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Rock Imperium: Saciados de Ruido y Gloria

Festival: Rock Imperium
Lugar: Parque del Batel – Cartagena – Del 26 al 29 junio 2025
Fotos: Rubén Rosinos
Texto: J.A.C

Viernes 27 de junio de 2025: las huellas del dinosaurio y las réplicas de su mastodóntica zancada, dios mediante

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Cóctel de bienvenida:

La valentía se reduce con Helio empecinado en mostrar su imperio, pero la desobediencia del bravo acompañó tanto a DrunkSkull, oriundos de estas tierras que acogen al festival, con su hard rock metalizado de estirpe noble, como a Oniric Prison y su envite crossover que no ofrece descanso. Los de Granada se desenvuelven con facilidad entre el thrash, el death y el hardcore, lo que como aperitivo ya es un buen puñetazo en la boca… ¡Que nadie se duerma aquí!

Delicias orientales, Head Phones President, con su amalgama de sabores modernos, contundentes y metalúrgicos, se apostan en la expresiva voz de Anza Oyama y la estratégica guitarra de “Hiro” con el único fin de establecer bordes indefinidos dentro de la gramática básica que archivaron en su núcleo. “Stand in the World”, “Seeds Remain” (“Stand in the World”- 2012), “The Moon Chases Me” (“In the Abyss”- 2024) o “Alive” (“Realize”- 2017) nos unieron a una reunión que se forjó antes de acabar el milenio anterior. Más presencia femenina (Angela Di Vicenzo a las voces y Sofia Basili al bajo), ¡gracias!, cuando salieron a escena los italianos Secret Rule y el productivo descaro sinfónico inicial de Within Temptation en alianza con el bombeo cadente de los más americanizados Lacuna Coil, salpimentados con decisión metalera, revalida como sostén a un género que, de tanta intervención, apenas consigue latir libremente. Nada nuevo bajo el sol, plomizo aún, pero que ensalza una igualdad de oportunidades cada vez más necesarias. Con una década azotando sus espaldas, los de Roma y con la ayuda de la brisa arrebatadora del Lazio, evocaron minutos de dispensación onírica y de retención neural donde nuestras pernas se doblegaban a los ritmos más ejercitantes. “One More” (“The Resilient”-2022), “Just A Sacrifice” y “Echoes of the Earth” singles presentados de lo que será su próximo disco “X” a editarse a finales de este 2025 o “Time Zero de “Uninverse” (2023) jalonaron una correcta elección.

Hitten, otros de los excitantes residentes, disfrutan y hacen lo propio para con el respetable con su hard rock y heavy metal de los años dorados y añorados. Poseen imagen y actitud, conocimiento del medio y sus antecedentes, junto una colección de temas que despuntan por sí mismos. “While Passion Lasts” (2024) quedó dignificado con las apilables “Mr. Know It All”, “Blood from a Stone” o “Hold Up the Night” que consolidan un monolito en devoción a lo más sagrado de la era de la laca. “Twist of Fate” (“St”- 2018) o “Mean To Be Mean” (“Triumph & Tragedy” (2011) nos instruyen en lo que es una auténtica banda a la antigua usanza, con todo lo que ello implica, y, con nada más de lo que se les puede pedir, ellos lo dan todo, al igual que otra de las maravillas de la región y que también debieran estar entre los grandes nombres europeos: 91 Suite. Incomprensible cómo con ese manejo de las habilidades musicales no estén reinando mínimo en el viejo continente, tan solo al escuchar su nuevo single “See the Light”, con el que cerraron su actuación, no se puede tener más claro su destino. Pero, para llegar a este punto, pasamos guiados por la voz de Jesús Espín, las guitarras de Iván González y Paco Cerezo, los teclados de Daniel Morata y la impenetrable base rítmica de Antonio Muñoz y David Koto por todo un hit tras hit del rock melódico; “Seal It with a Kiss”, “Times They Change” y “Wings of Fire” (“Times They Change”- 2005), “Give Me The Night” y “Hard Rain” de su disco tocayo de 2002 hasta “Starting All Over” y “Perfect Rhyme” (“Back in the Game”- 2022) son oro puro.

Platos principales:

Y un poco más de “girl power” con, la elevada a ángel, Elize Ryd atrapando ojos y orejas entre sus corazones manuales virtuales en esa dulce degradación vocal que, junto a Nils Molin (Dynazty) a las voces limpias masculinas y los guturales de Mikael Shelin (Engel, Degradead), concluyen en una orquesta eurovisiva que alcanza cotas de metal más extremo con meditada facilidad. Desde de “The Catalyst” (2024) a “The Nexus” (2013) o a “Amaranthine” de su enfoque inicial en 2011, los suecos liderados por el guitarrista de infalible olfato a la hora de crear melodías Olof Mörk (Nightrage, Dragonlord) llaman la atención de los afanosos, dividen opinión entre los puristas y agradan a los mundanos. Otra expresión musical que cada vez cuenta con más adeptos.

