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Quini (Benito Kamelas): «La política en España está hecha para todo, menos para ayudar a los ciudadanos»

Benito Kamelas vuelve a la carga con Justicia Poética. En este álbum, la banda transforma el dolor en esperanza, el desamor en aprendizaje, y celebra lo cotidiano con una mirada empática y combativa. Es un grito de lucha, sí, pero también un abrazo lleno de ternura y compromiso. Hoy tenemos el placer de hablar con Quini, alma y voz de Benito Kamelas.
(Entrevista completa en el n.º 423/Mayo de nuestra revista física)

¿Qué tal estás, Quini? ¿Cómo está tu familia, tus amigos? ¿Cómo va todo por ahí?

Pues estamos intentando salir del fango, nunca mejor dicho. Se van haciendo cosas, poco a poco, pero todo va muy despacio. Por ejemplo, lo que es la limpieza de las calles… Paseas por la zona de La Habana, por decirte algo, o incluso en mi pueblo, Alfafar, Catarroja, o cualquier pueblo de estos, y sí, las calles se ven ‘limpias’, entre comillas. Pero en cuanto caen cuatro gotas, te das cuenta de que sigue habiendo barro. Y ese es solo un ejemplo. El problema es mucho más grande: hay unos 6.000 ascensores que aún no funcionan, muchísimos garajes llenos de barro, muchas plantas bajas que se han perdido completamente, y un montón de comercios que ya no podrán abrir. Lo que ha pasado allí ha sido muy fuerte, de verdad.

Cada vez que recuerdo el momento, y yo lo viví por los videos de redes sociales de bandas amigas… fue terrible.

Yo estoy a un kilómetro, kilómetro y medio de Paiporta, que fue, como sabes, un sitio clave. Por ejemplo, fue allí donde fueron los Reyes a pasear, para que te hagas una idea. Está muy cerca de mi casa. Pero claro, por aquí no pasó tanto porque el barranco va por otro lado… aunque, aun así, hablamos de más de 70 poblaciones bajo el agua. Una auténtica barbaridad. Lo que no entiendo es cómo seguimos teniendo políticos no cualificados para el cargo. No quiero decir ciertas palabras, pero de verdad… es muy triste.

Aquí, en mi pueblo, la alcaldesa, por motu propio, decidió suspender las clases. En Paiporta, la alcaldesa también lo hizo. Pero desde la Generalitat Valenciana no se decretó la suspensión general de clases. Fue decisión de los propios alcaldes. Sobre todo, los de Utiel y Requena, que fueron los primeros en recibir el golpe. El alcalde de Utiel, sin esperar ninguna orden, vio la alerta de AEMET y dijo: ‘Aquí no va ningún niño al cole’. Y gracias a eso no pasó una desgracia mayor. Porque, vamos a ver, es muy triste decir que hubo 230 muertos, que ya es muchísimo… pero si llegan a estar los niños por medio, habría sido una catástrofe aún mayor.

Aquí en Sevilla, desde la DANA, se han vuelto más precavidos. Aunque, en realidad, ya antes solían cerrar los parques por ejemplo en días de viento y mal tiempo.

Vamos a ver, ¿qué es lo que se debería hacer? No permitir que la gente se acerque a ciertas zonas, no abrir los parques hasta que sea seguro. Eso es lo que tendrían que hacer. Es como con los incendios en los bosques… ¿Por qué solo nos acordamos de limpiar los montes en verano? ¿Por qué no se hace durante todo el año? Con toda la gente que hay en el paro, ¿no crees que habría personas encantadas de pasar el día trabajando en el monte, cuidando la naturaleza?

Pero claro… no hay guardabosques suficientes. ¿Por qué? Porque parece que es más importante invertir en armamento. Ahora todo el mundo hablando de la Tercera Guerra Mundial, pero si al final esto va a ser apretar un botón y desaparecer todos de golpe.»

Hemos hecho lo que hemos querido con la Tierra. La hemos talado, destruido el Amazonas, reventado África… ¿Qué más queremos? Pues tenemos lo que hemos buscado. ¿Es más importante seguir lanzando emisiones a la atmósfera, seguir dañando la capa de ozono? Que se reviente todo, ¿no? Total, no pasa nada. Los glaciares se siguen derritiendo y tampoco pasa nada. La caza masiva de focas continúa como si nada. ¿Pero de verdad estamos hablando en serio? ¿Queremos la naturaleza solo para verla por la tele, en los documentales de La 2? ¿Eso es todo lo que vamos a dejar a las generaciones que vienen detrás?

