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Saxon y Dirkschneider: Cruce de leyendas del metal en un mismo escenario

Bandas: Saxon – Dirkschneider
Lugar: Eventim Apollo Hammersmith, Londres – 15 de noviembre de 2025
Fotos: Jesús Figueirido
Texto: Emilio Ortega

Prometía ser un sábado noche memorable para asistir a un concierto que muy difícilmente se iba a repetir en un futuro y, a la vez, un cúmulo de emociones contrastadas e indescriptibles. Por un lado, nos encontramos a dos grandes leyendas del heavy metal y, por el otro, la realidad del paso irrefutable del tiempo.

Es un típico noviembre húmedo en Londres mientras las hordas de camisetas negras, chupas de cuero y vaqueras se dirigen hacia el mítico Eventim Apollo Hammersmith para una noche de leyendas, con los poderosos Saxon y, como teloneros, Udo Dirkschneider, líder original de los rockeros alemanes Accept.

Ambas bandas celebran hitos en la historia del heavy metal: Udo conmemora el 40 aniversario de Balls to the Wall de Accept, y Saxon el 40 aniversario de Wheels of Steel, uno de sus álbumes más importantes. Además, esta será la reunión de ambas bandas desde que giraron juntos por América en los 80, en la gira de Saxon promocionando Crusader, y desde entonces fomentaron su amistad.

Dirkschneider

Udo Dirkschneider sube al escenario bajo el nombre de Dirkschneider, con su clásica chaqueta de camuflaje y los guantes blancos, evocando su época esplendorosa. Su propósito es honrar el legado de los himnos del heavy metal que forjó con Accept. Esta noche, ese legado se condensó en una hora crucial de energía, en la que la banda interpretó íntegramente el álbum fundamental de Accept de 1983, Balls to the Wall. Además de Udo, miembro original de Accept, Peter Baltes también participa, tras unirse a su amigo Dirkschneider en 2023.

Desde que se atenuaron las luces de la sala y con puntualidad británica, la expectación era máxima. La actual formación de Dirkschneider es una eficaz máquina, creando una base de metal alemán preciso y demoledor. Cuando el riff inicial de “Balls to the Wall” resonó en los altavoces, el público estalló en júbilo. Interpretar el álbum fuera de orden, o quizá empezar por su tema más famoso, inmediatamente puso el listón muy alto para el resto de la noche. La voz rasgada e inconfundible de Udo se mantiene intacta, atravesando la mezcla como una motosierra.

Sin embargo, lo más destacado de este concierto fue escuchar por fin en directo las joyas menos conocidas y los temas menos interpretados. Canciones como la desafiante “London Leatherboys”, “Fight It Back”, haciendo una mención como muestra de homenaje a la memoria de Ozzy Osbourne, y el himno “Head Over Heels” hicieron que todo el público coreara. A continuación, “Losing More Than You’ve Ever Had”, que según Udo es su favorita del disco, una canción más lenta y melancólica que sin duda conquistó a los fans más fieles de Accept.

A continuación llegaron los enérgicos y vibrantes temas “Love Child”, “Turn Me On” y la aplastante “Losers and Winners”, que para mi gusto fue la mejor; volvieron a animar al público, que cantaba a coro y disfrutaba cada segundo de las canciones menos conocidas. Hablando de canciones menos conocidas, nos encontramos con una joya oculta: “Guardian of the Night”. Antes de estas giras de aniversario de Balls to the Wall, esta canción no se había tocado en directo desde los años 80, así que es un auténtico regalo para los fans más acérrimos poder verla y oírla en vivo, simplemente apoteósica.

Dirkschneider cerró el set de Balls to the Wall con “Winterdreams” (obviamente), un tema perfecto para que el público cantara a coro y una forma preciosa de rendir homenaje al legado del álbum. El concierto fue implacable, una prueba de que cuatro décadas no han mermado la potencia del material. La banda, manejando a la perfección los complejos ritmos y cambios de las canciones, se aseguró de que cada riff sonara preciso y cada golpe de batería impactara con la fuerza necesaria, aunque la única anécdota fue cuando el bajista Peter Baltes sufrió un fallo técnico de su instrumento que se arregló inmediatamente.

Todavía nos queda tiempo para una última canción, pero ¿cuál será del extenso repertorio de Accept y Udo? Pues tiene que ser una canción folclórica alemana, por supuesto. Sven, el batería e hijo de Udo, incita al público para aclamar la intro y empieza el ritmo frenético y contundente de “Fast as a Shark”, una de mis canciones favoritas de Accept. Una forma fantástica de calentar motores para los cabeza de cartel, Saxon: rápida, potente y para levantar los brazos al aire. Impresionante final de su concierto.

Saxon

Tras un cambio de escenario de 30 minutos y una rápida visita al bar, llega el momento de que Saxon suba a las tablas. La oscuridad cae sobre la sala y el aire huele a sudor y cuero mientras la banda aparece antes de que la enorme pantalla LED ilumine la sala y los chicos arranquen con la intro de “The Prophecy” y “Hell, Fire and Damnation”, de su álbum más reciente del mismo nombre, demostrando que su nuevo material es igual de duro y potente, pero sobre todo impactante después de todas estas décadas.

La potencia se trasladó inmediatamente al clásico de 1983, “Power and the Glory”, convirtiendo a la multitud en una masa unificada de puños y voces. Todo un clásico en todo su esplendor, poderoso y glorioso como ellos mismos.

Biff se toma un momento para dar la bienvenida al público y presentarse, aunque claramente no es necesario; solo hay una razón por la que el recinto está lleno esta noche. Luego nos lleva de vuelta al principio, tocando “Backs to the Wall”, de su primer álbum, Saxon (1979), y después nos sorprende con el poderoso y conmovedor himno “Never Surrender”, haciendo un inciso al contarnos su delicada situación de salud sufrida recientemente pero de la cual se está recuperando y todavía no le ha tumbado porque, según él, “nunca se rinde”. Y nos recuerda por qué Saxon sentó las bases de este género: directo, crudo y ferozmente melódico.