Hora y media por delante para aferrarse al cristianismo, al metal o a ambas con los líderes de esa etiqueta celestial, los celebérrimos Stryper que ya venían siendo deseados por estos lares como bien se pudo comprobar entre la multitud. Michael y Robert Sweet mantienen percha y pericia lo que, mezclado con una selección abrumadora de extractos de una carrera casi inmaculada, los hizo rozar la divinidad junto al indivisible hacha Oz Fox y al bajista, ya más que asentado, Perry Richardson (Firehouse). De ¡“al infierno con el diablo”! cómo máxima desde 1986 y como fuerte de fe inquebrantable (“Calling On You”, “Free”, “More Than a Man”, “Sing-Along Song, “To Hell with the Devil”), tan solo se reiniciaron con “Divider” (“Even the Devil Believes”- 2020) para, con la gracia del señor, perdonar nuestras ofensas y regalarnos, aparte de biblias, oraciones metálicas entre el negro y el amarillo: “Loud `n´ Clear” (“The Yellow And Black Attack”- 1984) “The Rock that Makes Me Roll”, “Surrender” y “Soldiers Under Command” (de este mismo disco editado en 1985), “Always There for You” (“In God We Trust”- 1988) y  “All For One” (“Against The Law”- 1990). Que Dios los bendiga.

Tras llevar retirándose más de tres lustros, los pesos pesados germanos Scorpions siguen sin tirar la toalla, a pesar de que hasta el propio Rocky lo hizo en su debido momento, dando una lección de humanidad. Demasiado poder conlleva una gran responsabilidad, pero ellos ya están exentos de demostraciones y de adoctrinamientos, por lo que esto, vamos a pensar bien, no es solo por la pasta o por aparecer en el libro de los record Guinness, sino porque la pasión domina al juego. No obstante, y con todo el cariño que les profeso y las mil veces que empeñaré mi garganta comprometiendo sus armonías atemporales, creo que llegó la hora de decir adiós. Y eso que no fue, para nada, un mal concierto en el que hasta el sexagenario Mikkey Dee parecía “el primo de Zumosol” algo abandonado, pero que dejaba patente que la diferencia de edad con Klaus Meine es un impedimento real para este último. La voz distingue a la raza, y ellos tenían una casta salvaje que ahora se apaga por momentos y desluce la sensación de atemporalidad que destilan sus decenas de canciones pluscuamperfectas. Aun así, esto va de respeto y también hay que valorar que, ampliamente rebasados los setenta, hay que tener valor para jugarse el morir con las botas puestas en un escenario y frente al mayor pico de audiencia del festival. Rudolf y Mathias son el aguijón por antonomasia y salvo con una leve testimonial escala al presente (“Gas in the Tank” de “Rock Believer”- 2022) o la soledad acompañada de Jabs en su expositora “Delicate Dance”, el museo de del rock quedó retratado desde, por una mezcla comprimida de sus años setenteros previos al éxito mundial, hasta las inolvidables “Coming Home” como apertura y el cierre de “Rock You Like a Hurricane”, ambas del seminal “Love at First Sting” (1984). “Make it Real” y “The Zoo” amplificaron su magnetismo animal desvirgado en el inicio de la década de los ochenta. Sentimentalismos aparte “Send Me an Angel”,”Wind of Change” y “Still Loving You” te envuelven en un escalofrío constante más por el recuerdo que se mimetiza con la interpretación que por ésta misma. “Coast To Coast” es la instrumental idónea para cerrar los ojos y amar hasta la mañana del domingo de tirón, para que los chicos malos corran salvajemente, para que antes del apagón lo hagamos, lo que sea, realidad, dentro de las noches de la gran ciudad. Scorpions, que la pesadez de las arenas del tiempo no os den miedo, ya sois eternos, por mi parte os dejo marchar…

Postre:

Creo que para esta jornada, el contraste del dulce y el amargo se invierten en sus presentaciones y sabores, contentando a diferentes paladares y dejando claros los posicionamientos de la nueva cocina, los extremos atraen. De las edulcoradas tonadas power metal, donde el divertimento y la fantasía caminan mano en mano para evacuar todo tipo de aflicción, entre dimes y diretes no exentos de calidad, pero demasiado atropellados ya por la limitación intrínseca a la corriente de Gloryhammer, hasta la taciturna brutalidad aritmética de unos Decapitated simplemente magistrales. Los primeros, los escoceses, demasiado irreverentes como para ser tomados totalmente en serio, enganchan a buena parte del personal con sus humorísticas epopeyas ficticias ensambladas en cortes certeros de acentuación comprometida, mientras que los polacos, desde el segundo uno, realizan una lobotomía irreal de técnica, groove, agresividad, intensidad y deformidad catártica apta solamente para esquizoides sociópatas. A los primeros, aplauso, a los segundos reverencia.

Valoración:

De menos a más, de más a menos, la ruleta rusa de las emociones deja calado entre sectores y prolifera intercambios culturales en beneficio de nuestra bandera. Nada mejor que una coz al estómago para finiquitar el ansia compulsiva y quedar saciado del ayer y del hoy.

By Redacción Metal Hammer

Metal Hammer és una marca legendaria en toda Europa en cuanto a la difusión de la escena del hard rock y heavy metal. El primer número de la revista se editó en diciembre de 1987.

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