Bandas: Megadeth – Angelus Apatrida – Crisix
Lugar: Bizkaia Arena BEC!, Barakaldo – 29 de mayo de 2026
Texto y Fotos: Oiane Díaz
Si queremos empezar esta historia por el principio, tenemos que remontarnos a allá por abril de 1983 cuando Dave Mustaine, por motivos que todos y todas conocemos, fundó Megadeth; en un inicio bautizada como Fallen Angels. Desde entonces, han transcurrido nada más y nada menos que 43 años en los que Dave y los suyos –en multitud de ocasiones con cambios de importancia en la formación– han recorrido el planeta de norte a sur, y de este a oeste. En todo este tiempo, además, han lanzado un total de diecisiete álbumes de estudio y han encabezado incontables festivales. Tras más de cuatro décadas dedicándose a ello, Dave asegura que este tour será la despedida de Megadeth. Y, aunque las despedidas nunca son alegres, gracias a todo el trabajo bien hecho de estos años, esta retirada es más que merecida.

Pero, como no podía ser de otra manera, Dave Mustaine quiere despedirse de la mejor manera posible de todas aquellas personas que le han seguido durante tantos años y que han convertido a su banda en una de las “Big Four” del thrash mundial, junto a Metallica, Anthrax y Slayer. Así, a principios de este mismo año, con el lanzamiento de su último trabajo homónimo, Megadeth, dieron el pistoletazo de salida a una gira que dará la vuelta al mundo, comenzando por Victoria el 15 de febrero y con un final previsto para mediados de noviembre en Brisbane. Casi nada.
La gira ha aterrizado en nuestro país en tres fechas que servían de punto de partida en Europa. Valencia, A Coruña y Bilbao fueron las ciudades elegidas para esta despedida –dejando fuera del circuito las habituales Madrid y Barcelona–, para continuar después en lugares como Alemania, Polonia, Países Bajos y un largo etcétera de lugares que, estamos convencidos que quedarán en la memoria de los asistentes a cada una de esas citas. De todas ellas, hemos tenido ocasión de asistir a la celebrada en el BEC! junto a otras dos bandazas que sumaban infinitamente a la gira: Crisix y Angelus Apatrida, los pesos pesados del thrash en nuestro país.
Después de varios días de calor sofocante en el País Vasco, llegaba una de los momentos más esperados de los últimos meses para muchos metaleros. Horas antes de la apertura de puertas, era posible ver cómo los fans iban llegando a la zona del Bilbao Exhibition Center para quedarse en los alrededores del recinto y no perder la opción de estar a pocos metros de Dave Mustaine en su despedida. Entre quienes remoloneaban por allí, veíamos muchos chalecos repletos de parches, atuendos negros –cómo no– y algo de bebida, aderezada por pequeños ventiladores a pilas; y es que, en el norte no estamos acostumbrados a estos calores.
Las puertas abrieron puntualmente para las seis y cuarto de la tarde aunque, previamente, a eso de las seis menos cuarto, aquellos con early entry, habían tenido ocasión de acceder en primer lugar. Poco a poco, el pabellón se fue llenando de gente, sobre todo en las filas delanteras pero, también hubo quien decidió parar en el merchandise a echar una ojeada o comprar camisetas de esta gira –unos precios que no bajaban de los 50€, algo que asustó a más de uno–, además de hacerse con algún refrigerio antes de que empezase todo el jaleo.
Crisix, con Juli al frente, llegarían al stage al son de “The Many Licit Paths”, mientras el BEC! entero estallaba a modo de bienvenida. Y es que lo de Igualada son muy queridos por la zona norte, algo que se notó en el recibimiento ofrecido. Con “Leech Breeder” a continuación, nos podíamos ir haciendo una idea de que la próxima hora iba a ser una auténtica locura. Cortes como “Bring ‘em to the Pit” de su tremendo Rise… Then Rest de 2013 –aunque nos parezca que se publicó ayer mismo, han pasado trece años– o “Full HD” de su álbum del mismo nombre, fueron solo algunos aperitivos para ir abriendo boca. Y es que nada de lo que Crisix ha hecho durante su carrera tiene ni un ápice de desperdicio.