La única forma de cambiar esto es con la educación. Y lo triste es que muchas veces solo nos damos cuenta los que tenemos un mínimo de cultura o sensibilidad. A los que nos duele lo que le están haciendo a la naturaleza.

Es como una esponja que lo absorbe todo… Mira, te voy a poner un ejemplo: mi madre falleció hace muchos años, en 1993. Pero hasta el día que murió, nos enseñó cosas básicas. Por ejemplo, que cuando terminabas de comer, recogías tu plato, lo llevabas a fregar. Tardabas tres minutos en limpiar lo que habías usado: tu vaso, tu plato, tus cubiertos. Y con eso le evitabas un trabajo extra a tu madre.

Hacernos la cama, recoger lo que usábamos… eran cuatro cosas básicas, pero que desde pequeños teníamos integradas como algo normal, parte de la rutina. Por eso, cuando he estado en casas de familiares donde me decían: ‘¿Tú por qué te levantas a recoger? Si están tus primas ahí para hacerlo…’, me quedaba alucinado. Y te lo digo en serio.

La educación es fundamental, importantísima. Pero claro, si todavía hay gente que niega el cambio climático, que no se da cuenta de que están pasando cosas que nunca habían pasado en la vida… Es muy fuerte. Y, aun así, hay muchísima gente que lo niega. Es una barbaridad.

En Valencia, por desgracia, estamos —dentro de lo que cabe— acostumbrados a que cada cierto tiempo pasa algo gordo. Yo he vivido dos grandes catástrofes: la pantanada de Tous, que se lo llevó todo en Algemesí y alrededores… tanto que en mi casa acogimos durante un tiempo a una familia de allí.

En fin. Ha habido mucha mentira, mucha desinformación, y se ha jugado con la memoria de la gente que ha muerto. Y eso es lo más triste de todo. Sabes, por el hecho de vender una exclusiva, o sea, yo he visto barbaridades.

Bueno, sí, está la prensa que da voz a la polémica y a la falsedad, nosotros no utilizamos ese estilo. Yo pienso que tenemos que utilizar esto para intentar hacer un poco de Justicia, ¿no?

La prensa llegaba a mi pueblo buscando gente que hubiera perdido un familiar para entrevistarle, ¡dejar la cámara y poneros a quitar barro, que era cuando peor estábamos! Eso no se puede hacer porque la gente aquí ha tenido mucha paciencia, muchísima, menos mal que hemos tenido mucha ayuda por parte del Ejército, de la Guardia Civil, bomberos, policía local de toda España. Teníamos policías de todo tipo y de todos los lugares, y gracias a ellos no se ha robado, ni siquiera se ha intentado. Mira, hubo un caso de un hombre que sufrió un infarto sobre las tantas de la madrugada, al día siguiente de la inundación. Hacía apenas diez minutos que la ambulancia se lo había llevado… y ya había cuatro personas intentando ocupar su casa.

Menos mal que, como te digo, había muchísima presencia policial: Guardia Civil, Policía Nacional, policías locales… Cada tres minutos pasaba un coche por allí. Pero manda narices, ¿eh? Que eso haya pasado aquí y ni siquiera se haya contado. Han ocurrido barbaridades muy graves. Se habla del inmigrante, del extranjero… y yo he visto a personas de todas las nacionalidades echando una mano desde el primer momento.

La gente que tenía fruterías, tiendas pequeñas… daba igual si eran paquistaníes, turcos, marroquíes… lo regalaban todo para que pudiéramos comer. Y encima, son los más criticados. Y luego está Mazón, que es un incompetente. Vamos, ni para cantar valía, y eso que ya tenía un grupo. Un desastre.

Lo más bonito de todo esto es que, al final, los que más ayudaron fueron los más criticados: esa generación que muchos llaman “de cristal”. Generación “diamante”, diría yo. Lo que no sé es dónde estaba el señor Mazón, no sé lo que haría, pero desde luego no estaba ayudando a la gente que tenía que ayudar. A su gente. A los que dependemos de él, que él es el presidente, el que debería estar al frente.

Me parece increíble… Vamos a hablar del nuevo disco, Justicia Poética. El videoclip con ese mismo título… es muy fuerte, a mí me emociono muchísimo. Imagino que a toda la gente que lo ha visto le habrá pasado algo parecido, ¿no?

