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Tercer día del Resurrection Fest 2025 – Una ceremonia tribal

Festival: Resurrection Fest 2025 – Tercer día
Lugar: Viveiro (Lugo) – 27 de junio de 2025
Textos: Òscar Saro, Yagros Stilav y Álvaro Foronda
Fotos: Yagros Stilav y Álvaro Foronda

Desde tiempos inmemoriales, la música y la danza han sido una expresión tribal de unidad, catarsis y pertenencia. En torno al fuego o al ritmo de los tambores, los antiguos pueblos canalizaban su energía colectiva a través de los ritmos y del movimiento del cuerpo, borrando los límites entre individuo y comunidad.

Hoy, miles de años después, esa misma esencia sobrevive cada vez que alguien se junta para hacer música, para escucharla o para bailarla. Cada vez que todo ello se convierte en un acto ritual. En esa línea argumental, podemos afirmar que el Resurrection Fest es, ante todo, una ceremonia tribal. Un evento anual donde todas las formas del metal, especialmente las más extremas y actuales, se convierten en comunión. Un lugar en el que, para muchos, el bailar y vivir la música con intensidad y en comunidad vuelve a ser un arma de liberación.

Tercer día del festival y este equipo de Metal Hammer continua al pie del cañón para explicaros todo lo que acontece. La jornada se inició emergente y local con tres grupos de la escena metalera estatal: Against The Waves y Prom Kinks, ambos llegados desde Madrid, y Your Knife My Back, procedentes de Barcelona. El tono se fue extremando con las primeras bandas internacionales del día: Los nipones Broken By The Scream y Deviloof o los escoceses Party Cannon. Aprovechando estos momentos más intensos y extremos, y siguiendo la línea argumental de esta crónica, decidimos acercarnos a todos los puntos calientes en cada uno de estos conciertos. De esta manera pudimos ver como explotaban todo tipo de danzas tribales que no podemos describir simplemente usando anglicismos (moshpits, circles pits, walls of death, crowdsurfings, headbangings…). Porque la tribu se reinventa constantemente, porque la gente busca improvisar nuevos movimientos y, sobre todo, porque en cada contexto, en cada escenario y en cada tipo de música, nace un acto ritual diferente.

De esta manera pudimos ver una variada colección de elementos hinchables que servían de base para un surfear o danzar en los espacios de una manera más grotesca y festiva (balsas, unicornios, ballenas…). Nos topamos con improvisaciones locas dentro de los círculos, como los que jugaban al limbo con una cuerda situada en la línea de danza, superada por el suelo o con una voltereta aérea; o esos locos sin carné que corrían y se estrellaban en contradirección al ritmo del círculo. Vimos a ingeniosos coreógrafos construyendo posturas de dos o tres personas a ritmo de la música, como el que agarraba de los brazos a la compañera y la hacía voltear a modo de molino, o como los que construían pequeños castillos humanos e intentaban continuar bailando. Nos reímos sin parar cuando uno de los tipos que vendía cerveza fue levantado por las cabezas, bidón en la espalda, y arrastrado hasta el foso. Había una fauna animada de animales bailando y animando al público: una nutria, una gallina, varios velocirraptores… Vimos todo tipo de pelotas chutadas, empujadas y propulsadas. Y vimos a la gente bailar y moverse como si no hubiera un mañana. Remolinos, patadas y puñetazos, al aire, volteretas… De hecho, pensamos que todo el mundo tenía en mente un mañana. El final del Resurecction Fest 2025 estaba un poco más cerca y se tenían que aprovechar todos los momentos con un instinto primitivo y una liturgia física que da sentido la presencia de todo el mundo en esta ceremonia tribal.

En el reel de instangram que hemos publicado como resumen de la tercera jornada podéis ver fragmentos en vídeo de todo esto que explicamos.

Pero también es ceremonia el sentarse al lado del fuego y escuchar la música. Así pudimos ver como la tarde se volvía más progresiva con la presencia de los suecos Soen y sus melodías cautivadoras o con la técnica descomunal de los británicos Tesseract o de los alemanes Unprocessed. Aquí no está prohibido bailar, pero también es un ritual provechoso el escuchar la música y sentirla a través de la piel.

Transitando por propuestas variadas, destacaríamos algunos momentos protagonizados nuevamente por bandas locales: como el de los vigueses Aphonnic y su metal alternativo y comprometido, como el death melódico de los asturianos Sound of Silence o como esa propuesta única de los sevillanos Derby Motoreta’s Burrito Kachimba.

