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The Sideshows: «Cheap Trick Son La Mejor Banda de Power Pop Del Mundo»

The Sideshows son un proyecto nuevo, pero los músicos que lo forman no tienen precisamente nada de nuevos. Como cabeza más visible tenemos a Sami Yaffa, el histórico bajista de Hanoi Rock y New York Dolls por poner los dos ejemplos más preclaros. Por otro lado están Rich Ragany como cantante y guitarrista proveniente de Role Models y The Loyalties y el reputado batería Simon Maxwell que también ha militado en The Loyalties. El trío ha publicado recientemente un álbum de homónimo título que responde a las expectativas que se tienen de ellos, es decir; rock’n’roll. Por supuesto poco unidireccional, donde el power pop y el punk rock campan un poco a sus anchas. Se tenía que hablar sobre ello y que mejor que un llamada por zoom a Sami y a Rich. Además el bajista atendió mi llamada desde su casa/estudio en Mallorca, en plena naturaleza, que es donde se grabó el disco que nos ocupa. Sin más preámbulos demos la vez a Sami Yaffa y a Rich Ragany;
Fotos: Tina Korhonen

Primero de todo, me gustaría preguntaros por el nombre de la banda. The Sideshows, ¿es un tributo a lo que conocemos como un sideshow?

Rich Ragany: ¿Sabes lo qué pasa? Sammi y yo Íbamos a hacer un par de canciones juntos y ni siquiera estábamos pensando en formar una banda ni nada parecido. De repente todo fue, “hagamos más canciones”, y cada vez se volvió más emocionante y más divertido. Entonces dije: “vale, necesitamos un nombre”. Sami señaló, con toda la razón, que cada nombre que se nos ocurría sonaba un poco autoindulgente, demasiado serio, como si nos estuviéramos dando demasiada importancia. Pero yo tenía una lista con nombres y apareció The Sideshows. Me pareció perfecto porque hay un elemento muy neoyorquino en los sideshows en Coney Island. Está la parte divertida y la extrañeza de lo que hacemos para vivir como músicos. Todo eso encaja con la idea de un sideshow. Tiene algo mágico, como decían los New York Dolls, su ropa podía parecer horrible durante el día, pero bajo las luces adecuadas se veía perfecta. Va por ahí: tiene su propio sentido del humor sin tomarse demasiado en serio ni reírse demasiado de nosotros mismos. Es una buena sensación, porque ponemos mucho corazón en esto. Incluso en las letras, para mí tiene que ser divertido y entretenido. Recuerdo que Sami lo vio claro enseguida: “sí, esa es la calle por la que tenemos que bajar”. No algo como Eating Hearts o algún nombre estrambótico de ese tipo.

Sami Yaffa: También soy un gran fan de la película Freaks de Tod Browning. En cuanto vi The Sideshows, ya imaginaba a Rich como la mujer barbuda, a mí como el tipo sin brazos ni piernas y todo ese rollo. Y, sobre todo, lo que decía Rich de Coney Island y de Nueva York tuvo mucho peso. A los dos nos encanta ir a Coney Island. Yo he ido al sideshow de Coney Island no sé cuántas veces. Me encanta ese pequeño mundo. Es genial.

Hablemos del nuevo disco. He leído que fue una grabación muy espontánea, en un gran ambiente en Mallorca. ¿Podéis explicarme un poco cómo fue?

Sami: Sí, fue espontáneo ya que sabíamos que no íbamos a tener demasiado tiempo. Para las dos primeras canciones que grabamos, Rich vino con Simon (Maxwell, batería del grupo NdR) durante cuatro días. El primer día fue prácticamente llegar aquí, y el último marcharse, así que en realidad tuvimos dos días para grabar esas dos canciones. Fue muy divertido porque Simon decía que estaba acostumbrado a grabar en una habitación pequeña, sin ventanas, en un sótano de Croydon, y aquí estábamos grabando con todas las puertas y ventanas abiertas, con la luz entrando por todas partes. Era mucho más relajado.

Esa es una de las cosas del estudio. No es un lugar al que simplemente vas a grabar y ya está. Yo he grabado en todo tipo de estudios, desde agujeros en la pared donde se te quedan los oídos pitando durante semanas porque todo suena fatal y las paredes te devuelven el sonido, hasta estudios como Record Plant, AIR Studios y algunos de los mejores estudios del mundo. Con Hanoi Rocks hicimos un par de discos en un entorno residencial, en un sitio en Hastings llamado Parkgate. Aquello me hizo pensar que algún día me gustaría tener un lugar en la naturaleza, sin las distracciones de la ciudad ni la gente apareciendo todo el tiempo con drogas y alcohol.

