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Sabaton hizo historia en el corazón de Oslo

Elegidos por el Cielo

Bandas: Sabaton
Lugar: Unity Arena, Oslo – 11 de diciembre de 2025
Fotos: Francesca Ventura
Texto: Uriel Hernandez

El pasado 11 de diciembre, Sabaton no solo trajo un show a Oslo, un simple concierto de una banda sueca en territorio vecino, sino que trajo fuego y poder, al frío invierno del país, trajo historia y espectáculo a un pueblo que por dos horas pudo olvidar las diferencias que tienen entre sí. Lo que Sabaton logró en el corazón de Noruega es algo que jamás había visto antes.

La noche ya había comenzado por todo lo alto, pues mientras el público aún llegaba, The Legendary Orchestra ya interpretaba de forma estridente varios temas de Sabaton. Esto fue suficiente para que el público de la Unity Arena comenzara a corear y aplaudir al ritmo de canciones como “Ghost Division” o “Sparta”.

El final del show fue especialmente memorable, la banda celebró el cumpleaños de quien dirige la orquesta. La directora, anonadada y sin saber qué decir, preguntó al público cómo agradecerles en su idioma natal, a lo que Oslo respondió al unísono con un grito rotundo: “TAKK”.

La gente continuaba llegando sin parar; la arena se sentía cada vez más pequeña para un show que, incluso en los huesos, ya se intuía que sería inolvidable.

De pronto, la oscuridad. Un reflector iluminó el centro de la arena y Napoleón emergió de las sombras. El emperador francés comenzó su monólogo presumiendo de sus logros y gritando al aire si estaban preparados para ser un mejor público que sus vecinos suecos. La gente no podía mantener la calma ante la tensión que se iba construyendo momento a momento frente a ellos. Por ello, cuando a Napoleón se le unieron en el escenario tanto Julio César como Genghis Khan, quedó claro que cualquier cosa podía suceder aquella noche.

Los tres líderes discutieron durante un largo rato sobre quién era el mejor y más importante de la historia, culminando, como no podía ser de otra manera, dada la historia del romano y la devoción de la banda por la precisión en los detalles, en una conspiración que desembocó en múltiples puñaladas por la espalda.

Llegados a este punto, toda la presentación comenzaba a alargarse para una tensión que intentaba seguir escalando, por lo que, cuando desde el extremo opuesto de la Unity Arena emergió un grupo de templarios portando brillantes armaduras plateadas y enormes antorchas, aunque aún asombrado, ya estaba personalmente deseoso de que la banda apareciera por fin en escena.

Pero ese sentimiento no logró durar mucho, ya que al siguiente instante, mi mandíbula cayó hasta el suelo cuando al grito de “La historia es para ser vivida” los templarios se quitaron sus cascos lentamente para revelarse como Sabaton, quienes comenzaron sin más vueltas y con una energía que solo el Power Metal puede ofrecer al público. “Templars” de su disco más reciente “Legends” abrió el setlist de la noche, mientras que un puente descendía sobre el público, transportando a la formación desde el centro hasta el escenario principal.

Con el concierto ya en marcha, la banda redobló la apuesta con «The Last Stand», mientras Joakim Brodén, vocalista del grupo, saludaba al público desde el puente. No fue sino hasta el final de «I, Emperor», con Napoleón disparando cañones desde el escenario, que la banda tuvo su primer descanso para hablar con el público. Para comodidad de los presentes, todas las interacciones se realizaron en sueco, un idioma que, si bien es distinto del noruego, resulta fácilmente comprensible para cualquiera que domine uno de los dos.

Con todo lo expuesto hasta ahora, queda claro que el show no dejaba nada que desear, sino que continuaba superando expectativas una y otra vez. Por ello, resulta pertinente rendir honor a una banda que profesa la importancia de mantener viva la historia, explicando brevemente el significado de una de las canciones que, sin ser de las más celebradas del setlist, adquiere en territorio noruego un valor especial: “Carolus Rex”.

Durante el Legendary Europe Tour, “Carolus Rex”, tema perteneciente al disco homónimo, fue interpretado en su versión sueca —considerada por muchos como superior— y no en inglés. La canción narra la imagen que el rey Carlos XII de Suecia tenía de sí mismo como un gobernante “elegido por el cielo”, además de destacar su genio como estratega militar hasta su derrota final en la Gran Guerra del Norte, conflicto en el que potencias como Rusia y el Reino de Dinamarca y Noruega pusieron fin a su hegemonía, marcando el inicio del declive del Imperio sueco.

La interpretación incluyó un cambio de vestuario para reflejar los colores de la realeza sueca, así como la aparición de guardias reales en escena. Este momento no solo sirvió para enterrar viejas rivalidades históricas entre países, sino que también evidenció el absoluto dominio que Sabaton ejerce sobre la veracidad histórica en sus shows, especialmente, y en mi opinión, en la narrativa que ofrece el álbum Carolus Rex.

El setlist continuó con una buena mezcla entre clásicos y canciones del nuevo disco, y sí bien este último no recibió las mejores críticas entre sus fans, quienes lo han tildado de repetitivo en cuanto a sonido, el concierto mantuvo un ritmo más que adecuado durante las 18 canciones. Explosiones, llamaradas, cañones y cañones fueron constantes durante toda la noche, sin contar miembros del coro de la Legendary Orchestra que también se unieron para canciones como Christmas Truce, dándole a la ya excelente experiencia, un poco de espíritu navideño, que ya es increíblemente fuerte acá en el norte. Inclusive la arena se llenó de un “gas verde” durante Attack of the Dead Man, mientras Joakim caminaba entre el público con una máscara de gas.

Para aquellos fans que, más allá de la música, disfrutan de la calidad del show por su presencia escénica, por la forma en que se hilan las canciones entre sí y, sobre todo, por los efectos especiales comparables a los que se pueden disfrutar en conciertos de Iron Maiden, Rammstein o incluso Kiss, me parece que ya es hora de añadir a los suecos a esta selecta lista.

El show comenzó a llegar a su fin pese a un público que se subía unos a otros con carteles en alto, a los coros de la orquesta y a la gran cantidad de canciones que aún podrían haber seguido sonando, aunque muchos de esos clásicos que la banda no interpretó sí fueron abordados, en su mayoría, por The Legendary Orchestra.

“To Hell and Back” ofreció un cierre perfecto para la noche, pero el verdadero remate llegó con “Masters of the World”: la banda volvió a acercarse al público a través del puente colgante, con fuego por todas partes y confeti impreso con las portadas de sus discos, creando una experiencia que, simple y llanamente, podía hacer derramar alguna que otra lágrima de emoción.

Sabaton no solo demostró su poderío como una de las bandas más influyentes del Power Metal, demostró la camaradería con sus vecinos llevando un espectáculo que refleja la historia que comparten, desde batallas, las similitudes culturales, y hasta el idioma común. Legendario no es suficiente para una banda como Sabaton, que en la Unity Arena, demostraron ser elegidos por el cielo.

By Redacción Metal Hammer

Metal Hammer és una marca legendaria en toda Europa en cuanto a la difusión de la escena del hard rock y heavy metal. El primer número de la revista se editó en diciembre de 1987.

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