Festival: Rockstadt Extreme Fest 2026
Lugar: Ghimbav, Rumanía — Del 27 al 31 de julio de 2026
Texto y fotos: Oiane Díaz
Rockstadt Extreme Fest 2026 – Día 1
A lo largo de más de una década, el Rockstadt Extreme Fest ha sido uno de esos festivales que no ha parado de crecer año tras año. Aún recordamos nuestra primera edición –allá por 2022– en la espectacular fortaleza de Râșnov, el mismo año que se puso en marcha de nuevo toda la maquinaria de los festivales tal y como los conocíamos antes de la pandemia. El Rockstadt Extreme Fest es uno de esos eventos que te atrapa desde el mismo momento en el que lo pisas y, en aquella ocasión así fue. Era la octava vez que se celebraba y el cartel contaba con artistas de auténtico lujo –Kreator, Lamb of God, Behemoth o Heaven Shall Burn–, que hicieron que nuestra curiosidad quisiese acercarse hasta Transilvania para vivirlo de cerca.
Ahora, en 2026, hemos regresado –aunque ya lo habíamos hecho en años anteriores–, pero esta vez nos íbamos a encontrar con un buen puñado de novedades. La primera, la ubicación. Si hasta la fecha el Rockstadt se había celebrado en Râșnov, en esta duodécima edición, la organización ha decidido que era hora de crecer y trasladarse a una zona con más espacio: Ghimbav. No queda lejos de la anterior y ha permitido que el área destinada tanto a escenarios como a stands de comida y bebida sea más amplia y cómoda. Pero empezaremos por el principio, ya que hay mucho que contar y un montón de detalles que desgranar; por eso no queríamos perdernos esta edición tan especial, ya que será la primera de un nuevo capítulo del Rockstadt Extreme Fest.
Para la primera jornada del REF 2026, algunas de las bandas que hemos mencionado repetían, como en el caso de Heaven Shall Burn y Death Angel. El festival, algo que nos parece curioso en cuanto al formato, comenzaba un lunes y se extendería hasta el sábado, con un día dedicado exclusivamente a bandas tributo. Aunque en sí, lo ‘grueso’ del evento se repartía en cinco días que irían de lunes a viernes, este ‘extra’ del sábado no venía nada mal para todos aquellos a los que les cuesta pasar del todo a la nada en un festival y les viene bien una jornada de adaptación.



Tras un viaje un tanto accidentado que no nos detendremos a relatar, llegamos a Brașov –ciudad a escasa distancia de Ghimbav– para ubicarnos, dejar el equipaje en el hotel y coger fuerzas para el festival. El servicio público de autobuses –mucho más activo de lo habitual, con refuerzos especiales para el REF–, nos llevaría hasta el recinto donde recogeríamos la acreditación que nos permitiría acceder al recinto. Nada más cruzar la entrada, pudimos observar lo mucho que ha cambiado aquello: los escenarios principales Adrian Rugina Stage y Brașov Stage mantienen su aspecto, ubicados uno al lado del otro. Sin embargo, el tercero, Andrei Calmuc Stage, se sitúa cruzando la zona VIP, prácticamente en línea con los otros dos escenarios, pero más apartado.
Los encargados de dar el pistoletazo de salida al festival serían Reverse The Moment, de la localidad rumana de Oradea, que darían el relevo a los teutones Necrotted y posteriormente a los también rumanos Implant Pentru Refuz, de Timișoara, que acumulan más de tres décadas de carrera musical a sus espaldas. El ambiente estaba todavía un tanto frío en la zona de main stages –a pesar de las altas temperaturas en Ghimbav– y los asistentes aún estaban llegando al recinto para recoger sus pulseras. Groza y Hackneyed ofrecieron sus respectivos shows mientras todo ese movimiento de personas iba cogiendo forma. Para las seis y veinte de la tarde, Creeper y su estética vampiresca se subían al Brașov Stage ya frente a un buen puñado de seguidores. Los fans ya empezaban a verse como una masa y no como personitas sueltas que iban llegando al REF. Con un Will Gould al frente que no paró de moverse de un lado al otro del escenario, la formación británica ofreció un show muy sólido que sirvió para ir animando a la audiencia.
Solapados durante diez minutos con Creeper, la banda liderada por el hijo de Corey Taylor, Griffin, y Simon Crahan a los platos, hijo de Clown, Vended, llegaban desde Iowa para repartir buena cera en el Andrei Calmuc Stage. Al más puro estilo Slipknot, este cuarteto salió a destajo a presentar su único disco, también titulado Vended, que vio la luz hace un par de años. Unos fans volcadísimos y otra parte de la audiencia con la curiosidad de ver a la descendencia de Slipknot en directo conformaban una pista abarrotada. Estos chicos darán mucho que hablar.
Y nos movíamos rápidamente hasta el cercano Adrian Rugina Stage, ya que Heaven Shall Burn estaban a punto de aparecer. Con un Marcus enfundado en su habitual camisa roja y esa melena que nos lleva desde hace ya un tiempo, abrieron con uno de los cortes de su último lanzamiento Heimat, “War Is the Father of All”, interactuando desde el primer minuto con quienes se habían acercado a verles. “Voice of the Voiceless” se coló justo antes de “My Revocation of Compliance” con lo que fueron alternando cortes nuevos con otros más añejos. Si este comienzo había sido un poco suave, tranquilos, porque a continuación llegaría toda la tralla. La maravillosa y épica al mismo tiempo “Godiva” sonó como cuarto tema y después hubo espacio para la tremenda “Endzeit”, seguida por “Black Tears” y “Übermatch”. Consiguieron completar un setlist casi perfecto, en el que quizás echamos de menos “Corium” pero esto ya como algo personal.



