rabia, fuerza y mucha energía para terminar una noche mágica para el recuerdo donde muchos podremos decir que asistimos al concierto de nuestras vidas.
Para ir terminando estas líneas y a riesgo de parecer demasiado crítico o duro con una banda a la que le tengo mucho cariño, debo ser honesto y claro: los teloneros fueron una mala elección, la banda iba en ocasiones a medio gas, muy contenidos en ciertos momentos de la actuación jugando a lo seguro y no vi en la Emily del directo la potencia desgarradora de la Emily del disco y eso es algo que me hubiese fascinado ver.