Así llegamos al plato fuerte de la noche, con el show de Falling In Reverse y con una esplanada central preciosamente rebosante. Una banda que sabe entender el pulso del metal moderno como pocos y que nos ofreció un espectáculo glorioso donde el rock moderno, el hip hop y la electrónica se mezclaron con una puesta en escena digna del Main Stage del Resu.

La jornada culminó con energía con dos bandas austríacas: Stesy y su metalcore party y Harakiri For The Sky y su mezcla personal black metal atmosférico y post-rock. Y que mejor plan para acabar la jornada que reverenciar a nuestra banda metalera más importante, los albaceteños Angelus Apatrida y su thrash demoledor y sin fronteras.

A continuación, añadimos el resumen de los grupos que pudimos ver. No son todos los que estaban, porque no llegamos a todo, pero es lo que pudimos ver y cubrir.

Against The Waves

Siempre es difícil abrir jornada en los festivales, y más aún si un sol de justicia está calcinando a los/las asistentes a las 3 de la tarde. Pero todo eso pasó a un segundo plano, como suele ocurrir en el metal, cuando salieron a escena los madrileños Against The Waves. Con su particular metalcore moderno, atrajeron a un público que, a diferencia de las anteriores jornadas, llenaba rápidamente el recinto del festival.  En un corto espacio de tiempo, dieron un concierto que dejó los mimbres para lo que sería un caluroso pero gran día de música en Viveiro. El sonido del escenario Ritual fue un quebradero de cabeza el día anterior, pero Against the Waves no tuvieron ningún problema y sonaron nítidos y contundentes. A dos voces todo suena mejor, y así lo dejaron patente sus dos vocalistas, combinando tonos melódicos y guturales que casaron a la perfección.


Broken By The Scream

El fenómeno Baby Metal ha dejado de ser un fenómeno, una moda, para convertirse en una realidad dentro del panorama musical, le pese a quien le pese. La evolución de sonidos y la apertura a nuevos estilos es vital para el metal, y las bandas provenientes de Japón traen ideas frescas y puestas en escena innovadoras. El Resurrection Fest ha decidido, acertadamente, apostar por ello y Broken By the Scream fueron un claro ejemplo que la apuesta funciona de maravilla. 3 músicos de fondo y 4 voces juveniles fueron las encargadas de levantar y sorprender a propios y extraños. Como si quisieran hacer honor a su nombre, la combinación de voces fue el punto de inflexión en un show convincente y contundente por partes iguales. Era la dinámica del día y se cumplió con una actuación que tuvo, entre otras cosas, coreografías ejecutadas con sincronización milimétrica y temas cercanos al anime. La actitud cercana y divertida de las componentes de la banda ayudó a que la participación del público fuera masiva, siendo una de las sorpresas del festival y entreteniendo a los primeros pogos del día.

Moonshine Wagon

Country punk acelerado desde Vitoria-Gasteiz. Bastante gente en el Desert para ser horas tempranas, muchos/as bailando y abriendo con jolgorio el tercer día en el festival. Nos ofrecieron un concierto festivo y diferente al resto de bandas que abrían la jornada. Nos explicaron que no necesitan batería porque ya tienen contrabajo para marcar el ritmo, y así lo demostraron. Para presentar “Gypsycho!” explicaron que no habían traído el barril en llamas que sale en el vídeo reciente, pero que allí estaban ellos para defenderla.

Party Cannon

Desde Escocia, son el lado más grotesco y divertido del slam death metal y ayer lo demostraron en el Ritual. Un torrente de breakdowns y guturales que golpearon sin piedad. Entre el público desatada la locura máxima, con un wall of death grandioso, circles caóticos y surfings totalmente desmadrados a lomos de elementos hinchables.

Deviloof

Metal visual kei ultraviolento desde Osaka. Ayer los vimos en el Main combinar deathcore técnico con una estética extrema propia del metal japonés. Era su primera aparición en el festival y podemos decir que desataron las danzas más locas de toda la jornada. En un espacio central grandioso se agrupó un montón de gente para desarrollar círculos con un montón de desarrollos adicionales: cuerda limbo, contradirecciones, estructuras humanas, volteretas y una tendencia al “más loco todavía”.

Unprocessed

Banda alemana de progressive metal/djent, con influencias de Animals As Leaders y Plini. Los vimos hace no mucho en sala y hemos de decir que ayer se adaptaron perfectamente al formato festival. Tuvieron problemas iniciales con la voz y eso les hizo volver a empezar el primer tema. Combinaron momentos más djent con espacios de más virtuosismo arpegiado. Vimos a Manuel Gardner Fernandes exponer todo su talento tocando la guitarra con una técnica inusual que da fruto a un estilo muy personal, y con esa manera de cantar que a veces lo acerca a estilos más melódicos.