Aquí dormíamos hasta tarde, empezábamos sobre las once o las doce de la mañana y normalmente terminábamos a las seis o siete. Luego sacaba al perro a pasear, cocinábamos, comíamos, bebíamos ingentes cantidades enormes de vino tinto, hablábamos y poníamos música en un pequeño altavoz hasta las dos de la mañana. Entonces nos dábamos cuenta de que teníamos que irnos a dormir para poder repetirlo al día siguiente. Cuando Rich y Simon volvieron unos cuatro o cinco meses después para hacer el álbum completo, todo siguió fluyendo de esa manera. Fue muy relajado y pudimos concentrarnos solo en la música.

Queríamos que el disco tuviera soltura. Los dos venimos del rock and roll de los 70 y los 80, de antes de la claqueta, de antes de que todo se alineara y se corrigiera en postproducción. Queríamos esa vibración. Incluso con las guitarras de Rich y los overdubs, era una cuestión de decir: “eso está suficientemente bien, no lo toques demasiado, suena bien y encaja en la música”.

Rich: Para mí, lo grande de todo esto fue que la música que más me golpea es la que captura un momento. No puedes capturar un momento mejor que cuando grabas precisamente para capturar ese momento. Estábamos disfrutando tanto del proceso que no había demasiada presión, pero luego mirábamos atrás y decíamos: “no puedo creer todo lo que hemos hecho hoy”. Sami tiene razón con lo de los overdubs: se trataba de capturar carácter, en mi voz y en mi forma de tocar. Hoy en día, cuando grabas guitarras, muchas veces las grabas limpias y luego el productor añade efectos. Nosotros estábamos usando un viejo amplificador Fender, captando la atmósfera de la habitación en ese mismo instante. Éramos nosotros durante ese día.

Simon es un batería fantástico y Sami es uno de los mejores bajistas del mundo. Mi trabajo como guitarrista y cantante es lo que hacen los guitarristas solistas y cantantes: patinar por encima, tropezar un poco, volar por ahí con mi carácter. Ellos me dejaron hacerlo perfectamente. Entre eso, las historias locas y ponernos al día, fue una maravilla. Fue un pedazo de vida real.

De hecho, el álbum ha sido producido por vosotros dos.

Sami: Sí, claro. Había grandes canciones. Yo tenía esas cintas raras de canciones en las que Rich había empezado a trabajar, y no sabía que grababa esas maquetas en el baño. Literalmente se mete en el baño para esconderse de su familia, y el baño tiene una reverberación estupenda. Me mandaba aquello con una caja de ritmos, guitarras y su preciosa voz, pero todo cubierto de un reverb enorme. Yo le preguntaba: “¿por qué le pones tanto reverb?”. Y él me decía: “porque lo he grabado en el váter”. Era como fumar en el baño cuando éramos jóvenes: entrar ahí, esconderte y pensar que estabas haciendo algo guay.

Todo consistía en capturar el espíritu. Rich había trabajado muy bien las partes de guitarra antes de grabar. Yo, en cambio, ni siquiera había pensado en las líneas de bajo. Quería experimentar allí, ver qué ocurría en la habitación con esos tipos alrededor. No quería empezar a poner líneas de bajo sobre las maquetas del baño, porque primero necesitaba saber bien por dónde iban los cambios de acordes. Una vez tenía la idea básica de las canciones, era cuestión de estar allí y dejar que saliera. Fue una manera divertidísima de hacer un disco. Hacía mucho que no me divertía tanto grabando. Hacer discos con la banda de Michael Monroe también es divertido por los músicos y por el procedimiento, pero esto fue volver a lo básico de una forma muy especial.

¿Cuál fue el último disco que grabasteis divirtiéndoos completamente?

Sami: Acabo de grabar aquí un álbum con Alejandro Escovedo hace dos semanas. Es una historia que tengo que contarle a Rich. Hicimos todo el disco aquí. Sacamos quince canciones en dos semanas, prácticamente dos canciones al día. Alejandro está ahora escribiendo las letras, pero toda la música quedó básicamente hecha. Estoy muy enamorado de este estudio; no creo que vaya a grabar nunca en otro sitio.