Las imágenes que aparecen están grabadas en lugares clave. Sale la Pasarela de la Solidaridad, con imágenes reales de aquel momento y también actuales. Es todo como un “antes y un después”, para que la gente lo vea. Aunque está grabado a mediados de diciembre —cuando ya había pasado un mes y medio—, aún se nota cómo está todo… la desgracia. Pero eso se refleja en las caras, en la sinceridad del vídeo.

BENITO KAMELAS «Justicia Poética» (Videoclip)

Tuvo que ser difícil grabarlo, incluso para ti. Quiero decir, cantar mientras veías esas imágenes tuvo que ser muy duro. Imagino que debiste sentir un nudo en la garganta, ¿no?

A mí me ayudó. Viéndolo ahí… no sé si se nota, pero me estaban cayendo las lágrimas. Nos metimos en el mar un 15 de diciembre, que el agua estaba… fresquita. Y lo sentíamos. Yo acabé bañándome desnudo. Dije: “Esto tiene que ser regenerador”. Dicen que es buenísimo. Era en un trocito en Cullera, esa playa era la única en 70 km que no tenía cañas, estaba destrozada.

Vi un comentario en vuestras redes, cuando publicasteis este video que decía: “Estamos vivos por azar”, esa frase se me ha quedado grabada, porque es totalmente cierta. La gente que está viva, lo está por suerte. O porque alguien le echó una mano, o lo cogió por un balcón…

Esa frase lo resume todo muy bien. Porque eso fue así. La diferencia entre estar vivo o no, fue bajar en ese momento a comprar el pan o no. Tirar la basura justo en ese instante o no. Ir a un comercio o quedarte en casa. O simplemente estar guardando el coche. Por eso decimos todos que, si hubieran avisado, posiblemente también habría habido muchos muertos. Porque fue algo muy grande. Y lo del daño material de los coches y todo eso era inevitable, claro. Evidentemente también porque no se ha cuidado el cauce. Ya sabes, llevaban muchos años diciendo que eso se iba a cambiar, y ni unos ni otros lo cambiaron. Si hubieran lanzado el aviso habría gente que no habría hecho caso, pero también te digo que muchos sí lo habrían hecho, sobre todo la gente mayor, que vive en plantas bajas, que podrían haber subido a un primero. Claro, no les dio tiempo a muchos. Es que no dio tiempo.

La conclusión de todo esto es que no necesitamos más políticos. Ya está demostrado: la política en España está hecha para ganar dinero, para establecerse en un puesto, conseguir un rango… todo menos ayudar a los ciudadanos. Y somos nosotros quienes dejamos nuestra vida en sus manos: nuestra salud, la educación de nuestros hijos, nuestra seguridad. Todo, y ellos lo gestionan como quieren. Lo que necesitamos son gestores. Un gestor, por ejemplo, igual que existe el Ministerio de Educación, ¿vale? Pues ese ministerio tiene que estar dirigido por alguien que sea maestro, pero uno bueno, con vocación, con buena actitud, que gestione con justicia y en igualdad.

Igual que se evalúa a los alumnos, tiene que haber alguien que sepa gestionar la educación pensando en los hijos. No en los padres. El padre ya no va a volver al colegio. Hay que pensar en lo mejor para los hijos. ¿Cómo se puede erradicar el bullying en las escuelas? Eso es lo importante. Eso es lo que debería gestionar alguien que sepa del tema.

En el Ministerio del Interior, lo mismo: tiene que haber alguien que conozca el medio. En Economía, un tío que diga: “Mira, yo he pasado por todo y sé cómo salir de esta”. Gestores, no políticos. Y si no funcionan, pues señor, usted tiene un tiempo, un plazo. Se le paga bien, lo que haga falta, pero es para que trabaje. Si no cumple, se va. Gestores, sin partidos políticos. Nos ahorraríamos elecciones. Elegimos personas que sepan, que gestionen. Sin colores, sin partidos. Pero claro, eso no va a pasar. Nunca va a pasar. Nos tienen metidos en este sistema democrático que… sí, la democracia, pero entre comillas, ¿sabes? Porque al final es todo impuesto.

El título, sobre todo, Justicia Poética, creo que no puede expresar de mejor forma todo lo que está pasando.

