Silvio Rodríguez emociona en Sevilla con dos noches de música, poesía y memoria

Artista: Silvio Rodríguez Domínguez
Lugar: Fibes, Sevilla – 25 y 26 de septiembre de 2026
Texto: Virginia Marín
Fotos: Daniel Mordzinski

Qué manera de llorar a gusto.

No fue un concierto, fue una reunión entrañable de miles de personas (más de tres mil cada noche) que puso de manifiesto que hay valores que van más allá de la música. A ambos lados del escenario se respiraba unión, justicia social, dignidad y respeto.

Más de dos horas de concierto compartido, tres mil caras de felicidad cantando al compromiso, a la poesía y a la memoria histórica.

Un placer consumado para muchos sevillanos que lo han visto por primera vez o que suman citaciones de cada gira. Este querido trovador cubano consigue una conexión que va más allá de la música o el compromiso social, que congrega no sólo a público de todas las edades sino de todos los estilos y gustos musicales. Y todos salieron de Fibes con una sonrisa en la cara, irradiando júbilo en su ruta de retorno.

Silvio se ponía sus cascos y cantaba con la misma voz característica que tantas veces nos ha acompañado en nuestros auriculares, altavoces, coches… tantos y tantos años de sensibilidad revolucionaria, desde cuando queríamos cambiar el mundo cuando teníamos 20 años hasta cuando queremos seguir cambiándolo a pesar de nuestro medio siglo.

El calor de la ciudad no sólo se respiraba en la calle, latía en cada golpe de palmas. Toda la platea se deshacía en aplausos no sólo al final de cada tema, sino también al inicio, sobre todo de los míticos. Tanta era la emoción que aplaudían hasta durante la canción, cuando los versos estaban cargados de significado, como en la «Canción del Elegido» o «La Era está pariendo un corazón». Fue tal el clamor del público que Silvio hizo hasta tres bises («Te doy una canción», «El reparador de sueños», «Unicornio azul»).

Banda sonora de al menos siete décadas de generaciones, sus fieles seguidores mostraban su agradecimiento no sólo con aplausos. En cuanto se hacía un silencio al inicio de una canción, alguien del público aprovechaba para agradecerle la aportación que ha hecho a nuestras vidas (“Silvio, estoy aquí junto al amor de mi vida, y tu música nos ha acompañado siempre. Gracias, Silvio”), o para alabar a sus compañeros (“¡Niurka, eres una crack!”), entre otros muchos gritos, como el de “Cuba libre», banderas de Palestina, carteles reivindicando paz y libertad… Silvio mueve y remueve. No sólo es música con significado, es una cultura, un movimiento, una ideología que va más allá de la política. Es la defensa de unos valores fundamentales que no deben perderse de vista en ningún momento de nuestras vidas.

Silvio nos lo recuerda. Valores como la integridad: “Me vienen a convidar a arrepentirme, a que no pierda, a indefinirme, me vienen a convidar a tanta mierda” o la prestada de Aute “viva la revolución de ser uno mismo”. El propósito: “Qué cosa fuera la maza sin cantera”. La libertad: “la libertad tiene alma clara y sólo canta cuando va batiendo alas” o “Eva deja de ser costilla”. El compromiso: “Te doy una canción como un disparo, como un libro, una palabra, una guerrilla, como doy el amor” La lucha: “iba matando canallas con su cañón de futuro” o “la era está pariendo un corazón, no puede más se muere de dolor, hay que acudir corriendo pues se cae el porvenir”. La responsabilidad: “qué debiera decir, qué fronteras debo respetar si alguien roba comida y después da la vida”.
El respeto: “si no creyera en quien me escucha, en lo que duele, en lo que quede, en los que luchan”. La lealtad por los ideales: “el que siga un buen camino tendrá sillas peligrosas que lo inviten a parar… siempre vale la agonía de la prisa aunque se llene de sillas la verdad”. La importancia de la curiosidad y de cuestionarse las cosas: “saber no puede ser un lujo … si saber no es un derecho, seguro será un izquierdo”. El amor “quien fuera corazón”, de amistad: “mi unicornio azul ayer se me perdió” y la empatía “soy un hombre feliz y quiero que me perdonen por este día los muertos de mi felicidad”

Además de más de una veintena de canciones, Silvio nos leyó dos poemas, un fragmento de Maestros ambulantes del cubano José Martí, sobre la importancia de la educación y la cultura para conseguir la libertad, y otro del poeta cubano Luis Rogelio Nogueras, Halt!, que escribió tras visitar el campo de concentración de Auschwitz en 1979. Durante la lectura de este poema, su hija Malva Rodríguez, que acompañaba al piano, percusión y coros, le cubrió la espalda con un pañuelo palestino. Cómo se puede olvidar tan pronto ese horror.

Sevilla despidió a los queridos músicos cubanos con su aplauso de sevillanas maneras que Silvio acompañó con un aflamencado gesto de brazos para luego unirse al aplauso rítmico.

Te esperamos de nuevo, Silvio.

By Redacción Metal Hammer

Metal Hammer és una marca legendaria en toda Europa en cuanto a la difusión de la escena del hard rock y heavy metal. El primer número de la revista se editó en diciembre de 1987.

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