Festival: Barcelona Rock Fest 2026
Lugar: Can Zam, Santa Coloma de Gramenet (Barcelona) – 3 al 5 de julio de 2026
Texto: Jordi R.M. «Panxo»
Fotos: Alfredo Geisse / Jaime V.-Jaimax
La última jornada del Barcelona Rock Fest fue la más calurosa, de una edición en la que el tiempo dio un respiro y el sol no apretó tanto como en días previos o ediciones anteriores, además que a ratos corría algo de aire en Can Zam que se agradecía. También fue la jornada más ecléctica jamás celebrada (esta palabra será la más utilizada y acertada para definir una selección de grupos poco o nada habitual), en la que se mezcló el Metal con el Punk sin complejos, dos estilos y públicos a priori diferentes, que a veces no se toleran entre sí, aunque siempre ha habido grupos en toda la historia que han cogido influencias de ambos lados (empezando por Motorhead, Barricada, lo que se llamó Crossover como Suicidal Tendencies o DRI, o grupos presentes en varias ediciones de Barcelona Rock Fest como S.A., incluso The Baboon Show… Es raro que todavía no hayan tocado los tarraconenses Crim…).
Quien suscribe siempre se ha sentido un bicho raro o un “bastardo del Metal”, criado del Heavy Metal más clásico de los 80, ante la crisis de los 90 me enganché al Punk, sobre todo el que venía de Euskadi, y otros derivados como el Hardcore o Oi!, y con el cambio de siglo lo mezclé todo, de forma que en la actualidad la proporción que escucho Heavy / Punk puede ser un 60% / 40%. Por tanto, me pareció bien la mezcla de grupos del domingo, y por lo que vi, me alegra comprobar que hay más gente como yo, aunque tenía claro desde principio que el motivo real de este popurrí era la competencia de festivales Metal ese fin de semana en la península, y ante la limitación de asistentes habituales de BCN Rock Fest, la organización probó de atraer al público Punk para que pagasen la entrada por un día, y los más Heavys pagarían entrada o abono para los dos días previos.
Creo que la jugada les salió bastante bien, ya que me pareció que había algo más de gente que el sábado (supongo que ya saldrán cifras oficiales, pero comparando con las de otros años, más de 15.000 personas debían haber), y la convivencia entre los dos públicos funcionó, ya que vi Heavys disfrutando del Punk, y a revés, como debería ser, ya que en el fondo las diferencias no me parecen tan claras, al menos en la base musical (el virtuosismo, las letras, o la actitud, ya es otra historia que habría que analizar en cada caso).

Sobre lo comentado del sol o la calor, no creo que opinen lo mismo los primeros grupos en actuar, que lo sufrían directamente, como Orden Ogan, a los que vi cómo se despedían, ya que en la entrada del recinto me entretuve en el escenario “Motörtent”, con la jovencísima banda local Metal Busters, de la que el sábado ya vi alguna versión de Metallica o Megadeth (el cantante con su melena rubia recordaba al mismísimo Mustaine de joven, al que superaba mucho en soltura y desparpajo, y me gustó que hablase al público en català). Esta vez pude escuchar versiones de System of a Down o Rage Against The Machine, incluso alguna propia, en las que demuestran su buen nivel instrumental, pero sobre todo su descaro y actitud encima del pequeño escenario, digno de admirar a edades entre 11 y 15 años, por lo que su directo es muy recomendable y animado (consiguieron que los que estaban delante hiciesen un “Wall of Death”), su futuro se presenta muy prometedor.
Entre tanto ya estaban tocando en los escenarios centrales Steel Panther, que me recuerdan a grupos como Mötley Crüe, de los que nunca he sido seguidor, ni por su propuesta musical, ni su modo de vida, ni puesta en escena, en este caso acompañada de bailarinas de striptease con barra y todo, invitando a subir a chicas, y prefiero no saber lo que decían entre canciones, o en las letras, así que perdonadme sus fans, pero esto no es lo mío (será mi influencia Punk…). Aun así vi parte de su actuación, mientras nos saludábamos con amigos que solo venían el domingo, hasta que nos acercamos a la carpa “Rock Tent” a ver Rienda Suelta, un trio de Rock Urbano de los que apenas vimos dos canciones.
