Peak Level vuelve a escena con una madurez distinta. Después de más de veinte años marcados por pausas y cambios, la banda chilena regresa con Mutante, un trabajo que refleja su proceso de transformación y reafirma es identidad que nunca terminó de apagarse.
Hola chicos. Han pasado más de veinte años desde el nacimiento de Peak Level. En este tiempo habéis vivido pausas, cambios de formación y reencuentros. Si miráis hacia atrás, ¿qué parte del espíritu de 2001 sigue vivo en la banda de hoy?
Lo que sigue vivo desde 2001 es el fuego. Las ganas de entregar nuestra música y nuestro mensaje no solo se han mantenido, sino que se han intensificado con los años. En aquel entonces éramos jóvenes con hambre de expresión, y hoy esa hambre se ha transformado en convicción. Hemos vivido pausas, cambios de formación y reencuentros, pero lo que nunca ha cambiado es el deseo profundo de conectar a través del sonido. Además, hemos aprendido a trabajar en equipo con una madurez distinta: basados en la tolerancia, la confianza, la responsabilidad y sobre todo, en una relación de respeto y hermandad entre los integrantes. Esa armonía interna es lo que nos permite seguir creando, seguir creciendo y seguir siendo Peak Level, con la misma esencia con la cual partimos hace muchos años en nuestro natal Melipilla pero con una visión mucho más amplia
El título Mutante llama la atención. La palabra evoca transformación, cambio constante, adaptación ante la adversidad… algo que parece encajar perfectamente con la historia de la banda. ¿En qué momento comprendisteis que Mutante no era solo el título adecuado para este nuevo trabajo, sino también la palabra que definía lo que estabais viviendo como grupo y como personas?
Lo curioso es que Mutante no fue el primer nombre que tuvimos en mente. De hecho, estábamos a punto de lanzar el disco con otro título: teníamos la carátula lista, la fecha de estreno definida… pero algo no terminaba de cerrarnos. Sentíamos que ese nombre no capturaba del todo lo que estábamos viviendo como banda. Así que decidimos darle una última vuelta al asunto, y en ese proceso surgió Mutante, y fue inmediato que supimos que ese era el nombre adecuado, porque eso somos ahora, estamos en plena metamorfosis, no solo en lo musical, sino también a nivel personal y grupal. Hemos cambiado, nos hemos adaptado, hemos sobrevivido a pausas, distancias y reencuentros. Y lo más importante, hemos aprendido a abrazar ese cambio como parte de nuestra identidad. Mutante no es solo un título, es una declaración de lo que somos, del cómo y hacia dónde vamos.
Mauricio, tú decidiste reagrupar el proyecto en 2022, justo cuando la escena chilena empezaba a desperezarse tras años difíciles. ¿Fue un impulso o una apuesta consciente por devolverle al rock chileno un pedazo de su identidad?
Podría decir que fue más un impulso que una estrategia premeditada, un nuevo intento por mostrar nuestra música al mundo. Teníamos mucho material editado y otro sin editar que se estaba perdiendo en el tiempo, y eso me dolía, así que cuando se dio la oportunidad de conocer a los músicos adecuados para iniciar un nuevo proceso, no lo dudé y los invité a relanzar Peak Level. Creo que la madurez y la experiencia que he adquirido en todos estos años como músico hicieron que las cosas fluyeran de forma natural, con respeto, compromiso y una visión clara. No fue tanto una apuesta por devolverle algo al rock chileno, sino por recuperar algo que nosotros mismos necesitábamos expresar y si eso conecta con la escena y con la gente, entonces el impulso se transforma en legado.
Habéis descrito vuestro sonido como una fusión entre “la crudeza del rock latinoamericano y la potencia moderna del metal alternativo”. Contadme un poco más sobre vuestras influencias…
Nuestras influencias son muy amplias, desde el Rock clásico hasta el metal más ruidoso y sufrido, sin embargo, nunca quisimos sonar como alguna banda en particular, más bien, siempre quisimos encontrar nuestro propio sonido y creo que finalmente lo hemos ido encontrado, ya que nuestra propuesta es bien potente, con bastante distorsión, sin embargo, siempre hay elementos melódicos que adornan este sonido, la línea vocal primeramente y la incorporación del teclado con sus distintos colores y texturas cierran esta ecuación tan particular.
