K-Beat Fest: cuando el público puede más que los contratiempos

Festival: K-Beat Fest
Lugar: Málaga Forum, Málaga – 19 de septiembre de 2026
Texto y fotos: Marta Grimaldi y ThedY Benjumea

Cuando se anunció K-Beat Fest Málaga, la noticia fue recibida con ilusión por buena parte de la comunidad K-pop de Andalucía. No era para menos. Contar con un festival de estas características en el sur, con un cartel encabezado por nombres como P1Harmony o XLOV, suponía una oportunidad poco habitual para un público acostumbrado a ver cómo las grandes citas del género se concentran lejos de la comunidad andaluza. Las expectativas, por tanto, eran altas. Había ganas de que la primera edición funcionara, de disfrutar de una jornada dedicada al K-pop y, sobre todo, de que Málaga pudiera convertirse en una nueva parada para este tipo de propuestas.

La primera edición del Festival estuvo marcada por retrasos, problemas en los accesos y una producción muy diferente de la anunciada. Risin’ Star apenas pudieron interpretar dos canciones y buena parte de las actividades previstas desaparecieron por el camino, pero Young Posse, KARD, XLOV y P1Harmony encontraron delante un público dispuesto a disfrutar después de muchas horas de espera. Si el festival consiguió salir adelante fue, en buena medida, por las bandas y por una comunidad de seguidores que hizo todo lo posible para que aquello fluyera.

K-Beat Fest llegaba con una propuesta que pretendía ocupar prácticamente toda la tarde. La apertura estaba anunciada para las 16:30 y el acceso a la zona de conciertos debía comenzar a las 18:00, mientras que durante las horas anteriores habría random dance, juegos tradicionales coreanos, K-Beauty, K-Merch, comida, intercambio de photocards, exposiciones, talleres, trivial, Kahoot, norebang y una charla sobre hanboks. El concierto era el principal reclamo, aunque la idea presentada al público iba bastante más allá de encadenar actuaciones sobre un escenario. También se había diseñado un procedimiento para ordenar la llegada. La mesa de numeración abría a las nueve de la mañana y los números obtenidos debían respetarse posteriormente en el acceso. Había, además, distintas categorías de entrada y servicios asociados a ellas. La modalidad Frontstage prometía una zona delimitada en primera línea, acceso independiente, lounge VIP con sofás, sombra y barra privada, baños exclusivos, agua mineral ilimitada y un regalo conmemorativo. Con entradas que alcanzaban los 220 euros, 228 una vez añadidos los gastos de gestión, no se trataba de detalles accesorios, sino de parte de aquello que se había vendido.

Varios días antes del festival ya se había producido un cambio importante, el evento cambió de recinto, una modificación que, en principio, nos pareció positiva, ya que el nuevo espacio resultaba más adecuado para las características de la jornada. A ello se sumó después la caída de una de las bandas del cartel (SHAUN) y, apenas unas horas antes del comienzo, llegó otro cambio, por «motivos técnicos ajenos a la organización del festival», la apertura se retrasaba hasta las 19:30. Las actividades paralelas, según la información facilitada entonces, continuarían disponibles durante el espectáculo y sus pausas, mientras que la numeración obtenida previamente seguiría siendo válida.

Llegaron las 19:30 y la espera tampoco terminó de la manera prevista.

Delante del Málaga Forum, la organización de las filas se convirtió rápidamente en uno de los problemas de la jornada. Separar Frontstage, pista y grada resultaba bastante más complicado de lo que debería haber sido. Había asistentes preguntando dónde colocarse, personas intentando hacer valer los números para los que habían acudido muchas horas antes y miembros de la organización intentando ordenar una situación que por momentos parecía resolverse sobre la marcha. Las diferentes filas terminaron prácticamente mezcladas y buena parte del público entró casi al mismo tiempo, ya con un retraso considerable. Eran aproximadamente las 20:30.

Una vez dentro, las diferencias entre los distintos tipos de entrada tampoco estaban demasiado claras. La zona Frontstage se había vendido con varios servicios exclusivos que allí no encontramos. La grada, eran simplemente sillas colocadas en los laterales frente al escenario, aunque su ubicación permitía ver los conciertos desde bastante cerca, así que imagino que su público estaría agradecido. La situación para prensa tampoco estaba especialmente clara. Tras preguntar varias veces por la zona destinada a medios, nadie supo indicarme dónde se encontraba, de modo que tocó recorrer el recinto buscando un lugar desde el que trabajar.

Apenas pudimos ver a Risin’ Star, que asumieron una posición especialmente complicada al ser los primeros en salir después de horas de incertidumbre, cuando todavía había gente esperando en las colas para acceder al recinto, aunque quienes ya habían conseguido entrar los recibieron con gritos y ánimos desde las primeras filas, agradeciendo que por fin hubiese música sobre el escenario, pero apenas hubo tiempo para disfrutar de su actuación antes de que tuvieran que despedirse.

