Evento: Icónica Santalucía Sevilla Fest
Banda: The Prodigy
Lugar: Plaza de España, Sevilla – 17 de junio de 2026
Texto: Pablo Martínez Pastor
Fotos: Virginia Marín
Hace tres décadas llegó a casa un adolescente a las tantas de la madrugada. Una casa situada en un pequeño pueblo de la costa alicantina, con una numerosa población extranjera que, invariablemente, instalaba en sus chalés antenas parabólicas para ver los canales de TV de sus países de origen. Entre otras cadenas que se podían captar deficientemente en las casas locales, se colaba la emisión de Euronews, cuya programación, como su propio nombre indica, consistía en noticias desarrolladas por una voz en off en varios idiomas europeos. Pero, a esas tantas de la madrugada, ya no emitían noticias, sino videoclips musicales que ese adolescente solía ver sin mucha pasión hasta coger el sueño. Pero una tórrida noche de julio todo salió mal. En la pantalla se podía ver, y escuchar, a un grupo de lunáticos con aspecto perjudicial vomitando algo que combinaba a la perfección la estética y la actitud punk con la música electrónica más potente y demoledora que aquel joven había oído hasta el momento. Aquel chaval se plantó delante del aparato esperando una segunda descarga de la misma rabia e intensidad, que no llegó (aquella noche). Pero el nombre del grupo, sobreimpresionado en la pantalla, se le quedó grabado a fuego: The Prodigy.

Tres décadas después volvió a repetirse la esperada descarga, otra tórrida noche veraniega, esta vez en directo, en el contexto de la sexta edición del Icónica Santalucía Sevilla Fest, en el marco incomparable de la Plaza de España sevillana.
Aunque a esta última cita echamos de menos a Keith Filnt, tercer miembro histórico de Prodigy fallecido en 2019, los dos miembros fundacionales de la banda de Essex, Liam Hoewlett (teclista y productor) y Maxim (MC), perfectamente acompañados por Leo Crabtree (batería) y Rob Holliday (guitarra y bajo), sí dieron la batalla como auténticos guerreros en su gira actual, llamada Warriors Dance 2026, como el homónimo sencillo incluido en el álbum Invaders Must Die (2009).
Inmersos en una explosión de sonidos, luces y proyecciones, estuvo claro desde el principio que The Prodigy no venían a cubrir el expediente ni a alimentar la nostalgia de los ’90. La potente línea de bajo, la percusión techno y las reminiscencias de la música ravera de la escena británica de finales del s. XX invadieron el ambiente de la icónica plaza, creando un contraste onírico difícil de superar.

The Prodigy arrancaron el show con una descarga adrenalínica formada por un potente trío de temas al más puro estilo Big Beat: Omen (Invaders Must Die, 2009), Voodoo People y Poison (Music for the Jilted Generation, 1994). La energía del concierto fue in crescendo hasta alcanzar un pico máximo, mantenido por una secuencia de temas míticos de la banda como Firestarter (The Fat of The Land, 1997), Invaders Must Die (Invaders Must Die, 2009), Their Law (Music for the Jilted Generation, 1994) y Smack my Bith Up (The Fat of The Land, 1997). Momentos en los cuales el público recordó la incendiaria figura de Keith Flint.
Y pusieron el broche con una nueva secuencia de temas que hicieron saltar chispas entre el público y lograron convertir la Plaza de España en una inmensa pista de baile, como el espectacular Breath (The Fat of The Land, 1997), Take me to the Hospital (Invaders Must Die, 2009) y Out of Space (Experience, 1992).
No obstante, el cierre del show fue un tanto frío, bien por la elección de los temas, We Live Forever y Comanche (No Tourist, 2028), bien por una cierta falta de comunicación entre el público asistente y los miembros de la banda, fundamentalmente Maxim, cuyo carácter y personalidad le lleva a estar constantemente interpelando al público, ante lo cual, es mi percepción, no creyó tener una respuesta apropiada por parte de los asistentes, más dedicados a bailar y disfrutar de la noche que a mantener diálogos con el emblemático Maxim.
Debo destacar también que, así como en el resto de conciertos a los que he acudido en esta sexta edición del Icónica, la infraestructura y la logística (barras, restauración, wc…) estuvieron a la altura de la calidad que se espera de este festival, no puedo decir lo mismo de este último evento con The Prodigy, ya que la masiva afluencia de gente, muy superior a otros conciertos, les ha superado sensiblemente, produciéndose acumulaciones, largas colas y esperas que el público supo sufrir pacientemente y sin mayores problemas.