“Tu Propio Infierno”, vuestro single previo, tiene una fuerza que parece venir de una herida muy concreta. ¿Nació de una experiencia personal o de una lectura más universal sobre los demonios internos que todos arrastramos?
“Tu Propio Infierno” nace desde un lugar muy personal. Fue escrita en una etapa oscura, marcada por la ansiedad y la depresión, donde afloran todos esos demonios internos que muchas veces intentamos silenciar. Es una canción que no disfraza el dolor, sino que lo enfrenta. Para mí, representa un grito de libertad, un rugido de independencia emocional. No busca romantizar el sufrimiento, sino mostrar que es posible transitarlo, soportarlo y, finalmente, salir fortalecido. En ese sentido, aunque parte de una experiencia íntima, conecta con algo universal: todos, en algún momento, hemos tenido que mirar de frente nuestro propio infierno. Esta canción es una invitación a no huir, a resistir y a transformarse.
El rock chileno siempre ha tenido un pulso social, incluso en sus vertientes más pesadas. ¿Sentís que Peak Level, con su mensaje más humano y menos político, rompe con esa tradición o simplemente la reinterpreta desde otro lugar?
Creemos que Peak Level no rompe con la tradición del rock chileno, sino que la reinterpreta desde otro lugar. El pulso social siempre ha estado presente en el género, y lo respetamos profundamente, pero nuestro enfoque es más humano que político. Nosotros contamos historias y experiencias, muchas veces desde lo íntimo, desde lo emocional, desde lo que cuesta sostenerse en pie, no buscamos caer en la crítica ni en el reclamo directo, sino aportar algo a la sociedad desde nuestro contexto: un mensaje de fortaleza, resiliencia y prosperidad. En tiempos difíciles, creemos que también es necesario recordar que se puede resistir, evolucionar y encontrar luz en medio del caos, esa es nuestra forma de hacer rock, con intensidad, con verdad, y con la convicción de que cada canción puede ser un refugio o una chispa para quien la escuche.
Habéis dicho que cada tema simboliza un proceso de transformación. Si tuvierais que escoger una canción del disco como espejo de vuestra evolución interior, ¿cuál sería y por qué?
Si tuviéramos que escoger una canción que simbolice nuestra evolución interior, sería sin duda “Sleep Paralysis”. Es el tema que más desnuda el conflicto entre la parálisis emocional y el deseo de transformación. Habla de ese momento en que estás atrapado entre el sueño y la vigilia, entre lo que fuiste y lo que estás intentando ser. Para nosotros, representa el punto de quiebre: cuando la oscuridad ya no es solo amenaza, sino también catalizador. En su estructura, en su atmósfera y en su letra, hay una tensión constante entre el miedo y la voluntad de despertar. Y eso es exactamente lo que hemos vivido como banda y como individuos, un proceso de confrontación con nuestras sombras para poder emerger con más fuerza, más verdad y más propósito. “Sleep Paralysis” es el espejo de esa lucha interna que nos ha transformado.
Después de tantos años de actividad intermitente, ¿cómo se recupera la confianza interna entre los miembros de la banda? ¿Se empieza desde cero o se retoma lo que quedó pendiente?
La confianza no se reconstruye desde cero, se despierta. Aunque hayamos tenido etapas de silencio o distancia, lo que nos une va más allá del tiempo o la frecuencia con la que toquemos juntos. En Peak Level, la confianza es el pilar de nuestra comunión: no es solo saber que el otro va a tocar su parte, es sentir que estamos conectados en algo más profundo, que compartimos una visión, una herida, una búsqueda. Cuando volvemos a ensayar, no estamos retomando una historia interrumpida, estamos continuando una conversación que nunca dejó de latir. Cada uno ha cambiado, ha vivido, ha caído y se ha levantado, pero cuando nos encontramos de nuevo, esa evolución individual se convierte en fuerza colectiva. La confianza se alimenta de la verdad, y en esta banda, la verdad siempre ha sido el lenguaje común.