Rich: ¿Grabasteis las canciones y ahora él va a hacer las voces?

Sami: Sí. Él tenía ideas, frases, estribillos y cosas así. Venía con una idea, luego desaparecía mientras nosotros metíamos overdubs o lo que hiciera falta, y a veces volvía con una pista guía. Ahora está en Austin, escribiéndolo todo correctamente, y tiene reservado un estudio allí para cantar las voces. Es uno de los mejores letristas que hay. Es un genio.

Rich: Para mí, una de las mejores experiencias grabando fue con The Dogs D’Amour. Son todos unos personajes. Hicimos dos semanas de preproducción y nos aseguramos de que las canciones estuvieran ahí, de que todas las partes estuvieran claras, y las ensayamos. Luego lo armamos con Jack Douglas, que hacía un poco de árbitro: decidía qué entraba, qué no entraba, qué funcionaba y qué no. Para cuando entramos en el estudio, la mayoría fueron primeras o segundas tomas. No hubo ni una sola canción que necesitara más de tres tomas.

Sami: En el disco de New York Dolls One Day It Will Please Us to Remember Even This, si escuchas algunos solos de Steve Conte, muchos están en el lado derecho del disco. Tocó el solo en directo y no metimos otra guitarra. Estaba literalmente hecho en vivo. Recuerdo una canción llamada «Gotta Get Away from Tommy». La tocamos y Jack Douglas (productor) dijo: “ya está, siguiente canción”. Nosotros dijimos: “¿qué? Si acabamos de calentar”. Y él: “venid al control, escuchadla”. La escuchamos y pensamos: “joder, está ahí”. Esas cosas son mágicas, cuando simplemente ocurren.

Cuando escuché aquel álbum de los New York Dolls escribí una reseña y dije que era el tipo de disco que los Stones deberían estar haciendo en ese momento.

Rich: Sí, ahí hay mucho de eso.

Hablemos de algunas canciones del álbum. Hay una «This Could Be Everything» que creo que es muy pegadiza, pero al mismo tiempo muy melancólica. ¿Podéis hablar un poco de ella?

Rich: Creo que alguien dijo una vez, Joni Mitchell quizás…algo así como: “¿Por qué una tonalidad menor tiene que ser triste?, ¿Por qué una tonalidad mayor tiene que ser feliz?, ¿Por qué no puedes decir lo que quieres decir, si la mayoría de nuestras emociones están justo en medio?”. Puedes hablar de algo que te rompe el corazón y al mismo tiempo darte cuenta de que te alegras de haber pasado por ese momento. Puedes celebrarlo porque sigues aquí.

Este tipo de bandas y canciones siempre me han conmovido. Para mí, la música es una conversación, más o menos amplia, y estoy muy agradecido de formar parte de una conversación con cualquiera que escuche nuestra música. Me gusta esa idea punk antigua de coger aquello que te hace sentir triste y celebrarlo, convertirlo en lo más hermoso que hay en ti. Esa canción habla de la incertidumbre de vivir una vida como la que hemos vivido como músicos. Hay subidas y bajadas. Hay cosas que te hacen sentir en la cima del mundo y otras que no.

Mi padre fue siempre alguien muy importante para mí. No era músico; era cazador, inmigrante y trabajaba con las manos. Pero siempre me decía: “vaya, de verdad has elegido el trabajo más difícil”. Y a la vez me transmitía la idea de no rendirme. La canción va de eso: de arder, de ser como bengalas romanas para los ciegos. Las bengalas romanas son fuegos artificiales y celebración. Puede que quien mire no las vea, pero notará el calor, el sonido, algo. Llegará a algún sitio. Si merece hacerse, merece hacerse. Y por el camino conoces a gente maravillosa. Eso es lo que significa la canción. Además, me gusta mucho la música; creo que estaba en un momento muy Patti Smith.

Sami: A mí me gusta cuando algo suena triste pero a veces se vuelve feliz. Es más interesante. La gente piensa que el blues está en tonalidad menor, pero casi siempre está en mayor. Simplemente lo hacen sonar melancólico. La gente piensa que la música de los Balcanes o el flamenco están en escalas menores, pero no: suelen ser escalas mayores. Tengo un gran amigo gitano, un romaní de Serbia, que me dijo: “Sammy, somos gente menor tocando música mayor; hacemos que lo feliz suene triste”.