Realmente, con la música es como protestamos, ¿no? Como nos sentimos, dentro de nuestra pena, identificados. Es como conseguimos protestar por algo. Es el alma, dentro, lo más hondo de ti, lo más íntimo. Está claro que, también a través de la pena, al final logramos la alegría, y también la expresamos. Pero la rabia… esa rabia en la que, sobre todo, la música —el rock, especialmente— es protesta, es inconformismo, es no callarte lo que los demás callan por corrección política.

Eso es el rock, eso es la vida. Eso, es decir: No voy a claudicar ante vosotros, por lo menos, mi voz va a salir libre, aunque ellos quieran callarla. Porque luego, también, te censuran…

Y este disco ¿lo estabas componiendo antes de la DANA?

Mira, te voy a contar algo. Yo soy una persona que empieza un disco nuevo en el momento en que le viene un título. O sea, empiezo por el título del disco. Con el anterior, íbamos de viaje con mi antigua banda, con mis antiguos compañeros, y de golpe y porrazo…me vino a la cabeza. Porque yo vivía entonces en Valladolid, con mi chica, y había hecho un taller para inmigrantes. Tocamos varios temas, como la empatía. Hicimos el taller, y uno de los temas era la resiliencia. Yo no había oído nunca esa palabra, y se me quedó. En ese viaje, no sé qué estaban diciendo mis compañeros, y solté: Aquí lo que hace falta es más resiliencia. Y se me quedaron mirando. Y dije: “me gustaría que el siguiente disco se llamara así”. Luego pasó lo que pasó, que ellos decidieron no seguir con la banda. En septiembre formé una nueva banda con cuatro miembros nuevos, en Valladolid, que era donde vivía. Mi pareja y yo lo dejamos, así que ya no seguí allí. Me tuve que venir a Valencia, y la banda se quedó en Valladolid, cuando antes era al revés.  Y llegó el coronavirus. Entonces apenas pude ensayar con ellos. Cada uno estaba en Valladolid y yo en Valencia. Fíjate tú… se creó Resiliencia a través de invierno, de archivos enviados entre nosotros, y luego ya, con salvoconductos, para poder viajar. Una historia. O sea, un disco que se creó desde la dificultad, pero hubo muchos músicos así, componiendo a base de vídeos. Fue otra forma de ver hasta dónde puede llegar un músico para sacar adelante un disco después de todo lo que pasamos. Cambiando de banda, recuperándome de una separación….

El nombre de este nuevo álbum me salió hace un año o así. Dije: “El siguiente disco se va a llamar Justicia Poética”, porque representa muy bien lo que llevo dentro para escribir. Qué curioso… Y la canción “Justicia Poética” no la escribí después de la DANA, ya estaba escrita. Lo que pasa es que es clavada, como si combinara perfectamente.

Fue lo primero que me pregunté después de escuchar el disco: “¿Lo habrá hecho cuando pasó la DANA o antes?” Qué curioso…

El 29 de octubre fue la noche fatídica de la barrancada, de la DANA, o como la quieran llamar. Eso fue un martes, si no me equivoco. El domingo yo me tenía que ir a Valladolid a grabar el disco. Las canciones estaban acabadas perfectamente. Ya estaban preparadas para grabarse. Fíjate tú…

Y te puedo adelantar hasta cómo se va a llamar el siguiente disco, ya se me ha ocurrido.

Eso era otra pregunta, porque las personas como tú, que tienen letras tan significativas, pienso: este hombre no puede estar componiendo disco a disco. Tiene que tener siempre en el bolsillo muchas canciones.

A lo mejor puedo pasar una temporada sin que se me ocurra nada. Pero de golpe y porrazo me pasan cuatro cosas —buenas o malas— o tengo la necesidad de sacar algunas espinitas que se me quedan dentro. Por ejemplo, en nuestro disco hay una canción que habla del bullying, que se llama precisamente “Bullying”.

¿La hiciste por todas las noticias horribles que hay sobre estos casos o por algún caso en concreto?

Por mi caso en concreto, lo viví en mis propias carnes. Yo he sido un niño que vino de Almansa, un pueblo de Albacete, pequeñito dentro de lo que cabe. Mi padre opositó para ser interventor en Renfe, y lo consiguió. Eran seis interventores en ruta, y nos trasladamos aquí, a Valencia.

