Bandas: Su Ta Gar
Lugar: Sala Salamandra – L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona) – 23 de enero de 2026
Texto y fotos: Jaime V. “Jaimax”
La Sala Salamandra vivió una de esas noches que trascienden el simple hecho de asistir a un concierto. Su Ta Gar, pioneros y referentes indiscutibles del heavy metal en euskera, recalaban en L’Hospitalet para celebrar nada menos que su 35 aniversario, y la ocasión merecía algo más que una visita rutinaria. El resultado fue una sala absolutamente abarrotada, teniendo en cuenta que hacía años que la banda formada en Eibar no visitaba tierras catalanas y con un cartel de sold out a punto de ser colgado.
El público que llenó el recinto fue tan numeroso como diverso. Entre la multitud se reconocían muchas caras habituales del circuito de salas, gente que no falla a una cita rockera, mezcladas con otras que llevaban años sin pisar un concierto, pero que habían decidido volver para reencontrarse con la banda que marcó su juventud. Esa mezcla generacional y emocional fue uno de los grandes aciertos de la noche.
El mosaico se completaba con un público variopinto y bien avenido: camisetas de Dimmu Borgir o Amon Amarth conviviendo sin problema con otras de Kortatu, demostrando que, más allá de etiquetas estilísticas, el respeto y la unión siguen siendo parte esencial de la cultura del rock. Todo ello en un ambiente de camaradería, cerveza en mano y complicidad compartida.
Su Ta Gar salió al escenario con la seguridad que solo dan los años de carretera y una historia sólida a la espalda. La celebración del 35 aniversario se tradujo en un repertorio amplio y generoso, con un concierto que se extendió durante algo más de dos horas, sin sensación de relleno ni bajadas de intensidad. Lejos de limitarse a un ejercicio de nostalgia, la banda ofreció un recorrido coherente por su trayectoria, reivindicando tanto sus orígenes como su presente.



A medida que avanzaba el concierto, el público fue soltándose hasta llegar a momentos de auténtico descontrol. Temas como «Mari», «Jota Ke» o «Alarma Egoera» desataron la locura en la sala, con saltos espontáneos, puños en alto y voces coreando a pleno pulmón, dejando claro que estas canciones siguen teniendo la misma fuerza que cuando fueron escritas.
Más allá de la potencia sonora, lo que quedó patente fue la conexión emocional entre Su Ta Gar y su público. Décadas después de su nacimiento en Eibar, la banda no solo mantiene intacto su discurso, sino que sigue siendo capaz de convocar, unir y emocionar a varias generaciones bajo un mismo techo.
La noche se convirtió, en definitiva, en una celebración compartida y en un recordatorio de que el metal euskaldun no solo forma parte de la historia, sino que sigue muy vivo, y Su Ta Gar continúan siendo uno de sus pilares fundamentales dentro del rock y metal estatal.





