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Zurbarán Rock Burgos, Viernes 10 de julio: un cartel de pura poesía

Bandas: Azrael, Fury, Masters Of Ceremony, Eden, Hardcore Superstar, Savaged, Overkill, Hitten e Induction
Lugar: Espacio El Plantio, La Chopera, Burgos – 10 de julio de 2026
Fotos: Juan Ramón Felipe, Blue Baby y Gabriel Pérez Hernando
Texto: Sabas, J.A. LuX

El ángel de la muerte entre las estrellas intensas, con furia, se unió a un violentado maestro de ceremonias para que el Edén fuera golpeado desproporcionadamente. Un cartel que era pura poesía

Con el miedo en el cuerpo frente a los calores que se nos echaban encima, según las previsiones meteorológicas, llamadme ingenuo, pero con la distracción de un cartel tan entretenido, las condiciones acaecidas no resultaron tan abrasivas. Ni siquiera el continuo refrote de almas, mediante los necesitados abrazos que proporcionan las innumerables amistades con las que nos encontramos año tras año, consiguieron subir la temperatura más allá del naranja. Todo y cada uno de ellos y ellas, nos encontrábamos en el lugar idóneo, ya con buena acogida de “zagalada” para ser las cinco de la tarde y con Azrael a punto de desglosar su A, B, C de auténtico heavy metal embellecido con matices progresivos cuando la edad entrega un plus.

Lo granadinos tiraron de tablas, aunque el impertinente sofoco de esas horas intentaba ponerles trabas de audiencia, pero como buenos sureños permanecieron impasibles y congregaron a una buena turba, rebelde y envalentonada, que pedía a gritos sudor de cuero. Los músicos no se cortaron ni un pelo y entre guitarras afiladas (Mario Gutiérrez es una de mis debilidades) y buenos mandobles de graves, provocaron una precisa brisa de buenas intenciones vociferadas por Marc Riera en gran estado. “Humanidad”, “Nada que temer”, “Pobre Diablo” o “Volver a Nacer” no dejaron duda de la bandera que portan y el estilo que ostentan. Una intención soberana de dar partida a una jornada de auténtica magnificencia. El escenario Diario de Burgos no había apagado los rescoldos del día anterior y ya, en el presente, todo ardía… ¡pues no quedaba nada!

En el segundo día se dio validez al escenario Fundación Caja Rural con los británicos Fury, primera de las enormes sorpresas que nos llevamos con las bandas menos conocidas por estos márgenes. Entre las voces agresivas del guitarrista Jullian Jenkins y las más melódicas de su partenaire de funciones Nya Ifill, la indescriptible bajista “old school-Steve Harris’ fingers” Becky Baldwin (ojo al dato, también bajista de Mercyful Fate), el batería Tom Fenn y el recién incorporado guitarrista Matthew Fletcher, nos pasaron por encima sin tan siquiera darnos tiempo a pedir ayuda. ¡Qué calidad y qué energía más inhumana! Todo en el nombre del metal más pegadizo, aplastante y con sonrojos hardroqueros de otra época. Tienen imagen, tienen las canciones necesarias, el don de fluir por ellas, y, sobre todo, disfrutan con ello, hecho que se contagia sin paliativos. “It´s Rock N’ Roll”, “Star Trippin’”, “Burn Out” o “Road Warrior”, no solo nos convencieron, sino que nos enamoraron y dejaron patente que, junto a las armonizaciones de sus voces, se puede elevar el arte del rock por encima de clasificaciones.

Retornábamos al escenario, esta vez paralelo, otro de los puntos fuertes de esta edición, para ver al adorado Sascha Paeth, quien triplicaría sus labores en este fin de semana donde el culto a su persona era más que evidente y, donde además, se le pudo agradecer fervientemente la importancia de su aportación con cada nota compuesta o ejecutada a lo largo de su carrera, para entender el metal desde los años ochenta hasta la actualidad.

Master Of Ceremony ni son una banda común, ni se pretende que lo sean. Son uno de los devaneos más inquietos y perfeccionistas que se pueden hallar en la discografía de un guitar hero centrado en encontrar la alquimia musical, por encima del ego desorbitado de centenares de compañeros de profesión. Para ello cuenta con una de las voces más versátiles y emocionantes de los últimos lustros, la de Adrienne Cowan (diva del directo para Avantasia, Kamelot, Eluveitie y conductora de Seven Spires), un portento en sí misma, desde fuera hacia dentro y viceversa, convirtiendo cada uno de sus múltiples registros y movimientos en una génesis audiovisual en constante evolución y que, tras la quietud en las cenizas de cada tema, hacía resurgir volcánicamente la emoción como un ave fénix de dualidades expeditivas.