A continuación unos desconocidos para mi Breaking Benjamin tampoco me llamaron mucho la atención, a no ser por el chaval que tocó y cantó en parte de su actuación (sería hijo de algún componente). Su estilo es más moderno y variado, puede ir del Rock al Metalcore melódico, o subgéneros que no controlo, pero que serán necesarios tener en cuenta para atraer nuevos adeptos al festival.

Con la de veces que he visto las diferentes bandas que ha tenido Evaristo en su larga carrera iniciada en 1979, tenía ganas de verlo mezclándolas todas bajo su nombre de pila. Suponía que en una hora habría poco espacio para las sorpresas, y caerían clásicos de La Polla Records que tengo aborrecidos como “Txus”, “Carne pa la picadora” o “No somos nada”, pero me alegró que no tocasen ninguna de estas, y las más típicas fueron “Salve” para empezar y “Ellos dicen mierda” para acabar, que fue un karaoke, con muchos Heavys cantándola.
En medio destacaría “Ya no quiero ser yo”, “La solución final” o “Delincuencia” de La Polla, que nunca fue de mis grupos favoritos del Punk vasco (yo era de M.C.D.), pero en su etapa final me fui aficionando, y siempre discuto con los fans de la banda que mi disco preferido es el último (el) de La Polla. Todavía me gustó más The Kagas y The Meas con Jul y Txerra de RIP (me faltó algún tema de estos dos discos), incluso Gatillazo, del que si sonaron varios temazos bien recibidos, al contrario que los de su último grupo en activo Tropa do Carallo, del que coincido con los “polleros” que es su proyecto menos acertado.
En general me gustó la actuación y el repertorio con bastantes temas enlazados, sonó más o menos bien y potente (me sobraba algo de volumen), a Evaristo se le entendió todo, aunque esta vez eché en falta algún comentario más ingenioso o gracioso que suele hacer entre canciones, como dirigirse al público como “queridísimos Jevis”, que esta vez tenía a huevo, o haberse referido como antifascista que es, al hecho de compartir cartel con un personaje como Sherpa de Los Barones el día anterior (me negué a ver esa actuación; supongo que también por la influencia Punk, no puedo separar música y política… que una cosa es ser conservador como muchos de los músicos a los que admiramos, mientras no tengan salidas de tono considerables, y otra es lo que ha llegado a soltar Sherpa sobre todo lo que no tolera… Intolerancia cero ante los intolerantes)
Durante la actuación de Evaristo, quería acercarme a la carpa a ver como sonaban Chevelle, pero ni me acordé. Se había ido caldeando el ambiente para recibir a mi banda favorita del Punk internacional, los californianos Bad Religion. Los padres de lo que se llamó Hardcore melódico a principios de los 90, a los que no queda mucho para llegar a los 50 años en activo, siguen publicando con más o menos regularidad discos decentes, y ofreciendo directos de calidad, sin muchas florituras, ni interrupciones chorras como acababan de hacer tres días antes sus paisanos Pennywise en Razzmatazz, o lo que han hecho casi siempre NOFX.
Bad Religion aprovecharon su hora de actuación con un setlist acertado de unas 20 canciones clásicas entre las que solo eché a faltar la breve “Change of ideas”, sonando bien al nivel de actuaciones previas, así que fue lo que más disfruté del día, como ya presagiaba, y puede decirse que del festival, con el permiso sobre todo de Accept (también destacaría Helloween, Loudness y Latzen). Larga vida a Bad Religion, de los que he empezado a leer su biografía, y parece interesante.

Cambio radical de estilos y de concepción de show en vivo con Powerwolf, a los que no pareció importarles que los metiesen entre Bad Religion y The Offspring, incluso consiguieron atraer la atención de algunos Punks. Impresionante puesta en escena de los alemanes, con un montaje vistoso y efectivo, mucho fuego, representación teatral a lo King Diamond, y otra parafernalia que debe ser habitual, ya que solo los había visto una vez en otra edición de Rock Fest, y no recuerdo que me gustasen tanto como este año, con temas que había escuchado como mi preferida “We drink your blood” hacia el final, y otras que descubrí con unos coros muy pegadizos incluso festivos, perfectos para directos.
