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The Darkness; Rock and Roll y desenfado a partes iguales

Banda: The Darkness – Dea Matrona
Lugar: Sala Apolo – Barcelona – 21 de octubre de 2025
Fotos: Manu Damea

A pesar de que la hora de inicio del concierto estaba más cerca del horario de merienda que del de cena, la sala ya registraba una buena entrada cuando la banda encargada de abrir para los británicos, Dea Matrona, salió al escenario.

Les tocaba confirmar las buenas sensaciones que había dejado la escucha de su único disco de estudio. Se trata de un combo liderado por dos mujeres irlandesas que se mueven muy bien en lo que hoy se denomina soft rock, entre Fleetwood Mac y las Heart más folkies (incluso visualmente). Sólo dispusieron de treinta minutos pero supieron extraerles rendimiento, dando salida a las canciones de su recomendable For Your Sins.

Las dos frontwomans cantaron estupendamente, se intercambiaron los instrumentos con una facilidad pasmosa y tuvieron hasta tiempo de hacer una revisión del «Oh, Well» de Fleetwood Mac. Finalizaron su pase con la soberbia «Glory Glory (I’m Free)» de manera muy eficaz. La única pega es que debido a su juventud se les notaba un poco verdes a la hora de comunicarse con él público, pero, nada que no se pueda resolver con más conciertos a sus espaldas.

Lo de The Darkness ya fue harina de otro costal. Con la sala casi hasta los topes y con un público excitadísimo los británicos salieron a escena con la cachonda y marchosa «Rock And Roll Party Cowboy», marcando también de entrada cual iba a ser el tono de todo el concierto; rockero y desenfadado.

El vocalista y guitarra Justin Hawkins se echa encima gran parte del peso del directo, y por supuesto no decepcionó, lo dio todo; interactuó a tope con el público, hizo discursos con mucha sorna británica, cantó falsetes imposibles, no paró de moverse e incluso nos ¿obsequió? con una cochambrosa versión de la muy tóxica «The Power Of Love» de Jennifer Rush. Sorpresa muy agradable fue que no quisieran tirar de renta antigua e interpretaran hasta seis canciones de su último trabajo discográfico Dreams On Toast.

Especialmente brillaron «Walking Through Fire» donde Justin nos enseñó una coreografía que casi obligó a toda la sala a seguirla, y «My Only» cantada de manera muy metálica por el batería Rufus Taylor (si, el hijo de Roger Taylor de Queen). También hubo sobrados recuerdos para su debut Permission To Land que se llevaron las ovaciones más entusiastas. Y es que canciones del calibre de «Growing On Me», «Get Your Hands Off My Woman» o «Givin’ Up» siguen sonando igual de frescas y desenfadadas que hace dos décadas.

Tras noventa minutos de impecable concierto se llegó casi al final con la muy esperada y coreada «I Believe In a Thing Called Love». ¿Retirada? Pues no, el alborotado público quería más y se consiguió por insistencia. El cuarteto cerró con un bis en el que interpretaron «I Hate Myself» de manera bastante extendida. Una hora y cuarenta minutos de rock and roll y desenfado que buena falta hace.

Nunca una oscuridad ha brillado tanto.

By Xavier Martínez

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