Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar y personalizar su experiencia y para mostrar anuncios (si los hubiera). Nuestro sitio web también puede incluir cookies de terceros como Google Adsense, Google Analytics, Youtube. Al utilizar el sitio web, usted acepta el uso de cookies.

Una gran noche de Machine Head en Madrid

Bandas: Machine Head
Lugar: La Riviera, Madrid – 27 de abril de 2026
Fotos: Raúl Blanco

Lunes, concierto a las 19:00, sin teloneros, las condiciones no eran las mejores, o quizás, las habituales. Y todo salió de manera perfecta, en una noche con una banda que lleva tiempo sosteniendo este formato y los números indican que le funcionan de maravilla. Con las circunstancias pensé que La Riviera no estaría llena, pero pocas entradas quedaron por vender si finalmente no se colgó el cartel de “todo vendido”. Machine Head volvían a Madrid como vuelven ciertas bandas que ya no necesitan presentarse: con la seguridad de quien conoce el camino, pero todavía conserva el impulso de pisarlo con rabia. Y su público, tal y como he comentado, respondió de la mejor manera posible.

An Evening With Machine Head es un formato maravilloso para que la banda pueda repasar con calma toda su discografía. Cierto es que con dos horas y cuarenta minutos no da tiempo a todo ante una discografía tan dilatada en el tiempo, pero no tiene comparación con los conciertos tan modernos de poco más de una hora. Así el repertorio dio tiempo suficiente para sus clásicos básicos, algunas de los últimos discos y curiosidades que, bajo las condiciones de un concierto normal no hubieran tenido cabida. Todo fue un acierto bajo mi punto de vista, y os aseguro que su público puede estar de acuerdo en su totalidad. Eso, o disimulan muy bien disfrutando de lo lindo entre saltos, circle pits y demás rituales de las primeras filas cuando una banda descarga semejante cantidad de energía.  Y temazos, muchos temazos.

Pasaban diez minutos cuando por fin Robb Flynn y sus chicos se asomaban al escenario de La Riviera. Todo esto después de sonar “Bohemian Rhapsody”… alguien me explique, por favor, la necesidad de gastar esos minutos en algo así. Más allá de mis filias y fobias, lo primero que me llamó la atención, además de los primeros vasos de cerveza volando, fue lo pelado que estaba el escenario. La pantalla de fondo sí, unas luces bastante logradas, pero que no encajan con los dos trailers aparcados en las inmediaciones de la mítica sala madrileña. Puede que tuvieran más bártulos y no pudieran montarlos por falta de espacio, puede ser. Esto siempre deriva en la enésima discusión de “una fecha con todo, cuatro a medias”.

De regreso a la parte estrictamente musical, tras la intro “In Comes the Flood”, una canción que funciona perfecta como antesala del bofetón en la cara que va a recibir un público deseoso de ello. “Imperium” y “Ten Ton Hammer” marcaron el territorio con una autoridad que no dependía del exceso, sino de la claridad con la que la banda parece saber qué quiere provocar. Hay grupos que golpean y otros que construyen el golpe; Machine Head pertenece a la segunda clase. Tal fue la intensidad del guantazo que “CHØKE ØN THE ASHES ØF YØUR HATE” no desentonó en absoluto a pesar de las claras diferencias con sus predecesoras. Pero si todavía no había quedado derrotado ante la apisonadora que tenías enfrente, “Now We Die” probablemente te rematase. Un comienzo potente y brillante como pocas bandas saben ejecutar.

