Evento: Mega Rock Fest III: Invicti – Holycide – Ripper Owens
Lugar: Sala Factory, Ceuta – 27 de Septiembre de 2025
Texto: Eduardo Benjumea
Fotos: Séptimo Infierno (Flaky)
Nunca había cruzado el charco para ir a un concierto en Ceuta, y lo que viví en la sala Factory me recordó de golpe por qué seguimos metidos hasta el cuello en esto del metal…
La hermandad del Séptimo Infierno
No se puede hablar de lo que pasó sin mencionar a la gente de la Asociación Séptimo Infierno. Levantaron allí su refugio, una casa abierta donde bandas, público, técnicos… todos éramos parte del mismo clan. Desde que llegas, se respira un ambiente de familia, de camaradería de las que ya casi no existen. No se limitan a cuadrar horarios y nada más, se preocupan, se implican, te hacen sentir que estás tocando en tu propia ciudad aunque hayas cruzado medio país.
Antes de que se abrieran las puertas, montaron un banquete en el Casinillo de La Legión tras las pruebas de sonido, con platos enormes, cerveza sin fin y una sobremesa que parecía una hermandad. Hubo risas, brindis, un par de tartas gigantes para celebrar la tercera edición del Mega Rock Fest, y hasta una olla de leche de pantera que pasó de mano en mano como si fuera el cáliz sagrado del infierno.. Eso ya daba pistas de lo que se vendría más tarde, nada de medias tintas, aquí todo iba a ser a lo bestia.
La sala Factory se vistió para la ocasión. Oscura, con ese tipo de sonido que te sacude por dentro. Las luces eran escasas, lo justo para perfilar las siluetas sobre el escenario y darle al ambiente un aire casi cavernoso.
A las 21:00 en punto, la maquinaria se puso en marcha tras una breve presentación del evento, y a partir de ahí todo fue a más, canción tras canción, banda tras banda…
Invicti
Los primeros en saltar fueron Invicti, en su primera vez en Ceuta. La sala, todavía medio vacía al inicio, fue llenándose mientras avanzaban los temas. El despegue real llegó con la versión de “Hall of the Mountain King” de Savatage.
El público, ansioso de conciertos porque aquí no caen todos los fines de semana como en la península, respondió con bastante fervor. En Ceuta la gente no va a “ver” un concierto, va a dejarse el alma en él. Y así fue. Ya teníamos pequeños pogos, empujones en primera fila, hubo caras desencajadas de puro disfrute. Pasión, amigos y amigas, pasión por el metal.
Invicti defendieron su propuesta con uñas y dientes con ese heavy metal clásico, directo y sin pregrabados. Temas como “The Eclipse” o “Awakening” parte de su último álbum Evil Empire (2024) mostraron la solidez de su repertorio.
La recta final fue apoteósica. “Heavy Metal is Painful” arrancó entre coros del público y golpes de bajo y batería. Hasta los que no conocían la canción se unieron a corearla, y con “Midnight Resistance” convirtieron la sala en un templo donde nadie estaba fuera de la banda. Esa es la magia de Invicti: la de hacerte sentir parte del grupo en cuestión de minutos.
Holycide
Después del heavy clásico vino la embestida. Holycide salieron para arrasar. Thrash metal de la vieja escuela, rápido, corrosivo… Tronazos como “No Escape”, “Bazookiller” o “Lie is the New Truth” destrozaron la sala.

Aquí los pogos se pusieron mucho más salvajes. Cuerpos volando (alguna cabeza casi se lleva las pocas luces del techo), como definirlo…un caos delicioso. La gente quería formar parte del huracán Holycide. Dave Rotten, al frente, recordó que había chavales en la primera fila: “El futuro está salvado”. Y tenía razón, porque ver a niños empapándose de thrash es como ver germinar las nuevas semillas del metal. También hubo palabras para el bajista Carlos Bermejo, de nuestros queridos Brutal Thin, que nos dejó el pasado 4 de octubre de 2024.
Los temas no daban un respiro, con una batería, en manos de Santi, que hacía temblar el suelo. Y cuando ya pensábamos que todo estaba dicho, llegó la sorpresa: Avulsed.
Sí, como lo lees. En mitad de la misma noche, en la misma sala, de repente nos encontramos con un set extra con temas de Avulsed. Una locura. Escuchar “Lacerate to Dominate” de Phoenix Cryptobiosis (2025) o “Gorespattered Suicide” (2005) en Ceuta fue como un premio, un dos por uno que dejó a todos con la boca abierta y las cervicales destrozadas.
Ripper Owens
Y para cerrar, el plato fuerte: Tim “Ripper” Owens. Este hombre es un milagro; su voz sigue siendo impresionante. Cada grito, cada línea melódica, suena como si llevara fuego por dentro.
Salió al escenario con esa seguridad de quien no tiene nada que demostrar. Bastó un par de gestos para meterse al público en el bolsillo. Había algo magnético en su forma de moverse, una mezcla de fuerza y cercanía.

El setlist venía cargado de Judas Priest, con temas como “The Ripper” (Sad Wings of Destiny, 1976), “Blood Stained” (Jugulator, 1997) y “Hell Is Home” (Demolition, 2001), a los que sumó canciones de KK’s Priest, su proyecto actual junto a KK Downing. Y como si eso fuera poco, también hubo espacio para mirar atrás y rescatar piezas de su etapa en Iced Earth, como “When the Eagle Cries”.
Llegó acompañado por una banda nacional de músicos que son auténticas bestias. Esa fue la otra lección de la noche, en este país hay talento de sobra, gente capaz de sostener a un gigante internacional como Ripper y hacerlo sonar como merece. Se entendían a la perfección, incluso cuando surgía algún pequeño desliz.
Recordó con cariño al fallecido Paul Di’Anno, con quien compartió experiencias personales. Como homenaje, nos regalaron una versión tremenda de “Wrathchild” de Iron Maiden, con las guitarras gemelas sonando lo bastante fieles como para hacer justicia al tema. Un solo de batería marcó el arranque de “Electric Eye” y la sala se vino aún más arriba, si cabía. El sonido atravesaba el lugar y la gente gritaba como loca. Nadie se quedo quieto. Y entonces sonó “Living After Midnight”, que lo puso todo patas arriba, dejando todas las gargantas rotas.
El cierre, con “One on One”, fue como el brindis perfecto, cerveza en alto y un público sonriente y más que satisfecho. Recuerdo a Ripper en un momento en el que cogió una cámara del público, les hizo fotos a ellos y se tomó un primer plano. Se le veía cómodo, agradecido. Ese gesto resume la cercanía y el metal que vivimos durante toda la jornada. Nada más, nada menos.
Si tenéis ocasión, no dejéis pasar la oportunidad de asistir a un Mega Rock Fest. Os aseguro que quedaréis prendados de la Asociación Séptimo Infierno y de Ceuta. ¡Volveremos!