¿Tenéis alguna regla interna sobre lo que nunca debe faltar, o nunca debe sobrar, en una canción de Peak Level?
Nunca debe faltar la energía de una base rítmica contundente, las guitarras afiladas que cortan como bisturí emocional, los colores del teclado que expanden el paisaje sonoro, y las melodías vocales que lo adornan todo como una cicatriz que canta. Esos elementos son nuestro ADN. Podemos experimentar, mutar, oscurecer o iluminar el sonido, pero esa columna vertebral tiene que estar ahí. Y al mismo tiempo, somos muy conscientes de lo que no debe sobrar: el exceso gratuito, el adorno sin propósito. Cada capa tiene que respirar, cada instrumento tiene que dialogar. Buscamos intensidad, no saturación. En Peak Level, la música tiene que golpear, pero también tiene que resonar.
Habéis trabajado durante años en mantener una identidad sólida, pero también en evolucionar. ¿Qué significa para vosotros la palabra “madurez” cuando se habla de una banda de rock?
Para nosotros, la madurez como banda no significa suavizar el sonido ni perder la intensidad, sino tener la capacidad de abordar cualquier tema, cotidiano, existencial o incluso ficticio, y transformarlo en algo que suene auténticamente a Peak Level. Es poder vestir cualquier historia con nuestro lenguaje sonoro. Pero también hay una madurez interna, más silenciosa pero igual de importante: la forma en que nos organizamos, en que tomamos decisiones, en que respetamos los procesos creativos de cada uno. Hemos aprendido a trabajar con objetivos claros, a sostenernos en la confianza y a entender que evolucionar no es traicionar lo que fuimos, sino afinar lo que somos.
Las nuevas generaciones están descubriendo el hard rock y el metal desde TikTok y Spotify. ¿Os interesa esa conexión con públicos jóvenes o preferís manteneros al margen del ruido digital?
Nos interesa. En Peak Level no vemos las plataformas digitales como una amenaza, sino como una oportunidad. Apostamos por distribuir nuestra música a través de canales como Spotify, YouTube o incluso TikTok, porque entendemos que esa es la forma en que hoy se descubre, se comparte y se vive la música. No queremos que nuestra propuesta se quede encerrada en un nicho o en una época, queremos que nuestras canciones lleguen a quien las necesite, sin importar su edad, su país o su algoritmo. Para nosotros, el hard rock y el metal no son géneros del pasado, son lenguajes vivos que pueden resonar con nuevas generaciones si se les da acceso. Y si eso implica adaptarnos al ruido digital, lo haremos sin perder nuestra identidad. Porque lo importante no es el canal, sino el mensaje que llevamos dentro.
Muchas gracias por dedicar vuestro tiempo a esta entrevista. Para cerrar, ¿hay algo más que queráis añadir para nuestros lectores y vuestros seguidores? ¿Algún mensaje que os gustaría dejarles o próximas fechas de conciertos y proyectos que podamos esperar de Peak Level en los próximos meses?
Gracias a ustedes por el espacio y a quienes nos siguen por estar ahí, incluso en los silencios. Si hay algo que queremos dejar como mensaje es que, pese a las dificultades diarias, debemos ser fuertes, tolerantes y resilientes para sacar lo mejor de nosotros y evolucionar hacia una versión más auténtica, consciente y poderosa. Esa filosofía está en nuestra música, en nuestras letras y en la forma en que trabajamos como banda. En cuanto a lo que viene, estamos muy emocionados: actualmente trabajamos en el videoclip de “Tu propio Infierno”, último sencillo de Mutante, que esperamos lanzar a principios de 2026. También tenemos programado un viaje a CDMX durante la primera parte del año para realizar una sesión en vivo con el nuevo material que estamos desarrollando. Queremos que esa experiencia sea cruda, real y profundamente conectada con lo que somos hoy. Peak Level está más vivo que nunca.

