Sevilla completamente In Flames

Bandas: In Flames – Gaerea – Employed to Serve
Lugar: Sala Custom, Sevilla – 8 de agosto de 2026
Texto: Thedy Benjumea
Fotos: Marta Grimaldi

A las seis y media de la tarde Sevilla todavía estaba soportando el calor de agosto y en la Sala Custom ya había gente esperando para entrar. In Flames cerraban aquí una breve visita de tres fechas a nuestro país, después de Pamplona y de su paso por Leyendas del Rock, con las entradas agotadas desde hacía semanas y dos bandas, Employed to Serve y Gaerea, dos nombres que daban todavía más interés a la cita.

Antes de poder centrarnos en lo musical, hubo que lidiar con un problema en el acceso. Estábamos en la puerta desde las 18:10, veinte minutos antes del horario anunciado de apertura, pero las puertas no se abrieron a las 18:30 como estaba previsto, sino prácticamente al mismo tiempo que comenzaba a tocar Employed to Serve. Cuando finalmente conseguimos entrar, la banda llevaba ya tres canciones de un set de apenas treinta minutos. Teniendo en cuenta que habíamos llegado con suficiente antelación y que era una de las formaciones que más interés me despertaba del cartel, perder una parte importante de su actuación por este motivo resulta totalmente incomprensible.

Employed to Serve

Entramos con Employed to Serve disparados y con la pista empezando ya a responderles. No necesitaron demasiado tiempo para conseguir los primeros circle pits, en buena medida gracias a Justine Jones, que tiene una forma muy física de cantar y unos screams capaces de imponerse incluso cuando el resto de instrumentos están trabajando al límite.

No hubo prácticamente pausas y la banda mantuvo el concierto arriba durante la escasa media hora de la que disponía. Lástima que el sonido no acompañara del todo, porque los graves dominaban demasiado la mezcla y dejaban las guitarras en segundo plano, algo que cambiaba cuando llegaban los solos y conseguían hacerse sitio.

Con Fallen Star, su último trabajo, muy presente en el repertorio, Employed to Serve aprovecharon el tiempo que tuvieron. Potencia, agresividad y riffs de mucho peso definieron una actuación breve, pero suficientemente intensa para poner en movimiento la sala. Nos quedamos con ganas de más y esperamos que la próxima vez podamos verlos con bastante más tiempo sobre el escenario.

Gaerea

Con Gaerea cambió por completo el escenario. Los portugueses aparecieron vestidos de negro, con los rostros cubiertos y los sigilos blancos que forman parte de su reconocible identidad visual, moviéndose bajo una iluminación que hacía el resto. Todo está muy cuidado en su puesta en escena, desde la forma de entrar hasta los movimientos de cada uno de ellos, pero una vez comienzan a tocar la imagen pasa rápidamente a un segundo plano. Y eso es importante con Gaerea, porque es fácil quedarse con lo visual la primera vez que los ves.

La voz tuvo una presencia enorme desde el principio y el sonido acompañó bastante bien, con unas guitarras que esta vez sí podían escucharse con claridad y una batería que daba mucho peso a las partes más agresivas. Sus canciones tampoco van siempre en una misma dirección, hay momentos en los que bajan revoluciones y otros en los que aprietan de verdad, algo que en directo hace que el concierto respire y no termine convirtiéndose en una descarga continua. “Nomad” nos llevó hasta Coma, el disco con el que Gaerea dieron un importante paso adelante en 2024, mientras que buena parte del repertorio miró hacia Loss, su trabajo más reciente. “Submerged” y “Hellbound” fueron dos buenos ejemplos de ello y también permitieron comprobar cómo ha ido cambiando la banda entre ambos discos.

Para entonces la Custom estaba bastante más llena. La respuesta fue creciendo con ellos, especialmente en los momentos más contundentes, aunque Gaerea tampoco son una banda que necesite estar reclamando continuamente movimiento desde abajo. Gran parte de su directo funciona precisamente porque mantienen el concierto unido y apenas rompen el ambiente creado entre canción y canción.

Los volveremos a ver dentro de unas semanas en Fuengirola, esta vez en un escenario mucho mayor y en condiciones completamente diferentes. En Sevilla dejaron una actuación contundente y muy bien medida, de esas que hacen que la próxima cita llegue con bastante más curiosidad que la primera.

In Flames

Para cuando llegó el turno de In Flames, los huecos de la sala habían desaparecido. La elección para comenzar no pudo ser mejor. “Colony” nos llevó directamente hasta 1999 y al disco del mismo nombre, con la pista reaccionando desde los primeros segundos. No hizo falta esperar al habitual calentamiento de los primeros temas, el público conocía perfectamente la canción y las voces comenzaron a escucharse. “Deliver Us”, de Sounds of a Playground Fading, cambió inmediatamente de época. In Flames no habían preparado un concierto centrado únicamente en sus primeros discos ni tampoco una presentación de su material reciente. Había más de treinta años de canciones entre las que elegir y decidieron mezclarlas desde el principio.

“In the Dark”, perteneciente a Foregone, sonó especialmente contundente, antes de que “Voices” nos llevara hasta I, the Mask y “Paralyzed” hiciera lo propio con Siren Charms. Cuatro discos diferentes en apenas unos minutos. Con “The Quiet Place” la pista comenzó a moverse todavía más. El tema de Soundtrack to Your Escape sigue teniendo un estribillo que el público reconoce inmediatamente y Sevilla respondió cantándolo, saltando y abriendo los primeros espacios en una sala que ya dejaba poco margen para hacerlo. Después llegó “Meet Your Maker”, devolviéndonos a Foregone.

Entonces bajaron las revoluciones. «The Chosen Pessimist” fue uno de esos momentos en los que el concierto necesitaba hacer exactamente eso. La canción de A Sense of Purpose fue creciendo poco a poco mientras Anders Fridén cantaba en el borde del escenario. Durante unos minutos se acabaron los saltos y los circle pits, y la atención se concentró en lo que estaba ocurriendo arriba. “Cloud Connected” consiguió que la pista volviera a ponerse en movimiento casi de inmediato, pero todavía quedaba una de las grandes sorpresas del repertorio: “Artifacts of the Black Rain”.

Las guitarras tuvieron aquí todo el protagonismo que pide una canción de aquella etapa. A partir de ahí llegó una parte especialmente agradecida para quienes llevan muchos años siguiendo a la banda. “Trigger” recuperó Reroute to Remain y después “Only for the Weak” volvió a Clayman. La pista no paraba de saltar y corear prácticamente al mismo tiempo. El calor, ya os lo podéis imaginar… Podrían haber continuado mirando hacia atrás, porque a esas alturas tenían al público completamente de su parte, pero “Foregone Pt. 2” cambió otra vez el rumbo. La canción dio paso a “State of Slow Decay”, también de Foregone. Todavía quedaba regresar a A Sense of Purpose con “Alias” y “The Mirror’s Truth”. “I Am Above”, de I, the Mask, nos dejó prácticamente en la despedida, aunque nadie parecía dispuesto a marcharse todavía.

“Take This Life” fue la encargada de cerrar el concierto. El tema de Come Clarity volvió a levantar el lugar por última vez, con las guitarras de Björn Gelotte y Chris Broderick al frente, saltos, crowdsurfing y un estribillo que buena parte de la Custom terminó cantando junto a la banda.

In Flames se despidieron de Sevilla después de un concierto fantástico, de esos que te dejan con ganas de seguir un rato más. La banda estuvo enorme. Después de tantos años, los suecos siguen teniendo mucho que decir sobre un escenario.

By Marta Grimaldi

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