Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar y personalizar su experiencia y para mostrar anuncios (si los hubiera). Nuestro sitio web también puede incluir cookies de terceros como Google Adsense, Google Analytics, Youtube. Al utilizar el sitio web, usted acepta el uso de cookies.

Nashville Pussy: Entre guitarrazos de odio y tragos de Whiskey

Banda: Nashville Pussy
Lugar: D8 Sorkuntza Faktoria, Bilbao – 10 de mayo de 2026
Texto: Txema Garay
Fotos: Xabi Aresti

Nos acercamos el pasado domingo hasta Zorroza para asistir a una nueva descarga de los incombustibles Nashville Pussy en la sala D8 Sorkuntza Faktoria. La banda estadounidense, habitual de los escenarios bilbaínos tras innumerables visitas, volvía a la ciudad precedida por el recuerdo de tantos conciertos épicos. La respuesta del público tampoco falló y allí nos encontramos con una nutrida legión de seguidores que abarrotó el recinto para entregarse a otra noche de rock auténtico y sin concesiones.

Los americanos son una de esas bandas que se han labrado un legado indestructible a base de directos sin artificios y una vida forjada a fuego en la carretera, tocando en todo tipo de salas y escenarios. Ese es, sin duda, el caso de los sureños Nashville Pussy, una banda a la que difícilmente se le recuerda lejos del asfalto, siempre trotando de ciudad en ciudad y defendiendo su incendiaria propuesta sobre las tablas sin renunciar a su esencia más feroz.

Esta noche, la táctica fue la misma de otras ocasiones pero con pequeños cambios. Y es que la banda permanece fiel a sus ideales aunque siempre innove con algunas novedades en su propuesta. Blayne Cartwright con su indumentaria habitual de eterno forajido, condujo al cuarteto al escenario para arrancar la velada de forma fastuosa con “Pussy’s not a Dirty Word “ antes de empalmar sin tregua una tremenda “Shoot First and Run Like Hell “ en la que divisamos a una enorme Ruyter Suys clavando sus velocísimos solos y moviéndose alocadamente por la tarima. La concurrencia agitaba la mollera al son de los temas y apoyaba con ganas a una banda que ha acumulado seguidores acérrimos por estos lares de una forma indescriptible de relatar. Con esos credenciales siguieron desprecintando canciones incontestables como “High As Hell”, “Come on Come On” o la incisiva “Speed Machine”.

A nivel evolutivo, cabe destacar el hueco que se ha ido ganando la bajjista Bonnie Buitrago, desempeñando toda la noche un trabajo mucho más vistoso y sobre todo jugando un papel fundamental en los coros de la banda. Implementando así aún más su tono apabullante. El concierto proseguía con robustez y rescataron cortes inapelables de su catálogo como “Go Home and Die” y “Rub it to death” donde dejaban claro cómo se las gastan. Pura adrenalina. Su voceras se desprendió de su Gibson en “Testify” para incorporar más glamour personal a la propuesta. E incluso tuvieron tiempo de intercalar un tema nuevo “Jacking Off and Taking Names” formalizando un estilo indómito en todos los sentidos.

Los de Atlanta han renunciado a incorporar algunas novedades tecnológicas y mantienen un sonido atronador, al más puro estilo de la vieja escuela, respaldados por el potente equipo que los acompaña de gira. Y con ese sonido arrollador siguió una comparecencia en la que disfrutamos de temas potentes como “King Shit of Fuck Mountanin” y su hit “Strutting Cock” con la banda encaramada al filo del escenario. Entre tragos de la botella de Jack Daniels y cervezas, atacaron otro corte monumental como es la reivindicativa “Hate and Whisky” donde el alcohol, la frustración y la mala leche se dan la mano. En la recta final presentaron a la banda y el bueno de Blayne Cartwright se quitó el sombrero para rellenarlo de cerveza y bebérsela al más puro estilo apalachiano del siempre intrépido Oeste texano. Tampoco se olvidaron de la maravillosa “Pillbilly Blues” donde ese feeling tan especial capturó la atmósfera del recinto de nuevo.

Su batería Dusty Watson demostró tener las pilas bien puestas en la retaguardia aguantando el ritmo demoledor del bolo con un férreo manejo del cotarro. Las apelaciones a fumarse unos porros de marihuana mientras asas un cochino a la barbacoa y le das vueltas quedaron claras en su tema “Till the Meat Falls Off” que amagó con echar la persiana antes de apearse brevemente del escenario.

No estirarían mucho el parón y rápidamente retornaron a la pelea con un triplete salvaje que se encargó de rubricar su descarga. Los himnos “Piece of Ass” y la enrevesada “Why Why Why” animaron a una concurrencia con ganas de jarana y en la que Ruyter Suys regó de whisky a un seguidor que echó un buen trago, antes de que en el épico broche de “Go Motherfucker Go” todo el mundo se viniese arriba, cantara el estribillo a puro pulmón y la propia Ruyter Suys, arrancara una a una sus cuerdas de guitarra de forma implacable para regalárselas a los agolpados en los aledaños.

En los tiempos que corren habría que poner más en valor a todas estas bandas que mantienen aún intactas las posturas y ganas que hace muchos años hicieron grande a este género.

By Redacción Metal Hammer

Metal Hammer és una marca legendaria en toda Europa en cuanto a la difusión de la escena del hard rock y heavy metal. El primer número de la revista se editó en diciembre de 1987.

Artículos relacionados