Busi y Requena, sin parar ni un solo momento mientras continuaban con su tarea a las guitarras, desprendían simpatía y una energía que no sabemos de dónde la sacan y, de esa manera, llegó “Perseverance”, que fue relevada por “G.M.M.”, con un público volcadísimo desde el inicio coreando ese estribillo que reza “The Great Metal Motherfucker”. Después de la explosión con “G.M.M.”, Crisix volvieron a la actualidad más rabiosa con “Fast Music”, su último lanzamiento, completamente distinto a lo que nos tienen acostumbrados pero que nos gusta tanto como todo lo anterior. Los minutos pasaban y veíamos que el setlist estaba alcanzando su fin y es que, tras “Conspiranoia” llegaba el corte que se ha convertido en un himno para Crisix, “Ultra Thrash”. Llegados a este punto, Busi no se lo pensó dos veces y, tras lanzarse al público, terminó tocando el tema mientras un enorme pogo daba vueltas en torno a él. ¿Qué más se puede pedir?
Pues por pedir que no quede porque queríamos que Angelus Apatrida subiesen al escenario cuanto antes para seguir con la velada. Y lo cierto es que el cambio fue muy rápido; para cuando nos quisimos dar cuenta, el logo rojo de la banda de Albacete ondeaba ya en la parte trasera del stage sobre una lona completamente negra. En un abrir y cerrar de ojos, los hermanos Izquierdo, David, José y Víctor estaban ya ante nosotros, dispuestos a hacernos sudar de lo lindo.



Tenían una hora por delante pero no anduvieron con tonterías, con “Indoctrinate” casi nada más abrir o “Cold” de su último álbum Aftermath, Guille y los suyos comenzaron con toda la potencia a la que nos tienen acostumbrados. “Of Men and Tyrants” llegó rápidamente a la par que el público se iba agitando y podíamos ver moshpits entre aquellos que querían ‘jaleito’. El sonido, la verdad que perfecto, fue uno de los puntos fuertes de la noche y nos faltaron comentarios de la banda preguntando que a ver qué se hacía después del concierto, “¿ir a Iturri?, algo que hizo mucha gracia entre los asistentes ya que la calle Iturribide de Bilbao es la zona de bares ‘heavies’ por excelencia. Con la llegada de la brutal “Give ‘Em War” íbamos notando que se acercaba el final, a la par que el público se venía cada vez más arriba. “Sharpen the Guillotine” enlazó con el fin del show de la mano de “You Are Next”, que prácticamente ni lo vimos venir. Teníamos la sensación de que ni había comenzado el concierto y ya estaba terminando. Esto es lo que pasa cuando Angelus Apatrida llega y suelta todo un arsenal de temazos, plantando el final del bolo a la velocidad de la luz. Echamos de menos “Vomitive”, una de nuestras favoritas; pero no se puede pedir todo en esta vida. Un diez, como siempre.




Crisix y Angelus Apatrida ya habían completado sus deberes y llegaba el turno de Mustaine y los suyos. Megadeth se preparaban entre bambalinas para saltar a las diez en punto al stage del BEC!, con Dave al frente escorado por Teemu Mäntysaari a la guitarra –Wintersun– y James LoMenzo al bajo, además del bueno de Dirk Verbeuren a los platos. Ya que se encuentran en la gira promocional de su último álbum, además de ser una despedida, decidieron comenzar el set con “Tipping Point”, corte que también abre el disco homónimo. Un sonido estupendo y un Dave en plena forma fueron desgranando este primer sencillo para pasar a la épica “Hangar 18” de su magnífico Rust In Peace de 1990, single que nos encanta y que tuvo una excelente acogida. Y es que esto de mezclar cortes nuevos con otros más añejos siempre funciona para ir entrando en materia. Continuaron en esta línea con temas como “I Don’t Care” o “Sweating Bullets” mientras el público, volcadísimo, coreaba todas y cada una de las canciones.



A medio setlist, aquello comenzó a incluir toques de Metallica, remontando Megadeth a sus orígenes –aunque no creemos que revolver el tema guste mucho a Dave – y sonaron “Mechanix” y “Ride the Lightning” para continuar con “Countdown to Extintion” y un atracón de temazos, ya que, comenzando por “Tornado of Souls” –otra de nuestras favoritas–, pasaron por “Peace Sells” y “Symphony of Destruction” hasta llegar al cierre final con “Holy Wars… The Punishment Due”, en la que sentimos algo de pena pensando en que aquello era una despedida y tendríamos que movernos a algún otro país antes de terminar 2026 si queríamos volver a ver una última vez a Megadeth. Por supuesto, aunque no lo hayamos mencionado, Vic Rattlehead no faltó con sus paseos durante varias canciones, porque, ¿cómo no íbamos a despedirnos también del bueno de Vic? Tras una enorme ovación, Megadeth se despidieron de Bilbao en una noche en la que estamos seguros de que todos los asistentes disfrutaron como enanos. Qué gran despedida.






