Bandas: Padrino & La Cosa Nostra – Erym Factory
Lugar: Sala Wolf, Barcelona – 16 de mayo de 2026
Texto y Fotos: Héctor Guillermo Izuel Fernández “Guishote”
El sábado 16 de mayo era uno de esos días en los que en Barcelona había más conciertos de lo habitual, y encima uno mejor que otro. Una auténtica locura para los amantes de la música en directo y también un gran desafío para muchos bolos que coincidían esa misma noche por toda la ciudad. Pero, lejos de quedarse pequeños ante semejante competencia, Padrino & La Cosa Nostra y Erym Factory salieron más que airosos, brillando con fuerza gracias a la muy buena entrada de público que presentó la Sala Wolf durante toda la noche.
Erym Factory, potencia desde Cornellà
Como banda invitada apareció Erym Factory, dejando claro desde el primer tema que vienen pisando fuerte dentro de la escena rockera catalana.

La formación, compuesta por Vizu a la batería, Borja Garrido en la guitarra solista, Jimi al bajo, Javier Rodríguez en la guitarra rítmica y Mireia “Erym” como cantante, ofreció un directo contundente, cargado de energía y actitud.
La voz de Mireia aportó personalidad y carácter a un show donde también destacaron las guitarras afiladas y una base rítmica sólida que hizo enganchar rápidamente al público. Supieron aprovechar perfectamente la oportunidad de abrir la noche, dejando muy buenas sensaciones y demostrando que tienen mucho camino por delante.
Uno de los momentos más celebrados de su actuación llegó cuando Javi, uno de los guitarristas, decidió bajarse del escenario para tocar prácticamente entre el público, buscando una conexión directa y real con la gente. Esa cercanía se vivió de una manera brutal y fue disfrutada como nunca por los asistentes, que respondieron cantando, levantando los brazos y sintiéndose parte total del espectáculo. Ese tipo de detalles son los que convierten un concierto en una experiencia especial y diferente.
Otro instante destacado llegó durante la interpretación de “Siempre Fiel”, donde se contó con la colaboración de L-Manda, cantante de rap y vocalista de Arsenal Brain. Su aparición dio una vuelta totalmente distinta al tema, aportando fuerza, agresividad y frescura, demostrando además la capacidad de la banda para fusionar el rock con otros géneros sin perder su esencia. La mezcla entre rap y rock funcionó de manera espectacular y fue recibida con entusiasmo por el público, dejando uno de los momentos más originales y potentes de toda la noche.
El cierre de su actuación llegó con “Cosas Turbias”, canción estrenada hace relativamente poco y que ya cuenta con una muy buena aceptación entre el público, seguida por “Mil Caminos”, un auténtico temazo lleno de matices, intensidad y emoción. Fue un final perfecto para dejar la sala completamente encendida y confirmar que Erym Factory dejó la bandera del rock metal bien en alto en una noche donde demostraron personalidad, fuerza y mucha proyección dentro de la escena.



El Padrino: rock y show de la vieja escuela
Hablar de El Padrino no es hablar de cualquier cantante. Es hablar de historia viva del rock barcelonés, de una figura que lleva décadas respirando música, escenarios y carretera. Y este show en la Sala Wolf no fue un concierto más, sino casi una experiencia completa o incluso una auténtica clase magistral sobre el rock y la música en general.
Porque no cualquiera puede arrancar un concierto con una versión brutal de “Caperucita Feroz”, de Orquesta Mondragón, y lograr que toda la sala explote desde el minuto uno. Ese inicio fue puro impacto, dejando claro que aquello no iba a ser un bolo convencional. El viaje musical continuó pasando por nombres gigantes como Nino Bravo, Camilo Sesto o Antonio Vega, demostrando una capacidad increíble para llevar canciones de estilos muy distintos hacia el universo personal y canalla de El Padrino & La Cosa Nostra.

Especialmente impresionante fue la “per-versión”, como le gusta decir al propio Padrino, de “Un Beso y Una Flor”. Versionar a Nino Bravo ya es complicado, pero hacerlo de esa manera, con tanta personalidad y dejando a la sala literalmente con la boca abierta, no tiene precio. Fue uno de esos momentos donde el público entiende que está viendo algo diferente: una banda capaz de reinterpretar clásicos sin perder respeto por la esencia original.
Y además, El Padrino se salía prácticamente con cada canción. Se le veía disfrutando, dominando el escenario y llevando al público exactamente hacia donde quería.
La banda, formada por Andrés Parra a la guitarra, José Luis García “Maki” en teclados, Oscar Krasher en el bajo, Andy Cobo en la batería, las coristas Angie y Albert, Albert Sala en guitarra y José Luis Gutiérrez “Padrino” en la voz, sonó compacta, potente y totalmente conectada con la energía que bajaba desde el frente del escenario. Todo funcionaba como una máquina perfectamente engrasada.
Apenas habían pasado seis canciones cuando llegó otro de los grandes momentos de la noche: el homenaje a 11BIS, banda mítica de Barcelona. Incluso hubo cambio de imagen sobre el escenario: más heavy, más rudo, más salvaje, como si entráramos en otra dimensión del concierto. Y qué mejor manera de arrancar esa parte que con “Rockcelona”, auténtico himno para muchos seguidores de la banda. La sala respondió cantando con fuerza mientras el grupo repasaba diferentes temas, acompañados además de anécdotas entre canción y canción, generando esa cercanía que solamente consiguen las bandas con historia real detrás.
También hubo tiempo para “Carmelo Band”, funcionando como un homenaje directo al barrio del Carmel, uno de esos guiños cargados de identidad barcelonesa que conectaron muchísimo con la gente presente. Acto seguido sonó “Fugitivo”, recordando además el paso televisivo de la banda en 1984, despertando nostalgia, recuerdos y demostrando que el legado de aquellas canciones sigue más vivo que nunca. Luego siguió “Te Digo No”, una canción reivindicativa nacida en la época del famoso impuesto de lujo, que más tarde terminaría convirtiéndose en el IVA. Un tema con mensaje, crítico y con ese espíritu rebelde que siempre ha acompañado al rock más auténtico.
El cierre principal llegó con “Malo, Malo”, lanzando una crítica directa hacia la industria musical actual y el abuso de las nuevas tecnologías, un tema que hoy está más en boca de todos.
La canción sonó dura, actual y con una fuerza especial, dejando claro que El Padrino sigue teniendo mucho que decir y no piensa callarse ante los cambios que vive la música.
Pero la noche todavía guardaba una última descarga de adrenalina con los bises. Primero llegó una potente versión de “Malditos”, de Y&T, acompañada además por un emotivo homenaje a Giovanni, momento muy sentido por parte del público y la banda.
Y para cerrar definitivamente la noche sonó “De La Cope a Cornellà”, poniendo el broche final perfecto a un concierto cargado de historia, emoción, reivindicación y puro rock and roll de barrio. Una despedida a lo grande para una noche que muchos tardarán en olvidar.
Una velada donde Barcelona volvió a respirar auténtico rock and roll y donde tanto Erym Factory como Padrino & La Cosa Nostra demostraron que el rock sigue muy vivo cuando se hace con pasión, calle y verdad sobre el escenario.





