Festival: Maid of Stone Festival 2026
Lugar: Mote Park, Maidstone (Reino Unido) – del 17 al 19 de julio de 2026
Fotos y texto: Jesús Figueirido
Por compromisos laborales no nos fue posible asistir a las jornadas del viernes y del domingo, por lo que esta crónica se centra exclusivamente en lo sucedido durante el sábado 18 de julio.
La segunda jornada del Maid of Stone Festival volvió a repartir el protagonismo entre las bandas que empiezan a abrirse camino y nombres que llevan décadas sosteniendo el heavy metal sobre los escenarios. El Firestarter Stage mantuvo su papel como escaparate para descubrir nuevos grupos, mientras el escenario principal reunió a varios de los artistas más veteranos del cartel hasta desembocar en el esperado cierre de Saxon.
El sábado comenzó pronto en el Firestarter Stage con Kit Trigg, un trío que apostó por una fórmula tan sencilla como efectiva. Guitarra, bajo y batería, sin apoyos externos ni artificios, construyendo un repertorio de rock clásico apoyado en riffs directos y melodías fáciles de recordar. Desde las primeras canciones quedó claro que el grupo prefiere dejar que hablen las composiciones antes que recurrir a una producción excesiva, y el público respondió acercándose poco a poco al escenario.
La intensidad subió con Rattlesnakes. Cuesta creer que una banda con tan poco recorrido se mueva con esa seguridad sobre las tablas. Las guitarras sonaron compactas, la base rítmica empujó cada tema con firmeza y el grupo enlazó las canciones sin apenas bajar el ritmo. A medida que avanzaba el concierto, las primeras filas respondían con mayor entusiasmo, una buena señal para una formación que empieza a hacerse un hueco dentro de la escena británica. El cambio de registro llegó con LN. Su propuesta, mucho más oscura, redujo la velocidad para construir un ambiente donde convivían el doom, el folk y el heavy tradicional. Las referencias al paganismo y la mitología nórdica estaban presentes tanto en las letras como en la estética del grupo, aunque fueron los contrastes entre los pasajes más pesados y las melodías de raíz tradicional los que terminaron marcando una actuación distinta a todo lo que había sonado hasta ese momento.
Battle Born mantuvo el nivel de un escenario que volvió a demostrar por qué se ha convertido en una de las señas de identidad del festival. Los de Southampton combinaron armonías de guitarra, grandes estribillos y teclados sin que ninguno de esos elementos terminara imponiéndose sobre el resto. Las influencias de la NWOBHM y del power metal europeo aparecen con claridad, aunque la banda consigue darles una personalidad propia. El público acompañó buena parte de los estribillos y confirmó que era uno de los conciertos más esperados del Firestarter. El cierre del escenario secundario quedó en manos de The Virginmarys. Su rock alternativo, con un punto de garage y de punk, aportó un contraste evidente respecto al predominio del heavy metal durante toda la jornada. Sin grandes discursos y con muy pocas pausas entre canciones, el dúo mantuvo una intensidad constante hasta el final.






Mientras tanto, el escenario principal arrancó con Girlschool. Las británicas salieron a tocar un repertorio que sigue funcionando por la solidez de unas canciones que han envejecido bien. El público respondió desde el principio, consciente de estar delante de una de las bandas fundamentales de la NWOBHM.
Uno de los momentos más delicados del día llegó con Phil Campbell’s Bastard Sons. Era su primer paso por el festival tras el fallecimiento de Phil Campbell y la ausencia del guitarrista estuvo presente durante toda la actuación. Sus hijos asumieron el peso del concierto con absoluta naturalidad. Cada mención al fundador del proyecto encontró una respuesta respetuosa por parte del público y la banda terminó demostrando que el grupo puede seguir adelante sin renunciar al legado que le dio origen. Después apareció Danko Jones para cambiar completamente el ambiente. El canadiense volvió a hacer gala de una de sus mayores virtudes: saber mantener la atención del público incluso entre canción y canción. Alternó su habitual sentido del humor con un repertorio de hard rock construido sobre riffs sencillos y buenos estribillos.
Con el recinto ya completamente lleno llegó el turno de Doro Pesch. La vocalista alemana apareció saludando a las primeras filas antes incluso de empezar a cantar y mantuvo ese contacto durante toda la actuación. Mientras la banda sostenía un sonido sólido y muy compacto, fueron cayendo clásicos como «I Rule the Ruins», «Burning the Witches», «Fight for Rock» o «Für immer», recibidos con entusiasmo por un público que respondió prácticamente a cada estribillo. Las canciones recientes, como «Time for Justice» o «Raise Your Fist in the Air», encajaron con naturalidad dentro del repertorio, señal de que siguen encontrando su sitio junto al material más conocido.



Todo quedó preparado para la aparición de Saxon. Biff Byford salió al escenario sin necesidad de recurrir a grandes gestos para hacerse con el control del concierto. Bastaron los primeros acordes de «Power and the Glory» para comprobar que la banda sigue funcionando como una maquinaria perfectamente engrasada. «Heavy Metal Thunder», «Motorcycle Man», «Dallas 1 PM», «747 (Strangers in the Night)», «Denim and Leather» o «Wheels of Steel» fueron apareciendo con un sonido potente y muy definido, mientras «Hell, Fire and Damnation» se integró con absoluta naturalidad entre los clásicos, confirmando que el grupo sigue confiando en el material publicado durante los últimos años.
El concierto terminó con «Princess of the Night». Antes de la última estrofa, Byford dio un paso atrás y dejó que fueran miles de voces las que completaran buena parte del estribillo. Cuando terminó la canción, los músicos permanecieron unos segundos saludando mientras el público seguía cantando incluso con las luces empezando a encenderse. Fue una despedida sencilla, sin necesidad de añadir nada más. Después de todo un día viendo convivir a bandas que apenas comienzan con otras que llevan más de cuarenta años sobre los escenarios, esa última imagen dejaba claro que el Maid of Stone entiende el presente del heavy metal sin dejar de mirar hacia quienes ya están escribiendo su siguiente capítulo.

