Junto a ellos, la precisión quirúrgica del bajista André Neygenfind (Avantasia en directo), el batería Felix Bohnke (Avantasia en directo, Edguy) y el teclista Corvin Bahn (músico de directo para Gamma Ray, Hansen, Kamelot y Heaven´s Gate), quienes en conjunto no dejaron ni un gramo del peso del alma sin remover. Los espasmos progresivos, el groove sin adulterar, el filo del metal más candente, la mística de las tinieblas purpúreas y la indisciplina correlativa a su fusión, dejaron al respetable sin palabras, más como si se asistiera a una obra de teatro pagana, que a la presencia de un concierto a más de treinta grados de calor. Con tan solo un disco editado en 2019, esta banda mantiene y mantendrá su vigencia más allá del heraldo de la inmediatez, pues su empeño cala hondo si eres de los que aún vive la música como si no hubiere un mañana. Sobriedad escénica para que el embrujo levitara más allá de cualquier posible distracción. Momentos que destacar: T-O-D-O-S. Momentos para soñar: cuando Adrienne anunció la interpretación de un tema nuevo llamado “The Veil”, lanzando el mensaje de que ya iba siendo hora de lanzar nuevo disco. A la espera ansiosa quedamos.

J.A.LuX

Retornamos al peregrinaje de escenarios y asistimos a ver a los ganadores del certamen de Las Candelas en la categoría de Castilla y León, EDEN, grupo nacido en el 2002 entre León y Asturias. Con un estilo entre heavy y power metal, que enseguida llamó la atención del público del Zurbarán Rock 2026, y aunque la respuesta inicial fue contenida, pronto empezaron a aparecer los primeros movimientos entre los presentes.

La estética de los integrantes era acorde al estilo que tocaban, se vieron melenas, ropa negra y ceñida y pañuelos negros, como el que llevaba atado a la cabeza su cantante, Fernando González. Integrante recientemente incorporado a la formación, por motivos obvios y que con su potente voz y dinamismo en el escenario, interpretó las letras con precisión y finura, generando potencia en los corazones del público.

El grupo leonés comenzó el concierto con “Cenizas” de su último álbum, Alma de Libertad (2024), su canción introductoria habitual con un texto pregrabado, a la que siguió “Ave Fénix”, del mismo disco, que comienza con una poderosa y precisa guitarra a manos de Javier Díaz, que no dejó a nadie indiferente.

Del mismo plástico tocaron “Nunca Más”, donde la batería a manos de Fernando Argüelles, generó vibraciones en el Plantío, con un comienzo potente al que siguió una melodía de guitarra más amable a manos de Álvaro Cocina. También sonó su imprescindible “Junto a Ti”, de Caminante del Tiempo (2011), donde el bajo de Juan Díaz emborronó el aire con un ritmo mecánico que caló en el cuerpo de los presentes, dejando entrever la experiencia de una banda ya arraigada en el metal castellano.

Terminaron con su habitual “Melancolía” de la misma colección, con la que se despiden de un concierto donde el público, permaneció expectante escuchando los temas del grupo, y siguiendo las melodías marcadas por guitarras contundentes y estribillos muy pegadizos.

Sabas

Llegaba unos de los platos más fuertes y calientes de todo el festival, el golpe frontal hard rock de una de las más grandes bandas europeas y, a mi modo de entender, mundiales, Hardcore Superstar. Huelga decir que lo suyo es una auténtica fiesta, un festival de adrenalina en sí mismo y que, para Burgos tenían ahorrada energía extra como para convertir su actuación en una bomba nuclear que arrasó con la voluntad de toda asistente.

Son casi tres décadas de apropiación explícita de coros masivos y actitud gamberra con el mítico y extremadamente amable “Jocke” a las voces, jaleando su atracción por el rock desenfadado a medio camino entre el hard, el sleazy y el heavy, y en compañía de otro de los padres de la criatura, el bajista Martin Sandvik. Ya no es solamente el poder de la música, sino la reivindicación de su modus vivendi, traducido en acordes furiosos y una ametralladora de riffs sujetados por la demoledora batería de “Adde” y de la guitarra de Vic Zino, el último miembro en llegar y que cumple la mayoría de edad legal española en la banda sueca. Sin resistencia, con la sangre sobre ellos, los chicos salvajes estuvieron por encima de la ley como jinetes eléctricos, en completa liberación antes de su persecución por parte de las chicas sádicas. Ellos no necesitan cura, ni bajo el brillo de la luna, ni antes de que se produzca la última llamada al alcohol, porque ellos no celebran los domingos, están demasiado ocupados en su deber de entorpecer a quien quiera matar su rock and roll. Si no has entendido nada, revísate su discografía y la próxima vez que pasen por España no dejes de comprar tu entrada. Hechos como este que ha propinado gratuitamente Zurbarán, no se volverán a producir con facilidad. El año del eclipse.