Aphonnic

Desde Vigo, Aphonnic llevan años defendiendo el metal alternativo en castellano con letras comprometidas y sonido potente. Ayer estuvieron acompañados de muchos seguidores cantando sus letras punzantes y celebrando su activismo. También los vimos acompañados encima del escenario por un grupo de niños viveirenses, protegidos con auriculares. Los ResuKids. En el fondo del escenario una bandera Palestina gigante y la frase “Free Palestina”. Usaron una cita de “Nos Vimos en Berlín” de Soziedad Alkoholika y nos trasladaron demostraron lo importante que es cantar en tu lengua, sin necesidad de usar el inglés, y hacerlo con este activismo. También me parecieron tener una postura interesante ante la polémica de la participación del fondo buitre KKR en festivales como el que nos ocupa. Ellos decidieron venir igualmente, pero mostraron abiertamente su postura y dedicarán íntegramente su recaudación a una ONG por la causa Palestina. Brillante.

Lake Malice

Dúo británico de metal electrónico, industrial y experimental, con un enfoque muy visual y vanguardista. En la carpa ayer nos sorprendieron con una propuesta atrevida de metal alternativo llena de energía. Liderados por Alice Guala, hicieron que los asistentes del Chaos pudiesen disfrutar de una buena dosis de  energía en los moshpits.

Soen

He de explicar que me hacía especial ilusión ver a los suecos en el Resu, porque son una banda que me han impactado mucho, especialmente desde su trabajo Lykaia (2017), cuando encontraron ese sonido propio construido con alma y profundidad. Pero también he de reconocer mis dudas de como superarían la prueba de tocar en el festival, en plena luz del día y ante una audiencia más extrema. Ciertamente fueron esos Soen maravillosos que hemos visto muchas veces y me gustó mucho verlos felices por pisar este festival y recoger la reacción calurosa del público. Un sonido perfecto, esa voz hipnótica de Joel Ekelöf y un setlist para alternar momentos más potentes con pasajes más tranquilos y preciosos. Al final de la noche una pareja se acercó a felicitarme por mi camiseta de la gira de Memorial (2023) y a explicarme emocionados que los habían descubierto ayer y se habían quedado atrapados. Ya les advertí que eso no se cura.

Tesseract

War of Being fue uno de mis trabajos preferidos del 2023 y me gustó mucho gozarlo en directo el febrero del 2024 en la Sala Apolo de Barcelona, a pesar de que ese día Daniel Tompkins estaba enfermo y se notó en su voz. Ayer en el Resu fue la siguiente vez que los he visto desde entonces y, sin material nuevo, fue un concierto similar en contenido pero diferente en la forma. Tesseract son la punta lanza del metal progresivo moderno británico y me gusta especialmente que hayan sabido llevar el djent a terrenos menos extremos y más progresivos. Ayer sí vimos a Tompkins con la cara pintada y en plena forma, con espacio suficiente para moverse.  Como siempre los cuatro músicos concentrados en su técnica, a pesar de que ayer vimos Jay Postones especialmente feliz detrás de su batería y a los dos guitarras Alec «Acle» Kahney  y James ‘Metal’ Monteith por momentos sonrientes. Amos Williams serio y ritual como siempre, inicialmente encapuchado y descalzo todo el concierto. Las pantallas grandes favorecieron el poder apreciar todo estos y poder gozar de su técnica matemática, Sin embargo, el tocar en espacio abierto creo que les resta un poco de fuerza, tanto en el efecto de sus luces verticales rojas, como en la densidad del muro sonoro que construyen y que en sala es mucho más patente.

Crucified Barbara

Desde Suecia, estas rockeras pisaban el festival tras años de inactividad. Nos mostraron un hard rock y heavy metal con actitud punk. Quizás se les notó un poco la inactividad en el primer pulso, no solo por los problemas técnicos de la bajista nada más arrancar, sino también por su actitud en el escenario. Sin embargo, un público necesitado de un poco de hard rock para compensar tanto metal extremo y técnico, se mostró receptivo y colaborativo. Eso espoleó a las chicas que acabaron ofreciendo un bolazo de puto rock’n’roll. Para acabar una versión de “Killed by Death” (Motörhead) que remató la faena con honores.

