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Loquillo demuestra en Barcelona que sigue siendo un animal de rock and roll

Banda: Loquillo
Lugar: Sant Jordi Club, Barcelona – 27 de diciembre de 2025
Texto: Òscar Saro
Fotos: Alfredo M.Geisse

En su concierto de fin de gira en el Sant Jordi Club de Barcelona, junto a una banda sobresaliente y a un público fiel, nos dejamos aplastar por todo el peso de una vida dedicada al rock

Resulta conveniente buscarse actividades desengrasantes entre los turrones y las uvas, aficiones que ayuden a no quedarse atrapado por la rutina navideña. Y que mejor que un concierto, el último de un 2025 especialmente relleno de música en directo. Aunque este que nos trajo al Sant Jordi Club de Barcelona era uno diferente, no tocaba acabar el año con metal, sino que esta vez esto iba de rock con crianza. Esta vez tocaba ver a Loquillo en el concierto final de su gira, presentando su último trabajo de estudio Corazones Legendarios (26/09/2025), con el que el cantante barcelonés ha revisitado sus temas más emblemáticos a golpe de colaboraciones con cantantes amigos.

Explicaré que hace tan solo unas semanas tuvimos la oportunidad de entrevistarlo. Ricard Altadill (Director Adjunto de Metal Hammer) y el que os escribe nos presentamos en el Dry Martini de Barcelona y allí Loquillo nos recibió delante de una copa de licor, con pose tranquila vestir elegante y absoluta cordialidad. Con él hablamos, sobre todo, de rock’n’roll. De cómo entró en su vida, de qué hace falta para ser un representante digno y de qué deberían hacer las instituciones para conservarlo. No os perdáis una interesante entrevista, que podréis leer en el próximo número de Metal Hammer y que a mí se sirvió para reconectar con el artista y amplificar las ganas y las expectativas de estar presente en este su último concierto se su actual gira.

Para que la velada arrancara con un sabor especial, la misión de romper el hielo no recayó en una banda al uso, sino en un tándem de DJs contrastados: Sören Manzoni, alma mater de los Nasty Mondays, y Diego Calvo, creador del proyecto Rock Nights Club. Ambos firmaron una sesión de hora y media en la que fueron calentando el ambiente a base de clásicos del rock, de Mink DeVille a Lou Reed, pasando por AC/DC, ZZ Top, Springsteen o los Rolling Stones, todo ello acompañado de una oportuna selección de vídeos e imágenes proyectadas. Un arranque pensado para que el público cantara, se metiera de lleno en el ambiente festivo y quedara perfectamente activado para la llegada del plato fuerte de la noche. El dúo, que se presentaba bajo el sombrero de Rock Nights, también fueron los encargados alargar la euforia en el after show que se celebró posteriormente en la mítica sala Magic.

Por este camino llegamos al momento en el que se cerraron las luces y la aparición de la banda en el escenario fue escalonada y deliberadamente épica. Primero, los redobles de Laurent Castagnet anunciaron que su cometido durante toda la noche iba a ser más que sobresaliente. Después se sumó Alfonso Alcalá con el bajo, continuaron los dos singulares guitarras y escuderos: primero Josu García y después Igor Paskual. Y completaron el combo un inspirado Germán San Martín en los teclados y el saxofonista Dani Herrero, que rellenó con maestría todos los temas. Los seis unieron su sabiduría para presentarnos una banda sobresaliente que se alejó del perfil más genuino de los Trogloditas para acercarse más al de una E Street Band encargada de llevar al jefe en volandas. Y, con este inicio teatral, el último en aparecer fue obviamente Loquillo, que no necesita nada más que se su traje, sus gafas de sol y su porte para dominar rápidamente la escena, y para quien el público reservo su mayor ovación.

Con todos los actores en escena y una gran pantalla al fondo para retransmitir el concierto en directo, un detalle muy agradecido para no perderse ni un gesto ni una mirada del escenario, todo estaba listo para la primera bala: “En las calles de Madrid”. Su mismo inicio en todos los conciertos de la gira y porque no, también en Barcelona. Las dos guitarras encajaron como un engranaje perfecto y el saxo remató el tema con elegancia.

“Línea clara” sonó con ese punto ligeramente hablado tan característico, casi una firma de identidad. Inclinó el micro a lo Coverdale, sosteniéndolo con las dos manos para “María” y nos llevó volando a los 80, mientras todo el público coreaba la letra con emoción. Para “El mundo necesita hombres objeto” se quitó las gafas y en lo musical destacó Josu con un wah-wah muy sugerente. Pasos elegantes de baile para el inicio de “El sol”, y el viaje continuó.