J.A.LuX

Savaged, banda originada en 2021 en Barcelona, aterrizaba en Burgos con una formación centrada en el heavy metal, con una estética autodefinida en los ochenta, y que, claramente se dejaba ver en la forma de vestir, sobre todo en el cantante y guitarrista, Jamie Killhead, con un pelo rubio encardado y ropas negras muy ceñidas. Junto con Joan Grimalt, segundo guitarrista, empezaron el show con “Fire It Up”, de Rising (2025), en la que ambos cordófonos iniciaron de forma pesada y contundente en contraposición a la voz aguda expeliendo grito y generando un ritmo satisfactorio en inicio para la grada, aunque pronto dejó entrever su repetición y desenchufar la conexión recíproca.

Destacó “Tons of Leather” del cd Night Stealer (2024), donde la prestación ochentera del batería Christian Blade, con un pelo muy rizado y voluminoso, destacó con el charles y los redobles en un corte clásico de heavy metal, marcando el ritmo de la canción, siguiendo a los gritos agudos de la voz que ya empezaban a ser demasiado recurrentes.

Se oyeron otros temas como “Running For Your Love Tonight, de la misma batería de temas, donde el bajo a manos de Alex Coll se hizo imprescindible en la cohesión rítmica de la melodía, permitiendo al público seguir lo que sonaba en el escenario. “Texas Bloody Texas”, de su último LP antes mencionado, destacó por su atmósfera terrorífica y cinematográfica que desentonaba con el ambiente que había expuesto antes, y que intentaba emular el horror rock de aquellos añorados Lizzy Borden, con un descafeinado Leatherface tomando protagonismo escénico y desdibujando el verdadero arte que se debiera proponer, más consistencia musical.

Bien es cierto que el grupo, que aunque cuenta con una trayectoria corta, logró que algunos asistentes sintieran el ritmo de su música donde se oyeron coros y se dejaron entrever algunos maloiks, también resultaron algo cargantes para los paladares más exigentes y que, tras tanta parafernalia, quizás adolecía de un sonido original y más variado, en el que se hubiese acomodado la nostalgia con menos intención de crítica. Se puede esperar más de ellos.

Sabas

Era la hora de una de las confirmaciones más increíbles que se hayan producido por estos lares en cuanto a leyendas musicales se trata. Era la hora de Overkill, el todopoderoso huracán thrash neoyorkino desde el inicio de los años ochenta. Ellos son biblia para el creyente del género y maná para el melómano más acerado, pero, para tristeza de muchos, su aparición en escena supuso un pequeño bache y es que, de los miembros míticos solo apareció el emblemático Bobby “Blitz” Ellsworth, frontman incombustible a pesar de sus últimos reveses de salud. Todos esperábamos ver a su sombra, la cual se proyecta por sí sola, la de DD Verni, carismático bajista y corista que, nuevamente en las recientes giras, fue sustituido por nada menos que Christian Olde Wolbers (ex Fear Factory). El belga, tras conocer la derrota de su selección frente a la española, más o menos en tiempo real, no solo se reía y pasaba de esas minucias deportivas con las que el líder de la banda “le chinchaba”, sino que cogía más fuerza para sustentar tanto su actividad a las cuatro cuerdas, como reducir la sensación de carencia de otra guitarra, casi sin inmutarse, además de realizar tareas corales insustituibles con unos profundos guturales. Tal y como presentó el frontman americano al guitarrista Dave Lisnk, la muerte sobre cinco dedos. Éste, que entró en 1999, antes del nuevo milenio, no quiso dejar en evidencia al “jefe”, como se nos denominó muy divertida y repetidamente en castellano “Blitz”, demostrando que es un auténtico hacha de los trastes y con nada que envidiar a muchos de los más renombrados guitarristas de su escena. A la batería el más nuevo en la banda, Jeramie Kling, de sobrada carrera con bandas como Doro, Venom Inc., Gus G., Deo, Massacre o Ribspreader.

Directos y a la yugular, visitaron obras dispares de su discografía y que no desentonan con los grandes clásicos de esta agrupación imposible de obviar para exponer un género que, analizando los hechos, siguen manteniendo en la actualidad de forma sobresaliente los propios partícipes de su creación. De “Scorched» su última referencia mercantil de 2023, sonaron su propia homónima así como la feroz “The Surgeon”, dejando espacio para que “Bring Me”, “Necro”,“Rattlesnake”, “Mean Green” o “Ironbound” recogieran, como fotogramas de su era más cercana, el testigo de los clásicos imperecederos de “Hello From The Gutter” (Under The Influence – 1988), “Rotten To The Core” (Overkill – 1985), “Elimination”(The Years Of Decay – 1989) o el encore final de “In Union We Stand” (Taking Over – 1987), “E.vil N.ever D.ies” (The Years Of Decay – 1989) o la posesiva “Fuck You” versión de The Subhumans, incluida en su Epé !!!Fuck You!!! de 1987, donde los anulares de la parroquia acabaron con agujetas. Un show minimalista que supo a caviar tanto por el buen hacer de una banda mermada en cuanto a miembros, que no en destreza, como por el sentimiento de hermandad que se vivía por entre las almas allí congregadas.