Falling In Reverse

Vengo del heavy metal del siglo XX y reconozco que me cuesta un poco entrar en ciertas tendencias del metal moderno que se acercan a la música electrónica, el rap o el hip-hop. Sin embargo, que no escuche esta música con frecuencia, no significa que no me haga alucinar en directo. Mente abierta ante todo en la vida. Especialmente si el espectáculo tiene aires de monumento y el talento de los músicos se demuestra en todas esas maneras de cantar, de tocar y de moverse por el escenario. Porqué realmente monumental me pareció el concierto del cabeza de cartel de la tercera jornada del festival. Nuevamente la explanada estaba absolutamente llena y vista desde el aire era una estampa preciosa de ceremonia tribal. Me pareció una mezcla de teatralidad, guion visual, narrativa intensa y sensación de estar viendo algo más grande que un simple concierto. Todo ello presentado con un ritmo trepidante, una tensión y una emoción que lo transforman en espectáculo total, como una película de acción hecha música. Eso sí, con mucha producción incluida, para mi, amante de la música un poco más artesanal, un poco excesiva.

En los últimos años, Ronnie Radke ha endurecido su aspecto y oscurecido sus tatuajes.Fuera del escenario te puede caer como el culo, pero encima del escenario ayer lo vimos como un auténtico monstruo del género. Un cantante muy versátil, con un dominio super amplio de cantidad de registros. Mucha gente lo venera de verdad. Incluida la niña situada a mi derecha que estuvo todo el concierto a lomos de su pardre sosteniendo la pequeña pancarta en la que le declaraba su admiración. Sin embargo, no me parece especialmente brillante cuando se dirige al público, sin la locuacidad que tienen otros front-mans. A parte de tocar un bajo que a veces sobresalía y otras no tanto, Tyler Burgess es también un cantante superlativo y las segundas voces que canta generan momentos de harmonizaciones espectaculares. Luke Holland es una auténtica bestia en la batería. En el terreno del metalcore es necesario serlo, pero él tiene una categoría superior. Hace un uso extraordinario de técnicas lineales y, a pesar de ser un portento técnico, sientes en todo momento que su instrumento está plenamente conectado a la música de la banda. Lo vimos hacer un solo corto en “Losing My Mind”

Muchísimos momentos de espectáculo bien diseñado, con fuego constante, vídeos en la pantalla trasera y juegos de luces. Las pantallas laterales fueron un buen apoyo para ver detalles, pero estaba desincronizadas con el sonido durante todo el concierto. Creo que no había play back, sino simplemente esta desincronización que explico. Para “NO FEAR” abandonaron el escenario y cantaron desde el backstage, en un puro estilo de música callejera. Sacaron sombreros vaqueros en “All My Life” y nos hicieron encender lo móviles en “Popular Monster”. La gente cantó todas las letras incluyendo todos los giros que son muchos y variados.

Angelus Apatrida

En un lugar de La Mancha de cuyo nombre sí quiero acordarme, nació hace ya la friolera de veinticinco años una banda que apostó por el thrash como expresión cultural y reaccionaria con total convicción. Con sudor, lágrimas y seguro que sangre, pero sobre todo con tenacidad y pericia, los de Albacete han conseguido no sólo ser nuestra banda más internacional, sino ser un reclamo popular que acapara hasta pequeñas victorias dentro de las medianías del exclusivo entramado mercantil “mainstream”. Ocho discos como ocho cadáveres, sí, de esos de los que no logras deshacerte de tu conciencia y parece que todavía no han tocado techo, ¡que así sea! Multitud de camisetas evidencian su seguimiento y el arremolinamiento de gente que se generó en el escenario de la plata, hecho que rubricó las aseveraciones que como balas disparo hacia tu mente. ¿Acaso no mirabas a tu alrededor? No me extraña tampoco, estabas asistiendo a otro de los grandes conciertos que nos dejará esta décima edición. Guillermo Izquierdo es la figura nuclear con su característica voz y su guitarra inseparable que, como buen compañero, deja brillar tanto a su hermano sanguíneo, como a los electos por voluntad propia. David G. Álvarez quema mástil, J.J. Izquierdo metaliza cuerdas gruesas y Víctor Valera insufla hálito a los parches, todos ellos hechizados con unas marcas personales superadas nuevamente, los veas las veces que los veas. 

(Introducción redactada por nuestro compañero J.A. Lux para el Z! Live de hace unas semanas, que hemos querido incluir en este punto porqué encaja perfectamente).

Angelus Apatrida cerró el broche del tercer día de festival, en el Main stage. Ser el grupo que cierra el día y después de Falling In Reverse no es tarea fácil. Sin embargo, el grupo veterano de thrash metal estuvo a la altura y lo superó con creces. No cesaron los circle pits durante toda la actuación; además aprovecharon algún que otro momento para lanzar mensajes en contra de la guerra

By Oscar Saro

Me falta tiempo para hacer todo lo gue me gusta. Adicto al rock en directo, metalhead, enamorado de la montaña, apasionado de la ciencia ficción y con cerebro de programador desde que un Spectrum entró en casa. Fundador de Sudando Rock (@sudandorockcom)

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