Sonaron muy bien, al no llevar bajista evitaron sonar con los graves un poco altos como percibí en algunos grupos, acompañados por lo más destacable del grupo, su simpático cantante Attila, con gran voz operística, que se ganó al público hablando un correcto català, y haciendo cantar sus “ouoohs” y estribillos más característicos (la temática de las letras es otro aspecto sobre el que tengo que indagar). Consiguieron cambiar mis planes de ver en la carpa a Rat-zinger, solo estuve dos temas, y como a los bilbaínos los tengo bastante vistos de otros festivales, con su tralla mezcla de Punk y Metal, acorde con la jornada (una de sus bandas de referencia es Motorhead, de los que adaptan “Tenéis Speed”), preferí dejarlos para otra ocasión, más teniendo en cuenta que dentro de la carpa hacía más calor, y no suelen sonar muy nítidos los grupos cañeros (Latzen el viernes fueron de las excepciones).
Llegaba el turno de la actuación posiblemente más multitudinaria de todo el festival; The Offspring. No imaginaba que todavía tuvieran tanto tirón, creía que nos habíamos quedado en el siglo pasado la mayoría que les seguimos en sus inicios hasta el disco Americana y luego les perdimos la pista. En este siglo han ido sacando más discos, y sumando nuevos fans por lo que se vio en Santako, aunque pude comprobar que tampoco me había perdido nada, y algún tema sonó a Pop, además de la versión que me dijeron que era de Taylor Swift, menos mal que precedida por “Paranoid” y “Crazy Train”, todas ellas presentes en sus últimos conciertos por lo que he podido comprobar, no sea que creamos que las hicieron para contentar a la audiencia metalera.

Reconozco que la banda está en forma y sonó bien, el cantante poco castigado por el paso del tiempo, no me pareció que le fallase la voz según había oído. La actuación de unos 80 minutos fue correcta, con algo de escenografía especialmente a través de las pantallas, a pesar de los altibajos del repertorio, algún parón excesivo, y un solo de batería nunca visto en un grupo de onda Punk. Hacia el final llegaron los momentos álgidos con “The kids aren’t alright” (esta temazo engancha a todo tipo de público) y para acabar la Nirvanera “Self Esteem” de su 3er disco Smash (para mí el mejor, que supuso su salto a la fama), del que también utilizaron para abrir “Come out and play” y alguna más por medio. Creo que les queda cuerda para años.
Estampida de gente al acabar The Offspring, que permitió ver cómodamente la última actuación en los escenarios principales de Cavalera, con los hermanos Max y Igor al frente interpretando el Chaos A.D. de Sepultura entero. Ya los vi hace dos años en BCN Rock Fest, entonces tocando solo de los 3 primeros discos de Sepultura, que me parecen muy crudos y ruidosos, y ya entonces no entendí porqué no tocan nada de mis preferidos Beneath the remains y Arise. Esta vez me gustó mucho más, Chaos A.D. tiene grandes temas, y la banda estuvo muy activa en todo momento.
Max con unos cuantos quilos menos lideró la actuación, acompañado por su hijo al bajo (tenía dudas si lo era ya que hace dos años llevaba el pelo largo, pero estaba igual de delgado), y otro guitarra que no paraba quieto, más la contundente batería de Igor, sobre la que colgaba boca abajo un cuerpo momificado como en la portada de Chaos A.D., y en un lado ondeaba la bandera Antifascista (buen detalle ya presente hace dos años).
Les faltó algo de nitidez al sonido, aunque con el cansancio acumulado de 4 días de conciertos, ya no estaba para analizar otros aspectos, y con una incursión a la carpa para escuchar un par de versiones de Scorpions que los Stingers clavan como en los buenos tiempos de Klaus Meine, finalizó una edición que no sabemos que continuidad estilística tendrá para el 2027, solo sabemos que será los 4 primeros días de julio.