Tras esta somera paliza, relajamos un poco tímpanos, que no sentimientos, con los murcianos Hitten, quienes en su prolongado ascenso al olimpo en el que se ven inmersos, nos van dejando cambios de estilo, discos memorables y actuaciones de auténtico pedigrí, haciendo de ellos uno de los combos más excitantes y seguros de nuestra maltratada escena de cara al extranjero. Ojalá nos vieran como nosotros les adoramos a ellos… En fin, que a este quinteto no se le puede negar su tenacidad y su voluptuosidad a la hora de lanzar mensajes musicales con alto contenido hímnico, ni tampoco el vértigo que provoca su poderoso vocalista, Alex Panza (Jack Starr’s Burning Starr, Cobra Spell) todo un portento mundial y que abre tanto puertas como ventanas para que la comunidad entera se dé la vuelta y los atienda debidamente. Con el peso máximo de sus dos últimas obras, a cada cual mejor, Triumph & Tragedy (2021) y  While Passion Lasts (2023),  “Twist Of Fate” y la final “In The Heat Of The Night”, del mismo Twist Of Fate (2018), nos supieron a gloria. Mensaje para los más “die hard fans” y los más “true metal”: No hace falta revisitar hasta tu demo más macarra para ser fiel, simplemente hay que mirar hacia adelante conociendo la dirección de tu senda y desear lo mejor a los que se lo merecen. Irreprochable actitud y el mejor grupo español del festival.

J.A.LuX

Para cerrar el día, Induction, banda de power metal sinfónico y heavy metal, creados en República Checa en 2014 por Tim Kanoa Hansen, hijo de la leyenda Kai Hansen guitarrista de Helloween y líder de Gamma Ray (hecho conocido y que enseguida causó furor entre el público), comenzaron con “Beyond Horizons”, de su último álbum Love Kills! (2026), donde su cantante Gabriele Gozzi se ganó, de la misma manera, al incondicional como al incrédulo. ¿Cómo? Fácil, incluyéndolos en la canción y animándolos a aplaudir al ritmo de la melodía que, desde un inicio, incitaba a una épica que podría recordar a los antiguos cantares de gesta.

Tocaron otras del mismo imaginario como “Steel and Thunder”, donde la maestría del hijo del legendario se hace palpable desde el mismo inicio de la sintonía, con una guitarra rápida y enérgica que acompañaba a la estética que tenía Tim en el escenario, con un arnés de cuero con flecos que llamaba la atención. Sonó también “Dark Temptation” en la que la guitarra rítmica de Justus Sahlman deja entrever una maravillosa destreza que no queda en segundo plano, sino que genera staccatos y riffs que armonizan con la línea principal, aportando una complejidad técnica digna de mitos.

Esta unidad melódica se ve acompañada por la batería a manos de Markus «Maks» Felber, cuyo dominio de las baquetas quedó indudablemente representado en “A Call Beyond”, de The Power Of The Power (2022), donde la percusión combina y dirige los cambios y transiciones armónicas hacia la grandeza. Del mismo plástico es “Queen Of The Light”, donde el bajo en manos de Dominik Gusch deja ver su inestimable complicidad acompañando, con precisión de estudio, a la batería y a la voz en aquellos momentos en los que las guitarras se quedan en silencio, dejando entrever la experiencia del artista.

El público en general quedó fascinado con la puesta en escena del quinteto en casi constante movimiento, con incisos en los que las cuerdas se mostraban unidas en una frontline que estalló en vítores y manos cornutas en alza del público. Por otro lado, su vocalista, como si de un veterano legend se tratara, sabía animar hasta agitar los brazos con una tranquilidad que dejó atónitos a los más veteranos. Su registro vocal dejó impactado a un público que coreaba sin parar, sin pensar en lo que quedaba al día siguiente. El espectáculo no dejó a nadie indiferente, cerrando el segundo día de festival tras tocar después de los mastodónticos Overkill, y dejando ver que la década con la que cuenta la banda, es experiencia más que suficiente para mantener activo y fuera del sueño a un plantío alerta, como si fuera un campo de batalla sin una bandera blanca clara.

Sabas.

By J.A.Lux

Amante y coleccionista de música, adorador del Rock y Metal en todas sus vertientes. Apasionado del celuloide y más si es de terror. Defensor irreductible de la cultura, siempre dispuesto a debatir y colaborar para su progreso.

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