Con Heaven Shall Burn dábamos por arrancado el festival ya que durante el show pudimos ver una buena cantidad de crowdsurfers y moshpits, ingredientes que no pueden faltar para dar por iniciado ningún festi que se precie. En el escenario contiguo comenzábamos a escuchar “Whole Lotta Love” de Led Zeppelin que dio pasó a “War Pigs” de Black Sabbath, y rápidamente nos movimos hacia el Brașov Stage porque sabíamos que Zakk Wylde estaba a punto de subirse al mismo. Black Label Society arrancaban con “Funeral Bell”, extraído de aquel The Blessed Hellride de 2003, para pasar a presentarnos el único single que incluirían a lo largo de la noche de su último lanzamiento, “Name in Blood” del Engines of Demolition, que vio la luz en marzo. Un Zakk siempre protagonista en el centro del escenario, fue interpretando tema tras tema con la calidad a la cual nos tiene acostumbrados. Buen sonido y una buena organización de setlist en el que repasaron prácticamente toda su discografía y tuvieron tiempo para el habitual solo de guitarra de Zakk y una “Stillborn” dedicada a Ozzy Osbourne y con la cual cerraron su impecable show.
No teníamos tiempo para mucho porque Majestica estaba sobre el Andrei Calmuc Stage frente a un público considerablemente numeroso teniendo en cuenta que su actuación se solapaba parcialmente con Black Label Society y se trataba también de la inmediatamente anterior a Sabaton, uno de los platos fuertes de la primera jornada. Con Tommy Johansson al frente, los suecos ofrecieron una buena imagen acompañada por un concierto que sonó muy bien y que sirvió un poco para tomar algo de aire, puesto que la zona de main stages comenzaba a estar llena hasta la bandera. Unos minutos antes de las nueve y media, los chicos de Tommy pusieron el punto final a su actuación con “Metal United” y nos dieron el tiempo suficiente para llegar al Adrian Rugina Stage, donde Joakim Brodén y sus compañeros aguardaban para comenzar con su enorme tanque de guerra presidiendo el escenario.
Pirotecnia, fuego y energía son tres palabras que creemos que describen a la perfección a esta banda de Falun. Al son de “Ghost Division”, Sabaton comenzó a sacar toda su artillería pesada y garra sobre el escenario desde el primer segundo. Hemos tenido ocasión de verles en directo durante este verano un buen puñado de veces y esa fuerza que sacan no varía en ninguno de sus shows, es una barbaridad. Su último sencillo “Yamato” sonó tras esa apertura destructora y, a continuación, fueron alternando canciones de su disco más reciente, Legends, con otros con más bagaje como “The Last Stand” o “Primo Victoria”, que fue tarareada por todo el Rockstadt.
Hacia el final del set, introdujeron como novedad “Impaler”, corte que no habían tocado en vivo anteriormente y decidieron elegir Transilvania para hacerlo. A golpe de fuegos y carreras por el stage, cerraron con “Swedish Pagans” y “To Hell and Back” bajo una enorme ovación del público. De forma paralela, Alcest, estaban ya en plena faena en el Andrei Calmuc. Cuando llegamos allí, reinaba una enorme luna al fondo del escenario y un ambiente mucho más calmado que en la zona en la que Sabaton había ofrecido su show. Bajamos pulsaciones y pudimos disfrutar de un estilo mucho más pausado y sobrio de la mano de estos franceses que siempre están a un nivel muy alto. Es curioso porque este ‘tercer escenario’ ofrece un sonido muy bueno en comparación con los main stages que, aunque tienen una calidad excelente, parece que en el Andrei Calmuc todo suena más cálido y más cercano; nos ha gustado mucho este año.



Y a eso de las once y veinte de la noche, llegaba el plato fuerte de la jornada de apertura. Ni más ni menos que Brian Hugh Warner, conocido por todos nosotros como Marilyn Manson, subía al Brașov Stage para el deleite de sus seguidores. Con un recinto completamente a rebosar y un ambiente que podemos describir como entre misterioso y lleno de nervios, el Rockstadt Extreme Fest recibía a Manson entre gritos mientras él interpretaba “Nod If You Understand”, que fue seguida por “Disposable Teens”. Las cruces iluminadas en el fondo del escenario y un Marilyn Manson en plena forma que no paraba de moverse, fueron llevando el concierto de menos a más, con cambios de indumentaria y clásicos como “This is the New Shit” o la cover de Euritmics que siempre es una gozada escuchar, “Sweet Dreams (Are Made of This)”.
Para cerrar, la traca de temazos fue espectacular: “mOBSCENE» dio el relevo a “The Beautiful People”, seguida por “Tourniquet” y la cover de Depeche Mode, “Personal Jesus”, para poner el broche al set con “If I Was Your Vampire”, muy acorde con la zona del festival, tan ligada a la historia del Conde Drácula, la verdad. A día de hoy, no se le puede pedir mucho más a Marilyn Manson y nos está sorprendiendo para bien en sus conciertos de este verano. Sobresaliente.
Tras un montón de horas de festival, era el momento de retirarse. Aún quedaban cuatro largas jornadas por delante y había que recuperar energía tras un primer día espectacular.