A continuación suena “Dallas 1pm”, del álbum Strong Arm of the Law (1980), una de las favoritas del público, que todos corean con entusiasmo mientras en la pantalla se proyectan imágenes del asesinato de JFK. Más lenta y melódica que la mayoría de las canciones de Saxon, sigue impactando después de tantos años.

A medida que avanza el concierto, disfrutamos del clásico “Heavy Metal Thunder” antes de entrar en la era de Wheels of Steel, dando inicio a la celebración del álbum clásico de 1980 con la favorita de los amantes de la velocidad, “Motorcycle Man”. Aprovecha Biff para desafiar a la gente preguntando si habían nacido antes de esta fecha y, como un trueno, comienza la célebre canción. La banda se mostró compacta, concentrada y disfrutando visiblemente. Los guitarristas Brian Tatler y Doug Scarratt intercambiaron solos vertiginosos, sentando las bases para la imponente presencia escénica de Byford. Esto nos lleva directamente a “Stand Up and Be Counted”.

La mayoría de las canciones del álbum Wheels of Steel son las favoritas de los fans, y “747 (Strangers in the Night)” no es la excepción: un clásico inmortal que mantiene al público cautivado cantando. Biff siempre se entrega al máximo en cada actuación, y esta noche no es diferente, alcanzando cada nota a la perfección, lo cual es realmente asombroso considerando que apenas terminó su quimioterapia tras ser diagnosticado de cáncer el mes pasado.

Tras una breve y ensordecedora ovación, Doug toca ese acorde inicial inconfundible y lo deja resonar por toda la sala mientras “Wheels of Steel” irrumpe con la fuerza de un tren de mercancías, con todo el público coreando cada palabra. Esto también le da a Biff la oportunidad de grabar su característico vídeo de Facebook y demás redes sociales de su cuenta oficial, donde graba al público cantando, vitoreando y, simplemente, haciendo un ruido ensordecedor, al tiempo que nos manifiesta que gente desde Chicago, Tokio, Barnsley y el resto del mundo serían testigos de lo especial de esta noche.

Es en este punto donde el concierto experimenta un descenso de intensidad, como era de esperar, al llegar a los temas menos conocidos, canciones que mantienen contentos a los fans más acérrimos, pero el público ocasional se muestra notablemente más silencioso cuando suenan “Freeway Mad”, “See the Light Shine” y “Street Fighting Gang”. A continuación, disfrutamos de un hermoso momento para cantar a coro con “Suzie Hold On”, mientras se puede oír cómo el público vuelve a animarse con más fuerza. Saxon cierra el set de Wheels of Steel con “Machine Gun”, mientras la pantalla muestra imágenes de guerra y, bueno, ametralladoras, poniendo el broche de oro al concierto. Al terminar la canción, la sala se oscurece de nuevo mientras la banda se toma un merecido descanso durante unos instantes, entre los que el público aplaude y corea “Saxon” al unísono.

Tras su regreso al escenario, Biff conversa con nosotros, comparando su juventud sin internet, ni TikTok, ni Spotify, ni incluso CDs, haciendo reverencia al vinilo y a los cassettes de esa época, e incluso a cuando había que ir a la tienda de discos del barrio o leer revistas de rock para descubrir nuevas bandas y, por supuesto, la difusión de boca en boca. Todo esto sirve de introducción a “Denim and Leather”. Al sonar el bombo, el público lanza al escenario una docena de chaquetas vaqueras, a modo de “chaquetas de batalla”. Mientras la banda interpreta la canción con el público coreando cada palabra, Biff y los demás se ponen las chaquetas, algunas mejor que otras. Al final de la canción, Biff firma todas las chaquetas que puede antes de devolvérselas a sus fans. Le sigue la canción “And the Bands Played On”, viéndose en pantalla todos sus discos de su extensa y larga trayectoria para, a continuación, tocar —como prometieron— un tema extra y contundente: “Strong Arm of the Law”, acogida efusivamente por la audiencia.

Lamentablemente, hemos llegado al final de la noche con el clásico “Princess of the Night”, elevando una vez más al éxtasis a la gente, después de lo cual la banda recibe una ovación y aplausos ensordecedores de sus adorados fans mientras realizan varias reverencias bien merecidas.

Saxon, con su catálogo inmenso e increíble, repartió cátedra con una actuación sublime e impecable, potente y absolutamente vibrante. El caballo de hierro de Saxon sigue cabalgando, y el heavy metal se beneficia de ello.

Para muchos presentes, mayoritariamente veteranos, fue una noche de reafirmación: el metal clásico no es algo del pasado, sigue palpitando, y tiene público, fuerza y relevancia. Tuve el placer de conocer a Emma, vecina del batería Nigel Glockler, que asistía por primera vez a un bolo de heavy metal y quedó prendada por la fuerte unión de la comunidad metalera allí presente, y fue también testigo de una noche especial. Fue una cita con la historia, sí, pero también una visión hacia adelante: mientras Saxon y Udo sigan subiendo a escenarios, la llama del heavy no se apagará.

Para mí fue, sencillamente, un recordatorio de mi adolescencia, transportándome a través del tiempo, demostrando una vez más por qué sigo amando y venerando esta música que me marcó para siempre y la llevo conmigo eternamente.

Larga vida al heavy metal.

By Redacción Metal Hammer

Metal Hammer és una marca legendaria en toda Europa en cuanto a la difusión de la escena del hard rock y heavy metal. El primer número de la revista se editó en diciembre de 1987.

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