Megadeth – Peace Sells… but who’s buying

Discográfica: 

Capitol Records

 

Fecha de edición:

19 de septiempre de 1986

 

Componentes:

Dave Mustaine – Voces, guitarras
David Ellefson – Bajo, segundas voces
Chris Poland – guitars
Gar Samuelson – drums

Se cumplen exactamente 40 años de la publicación de ‘Peace Sells… But Who’s Buying?’, el trabajo con el que Megadeth no solo consolidó su sonido, sino que les puso en la primera división de la escena del metal redimiendo a Dave Mustaine de alguna manera tras su paso por Metallica. Además aportó mayor dinamismo técnico y lírico al thrash metal.

Para entender la magnitud del álbum, es imprescindible viajar al contexto convulso de 1986. La Guerra Fría se encontraba en una fase de máxima tensión geopolítica bajo la administración Reagan, el miedo a la paranoia nuclear impregno la cultura popular y el movimiento thrash de la Bay Area y Los Ángeles estaba a punto de dar el gran salto desde el underground hacia la industria global. En medio de ese panorama, un joven Dave Mustaine —aún movido por la sed de venganza tras su despido de Metallica tres años antes y sumergido en una espiral de adicciones y precariedad económica— canalizó todo su resentimiento y brillantez compositiva para dar a luz una obra de referencia.

Acompañado por una alineación irrepetible compuesta por el fiel David Ellefson al bajo y la dupla jazz-fusion formada por el guitarrista Chris Poland y el malogrado batería Gar Samuelson, Mustaine dotó al thrash de una elegancia instrumental y una sofisticación armónica inéditas para la época. Mientras sus contemporáneos apostaban por la velocidad pura o la contundencia bruta, Megadeth introdujo cambios de compás imposibles, dinámicas complejas y un virtuosismo solista que sentó las bases del technical thrash metal.

Desde los descompasados y violentos compases de apertura con “Wake Up Dead”, el disco deja claro que estamos ante un animal distinto. “The Conjuring” aporta una oscuridad lírica y melódica sofocante, mientras que el tema homónimo, “Peace Sells” —impulsado por la icónica y eterna línea de bajo de Ellefson que terminaría convirtiéndose en la sintonía del noticiario de la MTV—, se alzó de inmediato como el himno generacional del cinismo político y el descontento social.

La segunda cara del álbum no afloja un solo segundo: la velocidad endemoniada de “Devil’s Island”, la acelerada y macabra revisión del clásico de Willie Dixon “I Ain’t Superstitious”, la agresividad de “Bad Omen” y el épico cierre con “My Last Words” (con quizá uno de los mejores solos de la carrera de Mustaine) redondean un catálogo sin fisuras.

El impacto y la influencia de un monumento imperecedero

Lanzado a través de una gran multinacional como Capitol Records (tras adquirir los derechos a Combat Records y encargar la remezcla a Paul Lani), ‘Peace Sells…’ demostró a la industria discográfica que el metal extremo podía ser técnicamente exigente, comercialmente viable y culturalmente relevante sin perder un ápice de peligro ni credibilidad. Junto a ‘Master of Puppets’ de Metallica, ‘Reign in Blood’ de Slayer y ‘Among the Living’ de Anthrax, formó el póker de ases que consagró a las «Cuatro Grandes» formaciones del género.

Cuatro décadas después, la huella de ‘Peace Sells…’ sigue intacta en miles de bandas de metal técnico, progresivo y thrash de todo el planeta. La mascota de la banda, Vic Rattlehead, apostada frente a la sede de las Naciones Unidas destruida en la mítica portada de Ed Repka, continúa siendo el símbolo supremo de la banda. Una obra visionaria, rabiosa y magistral que recuerda que la paz sigue en venta… pero muy pocos han sabido ponerle una banda sonora tan perfecta.

Temas:

01. Intro 1:48
02. Wake Up Dead 3:38
03. The Conjuring 5:21
04. Bad Omen 3:49
05. Rattlehead 4:11
06. Killing Is My Business… and Business Is Good 3:14
07. Looking Down the Cross 4:29
08. My Last Words 4:42
09. Peace Sells 4:27
10. These Boots Were Made for Walkin’ 4:07
11. Devil’s Island 5:18
12. Last Rites/Loved to Deth 5:19
13. Mechanix 4:32

By Albert Perera

Live After Death tuvo la culpa de todo y tantos años después aquí seguimos. Si hay algo que me gusta más que escuchar música es hablar sobre ella y difundirla… y en ello estamos durante un cuarto de siglo.

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