Al bueno de Robb le vi más comedido que en el pasado. Ya me gustaría a mí estar así de bien a su edad, pero controla mucho mejor la mala hostia con la que, años ha, salía al escenario. El reto de conciertos de casi tres horas entiendo que le hace ir aumentando gradualmente el derroche de energía. ¡OJO!, no se me malinterprete. Es una bestia parda desde el minuto uno, solo que va regulando de menos a más supongo pensando en llegar en las mejores condiciones a final del concierto. A su derecha, el guitarrista Reece Scruggs cumple su cometido con total profesionalidad, limitándose a una posición así en una banda con un líder tan carismático. A su izquierda, el bajista Jared MacEachern me demostró que en su día me equivoqué al pensar que no era el bajista adecuado para la banda. Gobernando esta locura sí echo de menos a alguien, pero Matt Alston hizo un trabajo soberbio en su labores de baterista.

La descarga no daba opción al descanso. Así iban cayendo canciones como “The Blood, The Sweat, The Tears”, muy celebrada, “Is There Anybody Out There?”, también con una buena recepción, “A Thousand Lies” o “Seasons Wither”, la primera sorpresa de la noche. Harto de conciertos limitados y medidos por las intros, pregrabados y los no tanto, se agradece un concierto a la vieja usanza donde la banda lleva muchos temas ensayados, y que cual mago con su chistera, los presenta de forma aleatoria en cada noche. En los conciertos fotocopia sales con la sensación de haber ido a fichar. Machine Head te da la opción de salir pensando “estos tíos me han dado algo que no le van a dar a nadie más en toda la gira”. Pero no fue la única sorpresa de la noche. La segundo llegó justo a continuación, en forma de debut en esta gira de “UNBØUND”. Y la tercera poco después, donde la banda da a elegir al público entre “Blood for Blood” y “Aesthetics of Hate”, ganando la segunda por goleada. Buena elección, querido público.

Llegados a este punto, más o menos el ecuador del concierto, la banda cada vez estaba más suelta encima de las tablas. No es que antes no lo estuviera, pero se le notaba muy contagiada de la energía que se desprendía desde abajo. Un concierto un lunes no da las mejores sensaciones, siendo lo vivido este lunes la excepción que confirma la regla. Así que en esas circunstancias había que responder ante tal contagio con “Game Over” o el mítico clásico “Old”. La combinación perfecta entre los últimos años de la banda y sus clásicos eternos. Ocurrió lo mismo con “ØUTSIDER” y “Locust”, clásico más reciente, pero clásico ejecutado con todo su esplendor. “BØNESCRAPER” me sorprendió muy gratamente, y lo que vino tras ella también: un pequeño set en acústico que tranquilizó un poco la locura colectiva. También sirvió a Robb Flynn para desenmascararse un poco ante su público, dejando salir emociones desde el fondo del corazón de un tipo duro. Así “Circle the Drain” y “Darkness Within” sonaron desenchufadas, sin perder un ápice de su magia. Bueno, la primera lo es, y en la segunda se unió Jared para darle el empaque necesario.

El concierto llegaba a su fin. Después de dos horas, Machine Head se enfrentaba a la traca final. Lo que me gustaría escribir habitualmente esto de “después de dos horas, todavía quedaba cera por arder”. La banda todavía tenía en la recámara darse el gustazo ante un público que había respondido de forma sobresaliente ante una banda que siempre responde muy por encima de sus posibilidades y que, si procediese de los años ochenta, estaría tan mitificada como muchas momias que deambulan por los escenarios a cambio de dineros probablemente innecesarios. “Catharsis” fue la primera que nos indicaba que quedaba poco por disfrutar. “Bulldozer” solo pudo pasar por encima de todos los allí presentes. “From This Day” puso a saltar a un público que, después de dos horas, seguía entregando hasta la última gota de su sudor ante una banda que se veía cada vez más contagiada por tal energía. Y cerrando una noche histórica, “Davidian” y “ Halo”. No sé si es el mejor concierto de Machine Head en España, solo era la cuarta vez que podía verles. Lo que sí os puedo asegurar que fue una noche memorable con una banda que reclamó, por enésima vez, el trono de una música a la que a su público le importan bastante poco los días y las horas, solo que sus ídolos saigan pateando culos por los escenarios.

By Victor M. Lera

Artículos relacionados