Rich: Cuando estábamos grabando, Sami puso un disco en finés, pero en el fondo era música gitana. Eran las mismas canciones que escuchaban mis padres cuando tomaban copas y jugaban a las cartas con sus amigos. Sonaban tristes, pero las escuchaban de día, con amigos, ron con cola, jugando a las cartas y todos cantando. Creo que algo de eso se metió en mi sangre.

This Could Be Everything

Hay una canción llamada «Rock And Roll Owes Me An Apology». ¿Por qué creéis que el rock and roll os debe una disculpa?

Rich: Porque ha causado la mayoría de los problemas de mi vida (risas).

Sami: Ahí lo tienes.

Rich: Todas mis canciones duran menos de tres minutos, así que puedo resumirlo. Preguntas eso y casi lo podría alargar hasta el infinito. Pero sí, el rock and roll me debe una disculpa por unas cuantas cosas. Aunque ahora mismo estoy en paz con él (risas)

Sami: Sí, no puedes vivir sin él.

Rich: No, no puedo vivir sin él.

Sami: Yo tampoco.

Hay otra canción, la primera, Brand New. Creo que encajaría perfectamente en un álbum de Michael Monroe. ¿Fue escrita pensando en la Michael Monroe Band?

Rich: Tengo un secreto.

Sami: ¿Cuál?

Rich: Para esta canción escribí originalmente los acordes y la letra, y la tuve guardada bastante tiempo. Iba a usarla con Role Models, o incluso con The Loyalties, pero me quedé con ella porque siempre esperaba que vosotros quisierais probarla. Es curioso, porque lo de Michael Monroe me daba cierto reparo, no tenía la valentía de decirle: “tengo una canción para ti”. Hasta que se la enseñé y me dijo: “Rich, es una gran canción, pero suena a ti”.

Sami; Para esta canción se me ocurrió la intro: hacer una especie de parte reggae antes de que entrara de golpe.

Rich: Sí, hay cosas de arreglos que Sammy hace mucho en la banda de Michael Monroe. Mete elementos raros, cosas que no suelen entrar en un tema rockero normal de tres minutos. Le gusta romper las cosas. La canción ya era una buena idea, pero iba demasiado directa. Con esa parte inicial, casi tonta en el buen sentido, de repente tenía otro carácter. Y yo pensé: “¿qué?”. Pero como siempre se dice: di que sí y mira qué pasa. Simon y Sami tocaron genial esa parte. Esa línea de bajo es una forma increíble de abrir un disco. Cuando la escuchas, parece que te van a patear el culo. Y cuando entra la canción, es muy directa.

La canción que me ha traído a The Stooges a la cabeza es «I Feel It»

Rich: Una noche todos mis hijos estaban despiertos, mis padres estaban por ahí, mi mujer había salido, y yo me quedé con un par de copas, me hice algo de comer y pensé: “voy a intentar escribir una canción de principio a fin; solo voy a tocar y cantar”. Así salió. Pero el espíritu real de los Stooges apareció cuando entramos en el estudio de Sami. Tiene un amplificador Fender pequeñísimo que, al enchufarlo, sonaba inmediatamente a Fun House. Pensé: “Así es como debería sonar la canción”.

Sami: Cuando un guitarrista escribe una parte de guitarra, luego le corresponde al bajista y al batería moldear cómo va a ser la canción. Si yo hubiera tocado notas muy concisas, habría sonado casi como una canción de metal. Había que entrar con una línea de bajo agresiva. Para mí era como «Down On The Street», de The Stooges. Le dije a Rich que necesitábamos un tono de guitarra totalmente Stooges. Puse ese pequeño amplificador al máximo, con un micrófono delante, y lo hicimos crujir.

Rich: Era de esas situaciones en las que sientes la guitarra vibrando en las manos. Sami se dio cuenta enseguida. Podía haberse vuelto un poco metal, o demasiado forzada, como intentando sonar a The Cult. Pero con ese tono te entran ganas de caminar dos centímetros más alto, de pavonearte. Me encantó lo que hicieron con ella.

I Feel It

Por otro lado, ¿qué bandas de power pop han sido una influencia en este disco?

