Bandas: Be’Lakor – Persefone – Orpheus Omega– Evocatus
Lugar: Factory Theatre, Sídney – 10 de octubre de 2025
Texto y fotos: Oiane Díaz
Sídney, Australia. Un lugar quizás poco común para acudir a un concierto de una forma un tanto improvisada. Hace algunos meses, cuando se anunciaba la gira australiana de la banda Be´lakor como headliners, junto a Persefone, más cercanos a nosotros, el cartel nos llamó poderosamente la atención. No sabemos si por lo complicado que resulta ser testigo de la formación de Melbourne ofreciendo un concierto en directo o si nos sorprendió la idea de ver a Persefone por primera vez en este lejano país, pero lo cierto es que pensamos en la –en aquel momento remota– posibilidad de acudir al show. Finalmente, había llegado la fecha y allí estábamos, en el Factory Theatre de Sídney, disfrutando de una noche compuesta por cuatro actuaciones a cada cual de mayor nivel.
La breve gira, de tan solo tres citas –Brisbane, Sídney y Melbourne– se había organizado bajo el lema 20 Years of Live, precisamente para celebrar las dos décadas en activo de los chicos de George Kosmas. Como decíamos, acompañándoles en estas tres noches, teníamos a Persefone, banda andorrana que pisaba por primera vez Australia, dentro de un tour más extenso que incluiría posteriormente China y Corea y serviría, además, como continuación a su show previo en el Be Prog! My Friend en Barcelona justo antes de embarcarse en esta aventura.

Así las cosas, los locales Evocatus fueron los encargados de calentar motores. Un tanto desconocidos para nosotros, habíamos tenido ocasión de escuchar temas sueltos de forma previa a esta gira y nos llamaron bastante la atención. Con un estilo que difería del que protagonizaba la noche, algo más calmado, Evocatus nos sorprendieron con sus toques de thrash metal y su estética cercana al mundo vikingo. Sonaron sólidos, con un punto de agresividad que nos gustó. Tenían la nunca sencilla tarea de abrir un tour de estas características y supieron estar a la altura.
Sin mucho tiempo para el cambio de escenario, los siguientes en aterrizar sobre el stage eran Orpheus Omega. Originalmente llamados Orpheus a secas, en 2013 cambiaron su nombre justo antes de lanzar su segundo álbum. Más similares al estilo de Be´lakor, con su propuesta de death metal melódico, estos chicos también de la ciudad de Melbourne encabezados por Chris Themelco, llegaron dispuestos a arrasar. Con una estética curiosa y poco homogénea –a decir verdad, cada miembro de la banda llevaba una vestimenta distinta y poco común–, comenzando por su frontman que cantaba con una máscara de prácticamente una película de terror, se metieron al público al bolsillo desde la primera nota. Sonaron muy bien y demostraron una actitud y unas tablas sobre el escenario de una banda que lleva ya muchos años en activo. Conmemoraban los diez años de Partum Vita Mortem y lo hicieron por todo lo alto, con un público completamente entregado.

Cruzábamos el ecuador de la noche y se avecinaban los platos fuertes una vez que ya habíamos entrado en calor. Desde Andorra, prácticamente en la otra punta del mundo, aterrizaban Persefone, con un Daniel R. Flys que miraba desafiante al público. Con un recinto prácticamente lleno y esperando visiblemente con muchas ganas a recibir a la banda, el show daba comienzo entre luces tenues y una fuerte acogida de sus fans. Con una técnica y precisión al nivel de muy pocos, Persefone fueron desgranando los cortes que componían un setlist de lo más equilibrado.
Transmitieron carisma, elegancia y una ejecución milimétrica en cada tema. Entre sus seguidores veíamos como coreaban cada sencillo y disfrutaban con esa energía y buen rollo que desprende cada miembro de la formación. Sin darnos ni cuenta, las canciones fueron pasando entre interacciones banda-público, riffs de guitarra y algún incidente técnico a la batería que fue solventado rápidamente. En un abrir y cerrar de ojos, una fuerte ovación nos hacía darnos cuenta que el concierto había finalizado. Un diez para estos chicos que siempre lo bordan. Y es que casi un cuarto de siglo sobre los escenarios se nota, derrochan tranquilidad y buen hacer. Nos supo a poco.
Con tres actuaciones ya finiquitadas, llegaba la hora de Be´lakor. Dos décadas de carrera que iban a quedar recogidas en un concierto de poco más de una hora. Con una estética sobria, en la línea de Persefone, cada miembro de la banda fue subiendo al escenario y preparándose para el inicio. Decidieron abrir con el único corte que incluyeron en todo el set de su último álbum Vessels, “Valence”, corte que roza los diez minutos de duración y que, llevando el sello de Be´lakor, pasa por diferentes etapas y cambios a lo largo del sencillo, tanto que parece que son varios cortes diferentes.

Continuaron en esta línea alternando singles de todos sus trabajos. Con “Venator” que dio relevo a “Fraught” de su maravilloso Of Breath and Bone –que, aunque no lo parezca, vio la luz nada más y nada menos que en 2012–, pasaron a “Neither Shape nor Shadow” que nos hacía plantarnos prácticamente en el ecuador del concierto. Una ejecución casi perfecta y un sonido de una calidad superior, hizo que no echásemos de menos un mayor dinamismo y energía en la banda.
George Kosmas, en su labor como frontman y guitarra, lo borda en cada uno de los cortes y se convierte en una de las voces que más nos gustan dentro de este género. Quizás Steven Merry, aunque siempre detrás de su teclado, es quien más ‘meneo’ pone en los conciertos de Be´lakor, mientras que Shaun Sykes y John Richardson a la guitarra y bajo respectivamente, completan la formación junto a Elliot Sansom a los platos.
La segunda mitad del concierto estuvo protagonizada por un regreso de unos veinte minutos precisamente a ese Of Breath and Bone, interpretando seguidas “Abeyance” y “Remnants”, dos clasicazos que siempre son como magia para los oídos. Para cerrar, ante un público que estaba disfrutando de lo lindo, emplearon “Countless Skies” y una de nuestras favoritas, “The Smoke of Many Fires”, que nos encantó que utilizasen como broche final. Un concierto redondo que nos encantaría poder tener también en nuestro país. Ojalá decidan hacer una escapada a la Península y deleitarnos con su saber hacer. Y si lo hacen con Persefone, mejor que mejor, pues en Sídney pudimos comprobar que resultan un combo en el line-up que encajan a la perfección.