El protagonismo del saxo fue clave para disparar “Los buscadores”, en la que Josu usó una guitarra eléctrica de 12 cuerdas que aporta textura y profundidad. Con el “Hijo de Nadie” nos recordó que siempre ha sido un “Animal de rock and roll”. Imposible no fijarse en cómo la cejilla Josu movió rápidamente la cejilla para la subida de tono del tema.

El ambiente cambió con “Salud y rock and roll”, vestida de contrabajo y acordeón, que terminó con un solo de Igor Paskual muy celebrado. Llegó después “El hombre de negro”, el clásico de Johnny Cash: saxo tomando la acústica y dejando claro que “voy de negro, de negro me verás”.

Presentó “Cruzando el paraíso” con un recuerdo para Johnny Hallyday y dejó que el público la cantara como si fuera propia. De nuevo apareció esa guitarra de 12 cuerdas marcando el camino. Y así llegó uno de los puntos álgidos, el momento de pasear por “El rompeolas”, con un cigarro encendido y dejando que la voz principal fuera la del público. “El Rock and Roll conquistó mi corazón y el tuyo y el nuestro”. Los gritos de “¡Loco, Loco!” ya eran imparables.

Es difícil estar aquí arriba sabiendo que mis amigos están aquí abajo”, dijo para dar paso a “Memoria de jóvenes airados”. El tema tuvo que detenerse por un incidente en el público. Pidió un aplauso para los sanitarios y, sin dramatismos, volvieron a empezar. El himno sonó aún más fuerte, con un solo de Josu que encajó fenomenal. “La vida no va a ser igual sin Jorge Martínez”, soltó para meterse en “Rock Suave”, que trajo un solo de Igor y un momento para el protagonismo de Germán San Martín al teclado, antes de que “El último clásico” volviera a engrandecerse con el saxo. “Carne para Linda” la arrancó Igor, y Loquillo bajó al foso para saludar y besar entre estrofa y estrofa. De nuevo, “¡Loco, Loco!” coreado para impregnar el recinto de agradecimiento.

“Rey del Glam”, versión del clásico de Alaska y Dinarama, fue de las más cantadas. Pausa breve… y vuelta al ataque. “Rock and Roll actitud” arrancó con un teclado que nos remitió a The Who, con momento para un breve solo de batería y con un Igor haciendo el molinillo a lo Pete Townshend. Abandonó la retaguardia Alcalá para mostrarnos un bajo distorsionado que evocó a Cliff Burton. “La mataré” es un tema que Loquillo recuperó en sus directos y que el público celebró y cantó, ajeno a la polémica de una letra difícil de encajar en los parámetros actuales. Sin respiro y con un riff muy stoniano, empalmaron con unos “Besos robados” que tuvieron que reiniciar porque faltaba el jefe, que había salido a ponerse una chupa de cuero y se mostró contrariado por ese inicio sin contar con él. El público la cantó con fuerza.

El final fue un desfile de clásicos para demostrar todo el peso de una vida dedicada al Rock. “El ritmo del garaje” convirtió al público en un coro gigante. “Feo, fuerte y formal” sirvió para presentar a la banda. En “Rock and Roll Star”, salió Jordi Evole, le colgaron una guitarra del hombro que rápidamente abandonó para tomar el micro y cantar el mítico estribillo cerca de su amigo. El periodista se despidió, explicándonos que podremos ver a Loquillo en uno de sus programas, nos recordó cuando Loco escribía momentos gloriosos tocando en el Sot del Migdia para las Festes de la Mercè (15/09/1989) y se despidió cantando por el recientemente desaparecido Robe Iniesta, seguido por el público.

Y entonces llegó el final apoteósico subidos al “Cadillac solitario”. La gente la cantó con ganas y el “¡Nena!” resonó en las entrañas. Mientras cerraban de forma instrumental, Loquillo se despidió con emoción y sin prisas.

En su concierto de fin de gira en el Sant Jordi Club de Barcelona, junto a una banda sobresaliente y a un público fiel, fuimos testigos de todo el peso de una vida dedicada al rock. Te gustará más o menos, pero mientras algunos han pasado, él ha permanecido: un animal del Rock and Roll que no solo ha sobrevivido a la historia, sino que la ha escrito a base de canciones, controversias y actitud.

By Oscar Saro

Me falta tiempo para hacer todo lo gue me gusta. Adicto al rock en directo, metalhead, enamorado de la montaña, apasionado de la ciencia ficción y con cerebro de programador desde que un Spectrum entró en casa. Fundador de Sudando Rock (@sudandorockcom)

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