Rich: Para mí, The Plimsouls y Peter Case siempre están presentes. También el Elvis Costello antiguo, el de los dos o tres primeros discos; después entra más en una cosa más jazz y menos power pop, aunque me gustan esos discos. Y aunque quizá no suene de forma evidente en el álbum, siempre está ahí algo como Blondie con «Dreaming», ese rollo de los ochenta. Y, por supuesto, la mejor banda de power pop del mundo: Cheap Trick. En estas entrevistas a veces me da miedo decir algo equivocado, pero me reafirmo: Cheap Trick por supuesto.

Hablando de power pop, me parece que también se nota la influencia de Paul Collins’ Beat, especialmente en «I’m Not Sorry».

Rich: Sí, totalmente. «I’m Not Sorry» podría tener también algo de The Nerves, que a su vez tenían mucho de Buddy Holly y de esa parte pop de los Beatles más del principio, más John Lennon. Paul Collins también, claro. Es una muy buena observación. En esa canción hay mucho Buddy Holly, incluso en el disco hay momentos un poco Eddie Cochran aquí y allá.

¿The Sideshows es un proyecto de estudio o tenéis planes de salir de gira?

Sami: Sí, tenemos planes. Estamos intentando montar algo para más adelante este año, hacia otoño, y probablemente también para principios del año que viene. Estamos buscando fechas y promotores que quieran contratarnos. Yo estoy trabajando en algunas fechas en Finlandia, Rich en el Reino Unido, y hay alguien trabajando en fechas en España y Alemania. En cuanto podamos hacerlo adecuadamente, saldremos a tocar. Montar conciertos hoy en día es un poco más complicado que antes, pero la idea está ahí. No queremos precipitarnos y hacerlo de cualquier manera. Queremos hacerlo bien.

¿Hay planes para más discos?

Rich: Absolutamente. Solo estoy esperando a que las maquetas del baño aparezcan otra vez. Le dije a Sami: “Tío, estoy preparando unas demos aquí en el baño, así que prepárate”. Sé que Sammy tiene también un par de ideas para canciones. Está todo abierto para ver qué podemos hacer. Me alegra que preguntes, porque realmente quiero hacer otro disco con este proyecto. Me gustaría ver hacia dónde se dirige.

Sami: Una de las cosas que me encantan de esta banda es que en este disco no somos unidireccionales. Podemos probar muchas cosas diferentes. Podemos hacer algo de power pop, algo más Stooges, algo más Patti Smith, algo más oscuro o más orientado al folk. Hay muchas cosas que podemos hacer y que aún no hemos hecho. En este grupo no creo que haya malas ideas.

Creo que el título del próximo álbum, en vez de The Basement Tapes, podría ser The Toilet Tapes.

Rich: Ya lo hemos estado hablando, para que se vea de dónde salió todo (risas)

Sami: De dónde salió y dónde empezó todo.

Aunque mucha gente podría pensar que es un disco de mierda.

Rich: Sí, será el disco más mierdoso que haya hecho nunca (risas)

¿Hay algo que queráis añadir o decir a vuestros fans en España?

Sami: Personalmente, me encanta girar por España. No sé si tú has girado por España, Rich.

Rich: Creo que la última vez que giré por allí fue hace como veinte años o algo así. Una locura. Me encantaría volver. Me lo pasé genial. Tenemos que regresar.

Sami: Quiero volver a girar por España. No importa si hay dos mil, veinte mil o ciento veinte personas en el público. Siempre está bien, España tiene algo, es realmente genial. No puedo esperar.

De hecho, estuve en un concierto en España en un club muy pequeño con Mad Juana (proyecto de Sami Yaffa NdR)

Sami; ¿Sí? ¿En qué sala?

En el club Magic.

Sami: Magic Club, sí. Eso fue increíble. Tuvimos conciertos buenísimos con Mad Juana. Recuerdo que tocamos en Barcelona, en un sitio bastante cutre del Barrio Gótico. La electricidad era tan mala que tuve que estar de pie sobre una alfombrilla de goma de un metro cuadrado durante todo el concierto. Si me salía de ahí, me podía haber muerto. Y aun así dijimos: “bueno, hagámoslo” (risas)

Tengo el recuerdo de un concierto muy bueno.

Sami: Sí, fue emocionante y electrificante (risas)

Rich, Sammy, ha sido un verdadero placer.

Rich: Igualmente para nosotros. Además, he leído Metal Hammer durante mucho tiempo. Me gustan muchas bandas de metal y esta es la primera vez que estoy en esta revista. Quiero darte las gracias. Para mí es emocionante estar en ella, así que muchas gracias.

By Xavier Martínez

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