Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar y personalizar su experiencia y para mostrar anuncios (si los hubiera). Nuestro sitio web también puede incluir cookies de terceros como Google Adsense, Google Analytics, Youtube. Al utilizar el sitio web, usted acepta el uso de cookies.

The Zenith Tour: Triple Descarga De Brutalidad

Bandas: Bleed From Within + After the Burial + Great American Ghost
Lugar: Sala Mon – Madrid – 4 de octubre de 2025
Fotos y texto: Oiane Díaz

Continuábamos con una semana llena de buena música. Si las tres noches anteriores, desde que había comenzado octubre, tuvimos ocasión de asistir en La Riviera a tres shows llenos de energía; algo nos decía que la velada del sábado en la sala Mon Live, no muy alejada de la anterior, tampoco iba a dejarnos indiferentes. Así a priori, la propuesta sobre el papel era tremenda: nos visitaban un trío de grupos muy esperados en nuestro país, comenzando por Great American Ghost, que darían paso a After the Burial y como cabezas por primera vez en una gira de este estilo, Bleed From Within. Precisamente, su vocalista Scott Kennedy comentó más adelante que era “la primera vez en veinte años de carrera que, en un tour como este, somos cabezas de cartel”, algo que, cuanto menos, nos sorprende un poquito después de tantos años de trayectoria.

Con el sold out colgado en la taquilla, accedíamos a una sala Mon que estaba a rebosar antes incluso de que la primera banda comenzase a calentar motores. El calorazo y el poco espacio del que disponíamos se convirtieron en los protagonistas por un breve momento, hasta que conseguimos alcanzar la zona delantera en este recinto en el que no existe el foso. Con los fans directamente apoyados sobre el escenario, tocaba que Great American Ghost se subiesen al stage. Llegaron con una actitud arrolladora: sin parar ni un solo segundo en un espacio que se les quedaba pequeño.

Decidieron abrir con “Hymn of Decay” que dio el relevo a “Lost In The Outlines”, ambas sonando a todo trapo y con una calidad muy buena para lo que esperábamos en un recinto que resulta relativamente pequeño. Y tanto que mencionamos el espacio, al parecer realmente se le quedaba pequeño a su frontman Ethan Harrison, que decidió tirarse al público para posteriormente trepar hasta la zona superior de la sala y continuar su show desde allí antes de volver al stage. Los temas iban pasando a la velocidad de la luz y el derroche de energía era incesante. Una sorpresa descomunal un directo tan demoledor de esta banda que va a seguir creciendo como la espuma si continúan por este camino. Cerraron con “Writhe” y “Forsaken”, tema que sonó especialmente bien y que puso el broche de oro a un concierto impecable. Se nos hizo corto.

No había tiempo que perder y en un abrir y cerrar de ojos, estaba todo listo para recibir a After the Burial, banda a la que le teníamos muchas ganas. Nos preocupaba un poco el hecho de que, unos pocos días antes, su bajista había sufrido un percance, terminando con un brazo roto, por lo que estaba claro que no podría tocar. Sin embargo, supieron ser todo lo resolutivo posible que se puede ser en una situación así y tirarse a la piscina con la ayuda de Niko Gasparrini, guitarrista de Great American Ghost, que arrimó el hombro y les echó un cable con esta tarea.

Como no disponían de mucho tiempo, salieron a degüello, al igual que la anterior banda. Abriendo con “In Flux” y con una ejecución muy técnica, continuaron tirando de temas de Evergreen, incluyendo “Exist, Exist” y “Behold the Crown” en el trío de cortes que conformaron la apertura. Un sonido muy bueno, que nos seguía sorprendiendo, sobre todo por el escueto tamaño de la sala, como ya hemos comentado, se enlazaba con un Anthony Notarmaso que se movió a lo largo y ancho de todo el escenario sin descanso. Sin embargo, tras el bombazo de Great American Ghost, parecía incluso algo estáticos y poco presentes en el show, como si estuviesen a otra cosa. Aún así, ofrecieron un bolo de un nivel altísimo, también breve, pero no se puede pedir más. El cierre con “Collapse” de su Dig Deep, fue una gozada para los oídos.

Y llegaba la hora de los protagonistas. Durante el ratito del cambio de escenario, se notaba que en el público había muchas ganas de recibir a estos chicos de Glasgow. Para amenizar la espera, sonaban temazos clásicos de nu metal como “Break Stuff” de Limp Bizkit o alguna que otra joya de Linkin Park que, por supuesto, todos los allí presentes se dedicaron a cantar a pleno pulmón como si aquello fuese el propio concierto. Cuando comenzó “Livin’ on a Prayer” de Bon Jovi, más de uno se dio cuenta que eso solo podía anunciar una cosa: Bleed From Within iban a arrancar.

Y así fue. Con “Violent Nature” la sala entera explotó: el calor se convirtió en fuego y desde el primer minuto se veían mosh pits cerquita del escenario. Un Scott Kennedy siempre sonriente saludaba alegremente para pasar repentinamente a una voz gutural que contrastaba con su rostro feliz y contento, como un niño. Bleed From Within es una de esas formaciones que transmite todo lo que disfruta sobre el escenario haciendo lo que hace, es pura energía y positivismo. Continuaron con “Zenith”, que da nombre a su álbum más reciente que vio la luz en abril y también a la propia gira. Así, poco a poco fueron desgranando un setlist súper completo en el que, a pesar de dar prioridad a este último trabajo, incluyeron cortes del Shrine –evidentemente no podían faltar canciones como “Levitate” o “I Am Damnation”– o de LPs más añejos como Fracture o Era.

Una banda que derrocha calidad por los cuatro costados y es que verlos en una sala es una auténtica gozada. Si en festivales más grandes como el Resurrection Fest quizás no se lucen tanto, en espacios más escuetos son una auténtica bomba: buen sonido, unas tablas tremendas sobre el escenario, una actitud que muchas bandas más grandes quisieran para ellos y, esa manera de volcarse que tienen sus fans con ellos, logran que el combo se convierta en una actuación de las que se recuerdan por mucho tiempo. Y es que Bleed From Within tienen una puesta en escena que, solo por ello y el empeño que le ponen, merece la pena verles.

No nos extraña ni una pizca que, tras dos décadas sobre el escenario, sigan creciendo y es que, ahora mismo, están en su mejor momento. El público disfrutó de lo lindo y sudó más aún, pero no creemos que nadie se fuese descontento a su casa. Como broche de oro, “The End of All We Know” coreada hasta la saciedad por sus fans, seguida por “In Place Of Your Halo”, sonaron a las mil maravillas, como todo el resto del concierto. A pesar de la decena y media de temas que interpretaron, supo a poco. Estos chicos tienen aún un enorme futuro por delante. Un auténtico lujo de noche en el que las tres bandas se lucieron e hicieron disfrutar a todo aquel que se acercó hasta allí.

By Oiane Díaz

Artículos relacionados