Risin’ Star solo pudieron tocar dos canciones, y la propia organización terminaría pidiéndoles disculpas públicamente por ello, mientras que Ponysquad, ganadores del concurso de baile, ni siquiera llegaron a actuar, así que nos quedamos con ganas de ver más de Risin’ Star, aunque por suerte tendremos otra oportunidad el próximo fin de semana en Lagoh, Sevilla.

Young Posse

Con Young Posse llegó el primer cambio claro de la noche, aumentaron los gritos, empezaron a verse más lightsticks y las luces acompañaron mucho mejor las coreografías, así que después de tantas horas pendientes de las filas, los horarios y la apertura de puertas, por fin todas las miradas estaban donde tenían que estar, sobre el escenario.

Sonaron temas como “XXL”, “We Don’t Go to Bed Tonight” y “Macaroni Cheese”, con ese peso del hip hop que caracteriza al grupo y unas coreografías que ganaban mucho con el juego de luces, especialmente en “XXL”, donde las cinco integrantes aprovecharon mejor todo el escenario, mientras que “Macaroni Cheese” terminó de animar a unas primeras filas que ya venían respondiendo con ganas desde el comienzo de la actuación.

Hasta ese momento habíamos pasado más tiempo esperando que viendo conciertos, pero con Young Posse la sensación empezó a cambiar y K-Beat, por fin, comenzó a parecerse al festival al que habíamos ido.

KARD

Con KARD la cosa se animó todavía más y se notó enseguida la experiencia que tienen sobre el escenario, porque BM, J.Seph, Somin y Jiwoo saben cómo repartirse el espacio, jugar entre ellos y acercarse al público sin que la actuación pierda ritmo, con esa mezcla de voces tan que hace que las canciones cambien constantemente de registro, mientras temas como “Back to Life” e “ICKY” hicieron bailar a buena parte del Málaga Forum, incluso a quienes estaban más atrás y aprovechaban el espacio para moverse a sus anchas, los lightsticks no paraban y los gritos crecían cada vez que alguno de los cuatro se acercaba al borde del escenario.

Se les veía cómodos, disfrutando juntos y buscando constantemente al público, que respondió acompañando cada canción, haciendo que su actuación se pasara casi sin darnos cuenta.

XLOV

Y entonces llegaron XLOV, que para mí fueron directamente lo mejor del festival, tanto por lo que hicieron sobre el escenario como por la respuesta de un público que estaba realmente emocionado por tener a la formación delante, con cánticos dedicados incluso a cada uno de sus integrantes y una interacción constante que hizo que la actuación se sintiera especialmente cercana, porque Wumuti, Rui, Hyun y Haru estuvieron muy pendientes de su gente, respondiendo a los gritos, saludando y aprovechando cualquier momento para acercarse a sus seguidores.

Comenzaron con “SERVE” y “1&Only”, con los cuatro juntos y unas coreografías muy cuidadas, antes de dividir la formación para “HIPS”, con Hyun y Haru, y “Extancy”, con Wumuti y Rui, dos momentos que permitieron disfrutar de cada integrante de una manera diferente, mientras el público seguía celebrando prácticamente cada gesto desde el escenario. Esa cercanía fue precisamente una de las cosas que más disfruté de su concierto, porque XLOV no dejaron de interactuar con el público y este tampoco dejó de responder, con cánticos que arrancaban sonrisas sobre el escenario.

Uno de los momentos más bonitos llegó justo antes de “Biii:-p”, cuando XLOV preguntaron al público qué canción quería escuchar y, antes de comenzar el tema, cantaron a capela el estribillo junto a los asistentes, dejando durante unos instantes que fueran las voces de la formación y del público las que llenaran el recinto, algo que fue espectacular y que resumió muy bien la conexión que se había creado durante su actuación, porque la respuesta llegó desde las primeras filas y rápidamente se extendió por el resto del público.

XLOV fueron increíbles.

P1Harmony

P1Harmony tenían por delante el último concierto del festival y aprovecharon cada minuto, con Keeho, Theo, Jiung, Intak, Soul y Jongseob alternando voces, rap y coreografías mientras mostraban también una faceta mucho más divertida y cercana en los momentos de interacción, y a esas alturas daba gusto mirar alrededor y ver que la gente seguía disfrutando, bailando y cantando como si todavía quedaran horas de festival.

“Triple 7”, “Work” y “DUH!” abrieron un repertorio que continuó con “UNIQUE”, “Pretty Boy”, “Stupid Brain” y “Heartbeat Drum”, y para entonces la gente lo estaba dando absolutamente todo, siguiendo las coreografías cuando podía, cantando los estribillos y respondiendo a cada interacción, mientras los seis se movían por el escenario acompañados de sus bailarines y dejaban también espacio para que cada integrante tuviera su momento, algo que hacía muy fácil mantener la atención puesta en lo que estaba ocurriendo.