Llevo ya diez años aquí, pero todos mis amigos, toda mi familia, estaban en Almansa. Yo tenía que empezar en un colegio nuevo. Era gordito, con gafas… era un blanco fácil, y lo fui durante mucho tiempo. Era terrible. Solo deseabas que llegara el fin de semana para quedarte en casa, encerrarte, y por lo menos estar tranquilo hasta el lunes.

Y bueno, pues aquí cada uno tiene su vida. Pero que la gente sepa que, aunque alguien sea conocido o disfrute haciendo música, no significa que su vida haya sido maravillosa. También tenemos cosas que superar.

Superar lo del bullying es muy difícil. Yo pienso en los niños que no lo superan…

Por eso canciones así son clave. Ten por cuenta que —mira, es muy triste—, pero la solución que yo encontré, por ejemplo… Hay una parte del estribillo que dice: «Y alrededor nadie hizo nada, ni padres ni educadores… Les debía preocupar. Sí, son cosas de chiquillos.»

Eso es lo que te solían decir: —»Son cosas de niños.» Y es muy triste, ¿sabes?

Un día solté la mano. A partir de ahí, todo cambió. Esa fue mi salvación. Y ¿sabes qué es lo más triste o quizás lo más bonito de todo? Que hoy en día camino por el pueblo, porque me encanta andar por ahí, y todo el mundo me conoce. Saben cómo soy. Y hay gente que en su día me maltrató que ahora se me acerca y me dice:

–¡Hostia, tío, cómo me alegro! Qué bien te va. El otro día estuve hablando de ti… Y yo lo miro como diciendo: —Pero, tío… ¿de verdad?

Bueno, quizás esa es su forma de pedir perdón.

Cuando mi padre iba a hablar con el vecino, porque ya me habían roto las gafas tres veces, lo que no podía ser es que vinieran y dijeran: Nada, son cosas de críos. Que lo arreglen entre ellos.

Bueno, me lo aguanté. Porque sí, le dejé la marca en la cara. Pero, ¿sabes qué? Me quedé a gusto. Me di cuenta de que ya estaba bien. Y claro, se corrió la voz. Por un lado: Mira lo que le ha hecho a este. Lo hemos hablado con el tiempo, porque nuestras familias eran amigas. ¿Sabes lo que pasa? Que cuando éramos niños, él y yo a veces estábamos solos, jugábamos y éramos amigos. Pero luego, cuando llegábamos a clase, posiblemente, para no ser él el que recibiera, pensaba: Pues que le den a este, y así no me tocan a mí. Claro, claro… lo entiendo ahora. Lo hemos hablado y, de hecho, nos hemos reído incluso. Me decía: Joder, menudo guantazo el que me diste en la cara. Y yo le decía: Hubiera sido más fácil hacernos amigos desde el principio, y así en lugar de uno solo, éramos dos contra el mundo, ¿no?

Pero bueno, lo importante de todo esto es la educación que se les da a los críos en casa. Que nos eduquemos con empatía, con respeto. Es como cuando escuchas eso de «razas peligrosas» en los perros… Me hace gracia. Porque no es el perro, es cómo lo eduques. Igual que con los niños.

Bueno, ¿Qué te vincula a Teruel?

Todo. Desde que empezamos. Mira, para que te hagas una idea, sacamos la maqueta en 1997, Qué Mas Da. Aquí en Valencia funcionó muy bien, sobre todo en Benetússer. Isidro, que es el road manager que viaja con nosotros, tenía un garito allí que se llamaba El Conflicto, y ahí fue donde sacamos la maqueta. Se vendían los discos directamente allí… ¡y vendimos 3.000 copias de esa maqueta!

BENITO KAMELAS «Teruel» (Videoclip)

Pues fíjate que no conozco Teruel, pero si vais todos los años, haré por pasarme alguna vez.

Escucha, si te gusta la música…ve. Lo de Teruel es increíble. Para que te hagas una idea, hay unas 15 o 20 peñas, y cada peña tiene su propia programación. Por la tarde, por ejemplo, puede haber un DJ, una orquesta, un tributo… Y luego conciertos de bandas. Para que veas, ha habido años en los que yo estaba tocando en una peña, y a la misma hora, en otra peña, estaban tocando los Reincidentes.

¡Ostras, Reincidentes! ¡Qué míticos! Tengo amistad con Nacho, son muy buena gente.