La recta final con “ICE (VVS)”, “JUMP” y “Killin’ It” terminó de disparar el ambiente, había brazos levantados y lightsticks moviéndose por todas partes, pero sobre todo había gente pasándoselo realmente bien, y esa sensación continuó con “Follow Me” y “Last Call”, que pusieron el broche a un concierto muy divertido y a una jornada que terminó con el público dándolo absolutamente todo con P1Harmony.

Las explicaciones llegaron después

Días después del festival, K-Beat publicó un extenso comunicado en el que reconocía que se habían producido situaciones alejadas de la experiencia prometida y ofrecía su versión de lo sucedido. Según la organización, había formalizado un contrato con Primetime Promoters SL, empresa a la que identifica como responsable de Málaga Forum, para disponer de los medios estructurales, técnicos y humanos necesarios. K-Beat sostiene que esos servicios estaban contratados y abonados, pero que alrededor de las 23:30 del viernes recibió la comunicación de que la empresa encargada del montaje audiovisual no acudiría al recinto.

Siempre según la versión de K-Beat, comenzó entonces una búsqueda urgente de nuevos proveedores, técnicos, personal y equipamiento con el objetivo de evitar la cancelación. La organización cifra en más de 30.000 euros los sobrecostes ocasionados por aquella solución de emergencia. El comunicado explica también el retraso de la apertura. K-Beat asegura que hasta aproximadamente las 13:30 no recibió la confirmación de que dispondría del equipo técnico necesario, cuya llegada estaba prevista alrededor de las 15:30. El montaje, configuración y comprobaciones requerían posteriormente entre tres y cuatro horas. La intención inicial, según su relato, era permitir que el público accediera mientras se terminaban esos trabajos para que pudiera participar en las actividades paralelas, pero los equipos técnicos de los artistas no autorizaron la presencia de asistentes mientras continuaban las pruebas sobre el escenario.

Eso explica, desde la versión ofrecida por la organización, por qué prácticamente desapareció la franja dedicada a las actividades de cultura coreana y K-pop. También explica parte de la diferencia visual entre el festival anunciado y el que finalmente pudo verse. El proyecto original contemplaba tres pantallas LED con una superficie conjunta de 52 metros cuadrados: dos laterales de 3 × 4 metros y una central de 8 × 3,5, además de una realización audiovisual específica. La solución de emergencia permitió mantener los conciertos, pero no reproducir aquella configuración. La propia organización reconoció posteriormente que el resultado visual estuvo muy por debajo de lo previsto.

Hay otro punto del comunicado que entendimos perfectamente después de haber vivido las colas desde fuera, y es que KPOPVERSE terminó haciendo tareas que en principio no le correspondían, desde poner pulseras hasta intentar organizar las filas o acomodar al público de grada, y esto lo vimos de primera mano, porque vimos a las chicas sufrir lo más grande, intentando poner un poco de orden dentro del caos, corriendo de un lado para otro y resolviendo lo que podían, pero aun así siempre intentaban atender a todo el mundo con la mejor de sus sonrisas. K-Beat deja claro en su comunicado que KPOPVERSE no fue responsable de lo ocurrido y señala a Korean Pop Fest, S.L. como la sociedad responsable del festival, además de anunciar que su equipo legal estudiará posibles acciones contra Primetime Promoters SL por los problemas relacionados con la infraestructura, aunque este último punto corresponde a la versión ofrecida por la propia organización.

Tras todo lo ocurrido, la organización anunció también que los asistentes de esta primera edición tendrán un 40 % de descuento en la compra de su entrada para el próximo K-Beat Fest, una medida con la que el festival busca compensar parte de los problemas vividos en Málaga y que abre ya la puerta a una nueva edición.

El público que hizo que todo mereciera la pena

Si hubo algo que sí funcionó en K-Beat Fest Málaga fue su público, y curiosamente empezó a verse cuando todavía ni siquiera habíamos conseguido entrar, con personas repartiendo los freebies que habían preparado, intercambiando regalos, hablando con quienes tenían al lado y ayudándose para entender las filas y toda la información que iba llegando, hasta el punto de organizar sus propios random dance fuera del recinto para amenizar la espera, una actitud que hizo mucho más llevaderas aquellas horas y que continuó dentro, donde las ganas de disfrutar terminaron imponiéndose al cansancio y cada actuación encontró a un público dispuesto a cantar, bailar y darlo todo hasta el final, con gritos, cánticos, lightsticks y una respuesta constante, y probablemente esa sea una de las cosas más bonitas que nos llevamos de Málaga, ver cómo artistas y público consiguieron que una jornada que había empezado de una forma bastante complicada terminara, pese a todo, mereciendo la pena.

Después de todo, nos quedamos con la música, con la gente que conocimos y con esos momentos en los que todo lo demás dejó de importar porque estábamos disfrutando de las bandas que habíamos ido a ver, y quizá por eso, cuando salimos del recinto, teníamos claro que, si K-Beat Fest vuelve a celebrarse, nosotros también volveremos.

Un gran aplauso al público.

By Marta Grimaldi

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