Y con mucha humildad, mucha constancia. Eso es algo que muchos grupos hemos aprendido de ellos: no callarte, no rendirte. Para mí, Reincidentes, Platero y Tú, Extremoduro, Porretas, Boikot… son mis referentes. Musicalmente hablando, son mis padres. Los Suaves, La Polla Records… con eso es con lo que yo he crecido.

Vamos a hablar de otro tema que me ha sorprendido: «Vida Loca», la versión. Pensé: «Veremos qué me voy a encontrar aquí», y me ha gustado. Me dije: «¡está curioso!». No pensaba que alguien pudiera modificar este tema y que a mí me gustara.

Soy una persona que me siento muy orgulloso de que amo la música, pero es que amo todo tipo de música. Me puedes ver escuchando buena música, como yo digo, lo que entiendo por buena música. Sí una canción tiene una buena letra y una buena música, a mí no me importa del género que sea.

La canción de la que hablamos, cuando la escuché por primera vez, dije: «¡Qué bonita, ¿no?! ¿Y qué forma de cantarla con ese estilo tan particular que tiene?» No sé… La verdad que es arriesgado hacer una versión de este tema, ¿eh? Es muy arriesgado. Digo, «Vamos a ver qué me encuentro». Pero claro, el reto y el juego para nosotros ha sido precisamente eso, sabes, que fuera algo que…Mira, hemos hecho tres versiones: la primera, «Pacto entre caballeros» de Joaquín Sabina. Luego, la segunda, ya empezamos a arriesgarnos más, porque hicimos una canción de Serrat. Cogimos «Penélope», que es una transición, sabes, no tiene un estribillo así que cambie todo.

¿Qué versión hacemos tú? Dices: «Vamos a hacer esta versión a ver qué sale» ¿y por qué no hacemos «La Vida Loca»? Y yo pensé: «¡Hostia!». Claro, es que la original tiene una forma de cantar que tiene una métrica muy… es muy Pancho. Entonces dijimos: «Vamos, vamos a tirar para adelante y vamos a jugar». Y la verdad es que, entre Zoran, que sé que cree en toda la música, y luego Sabater, nuestro productor, que también se volcó haciendo los arreglos, dijimos: «Vamos para adelante». Y la verdad es que, cuando la escuchamos mezclada, dijimos: «¡ha quedado muy bien!».

¿Y la gira? He visto un montón de fechas.

Sí, la verdad es que tenemos, no sé si son treinta y tantas hasta finales de septiembre. Estoy súper emocionado, porque nos han cogido en volandas. Y cuando le digo a la gente que son nuestro aire, es verdad. Porque el público nos da el aliento que necesitamos para seguir volando y alcanzar nuestras metas. Hay mucha gente que me dice: «Tío, eres un pelota», pero te lo juro por mi madre: cuando estoy en el escenario y le agradezco al público, lo digo porque realmente son importantes. Lo digo desde el alma, porque es la realidad.

Yo también lo pienso.

Fíjate tú, porque todo lo que haces es para estar en un escenario. Y si encima la gente corea tus canciones y está ahí contigo, es lo más bonito. Muchas veces, con los focos, tú sabes que no ves nada. No me sentiría tan feliz si en cada concierto no le dijera al público, pues eso: que son mi aire. Que, si ellos dejan de estar ahí, pues, evidentemente, el grupo es como una cometa… al final, si no hay viento, cae. Como ha pasado con muchos, por desgracia. Pero mientras el público siga emocionándose con mis canciones, y siga aportando y dándome el cariño que me da, esta cometa seguirá volando.

Precioso. Bueno, me encanta charlar contigo, pero tenemos que dejar algo para cuando nos veamos, te gustaría lanzar ahora un mensaje final a los lectores y a tus seguidores.

Pues solo me queda agradecer, saludar y dar las gracias a todos los lectores de Metal Hammer, una revista que llevo media vida leyendo y disfrutando. No dejemos de apoyar tanto a los grupos como a revistas como esta, que llevan tantos años luchando por transmitir las sensaciones de tantas bandas. Y eso, en los tiempos que corren, es muy difícil. Gracias a ellos, durante muchos años, hemos podido seguir adelante.

Nos vemos en el próximo concierto, en cualquier lugar donde vosotros soñéis. Allí estará Benito Kamelas, para intentar haceros pasar una tarde, noche o mañana divertida… y, por lo menos, ayudaros a olvidar un ratito los problemas.

By Marta Grimaldi

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